Helioterapia MEDICINA
Categoria:
Medicina
Tratamiento de las enfermedades mediante el empleo de los rayos solares. Cuando se utiliza una fuente de luz que produzca un espectro semejante al de la luz solar se habla de h. artificial. Existen métodos de tratamiento similares: Luminoterapia es el tratamiento de las enfermedades mediante los rayos luminosos, particularmente los invisibles (también se denomina fototerapia). Actinoterapia es el tratamiento por medio de los rayos actínicos también llamados químicos, y que están constituidos fundamentalmente por los rayos ultravioletas. También existen técnicas para el tratamiento con rayos infrarrojos.Los rayos solares se han utilizado con fines terapéuticos desde los comienzos de la historia. Sin embargo, el empleo de la h. artificial no ha sido posible hasta el desarrollo industrial de la dinamo como generador de electricidad.Desde el punto de vista terapéutico, hay que establecer distingos entre la h. natural y la artificial, ya que con esta última es posible la aplicación selectiva de zonas concretas del espectro, principalmente por lo que concierne a los rayos ultravioletas y a los rayos infrarrojos.Helioterapia natural. Es la exposición sistemática del cuerpo desnudo a los rayos del sol con un fin terapéutico; es lógico, por tanto, que se hayan de tener en cuenta diferentes factores, como la energía solar, clima, aire libre, altitud, descanso y ejercicio, etc. Existen, por otra parte, diversas causas que hacen variar la intensidad de la radiación solar, como el humo, la estación del año, las horas del día, la cantidad de nubes, el polvo, etc.Los rayos ultravioletas aumentan, en la luz solar, en las partes altas y disminuyen en las partes más bajas, debido a que se absorben en gran parte por el vapor de agua de la atmósfera. No obstante, en todas las estaciones del año pueden obtenerse radiaciones ultravioletas de longitudes de onda inferiores a 90 milimicras. En las nubes, existe mayor cantidad relativa de radiaciones ultravioletas que en la luz directa del sol. La arena del mar y la nieve suponen un factor de difusión en este tipo de radiación que da lugar a una fuerza apreciable desde el punto de vista terapéutico. Debido a todas estas variables es casi imposible realizar una dosificación precisa de la radiación solar natural. La h. natural puede llevarse a cabo a altitudes diferentes, siendo importante la presencia de suficiente luz solar y de atmósfera limpia.En cuanto la metódica a seguir, no existen procedimientos determinados. Por regla general, los especialistas suelen tener sus propios métodos. De todas las maneras, suele empezarse por acostumbrar al paciente a las exposiciones al aire libre sin sol, protegiéndole los ojos, la cabeza y generalmente provisto de traje de baño. Esta aeroterapia es beneficiosa para la piel. Al cabo de algunos días, se inician las exposiciones al sol, las cuales se verifican siguiendo una pauta prefijada que depende de las especiales características tanto del paciente como de su enfermedad. Como ejemplo de uno de estos programas de h. natural puede servir el siguiente: el primer día seexponen las piernas por debajo de las rodillas, cinco minutos cada hora, tres veces consecutivas; el segundo día se exponen las mismas regiones, diez minutos; al tercer día, las piernas y muslos diez minutos cada hora, tres veces consecutivas; el cuarto día, se repite la exposición del día anterior; el quinto día se expone un lado del tronco y los miembros inferiores, cinco minutos; el sexto día, el otro lado del tronco y los miembros inferiores, cinco minutos; a partir del séptimo día, las exposiciones son de 20 minutos cada hora, tres veces consecutivas. Las mejores horas para la h. son cuando la atmósfera esté clara y el calor sea moderado. Si el paciente posee una constitución fuerte, puede aconsejársele una ducha o baño de regadera, con lo que se obtiene un efecto tonificante.Como los efectos de la h. sobre el organismo humano dependen de las acciones de las radiaciones que componen la luz solar, y sobre todo de las radiaciones ultravioletas e infrarrojas, dichos efectos serán expuestos al tratar de los mismos. De todos modos, y de una forma general, la luz posee efectos locales y generales, dependiendo la intensidad de éstos de la intensidad de la absorción de las radiaciones por la piel. Como efectos locales merecen destacarse la hiperemia, el eritema (que en los casos de exposición desmesurada, o especial idiosincrasia, pueden pasar a una fase de vesiculación o ampollamiento y de necrosis) y la pigmentación. Entre los efectos generales, figura el influjo que ejerce sobre el metabolismo fosfocálcico, lo cual hace que la h. natural sea beneficiosa en el raquitismo, en la tetania y en la espasmofilia. Las radiaciones luminosas actúan asimismo en el metabolismo de los hidratos de carbono, de las proteínas y minerales. En la sangre, puede apreciarse un aumento de la hemoglobina.Helioterapia artificial. Rayos ultravioletas. Este tipo de radiaciones es producido por lámparas especiales entre las que cabe mencionar la lámpara de Finsen, la de vapores de mercurio y la lámpara de espectro integral. La aplicación de los rayos actínicos requiere una dosificación correcta y la adopción de una serie de precauciones, tanto para el paciente como para el operador. Esta radiación posee además un poderoso efecto germicida digno de ser tenido en cuenta.Los rayos ultravioletas se pueden emplear: En los niños con trastornos del crecimiento, raquitismo, espasmofilia y asma infantil. En la tuberculosis (v.): lesiones peritoneales, ganglionares (escrófula), cutáneas, osteoarticulares, epididimarias, y en general en todas las lesiones no febriles. En las alteraciones del metabolismo: anemias, astenias, diabetes, retardos en la nutrición. En las cicatrizaciones lentas: úlceras atónitas, fístulas, lesiones otorrinolaringológicas, queloides.Estas radiaciones están contraindicadas en los estados caquécticos, en las enfermedades febriles agudas, tuberculosis pulmonar, lesiones arteriales, nefritis agudas o crónicas, cardiopatías mal compensadas y en el pénfigo.Rayos infrarrojos. Existen igualmente diversos dispositivos que proporcionan radiaciones de este tipo, capaces de transformar la energía eléctrica en calor. Los rayos infrarrojos pueden utilizarse en forma de irradiación general o local. En las aplicaciones locales, el manantial de rayos se coloca a unos 20 ó 40 cm. de la zona a tratar, cubriéndose el resto con compresas. Se suele hacer un tiempo inicial de exposición de 15 minutos para ir aumentando hasta llegar a una hora. La rubicundez, a veces acentuada, que sigue a la aplicación desaparece a las pocas horas y nunca es seguida de pigmentación. El primer efecto de la absorción de los rayos infrarrojos es la vasodilatación. La piel irradiada se pone roja, debido a la dilatación de los capilares superficiales y de los vasos profundos si la sesión ha sido prolongada. Asimismo se produce una sudoración profusa. Este tipo de irradiación está indicada en los síndromes dolorosos (artralgias, mialgias, pleurodinias, lumbago, tortícolis); en los trastornos tróficos (úlceras atónicas, posoperatorias, varicosas y radionecrosis); trastornos circulatorios (edemas inflamatorios, de estasis, celulitis, eritrodermia, acrocianosis, endoarteritis obliterante, derrames mecánicos e inflamatorios).Están contraindicados en aquellos casos en que el calor acentúa o produce fenómenos de tipo congestivo. Así, en los tuberculosos con formas hemoptoicas o congestivas, en los procesos perineales o abdominales bajos, cuando la congestión de la pequeña pelvis puede hacer temer la aparición de hemorroides o un excesivo aumento de la hemorragia menstrual.Existen peligros de - insolación o quemadura según la duración de la exposición.V. t.: RAYOS ULTRAVIOLETAS E INFRARROJOS.J. BOADA JUÁREZ.
BIBL.: N. CHÁVEZ, Terapia tísica, México 1948.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.