Guinness, Alec
Categoria:
Biografía GER
Actor inglés de teatro y cine, famoso por sus variadas caracterizaciones psicológicas y físicas.N. en Londres el 2 abr. 1914, y estudió en Pembroke Lodge, Scouthbourne, y en la Roborough School de Eastbourne. En 1933, obtuvo un empleo de escritor para una agencia de publicidad, pero a poco, y con la ayuda de una beca, ingresó en el estudio dramático de Fay Compton, siguiendo así su profunda vocación interpretativa. Debutó en la escena en 1934 con la obra Difamación, y el mismo año hizo de Osric en Hamlet. Dedicado al teatro clásico, trabajó con el repertorio del Old Vic, y de 1936 a 1939 formó parte de la compañía de John Gielgud, realizando una gira por Europa con el repertorio de los dramas de Shakespeare.Como actor puro de teatro, es comprensible que el cine tardara en atraerle; pero en 1946 intervino en un papel secundario de Cadenas rotas, de David Lean, adaptación de la novela de Charles Dickens Grandes esperanzas. En 1948, de nuevo con Lean, hizo en Oliver Twist una caricatura tan despiadada del judío Fagin, que provocó las protestas de las comunidades israelitas de Inglaterra. En tal personaje, se manifestó como un maestro de la caracterización, y en 1949 interpretó ocho papeles diferentes en Ocho sentencias de muerte, una comedia macabra de Robert Hamer muy al estilo inglés de humor. La celebridad de G., en la que la productora británica Rank se apoyó mucho para la distribución mundial de sus películas, se consolidó en las célebres comedias que salieron de los Estudios Ealing, entre las que se cuentan Oro en barras (1951), de Charles Crichton; El hombre vestido de blanco (1951), de Alexander Mackendrick; El paraíso del Capitán (1953), de Anthony Kimmins; A París con el amor (1954), de Hamer, y El quinteto de la muerte (1955), de Mackendrick. También en 1955 hizo dos papeles sacerdotales contrapuestos. En El detective, de Hamer, encarnó al inefable P. Brown de Gilbert Keith Chesterton; en El prisionero, de Peter Glenville, inspirada en los sufrimientos del card. Mindszenty, fue una patética figura presa de una torturante tragedia mental.En 1956, hizo con Grace Kelly El cisne, de Charles Vidor, adaptación de la deliciosa comedia de Ferencz Molnar. Junto con Laurence Olivier, de quien se dice que en los comienzos de G. había aconsejado a éste que abandonara el teatro por falta de cualidades interpretativas, se convirtió en el actor inglés más conocido en el mundo. Por ello David Lean, realizador de sus primeros f ilms, volvió a confiarle un difícil papel en la superproducción El puente sobre el río Kwai. La extraordinaria interpretación de G. le valió el Oscar de 1957.En 1958, hizo dos papeles de carácter en Un genio anda suelto, de Ronald Neame, y Donde el círculo termina, de Hamer. Carol Reed le dirigió en Nuestro hombre en La Habana (1959), basada en la novela de Graham Greene, y de nuevo con Neame hizo un difícil personaje en el drama militar Whisky y gloria (1960). En 1961, encarnó un hombre de negocios japonés con la comedia Por una mayoría de uno, de Mervin LeRoy; fue el príncipe Feisal en Lawrence de Arabia (1962), de Lean; el emperador Marco Aurelio, en La caída del Imperio Romano (1964), de Anthony Mann; y el comisario soviético Yevgraf Andreievich, en Doctor Zhivago (1965), también de David Lean. En Alemania rodó en 1965 Situación desesperada... pero menos, encarnando uno de sus acostumbrados personajes tímidos y decididos a la vez.Su labor teatral ha sido muy abundante; se ha distinguido en Cocktail Party y en Dylan, obteniendo por esta última obra el premio de los críticos de Broadway. En televisión, ha aparecido esporádicamente, y también obtuvo un señalado éxito con El malvado plan de fehel Deeks. G. está casado con Merula Salaman; el matrimonio tiene un hijo, Matthew. En 1955, fue nombrado Comendador del Imperio Británico, y Caballero en 1959, época en que fue recibido en la Iglesia católica. Su fama de actor versátil, que le ha valido el sobrenombre de "el hombre sin rostro" porque puede tenerlos todos, la debe a una feliz combinación de aptitudes naturales y valores añadidos -sensibilidad y técnica-, junto con un constante y ejemplar perfeccionamiento profesional.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: J. GRAU, El actor y el cine, Madrid 1962, 236-238.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.