Huss y Hussitas
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Biografía GER
1. Juan Huss. (ca. 1370-1415). Hereje de la baja Edad Media. En Praga había tomado cuerpo un movimiento reformista checo en torno a los predicadores Conrado de Waldhauser (m. 1369) y Juan Milic (m. 1374). El movimiento tuvo su manifestación externa en 1391 cuando logró fundar la Capilla de Belén como centro de predicación en lengua checa, y en la cual H. fue predicador en 1402.H. era originario de Husinetz, aldea del Sur de Bohemia, de la cual toma su nombre llamándose primero Juan de Hussynecz y más tarde -ya de maestro- Husz en forma abreviada.Hijo de padres menesterosos, se ganó primero la vida como monaguillo y cantando en el coro de la iglesia; fue a la escuela parroquial de Prachatitz y luego siguió estudios superiores en Praga. Su objetivo era hacerse sacerdote, más que por interés espiritual por la perspectiva de una vida cómoda como clérigo. En 1393 era Bachiller en Artes liberales, en 1394 Bachiller en Teología y en 1396 Maestro de Artes liberales. En 1400 es ordenado sacerdote. Sus principales maestros fueron Alberto Ranconis y Estanislao Znaim. Aun cuando no tenía el Grado de Doctor, pronto ganó prestigio en la Universidad, siendo nombrado Decano de la Facultad de Filosofía en 1401.En estos años, el movimiento reformista checo había ganado prestigio en la Universidad de Praga, como consecuencia de la recepción de la filosofía y teología de Wiclef (v.). Ésta fue una de las consecuencias del activo intercambio intelectual entre Inglaterra y Bohemia (v.), que resultó del matrimonio entre Ana, hermana de Wenceslao, con Ricardo 11 de Inglaterra, en el año 1382. La discusión sobre las doctrinas de Wiclef, de las que H. fue pronto el principal propugnador, dividió la Universidad en dos campos, ya que los checos aceptaban ampliamente las tesis de Wiclef, en tanto que los maestros alemanes las rechazaban. Lo que en un principio no fue más que una disputa meramente académica alcanzó resonancia política a partir de 1400, convirtiéndose en una lucha nacional entre los bohemios, partidarios del rey Wenceslao, al que los Príncipes electores habían privado de la corona imperial, y los alemanes, que después de esta decisión se veían empujados a desempeñar un papel de adversarios nacionales -y no sólo teológicos- de los checos. La situación se complicó más todavía con el cisma de Occidente (v. CISMA III). Como quiera que el papa Gregorio XII -a cuya obediencia pertenecía Bohemiano apoyó los planes de Wenceslao para recuperar la corona imperial, esperaba éste de sus prelados y de la Universidad una estricta neutralidad respecto al cisma pontificio. Sin embargo, el arzobispo Sbinko de Hasenburg (m. 1411) permaneció fiel a Gregorio, y en la Universidad sólo Bohemia con Huss votó a favor de la neutralidad. A raíz de eso, el 19 en. 1409, y por iniciativa de H. y de otros maestros checos, promulgaba Wenceslao el Decreto de Kuttenberg, por el cual la nación bohemia tenía tres votos en la Universidad en tanto que a las restantes naciones sólo se les concedía el derecho a un voto.La consecuencia fue una nacionalización de facto de la Universidad (ya que los alemanes se marcharon fundando en 1409 la Universidad de Leipzig) así como la ruptura de Sbinko con respecto a H., a quien antes apreciaba y había nombrado en 1405 orador sinodal. Mientras tanto el cisma de Occidente seguía su desarrollo; una reunión de cardenales y obispos celebrada en Pisa en 1409 declara (aunque en realidad carecía de autoridad para ello) depuestos a los dos pontífices en litigio y elige a quien se llamó Alejandro V. Sbinko abandona a Gregorio XII y reconoce a Alejandro, de quien obtiene una Bula que le faculta para proceder contra el wiclefismo. Ya antes, en 1403, la Universidad había intentado poner límites a la disputatio sobre las 45 tesis de Wiclef, ahora, en 1410, "Sbinko ordenó la retirada de todas las obras de Wiclef, que habían de ser quemadas, y prohibió la predicación de las doctrinas wiclefitas. Todas estas medidas, así como la proscripción dictada en 1411 contra H. y sus partidarios, quedaron sin efecto práctico por cuanto H. siguió disfrutando del más amplio consenso popular y no cesó en su actividad como predicador, alegando que no se sentía obligado a prestar más que una obediencia de carácter espiritualEn el curso de la "disputa de las indulgencias", comenzada en 1412, se produjo un cambio en la situación al perder H. el apoyo de la Universidad. H., en efecto, criticó violentamente en el púlpito y en la cátedra el tráfico de las indulgencias existente en Praga a propósito de la Bula de la Cruzada mandada publicar por el antipapa Juan XXIII, sucesor de Alejandro V, para financiar la cruzada contra Ladislao de Nápoles, el protector de Gregorio XII, depuesto en el sínodo de Pisa. En su crítica cayó en excesos teológicos y a pesar de su Quaestio magistri lo/i. H... de indulgentis -que fue apoyada por Jerónimo de Praga-, H. no logró en una disputatio atraerse a la mayoría de la Facultad de Teología. Poco después se quemaron en la calle bulas de indulgencias y los predicadores se vieron interrumpidos por intervenciones espontáneas de los oyentes. Fue entonces cuando la parte ortodoxa del clero parroquial de Praga se dirigió al Papa denunciando a H., y el Papa por medio del Cardenal de Sant’Angelo decretó la excomunión de H.; su situación en Praga se hizo insostenible. Sólo mediante su huida a la región de Kozíhradek pudo H. evitar ser apresado, apelando contra el Papa a Jesucristo como Supremo Juez.El desarrollo posterior del proceso está marcado por el Concilio General de Roma, que en 1413 condenó los escritos de Wiclef, y por el Conc. ecuménico de Constanza (1414; v.), al que H. fue invitado a presentarse por el rey alemán Segismundo, hermano de Wenceslao. Antes de la llegada de Segismundo H. fue apresado en Constanza. Sin embargo, su caso se trató sólo de forma muy lenta, en el curso de las disputas en torno a la doctrina del franciscano Juan Petit por Gerson (v.) y por los cardenales D’Ailly, Guillermo Fillastre y Francisco Zabarella. En todo caso y después de una nueva condena de las tesis de Wiclef, H. fue requerido a retractarse de 39 tesis que habían sido sacadas de sus escritos. Habiéndose negado varias veces a hacerlo, se le desposeyó de los privilegios clericales, se le expulsó de la Iglesia y se le entregó al brazo secular. En contra de la práctica jurídica de entonces, Segismundo no lo entregó a Wenceslao que era su señor, sino que ordenó que fuese quemado en la hoguera, como se hacía entonces a veces para los herejes. La sentencia se cumplió el 6 jul. 1415.La historia de H., y la posterior del movimiento hussita, está mezclada con complejos hechos históricos y con el nacionalismo checo. De otra parte es cierto que H. no se presentó nunca a sí mismo como el fundador de una secta religiosa, sino como un reformador de la vida cristiana, que fustigaba implacablemente -y a veces exageradamente- los defectos de la clerecía de su tiempo. No es menos cierto, sin embargo, que incurrió en desviaciones doctrinales graves. La causa mayor de ellas sea tal vez una defectuosa comprensión -no siempre claramente formulada, pero presente en toda su obra- de las relaciones entre santidad y función eclesial, según la cual sostenía que una persona elegida para ser sacerdote, papa, obispo, etc., y que fuese un pecador, no podía ejercer "verdaderamente" su cargo, aunque lo ocupase según el derecho vigente, con lo que venía a negar la visibilidad de la Iglesia (para una explicación de la verdadera doctrina católica sobre el tema, v. SACRAMENTOS II, 6; IGLESIA III).En el desarrollo positivo de su teología H. seguía casi siempre a Wiclef, lo cual se ve claramente sobre todo en su forma de entender la predestinación, de carácter determinista y en su doctrina sobre la Iglesia. Especialmente su tratado De Ecclesia no es más que un extracto de la obra del mismo nombre de Wiclef. Para H. la Iglesia es el conjunto de los predestinados a la salvación, con lo cual niega a la iglesia visible, jerarquizada, su carácter salvífico. Sin embargo, su crítica contra Roma es más moderada que la de Wiclef. También se separa de la doctrina católica acerca de la mariología (v.) y de la transubstanciación (v. EUCARISTIA).Por lo que se refiere a uno de los puntos más conocidos del movimiento hussita -la afirmación de que también los laicos debían comulgar bajo las dos especies-, se puede señalar que el primero que administró la Comunión bajo las dos especies a los laicos no fue H., sino su amigo Jakoubek. H. no consideraba indispensable la comunión sub utraque specie, pero sostenía que su prohibición era ilegítima ya que, decía, era contraria a la S. E.2. Los hussitas. La palabra fue en su época, en el lenguaje popular, un insulto y desde 1415 en la terminología teológica es una sumaria denominación empleada para los seguidores del movimiento reformador checo (v.) que se forma después de la muerte de H. Como fecha de nacimiento de los h. se da la de octubre de 1414, cuando Mag Jakoubek de Stribo, apoyado por un grupo de partidarios de H., introdujo la Comunión bajo dos especies y con ello prácticamente la decisión de llevar a cabo una reforma eclesiástica por su propia cuenta.Ello ponía las bases de un cisma -yendo tal vez más allá de lo que, quizá, fueran las intenciones personales de H.-, que, sin embargo, no se produjo en seguida. La llegada a Praga de la noticia de la muerte de H. trajo como consecuencia sólo violentas protestas y algunos disturbios anticlericales así como la fundación de una liga de h. Sucesos más graves tuvieron lugar el 30 jul. 1419, fecha en que se produjo un levantamiento popular cuando el rey Wenceslao trató de cumplimentar la petición del papa Martín V (v.) de proceder contra los h., incautándose de sus escuelas e iglesias y encarcelando a alguno de ellos. Al mando de Jan Zelivsky los h. irrumpieron en el Ayuntamiento de la ciudad nueva de Praga, arrojando por la ventana a varios consejeros anti-hussitas impuestos por Wenceslao; nombraron nuevo burgomaestre y obligaron a Wenceslao -con el apoyo del Senado de la ciudad vieja- a legalizar este hecho. Poco después de esta conmoción murió Wenceslao el 16 ag. 1419 de un ataque de apoplejía. Los h. radicales se dedicaron entonces a la quema de conventos y a la caza de monjes por todo el país.El reconocimiento de Segismundo como heredero al trono, que le correspondía, y a quien se tenía en Bohemia por enemigo del pueblo y de la fe por haber mandado quemar a H., hizo que los h. se aferrasen primero a la comunión con el cáliz y desde 1420 a los llamados "Cuatro Artículos de Praga", en los que se unifican las exigencias mínimas de los h. radicales y el programa de los h. moderados. Estos artículos son: libertad de predicar la palabra de Dios, cáliz para los laicos, renuncia del clero a los bienes terrenos y al poder civil, castigo de los pecadores, incluso por la autoridad civil. Las cinco cruzadas contra los bohemios, convocadas por Martín V entre 1420 y 1431, fracasaron en vista de la desorganización militar de los ejércitos imperiales, muy superiores en número a los bien organizados ejércitos h., magistralmente conducidos por Jan Zizka de Trocnov en 1419-24 y por Prokop en 1426-34. Al pasar a la ofensiva, los h. al mando de Prokop, realizaron devastadoras incursiones en los países vecinos, obligando a Segismundo a invitarles al Conc. de Basilea (v.) en calidad de participantes con iguales derechos que los demás asistentes.En ese Concilio se llega a un acuerdo publicando unos Compactata, en los que se recogen varias de las pretensiones de los hussitas. La publicación y ratificación en 1436-37 de esos Compactata terminó con el estado de guerra, pero no sirvió para llegar a una paz duradera, ya que por una parte sólo salvaban las divergencias internas de los h. y por otra parte no fueron confirmados por el Papa (v. EUGENIO Iv). El aniquilamiento de los taboritas, el ala radical de los h. que habían rechazado el compromiso de Basilea, se logró en 1434 por medio de una alianza de los h. moderados con los católicos, en la batalla de Lipan, con la que se alcanza la paz religiosa y la vuelta de Bohemia a la unidad de la Iglesia. En 1462 Pío II anuló los Compactata lo que provocó en 1483 un nuevo levantamiento que culminó en acuerdo, tolerado por Roma, en el que se concedía igualdad de derechos a utraquistas (partidarios de la Comunión bajo las dos especies: sub utraque specie) y a quienes permanecían fieles a la Comunión bajo una sola especie. Esto dio origen a una situación peculiar en la que los utraquistas dieron origen a una comunidad especial, separada de la católica pero en buenas relaciones con ésta, la legitimidad de cuyos obispos reconocía. Ello dura hasta la época del protestantismo (v.) en la que las ideas luteranas se infiltran en las comunidades utraquistas, lo que mueve católicos. De este modo, Bohemia conservó hasta la Contrarreforma (v.) una iglesia especial tolerada por Roma, con rito propio y lengua vernácula en la Misa, que por lo demás en la doctrina eclesiástica difería en poco de Roma. De ella se separó en 1467 la Comunidad de Hermanos Moravos (v.) que alcanzó alguna importancia en corto tiempo.El programa teológico de los h. moderados, reclutados principalmente entre la nobleza y la burguesía y a quienes más tarde se llamó calixtinos o utraquistas, se caracteriza esencialmente por los "Cuatro Artículos de Praga", y llega a propugnar la creación de una iglesia nacional bohemia, dependiente del Papa sólo de un modo formal, incluyendo en igualdad de derechos -y sin anatemizarse recíprocamente- tanto a utraquistas como a partidarios de la communio sub una specie.Los h. radicales, con gran poder de influencia en los estratos sociales más pobres, se reunieron al pie de las montañas -del Monte Tabor en el Sur de Bohemia y del Horeb en el Norte- para escuchar allí juntos y al aire libre la palabra de Dios y celebrar la eucaristía, siendo por ello llamados taboritas y horebitas. Prescindiendo de diferencias internas, coincidían en rechazar los ritos latinos, la Penitencia, Confirmación, Unción de enfermos, purgatorio, intercesión de los Santos, oraciones por los difuntos. Propugnaban la comunión bajo las dos especies, incluso para los niños. En ellos se unían esperanzas apocalípticas y quiliastas (v. MILENARIsmo) de que el comienzo del reinado de Cristo estaba próximo -por lo que habían de ser exterminados los malos y observarse la ley de Dios-, junto con utopías de revolución social y odio contenido contra los alemanes. Aceptaron el cisma como algo inevitable y emprendieron conscientemente el camino que llevaba a la fundación de una comunidad independiente y un sistema propio de ciudad-Estado, en tanto que los utraquistas en Praga trataban de evitar todo aquello que hiciese imposible una reconciliación con Roma. Por esta razón, en el movimiento hussita intervinieron a la vez mezclados un afán yeligioso de reforma, herejías sectarias, pasiones nacionales, odio de clases, laicismo y anticlericalismo. En el movimiento hussita queda plasInado el final de la Edad Media.HANS-JURGEN PRIEN.
BIBL.: Ediciones: Respecto a H. falta una compilación críticT y completa de sus escritos; ver cuadro general en F. M. BARTOS, Literárni cinnost M. J. Husi, Praga 1948. De la edición preparada por W. FLAJSHANS y M. KOMINKOVA de las Opera omnia de H. aparecieron sólo 3 vol. (1903-07). En curso de publicación está la edición de la Academia de Praga: vol. 7, Sermones de Tempore qui Collecta dicuntur (de 1404-05), ed. A. SCHMIDTOVA, 1959; vol. 22, Polemica, ed. J. ERSIL, 1966.-Obras más antiguas dignas de crédito: F. PALACKY, Documenta magistri Joannis H., Praga 1869.-Monografías más modernas: Mag. Joh. H. Quodlibet (Disputation de 1411), ed. B. RYBA, 1948; De ecclesia, ed. S. H. THOMSON, Massachusetts 1956; J. H. Positiones, Recomendationes, Sermones, ed. A. SCHMIDTOVA, 1958. Estudios: B. LLORCA, R. GARCÍA VILLOSLADA, F. J. MONTALBÁN, Historia de la Iglesia católica, 4 vol., 4 ed. Madrid 1964 ss.; 111,280-297; A. EHRHARD, W. NEuss, Historia de la Iglesia, 4 vol., Madrid 1961 ss.; 111,470 ss.; P. MONCELLE, en DTC VII,333-346; A. POMPEI, Giovanni Hus, en Enc. Fil. 3,646-647; Catholicisme, 5,1107-1111; J. LoSERTH, H. una Wiclif (1884), 2 ed. 1925; J. M. SEDLAK, J. H., Praga 1915; V. NOVOTNY y V. KYBAL, J. H. zivot a uceni (Vida y doctrina), 5 vol., Praga 1919-31; F. M. BAROS, Co vime o Husovi noveho (¿Qué sabemos de nuevo sobre H.?), Praga 1946; M. VISCHER, J. H., Praga 1955; M. SPINK,, J. H. and the Czech Reform, Praga 1941; F. SEIBT, H. una die Hussiten in der tschech. wiss. Literatur seit 1945, "Zeitschrift fuer Ostforschungn 7 (1958) 566-590; J. BOULIER, J. H., París 1958; P. DE VOOGHT, "Recherches de science religieuseu 45 (1957) 558-566; íD, L’hérésie de J. H., Lovaina 1960; íD, J. H. et ces juges, Das Konzil von Konstanz, Friburgo 1964; M. SPINKA, J. H. at the Council of Constante, Nueva York 1965; íD, J. H.’s concept ol the Church, Princeton 1966; F. v. BEZOLD, Geschichte des Hussitentums, 1874; J. LosERTH, Beitr. zar Gesch. der huss. Bewegung, 5 vol., 1877-95; H. DENIS, H. et la Guerre des Hussites, 1878; F. M. BARTOS, Husitsvi a cizina, 1931; F. G. HEYMAN, John Zizka and the Hussite Revolution, Princeton 1955; R. RICAN, Das Reich Gottes in den bdhm. Lándern, 1957; J. MACEK, Die huss. revolutionáre Bewegung, 1958; F. SEIBT, Hussitica, Colonia 1965; K. KAMINSKY, A History of the Hussite Revolution, Berkeley 1967.
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