Hurtado Izquierdo, Francisco
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Biografía GER
N. este arquitecto en Lucena (Córdoba), el 6 feb. 1669. Es probable que su maestro fuera el pintor y arquitecto lucentino, Leonardo Antonio de Castro. En 1695 se trasladó a Córdoba donde ejecutó el gran retablo de mármoles de la iglesia de S. Pedro de Alcántara. A los 28 años fue designado maestro mayor de la catedral y diócesis de Córdoba, lo que induce a pensar que hubiera intervenido antes en importantes obras de construcción.Su principal mecenas en Córdoba fue el card. Pedro de Salazar, mercedario, para quien proyectó la nueva sacristía de la catedral con su cripta, iniciada hacia 1698, el Hospital de Agudos, comenzado en 1701, y la Biblioteca del desaparecido convento de la Merced de Málaga. En Córdoba también intervino en la Ermita de la Fuensanta, el Oratorio de S. Felipe Neri y seguramente en la iglesia nueva de los trinitarios calzados. También en unión con Blas Valdés proyectó la encantadora ermita de la Alegría, y para el marqués del Carpio la escalera principal de su palacio en aquella villa.En 1705 se desplazó a Granada para hacerse cargo como maestro mayor del nuevo Sagrario de la catedral. Por esa fecha, con motivo de la guerra de Sucesión, fue nombrado ingeniero mayor de la Andalucía oriental con el grado de capitán. En 1707 proyectó para la catedral granadina el retablo de Santiago y en 1713 el cabildo le encomendó la ejecución de dos púlpitos de mármoles, conforme a un proyecto traído de Italia, que dio lugar a diferencias entre el arquitecto y los capitulares motivadas por sus largas ausencias de la ciudad, puesto que desde 1713 desempeñaba el cargo de alcabalero de Priego.Tanto fue el éxito de esta obra que le encargaron el nuevo Sagrario de El Paular, iniciado en 1719. Además, es probable que hiciera por lo menos un anteproyecto para la célebre sacristía de la Cartuja granadina, comenzada en 1732. M. en Priego el 30 jun. 1725.Ya en su primera obra importante, la sacristía del card. Salazar, H. hizo alarde de su originalidad. En lugar del consagrado tipo rectangular, ideó una estructura ochavada, en posible alusión a la antigua sacristía de S. Pedro de Roma. La fábrica está apoyada sobre ocho machones. Remata el conjunto una gran cúpula sobre tambor. El zócalo y las puertas son de mármoles policromáticos. Muy llamativas son las yeserías; consisten en grandes golpes y rodeos de acanto, inspirados en la decoración del camarín de la Victoria en Málaga (1691-98). Menos interesante es el sepulcro de mármoles del fundador, en el que H. buscó una fusión total de arquitectura, escultura y pintura, sin poder lograrla debido en gran parte a que el fondo blanco tiende a aislar los diversos elementos. En el Hospital de Agudos construido de ladrillo revestido, la estructura original, de dos plantas, comprende todo lo edificado en torno al primer patio, que es de forma cuadrada. Tanto en las dos fachadas que caen a la calle como en el patio H. utilizó el sistema de planos laminados puestos de moda en esta región por Alonso Cano. Pilastras y listones, solos o pareados, separan los tramos con sus ventanas coronadas de frontones rectos o curvos. Una monumental portada de piedra enmarca la entrada principal. El patio interior, privado en fecha reciente de su revestimiento de estuco policromado, tiene un aspecto de rusticidad totalmente ajeno a la estética dieciochesca.Para el Sagrario de la catedral de Granada H. se inspiró en el proyecto de Miguel Ángel para S. Pedro de Roma. La planta es de cruz griega inscrita en un cuadrado. Cubre el edificio una sucesión de bóvedas y cúpulas de creciente altura, que culmina en la media naranja del centro, apoyada en cuatro gruesos machones exentos. En el interior H. tuvo que imitar el estilo de la catedral de Diego Siloé, empleando mayormente el orden corintio rematado por un pilar cuadrado para lograr altura, si bien introdujo alguna variedad como la de columnas pareadas.Tampoco revisten gran interés los exteriores de los Sagrarios de las Cartufas de Granada y de El Paular. Todo se concentra en el interior. El primero, de reducido tamaño y fastuosa decoración, consiste en un recinto de planta cuadrada, agregado al presbiterio de la iglesia, con pares de columnas compuestas en los ángulos. Estriban la fábrica dos capillas, una a cada lado, desde las cuales los monjes, a través de grandes óculos de mármol rojo, podían velar el Santísimo Sacramento, colocado en un exuberante tabernáculo, también de mármoles, que ocupan el centro del Sagrario. Estatuas, pinturas y prolija hojarasca dorada completan el adorno. Muy notable es la cúpula pintada al fresco por Palomino que representa el Triunfo de la Eucaristía. En esta obra H. acentuó la nota de policromía, evitando el uso del blanco, lo que le permitió lograr un efecto de mayor unidad que en la sacristía del cardenal.El Sagrario de El Paular es más complejo. La planta, inspirada en la de la iglesia de los Inválidos de París, está compuesta de dos recintos enlazados, en eje con la iglesia. El mayor tiene forma de cruz griega, con capillas hexagonales entre los brazos. Retablos, estatuas y exuberante hojarasca aparecen aquí también. Una magnífica puerta calada cierra el paso al recinto menor, de planta ochavada, en cuyo centro está emplazado el tabernáculo de mármoles del Santísimo.Lo más llamativo de la pieza mayor son ocho haces de columnas de gran vigor plástico en el crucero. Sustentan cuatro arcos de forma rehundida en imitación del arco toral de Siloé en la catedral de Granada. Sobre éstos y las pechinas descansa una ancha cúpula sin tambor, que antiguamente lucía un fresco de Palomino. En esta pieza la luz, aunque reforzada mediante óculos colocados en las pechinas, es más bien difusa, en contraste con el raudal de claridad que penetra por el cuerpo de luces de la pieza menor, y se filtra por el complicado ramaje del tabernáculo. A primera vista este último parece desmesuradamente grande. Sin embargo, obedece al deseo de vincular todos los elementos en una totalidad unificada. Debido precisamente a su proximidad, los salientes diagonales del tabernáculo entran en juego con los soportes angulares. Y estos últimos ya no están dispuestos, como en Granada, en ángulos rectos, sino que forman otro juego de líneas cóncavas y convexas de carácter borrominesco. No obstante tales italianismos, nada más hispánico aquí que la manera de fragmentar el conjunto en compartimentos espaciales casi autónomos.En la obra de H. existe un conflicto latente entre dos tendencias opuestas: una, popularizada por Alonso Cano (v.), que consiste en activar superficies mediante el uso de planos laminados y profuso molduraje, y otra que se caracteriza por el movimiento de la planta y el contraste de masas. Este mismo conflicto incluso invade la decoración. Motivos de carácter geométrico (placas, pinjantes, bocelones, etc.) se aúnan en inquieta combinación con otros de carácter natural (hojarasca, grutescos, serafines, animales, etc.). Obras como los exteriores del Hospital del card. Salazar, la iglesia y patio de S. Felipe Neri en Córdoba y el retablo de Santiago en la catedral granadina, plano, disperso y articulado con estípites, representan la primera tendencia. En cambio, la sacristía del cardenal y los dos Sagrarios cartujanos representan la segunda. Sus seguidores desarrollaron ambas tendencias. Por un lado Vicente de Acero (v.) en la catedral de Cádiz acentuó el dinamismo de la planta mediante el uso de soportes sesgados y formas curvilíneas, y por otro el autor de la sacristía de la Cartuja de Granada transformó el interior en un delirio de formas geométricas.RENÉ TAYLOR.
BIBL.: R. TAYLOR, The Art Bulletin, "Francisco Hurtado and his School", XXXI1,1, marzo 1950; A. GALLEGO Y BURIN, El Barroco granadino, Univ. de Granada 1956.
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