Hipertensión MEDICINA
Categoria:
Medicina
Definición. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe una h. cuando los valores máximo y mínimo de la presión sanguínea son superiores a 160 y 95 mm. de mercurio respectivamente. La tensión debe tomarse en condiciones basales, es decir, por la mañana, antes de iniciar cualquier actividad, en posición de tumbado y relajado y en ayunas.Los datos difieren al basarse en el control de una gran colectividad, por lo que en tales circunstancias se postulan como límites superiores para la presión de la sangre los siguientes: adolescentes, 140 y 90; adultos menores de 50 años, 150 y 100; y adultos mayores de 50 años, 160 y 100 mm. de mercurio, respectivamente.El término h. está vinculado prácticamente a todas las ramas de la Medicina, debido a los múltiples mecanismos etiológicos, muchas veces desconocidos, que pueden intervenir en su producción. No son frecuentes los casos en que el aumento de la tensión arterial pueda atribuirse a una causa definida, sino que, por el contrario, predominan aquellos de origen desconocido, titulando a la h. de este tipo con el nombre de esencial. La h. esencial se define, por ello, como el aumento de la presión sanguínea sin causa orgánica aparente que la justifique.Frecuencia. Aunque es muy difícil apuntar con una cifra la frecuencia exacta de la h., sí se puede afirmar que ésta es muy elevada, como se puede apreciar en las distintas estadísticas realizadas. Aproximadamente el 5% de la totalidad de la población aqueja h. esencial benigna; el 20% de los adultos con edad superior a los 40 años presentan aumentada la tensión arterial, llegando hasta el 50% en las personas cuya edad es superior a los 50 años; es algo más frecuente en el sexo femenino, siendo la menopausia la época principal de su presentación.En la inmensa mayoría de los casos, la h. arterial esencial aparece entre los 40 y 60 años, aunque también pueden darse casos de presentación más precoz. Sin embargo, las hipertensiones juveniles pocas veces son esenciales, encontrándose habitualmente en ellas factores etiológicos claros. En la consulta médica, cerca del 90% de todas las hipertensiones arteriales que se diagnostican son esenciales.Herencia y constitución. Ambas parecen tener cierta importancia en la aparición de la h. Respecto a la primera probablemente no sea la misma h. lo que se hereda, sino un "fondo de predisposición" sobre el que actuarían diversos factores desencadenantes, desarrollando la h. con más facilidad que en los sujetos no predispuestos. Por otro lado, y referente a la segunda, se ha observado que la enfermedad hipertensiva es más frecuente en las personas pícnicas que en las asténicas. La tendencia a la obesidad y a la h. parecen ser factores hereditarios simultáneos.Causas y mecanismos de producción. Para comprender los diversos mecanismos por los que se puede producir h., es necesario tener cierto conocimiento de los sistemas reguladores de la presión sanguínea; tratándose de un tema amplísimo con numerosos aspectos desconocidos, esbozaremos someramente tales sistemas.1. Regulación vegetativa: desde el centro circulatorio situado en la médula espinal parten impulsos simpáticos al corazón (aumentando el volumen cardiaco minuto), vasos sanguíneos (produciendo una constricción de los mismos) y médula suprarrenal (provocando una descarga de catecolaminas); del mismo modo, impulsos parasimpáticos o vagales procedentes de dicho centro llegan al corazón y vasos, con un efecto contrario a los anteriores. El centro circulatorio, a su vez, resulta influenciado por los barorreceptores (receptores de las modificaciones de presión sanguínea) situados en el seno carotídeo y arco de la aorta, y modelado, además, por impulsos emocionales e irritaciones corticales.2. Sistema renina-angiotensina-aldosterona: la renina (formada en el riñón) provoca la transformación del angiotensinógeno (producido en el hígado) en angiotensina o hipertensina, que produce los siguientes efectos: acción vasopresora directa, estimulación de la secreción de aldosterona (y secundariamente, mayor retención de sodio y agua en el organismo) y, probablemente, estimula también la liberación de adrenalina; todo este mecanismo provoca un aumento de la tensión arterial.3. Eje hipotálamo-hipófisis-corteza suprarrenal: el hipotálamo estimula en la hipófisis la liberación de la hormona adenocorticotropa (ACTH), la cual actúa sobre la corteza suprarrenal, produciendo una mayor eliminación de hidrocortisona y aldosterona, favoreciéndose, de esta forma, la elevación de la tensión arterial.4. Catecolaminas de la médula suprarrenal: su efecto hipertensivo resulta potencializado por la presencia de la hidrocortisona o cortisol.5. Regulación electrolítica: ejercida principalmente por el sodio (y probablemente también por el calcio y potasio) que, al aumentar la concentración en el interior de las células, eleva el tono vascular miógeno y produce una mayor sensibilidad reactiva de los vasos frente a las sustancias de acción vasoconstrictora.Clasificación. Son numerosas las clasificaciones propuestas; probablemente la más útil, para el no especialista, sea la siguiente: h. renal (comprende gran número de las enfermedades renales); h. endocrina (principalmente de origen suprarrenal e hipofisario); h. vascular (enfermedades que afectan primariamente a las arterias); h. neurógena (psíquicas, por lesiones cerebrales, etc.); h. esencial (de origen desconocido). Amén de las h. sistémicas, existen h. regionales como la cefalobraquial propia de la coartación o estenosis ístmica de la aorta.Síntomas. No existe un cuadro clínico propio de la h., sino que éste viene matizado por la causa que la haya producido; lo mismo sucede respecto del pronóstico y tratamiento.Dada la mayor frecuencia de la h. esencial, describimos su sintomatología, señalando después los rasgos más característicos de algunas hipertensiones sintomáticas o de causa conocida.La h. esencial se suele manifestar clínicamente después de los 40 años. No obstante, las personas que van a sufrirla tienen, con frecuencia, unos rasgos constitucionales típicos (labilidad vascular, tendencia a la lipotimia, jaquecas frecuentes, inestabilidad de la presión arterial por hiperreacción ante estímulos varios, etc.), por lo que, en cierto modo, puede hablarse de un estadio hipertensivo. La enfermedad hipertensiva hace su aparición, más o menos bruscamente, con una sintomatología diversa, a saber: cefaleas, vértigos, ruido de oídos, palpitaciones o disnea; hemorragia o trombosis cerebral; crisis de angor pectoris (angina de pecho); hemorragia retiniana; y, en muchas ocasiones, es simplemente un hallazgo casual de la exploración.Una vez establecida la h., y como consecuencia de la misma, aparecen signos de sufrimiento en determinados órganos; así el corazón, al tener que vencer una mayor resistencia para expulsar la sangre, aumenta de volumen, pudiendo determinarse una insuficiencia del mismo; el cerebro puede sufrir hemorragia cerebral en casos extremos; el ojo puede afectarse con pérdida paulatina de la visión; el riñón puede fracasar en su trabajo determinándose insuficiencia renal grave.Entre las h. sintomáticas o secundarias, de causa conocida, la producida por el feocromocitoma (tumor benigno de la médula suprarrenal) se caracteriza por presentar elevaciones paroxísticas de la tensión arterial, que se normaliza al extirpar el tumor. En el hiperaldosteronismo primario, la h. también es debida a un tumor benigno de la corteza suprarrenal (adenoma), que cura tras la extirpación de éste. La h. de las eclámpticas (de presentación en algunos embarazos) parece tener una base hormonal, en relación con productos vasoespásticos elaborados por la placenta; pasado el parto, suele normalizarse la tensión. Las h. de las nefropatías o nefrógenas guardan relación con el carácter de la enfermedad renal que las motiva. La h. reno-vascular es debida a una estenosis u otra anomalía de la arteria renal.Pronóstico. Es muy difícil hacerlo ante un enfermo hipertenso, porque en cualquier momento puede presentarse alguna complicación grave, incluso mortal. No obstante, ante un enfermo con tensión arterial elevada se deben estudiar una serie de factores para poder emitir con bastante exactitud su situación actual y la posibilidad de que puedan o no presentarse complicaciones importantes. Estos factores son, principalmente, los siguientes: las cifras de tensión arterial, el estado del fondo de ojo, y el estado de conservación de las funciones cardiaca y renal.La altura de la tensión arterial máxima no tiene una importancia grande para el pronóstico; en cambio, la de la presión mínima y el grado de fijeza de la misma nos indican la intensidad de la afectación vascular periférica, decisivo para el pronóstico. La presentación de una insuficiencia renal agrava mucho el pronóstico. Las lesiones cardiacas y cerebrales secundarias a la h. ensombrecen lógicamente también el futuro del enfermo hipertenso.Finalmente, el examen del fondo de ojo suministra datos muy importantes sobre el estado de los vasos, ya que es el único sitio del organismo donde éstos son sensibles al examen directo incruento, y ellos nos permiten deducir el estado de los vasos en general.Tratamiento. Como puede suponerse, variará según el origen de la h. Muchas veces, como ocurre en la h. esencial, sólo puede hacerse una terapéutica sintomática (vasodilatadores, limitar o prohibir la ingesta de sal, administrar diuréticos, aconsejar el reposo físico y psíquico o el cambio de profesión si es necesario, cte.) para reducir las cifras tensionales y evitar las complicaciones que puedan derivarse del estado hipertensivo.Para tratar la h. sintomática o secundaria es preciso combatir directamente la causa que la determina; si se impone un tratamiento quirúrgico, éste será seguido de una mejoría o curación de la h. en la mayor parte de los casos.V. t.: CORAZÓN Y SISTEMA CIRCULATORIO.S. RULL SEGURA.
BIBL.: V. GIL SANz, Lecciones de Medicina Interna, I, 2 ed. Madrid 1959, 307-343; P. FARRERAS VALENV, medicina interna(Compendio de Patología Médica y Terapéutica Clínica), I, 7 ed. Barcelona 1967, 676-701; A. FRAUENFELDER, Terapéutica de la hipertensión, "Folia Clínica Internacional", XXI, 6 ¡un. 1971.
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