Hasday Ben Saprut (Hasda'i Ben Saprút)
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Biografía GER
N. en Jaén en el a. 915 y m. en Córdoba en el a. 970. Médico judío, consejero político de Abderramán 111 y mecenas de la cultura científica y literaria de los judíos españoles. Hacia el a. 950 H., hijo del rico judío Ishaq ben Ezra ben Saprut, logra destacar en la corte de Abderramán 111 de Córdoba. Conocía bien el latín, dominaba perfectamente el árabe y era también un médico acreditado. Además de encargarse de la recaudación de los impuestos, era consejero prudente y avisado del califa. Nada tiene de extraño que los judíos le dieran el título de Nasi, príncipe de todos ellos. La actividad política no le impidió el proteger a la cultura como verdadero mecenas, e incluso colaboró directamente en su difusión traduciendo al árabe la Materia médica de Dioscórides, según un códice griego que había hecho traer de Constantinopla; como nadie sabía griego en Córdoba, hizo venir al monje Nicolás, que se lo tradujo al latín y del latín él lo puso en árabe. H vivía, con arreglo a su rango, en la corte del califa, como un verdadero príncipe, y en su casa organizaba sesiones literarias y poéticas. Invitaba a venir a Córdoba a los sabios judíos de otros países y cuando esto no podía ser, les encargaba libros. Así, p. ej., Dunas ben Tamim, polígrafo de Qayrawán, escribió una otra de astronomía para el califa fatimí al-Manstir (946-953) y otra para H.; igualmente Dosa, hijo de Suadia ben Yosef (v.), Gaón de Sura, escribió una biografía de su padre por encargo de H. La adquisición de libros buenos y fidedignos también fue preocupación de H., que aprovechaba las embajadas diplomáticas del califa de Córdoba o los viajes de judíos conocidos suyos para procurárselos. Siguiendo la tradición hispano-judía de buenas relaciones con las academias talmúdicas de Babilonia, pidió de allí copias correctas del Talmud y en Italia un empleado suyo, Samuel, le hizo una copia del Libro tle lose/ ben Garion (Yosipon), epítome histórico en hebreo relativo al pueblo de Israel.Puede decirse que debido al impulso de H., España pasó a ser el centro cultural más importante del judaísmo medieval, intento en que se vio favorecido por la inestabilidad política del Oriente con su secuela de emigraciones de judíos de Mesopotamia y Persia a Siria y Palestina, de aquí a Egipto, luego a Túnez, Argelia y Marruecos, y de Marruecos, perteneciente entonces al califato de Córdoba, a España. En esto seguía la política de AbderraInán 111, que quería independizar a al-Andalus de Oriente y hacer de Córdoba, como así fue, un centro cultural de primera magnitud. Siguiendo esta política, procuró estrechar sus relaciones con Bizancio, rival de los abbasíes, adonde envió embajadas en las que no faltaba algún judío políglota relacionado con H., y recibió embajadas, a su vez, como las de Otón 1 de Alemania, de Eslavonia (de la que formaban parte dos judíos), o de los reinos cristianos españoles. Fue el propio H. el que curó al rey Sancho el Craso de León de su gordura, permitiéndole así recuperar el trono.El equilibrio político cordobés se asentaba en la pacífica convivencia de musulmanes, judíos y cristianos. Esta favorable situación permitió a H. ocuparse de otras comunidades judías menos afortunadas, especialmente las del sur de Italia, objeto de persecuciones. Esta zona pertenecía al Imperio bizantino, y H. envió en el a. 948 dos cartas en hebreo; a Bizancio también escribió pidiendo favor para los refugiados judíos que huían de los fatimíes, enemigos de España y de Bizancio; procuró también, esta vez sin éxito, que en Tolosa, perteneciente al Imperio germánico, se suprimiera la costumbre del bofetón que pos Pascua daba el obispo al judío que hacía la entrega anual de 30 litros de cera para la catedral. Ayudó también a la academia talmúdica de Pumbedita y mantuvo relaciones con la de Sura. La independencia religioso-talmúdica respecto de las academias orientales se la proporcionó la llegada como cautivo de Rabí Moseh ben Hánólc, procedente de Italia; rescatado, ocupó la jefatura de la incipiente academia talmúdica de Córdoba, dando así gran impulso a los ya iniciados estudios religiosos judíos en España, que, contrariamente a lo que ocurría en Centroeuropa, no fueron obstáculo para los estudios científicos ni para el cultivo de la poesía profana o la participación en la vida social del país.Uno de los sucesos más curiosos de su época fue la conversión al judaísmo, de un modo espontáneo y voluntario, de los jázares, pueblo tártaro de Crimea del que tenía noticias H. a través de sus relaciones diplomáticas y comerciales; en el a. 948 pasaron por Córdoba Ibn Hawqal y los embajadores de Bizancio, que dieron noticias del hecho. Entonces H. encargó a Yishaq ben Natan, unjudío que pertenecía a la embajada que el califa enviaba a Constantinopla, que pasara por el país de los jázares. No pudo conseguirlo, pero, en cambio, trajo una carta con la descripción de Jazaria en griego, luego (¿s. x11?) traducida al hebreo. Intentó también relacionarse con los jázares a través de Palestina y Armenia, abandonando la vía marítima del mar Negro; por fin pudo enviar al rey José de los jázares una carta con la descripción de Córdoba, preguntando a su vez datos e información sobre Jazaria. Esta carta la mandó con la embajada del rey de Eslavonia. Está en un hebreo preciosista, de elegante estilo bíblico. Uno de los puntos de mayor interés es la creencia de H. de que los jázares eran una de las diez tribus israelitas desaparecidas al producirse la invasión asiria del s. vll a. C. No se sabe si H. recibiría contestación, porque una respuesta existente, que se atribuye al rey de los jázares, es probablemente una falsificación posterior. Incluso hay dudas sobre la autenticidad del texto de la carta de H. Éste fue el mecenas de los dos primeros escritores hebreos en España: Minahem ben Sarúq de Tortosa, gramático y poeta, caído luego en desgracia, probable autor de la carta al rey de los jázares, y Dunas ben Labrat, de Fez, que fue discípulo en Bagdad de Saadia - ben Yosef.V. l.: HISPANO-HEBREA, LITERATURA.F. DÍAZ ESTEBAN.
BIBL.: E. N. ADLER, leu,ish Travellers, 2 ed. Nueva York 1966, 22 ss.; D. M. DUNLOP, The /ewish Khazars. An historical Suraey, Princeton 1954; D. GONZALO MAESO, Un jaenés ilustre ministro de dos califas, "Bol. Estudios Jiennenses" (1956) 31 ss.; A. ASHTOR, Qorot ha-yehudim be Se/arad ha-Muslimit, Jerusalén 1960, 103-151; Z. BAER, A History of the Jews in Christian Spain, Fíladelfia 1961, 29-30, 382-383; J. AMADOR DE LOS Ríos, Historia social, política y religiosa de los judíos de Esparta y Portugal, Madrid 1960, 884 ss.
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