Harvey, William
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Biografía GER
Su vida. Médico inglés n. en Folkstone, Kent, el 1 abr. 1578. Ingresó en el Grammar School de Canterbury a los diez años; su estancia ulterior en el Caius College favoreció la orientación de su vida científica, pues el clima italianizante de aquella institución motivaría su marcha a Italia; en Padua residió desde 1598 a 1602, fecha en que obtuvo el título de doctor en la Univ. patavina, luego revalidado en la de Cambridge. En Padua tuvo como maestros a Fabrizio d’Acquapendente, a Casserio y a Rudio. De Fabrizio aprendió una serie de hechos, .-le hallazgos anatómicos y embriológicos, decisivos en el desenvolvimiento de sus personales indagaciones como fisiólogo y embriólogo.De regreso en Inglaterra contrajo matrimonio, en 1604, con la hija del médico londinense Lancelot Brown; en 1607 figura ya como fellow del Royal College of Physicians y dos años más tarde es nombrado médico del Hospital de San Bartolomé de Londres. La práctica profesional fue su única actividad hasta 1615. La inquietud científica que despertó en él Fabrizio d’Acquapendente llevará a Harvey a solicitar, del College of Physicians, el encargo de un curso de anatomía (1615); del año 1616 son unas notas suyas, Praelectiones Anatomiae, manuscritas, en las que aparece ya, anticipada, su idea sobre la circulación de la sangre. Hasta 1628 no publicaría, sin embargo, la noticia de su trascendental descubrimiento; lo hizo en un volumen, de pocas páginas, titulado Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis in animalibus, impreso en Francfort; su publicación le dio gloria y al tiempo le forzó a sostener diversas polémicas con los que se mostraban disconformes con su doctrina. Su prestigio profesional en la Corte inglesa se acrecienta; Carlos 1, a quien está dedicado el De motu cordis, le nombró en 1632 médico de Cámara y, poco después, en plena guerra civil, le encomienda el cuidado de sus hijos. Su lealtad al monarca hizo a H. sufrir las consecuencias de la contienda; acompañó al rey en su retirada a Oxford (1642), donde residió cuatro años; fue allí master del Merton College y entonces compuso sus Exercitationes ad Riolanum. En 1646 retorna a Londres y, no obstante los estragos de la guerra, prosigue su labor de investigador, publicando en 1651, con el título Exercitationes de generatione animalium, su personal concepción de la embriología. M. en Londres el 3 jun. 1657.Obra científica. Dos aspectos fundamentales se descubren en la obra científica de H.: el primero, el de su descripción de la circulación sanguínea; el segundo, el de sus doctrinas embriológicas. En sus indagaciones sobre la función circulatoria consigue dar respuesta a cuatro cuestiones primordiales: el verdadero significado de la contracción cardiaca en los animales; el paso de la sangre desde el corazón derecho al izquierdo; el movimiento circulatorio de la sangre por todo el organismo; finalmente, las consecuencias que tales hallazgos tienen en la Medicina y en la Biología. Tres son los asertos en que se apoya la interpretación harveyana de la circulación: afirma, en primer lugar, que la cantidad de sangre que pasa de la vena cava al corazón es muy superior a la cantidad de alimento ingerido; asimismo, en los miembros, la sangre afluye por las arterias y refluye por las venas en cantidad notablemente superior a la necesaria para su nutrición; por último, la sangre retorna al corazón por las venas y sólo por las venas. Toda una serie de hechos y argumentos, como la rapidez con que el organismo se desangra en una arteriotomía, la vacuidad de las arterias en el cadáver, la contextura anatómica de las válvulas cardiacas y cardiovasculares, cte., son ofrecidos y esgrimidos por H. para sustentar la veracidad de sus conclusiones.La publicación de sus investigaciones suscitó una enconada polémica; los médicos fieles al galenismo negaron toda validez a los hallazgos de H.; tal hicieron, entre otros, Jacques Primirose, Emilio Parisano, Vopiscus Fortunatus, Riolano, Caspar Hoffman y Matías García. Riolano, el gran anatómico parisino, fue el único de sus contradictores al que respondió H. Entre los partidarios de la doctrina de la circulación sanguínea se contaban Silvio y Descartes. Históricamente, la obra de H. supone no sólo la correcta explicación de un importante problema biológico, sino más todavía el nacimiento de la Fisiología moderna al ofrecer los principios y normas a que debía ajustarse la investigación en este concreto campo del saber acerca de la realidad humana: el empleo de la medida y el cálculo en el estudio de las funciones orgánicas. La obra fisiológica de H. se completaría con ulteriores descubrimientos, entre ellos el de los vasos quilíferos (Aselli, 1622) y el de los capilares por Marcello Malpighi.Como embriólogo H. fue el único defensor, en su siglo, de una; concepción epigenética, con la que choca el preformacionismo aceptado por los restantes embriólogos de la centuria. Influyó en las ideas de H. y la enseñanza que recibió de Fabrizio d’Acquapendente y a través de él el pensamiento aristotélico. Hizo detenidos estudios sobre la formación del pollo y la generación en los animales vivíparos, lo que le permitió acopiar un importante número de hallazgos y elaborar, apoyándoseen ellos, su doctrina embriológica. Para él la cicatrícula, entrevista ya por Fabrizio, constituiría el principio material del pollo en el huevo; de ella saldría el punctum sanguineum saliens, interpretado como prirnum vivens del animal. Distinguió dos modos cardinales de generación: la epigénesis y la metamorfosis; la primera sería propia de los animales superiores; la segunda correspondería a los seres inferiores. La doctrina embriológica de H., que no fue aceptada en su tiempo, empezó a tener vigencia histórica en el s. xviii al reactualizarla los estudios de Needham, Buffon y Wolff.L. SÁNCHEZ GRANJEL.
BIBL.: P. LAÍN ENTRALGO, William Harvey, en Grandes Médicos, Barcelona 1961, 79-167; W. PAGEL, William Harrey’s Biological Ideas, Nueva York 1967.
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