Herencia Psicológica CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Los psicólogos no están de acuerdo en admitir la h. p. Más que de una directa h. p. se debe hablar de una h. de condiciones morfológicas, fisiológicas y patológicas, individuales, familiares o de raza, que influyen sobre el carácter; como es natural, actúan en la misma dirección sobre varios individuos, o al menos actúan entre límites tan pequeños de variación como para permitir concluir con la aparente trasmisión de caracteres psíquicos por vía hereditaria. Si heredamos solamente factores biológicos de la vida psíquica, éstos se hallan siempre en número limitado o, cuando menos, se encuentran en tal número que no bastan para aprehender la génesis de la infinita variedad del carácter humano.La personalidad (v.) comprende el conjunto de las disposiciones del individuo y no se puede valorar independientemente del ambiente en que está integrada. El comportamiento del individuo, en muchas de sus manifestaciones sociales más importantes, depende en gran medida de las características del medio y de su actitud inicial. Para evitar este inconveniente, se procuró reducir el estudio de la personalidad a las características básicas constantes del individuo, a la llamada persona profunda, y aislar los radicales psíquicos que corresponden a los elementos génicos, de los cuales se derivan, de modo más o menos mediato, las características de la personalidad. El terreno es poco sólido y nos parece más útil para la descripción del tema presentar algunos trabajos en campos delimitados. Esto nos acercará más a la realidad y nos permitirá abarcar el medio en relación al cual sedefine la personalidad y las características completas de las cuales se deriva la persona profunda.La semejanza de padres e hijos fue objeto de un estudio de Heymans y Wiersma, en 437 familias con un total de 2.415 personas. En 472 coeficientes de heredabilidad, consideraron confirmada la trasmisión hereditaria en 468, predominando respectivamente la trasmisión de padres a hijos y de madres a hijas. Hoffman utilizó el llamado análisis heredo-biológico de las familias, por la investigación en generaciones sucesivas de familias históricas de las semejanzas y diferencias de la personalidad en los padres y en los hijos. Considera que tienen, en primer lugar, existencia heredo-biológica, la actividad voluntaria, la afectividad y el estado de humor.Lottig aplicó la caracterología de Klages al estudio de la personalidad de los gemelos. Concluyó que todos los elementos básicos del carácter (v.) son heredados del mismo modo que la inteligencia. Los contenidos de las representaciones (v.), su riqueza de forma y profundidad, la capacidad de aprehensión, la memoria, son de determinación hereditaria y poco modificables. Los intereses y motivos del comportamiento ya son más influenciables por el ambiente y todavía más el tempo propio y la tendencia a la inhibición.Gottschaldt, en su estudio sobre gemelos en los que comprobó su rendimiento psíquico en 4.106 pruebas individuales, concluye que el cálculo estadístico de las correlaciones indica que en la esfera conjunta de la actividad inteligente, las influencias hereditarias fueron cerca de dos veces superiores a las acciones ambientales. Calculó también para el impulso, esto es, para la energía y vivacidad, una proporción entre la h. y el, medio de cerca de 3 a 1. Para la capacidad oratoria de 4,7 a 1 y para las disposiciones afectivas de 12 a 1. Así, pues, para lo que llamamos persona profunda, la h. domina de modo casi absoluto. La experimentación animal, demuestra que en éstos la h. tiene todavía más importancia. En las ratas se producen diferencias apreciables de capacidad de aprendizaje y actividad por variaciones genéticas en ambiente constante, y no se producen diferencias comparables cuando se hace variar el ambiente, con estirpes de estructura hereditaria constante.Estudios en gemelos. El estudio de los gemelos ha sido instrumento utilísimo en la investigación genética de la personalidad, pues cuando una característica es concordante, en gemelos idénticos, lleva a suponer que tiene una base hereditaria. Las ventajas de su estudio derivan sobre todo de la existencia de dos tipos de gemelos, los uniovulares (idénticos) y los biovulares (fraternos). Los gemelos uniovulares resultan de la división de un huevo fertilizado en dos células hijas; en ellas el material génico es el mismo, ya que resulta del mismo núcleo, producto de la fertilización de un óvulo por un espermatozoide. Los gemelos biovulares se forman por la fertilización de dos óvulos por dos espermatozoides. Son como hermanos que nacen al mismo tiempo y su material génico tiene las diferencias que se encuentran habitualmente entre hermanos. Cuando los gemelos un¡ o biovulares presentan la misma característica, decimos que son concordantes para esa característica, y que son discordantes si no la presentan. Se acepta, en principio, que las características concordantes de los gemelos uniovulares son de origen hereditario. Esta posición es excesiva e ignora el efecto de la igualdad del ambiente sobre los gemelos. Son precisas, según Penrose, dos reservas: a) algunos procesos de desarrollo son asimétricos y lo mismo que las dos partes de un cuerpo son desiguales, a pesar de transportar los mismos genes, así un gemelo uniovular puede ser naturalmente diferente de otro, a pesar de tener la misma constitución. b) El ambiente para los gemelos uniovulares, aun en los separados en el momento de nacer y educados separadamente, es semejante durante la gravidez. La edad maternal, el estado de salud de la madre son los mismos para ambos, de modo que, hasta cierto punto, estos gemelos son congénitamente semejantes, de igual modo que lo son también genéticamente. Así, en el caso del mongolismo, varios estudios han comprobado que cuando los gemelos son uniovulares, ambos son mongólicos y cuando son biovulares, solamente uno. Por tanto, por todos los estudios de los gemelos, podría parecer que el ambiente no cuenta como causante del mongolismo, pero esta conclusión es falsa, porque está demostrado que la edad de la madre juega un papel muy importante, ya que cerca del 50% de los casos de mongolismo aparecieron en madres que tienen hijos después de los 38 años. De modo general, la valoración de la base hereditaria de una característica sólo debe hacerse cuando se estudian al mismo tiempo los gemelos y toda la familia y en la medida en que se puede apreciar también el efecto del ambiente, como, p. ej., cuando se estudian gemelos educados en ambientes diferentes. Galton comprobó que los gemelos con personalidad muy parecida en los primeros años, permanecían casi idénticos, a pesar de que las circunstancias de su vida divergieran mucho. Slater opina que las diferencias más importantes en los gemelos aparecen tardíamente y son debidas a factores ambientales. En lo que se refiere a la h. de la inteligencia, la simple observación de los hechos parece confirmarlo; además, se ha demostrado que el cociente intelectual en los gemelos verdaderos (procedentes de un solo vitelo) presentaba gran semejanza. En cuanto a ciertas actitudes especiales (matemáticas, música, dibujo, etc.), parecen depender -asimismo de genes múltiples; pero, según hace notar Rostand "en todo lo que concierne a la h. p. se impone la misma circunspección, pues resulta sumamente difícil en ese dominio un justo reparto de los factores germinales o hereditarios y de los circunstanciales o educativos". Y tampoco debe olvidarse que la evolución intelectual depende estrechamente de la evolución afectiva del niño, sometida también a las condiciones del medio familiar y social. Uno de los investigadores más concienzudos en la trasmisión hereditaria de los caracteres, Stumpel, escribió: "Todos los ensayos para hacer una caracterología hereditaria partiendo de una tipología de los caracteres tienen que fracasar y han fracasado; las comprobaciones sumarias a que llevan tales ensayos no hacen más que oscurecer los verdaderos problemas. La condición previa es la descripción psicológica exacta de cada personalidad singular en conexión con una estirpe; en cambio, es erróneo, ya desde el comienzo, establecer el curso hereditario de las cualidades del carácter. Echar mano a ensayos sobre un supuesto núcleo esencial como decisivo, no hace más que confundir lo característico, sin que haya sido colocado lo unitario biológicohereditario en su lugar. La trasmisibilidad del carácter no puede depender de genes corpusculares aislados. Queda plenamente a oscuras lo que es la totalidad, que debe determinar la relación de los genes activos caracterológicamente (K. laspers, Psicopatología general, Buenos Aires 1951).En relación con las enfermedades mentales, se considera al factor hereditario de gran importancia. Así, según Kallmann, la incidencia de la esquizofrenia (v.) en la población general es de 0,9%, en los medios hermanos es de7%, en los hermanos y en gemelos biovulares es de 14%, y en los gemelos uniovulares de 86%. La frecuencia de la psicosis maniaco-depresiva (v. PSICOSIS AFECTIVAS) en la población general es alrededor del 0,4-0,5%; según Kallmann, la frecuencia en los padres es del 21%, en los hermanos del 23%, en los gemelos biovulares 26% y en los uniovulares del 95%. Estos y otros datos semejantes hacen probable para esta enfermedad una trasmisión dominante, por un gene simple, con una penetrancia acentuada. La epilepsia presenta, en la población general, una frecuencia de 0,3-0,6%. Según Conrad su incidencia en los hijos de los epilépticos sintomáticos es de 1,6% y en los hijos de los epilépticos esenciales del 6%.L. IGLESIAS RODRÍGUEZ.
BIBL.: M. CABALEIRO GOAS, Temas psiquiátricos I, Madrid 1947; K. JASPERS, Psicopatología general, Buenos Aires 1955; J. J. LóPEZ IBOR, Los problemas de las enfermedades mentales, Madrid 1949; F. J. KALLMANN, Heredity in Health and Mental Disorder, Nueva York 1953; L. PENROSE, The Biology of Mental Defect, Londres 1952; P. POLONIO, Heredobiología da personalidade, Lisboa 1955; E. SLATER, Psychotic and Neurotic lllness in Twins, Londres 1953.
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