Hernández, Miguel
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Biografía GER
Poeta español n. el 30 oct. 1910 en Orihuela (Alicante) y m. en la cárcel de Alicante el 28 nov. 1942. Nombre completo: Miguel Hernández Gilabert. Mucho más joven que los poetas de la generación del 27 (v.), grupo al que se incorpora ya en los años de la República, puede considerársele como un epígono suyo. Su padre era pastor, y desde niño aprende H. a conducir su rebaño. Su educación se reduce a lo elemental y su cultura poética es un caso asombroso de autodidactismo. Estudia únicamente un curso (1924-25) en su pueblo natal, en el colegio de Santo Domingo de los jesuitas. A los 16 años empieza a componer sus primeros versos, al mismo tiempo que progresa tenazmente en sus lecturas, rodeado y dirigido por compañeros de gran cultura, entre los que destaca el joven Ramón Sijé.En 1930 comienza a publicar poemas en El Pueblo, diario local; poemas que dejan traslucir la progresiva lectura de sus autores preferidos. A finales de 1931 se traslada a Madrid, donde permanece unos seis meses; pasa infinidad de privaciones, pero puede tomarle el pulso a la vida literaria madrileña y captar la significación del movimiento gongorino, que hasta estas fechas había estado en todo su apogeo en el grupo del 27. Fruto de estos conocimientos es su libro Perito en lunas (Murcia 1933) en donde H. describe en perfectas octavas, con exquisito virtuosismo neogongorino, una serie de escenas y objetos de la vida real. Mientras tanto, continúa su labor de autodidacta: lee apasionadamente la literatura del Siglo de Oro y excita su interés Calderón de la Barca (v.), que le sugiere la idea de componer un auto sacramental: Quien te havisto y quien te ve y sombra de lo que eras, donde reproduce fielmente la estructura de los autos calderonianos. A comienzos de 1934 se enamora de una muchacha, losefina Manresa, con la que posteriormente contraerá matrimonio, y que será la fuente de inspiración de sus poemas eróticos recogidos en el libro El rayo que no cesa (Madrid 1936), por el que corre un tono amargo y desgarrado de raíz quevedesca. El libro inicial de este cancionero poético se tituló Imagen de tu huella (1934), rehecho, en parte, por Elvio Romero y otros colaboradores; vuelto a elaborar en El silbo vulnerado (1934), alcanzó su versión definitiva con el título de El rayo que no cesa.En marzo del mismo 1934 se lanza de nuevo a la conquista de Madrid; su nombre ha comenzado a sonar en los círculos literarios; José Bergamín, en la rev. "Cruz y Raya", publica su auto sacramental (julio, agosto, septiembre 1934), que merece grandes elogios. Conoce al poeta chileno Pablo Neruda (v.) y posteriormente a Vicente Aleixandre (v.), que influyen poderosamente en él y le inician en una nueva etapa surrealista. En este momento, H. está llegando a la cima de su popularidad literaria: le elogia Juan Ramón Jiménez, da conferencias, le piden colaboraciones en "El Sol" y en la "Rev. de Occidente". Influido por Lope de Vega, cuyo tricentenario se cumplía en 1935, escribe poco después la comedia El labrador de más aire (Valencia 1937).Cuando en 1936 estalla la guerra civil, H. toma pronto partido, incorporándose al ejército republicano como Comisario de Cultura, y escribe una serie de poemas de asunto político y guerreros que dan lugar a su libro Viento del pueblo (Valencia 1937), en donde H. va encontrando cauce a su fuerte personalidad. A mediados de 1937 visita Rusia, invitado por los soviéticos para conocer directamente el teatro ruso. A su regreso escribe un nuevo libro, El hombre acecha (1937-38; publicado en Buenos Aires 1960); libro amargo, hondo, pesimista, dedicado a P. Neruda, fue rehecho con los papeles del poeta y colaboraron María de Gracia Ifach, Francisco Ribes, Concha Zardoya, Vicente Ramos, Manuel Molina y Elvio Romero; en él el poeta atisba lo que para él es el fatal y trágico desenlace de la guerra. Al finalizar ésta, pasa a Portugal, pero la policía portuguesa lo devuelve a las autoridades españolas, que lo encarcelan en Torrijos (Toledo). Allí comienza a escribir el Cancionero y romancero de ausencias (1938-41; publicado en Buenos Aires 1958), libro cálido e íntimo, lleno de ternura por su mujer y su hijo ausentes, y de amargura y desilusión por lo que le ofrece la vida, la voz más profunda y auténtica de H. Puesto en libertad a los pocos meses, marcha a la provincia de Alicante, donde está su esposa, y es detenido de nuevo; muere a los 32 años, víctima de la tuberculosis.Poeta de honda personalidad, después de una genial etapa mimética, claramente explicable por su continuo perfeccionamiento autodidacto, cuaja una poesía profunda y existencial que logra su universalidad precisamente por ser íntima, trágica y angustiadamente personal. En este aspecto, H. se muestra como precedente de las nuevas generaciones poéticas.V. t.: GENERACIÓN DEL 27.E. VERES D’OCÓN.
BIBL.: Obras completas, Buenos Aires 1960; C. ZARDOYA, Poesía española contemporánea, Madrid 1951; íD, Miguel Hernández. Vida y obra, Nueva York 1955 (contiene bibl. y antología); 1. GUERRERO ZAMORA, Miguel Hernández, poeta (1910-1942), Madrid 1955; E. ROMERO, Miguel Hernández. Destino y poesía, Buenos Aires 1958; J. CANO BALLESTA, La poesía de Miguel Hernández, Madrid 1962; "Ágora" 49-50, número dedicado a M. H. (1960); C. COUFFON, Orihuela y Miguel Hernández, Buenos Aires 1967.
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