Hititas Religion. REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
La principal base que poseemos para el conocimiento de la religión h. son los textos hallados en los archivos oficiales de Hattusa o Hattusas, capital del reino que nos ocupa. Destruidos por una invasión, estos archivos fueron reorganizados a mediados del s. xlii a. C. Teniendo en cuenta que el poderío hitita desapareció en el s. xli a. C., tendremos que la religión que conocemos es sólo la vigente en los últimos años del imperio y aparte de esto los documentos oficiales hacen sólo referencia a los cultos públicos en los que puede tomar parte activa el rey.El panteón h. conocido es inmenso, los textos ya nos hablan de "los mil dioses y diosas de Hatti", dioses que en su mayoría no tienen una personalidad muy distinta, lo que hace pensar en posibles advocaciones locales. Aparece corrientemente dividido este panteón en cinco grupos, destacando como más importante el primero de ellos, que comprende: el dios Sol del cielo, la diosa Sol de Arinna, el dios del viento, los toros Ser¡ y Hurri, las montañas Nami y Hazzi y por fin, algunas veces, la diosa Hepet.Como queda reflejado, el dios más importante es el Sol, que presenta generalmente dos advocaciones distintas: el Sol del cielo y el Sol de la tierra, que gobiernan respectivamente a los dioses superiores y del cielo, y a los inferiores e infernales. A pesar de esta supremacía no puede negarse la influencia y el título de "reina de Hatti" a la diosa Sol de Arinna. Ella es la gran divinidad del Estado; el rey le debe dar cuenta de sus actos, delante suyo se exponen los detalles de los tratados y ella misma toma parte activa en la dirección de los asuntos públicos asistiendo al rey en los combates contra el enemigo. El esposo de la diosa Sol de Arinna es el dios del viento. Esta costumbre fue muy popular en todos los pueblos del próximo Oriente, pero los h., como hicieron con otros dioses, multiplicaron las advocaciones de este dios dedicando una para la armada y otra para cada una de las ciudades, dándose un cómputo de casi veinte variantes en algunos tratados. De estas dedicaciones no podemos llegar a ninguna conclusión en lo referente a cuál es la más generalizada o importante, pero sí podemos destacar que no es extraño encontrar textos en los que se da al dios del viento el título de "glorioso" o "preeminente toro", ya que su atributo era dicho animal.Los hijos de Arinna y del dios del viento son muchos. En primer lugar los dioses del viento de Zippalanda y Nerik, luego Inar, que ayuda a su padre a vengarse de la serpiente Illujanka; viene a continuación Telepinu, que personificando la fecundidad, marca con el compás de su sueño o despertar el ritmo de las estaciones anuales; conocemos por fin la pequeña diosa Zintuhi, protectora de muchos reyes.Los otros grupos de dioses mencionados al principio tienen estrecha relación con los dioses de países vecinos o conquistados; debemos tener en cuenta que el pueblo h. asimiló con gran facilidad, dado el carácter abierto de su panteón, toda clase de dioses y divinidades, de esta manera podían asegurar la continuidad de su dominación.Esta religión tenía su pleno desarrollo en los templos, morada del dios, que mostraba su presencia en una estatua. Los cultos eran nacionales y de ellos estaban excluidos todos los extranjeros, pues se consideraban impuros; además el pontífice máximo, encarnado por el gran rey, podía condenarlos a pena de muerte si se creía necesario. Los templos o recintos sagrados, formados por un sinfín de salas, almacenes, la sala de culto, el recinto privado de la divinidad, etc., eran los lugares idóneos para la celebración de las fiestas, ya fuera el sacrificio diario o la fiesta anual, como la dedicada a celebrar la primavera con cultos al dios Telepinu y otras muchas ceremonias que abarcaban a todos los dioses y divinidades.V. t.: ASIA VI, 3 c.E. RIPOLL PERELLÓ.
BIBL.: G. CONTENAu, La civilisation des hittites et des mitanniens, París 1934, 175-186; L. DELAPORTE, Los hititas, México 1957, 181-208; O. R. GURNEY, Gli hittiti, Florencia 1962, 177-219; J. GARSTANG, The Land of the Hittites, Londres 1910, 353-367; R. FOLLET, Hititas, en Diccionario de las religiones, dir. F. KÚNIG, Barcelona 1964, 673-676; P. TACCHI-VENTURI, Historia de las religiones, I, Barcelona 1947; N. TURCHI, Storia delle religioni, I, 3 ed. Roma 1954.
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