Guillermo II de Alemania
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Biografía GER
Emperador alemán, n. en Berlín el 27 en. 1859, hijo del príncipe Federico Guillermo de Prusia y de la princesa Victoria de Inglaterra. En su juventud, recibió una gran influencia de las ideas liberales, de moda entonces entre las clases altas alemanas. Contra la tradición de los Hohenzollern (v.), sus padres le enviaron a estudiar a una escuela de Kassel, donde se educaban jóvenes de la clase media. Allí adquirió una sólida formación que fue esencial para su posterior desenvolvimiento en el campo de la política. Cuando terminó sus estudios en Kassel, fue enviado durante seis meses a servir en el regimiento de la Guardia y después a la Univ. de Bonn, donde estudió Derecho y Economía. Pero tanto aquí como en la escuela de Kassel, el deseo de sus padres de que viviese una vida normal entre los demás estudiantes fracasó, ya que fue mirado siempre como el príncipe y futuro Emperador. A partir de 1879, su educación se dirigió especialmente hacia el campo militar. Su continuo contacto con las clases altas prusianas y los altos oficiales del ejército en Potsdam, donde recibía su entrenamiento, fomentó en él ese espíritu de grandeza, tan opuesto a la formación que habían querido darle sus padres. En febrero de 1881, se casó con la princesa Augusta Victoria de Schleswig Holstein-Augustemburgo, mujer sencilla y sin grandes dotes intelectuales, la cual dio a G. seis hijos y una hija.A la muerte de su padre, que sólo llegó a reinar durante 99 días, el 15 jun. 1888, Guillermo II ocupó el trono alemán. Sus condiciones como gobernante eran excelentes. Poseía una gran intuición para darse cuenta de la raíz de los problemas, y su formación intelectual era muy completa. Además, tenía grandes dotes oratorias que le hicieron más de una vez exaltarse en sus discursos políticos y decir más de lo debido. Estaba convencido de la importancia de su misión y creía firmemente que si Dios le había llevado a ceñir la corona, también le iluminaría para que pudiese seguir él camino recto en el ejercicio de sus funciones como soberano. Sin embargo, a pesar de estas excelentes cualidades, Guillermo II acusaba una cierta inmadurez y una clara tendencia a sobrestimar sus propios poderes, cuando ocupó el trono a los 29 años de edad. Aunque carecía de experiencia en el campo internacional, desde el comienzo de su reinado quiso mantener la autoridad monárquica en el interior de Alemania y en sus relaciones con el exterior. Para ello se propuso conservar el poderoso ejército de que disponía y crear una fuerte armada, no sólo para impedir que su país fuese atacado, sino para incrementar su prestigio entre las potencias extranjeras.La dimisión de Bismarck. Cuando Guillermo II ocupó el trono alemán, el canciller Bismarck (v.) estaba todavía en el poder. El nuevo monarca había manifestado durante su juventud cierta admiración por el veterano estadista. Sin embargo, dado el carácter autoritario y ambicioso de Guillermo II, era muy difícil que pudiese llegar a un acuerdo y organizar una política conjunta con el hombre que había venido manejando las riendas del Gobierno alemán durante una generación. La importancia que el joven Kaiser daba al ejército y a su poderío hacía temer al canciller por el desarrollo pacífico de Alemania (V. ALEMANIA V) y por el normal desenvolvimiento en su política internacional. El motivo que provocó la ruptura entre ambos no tardó en producirse. Bismarck pensaba seguir ejerciendo sus funciones, aun en contra de los deseos del Emperador, y pidió a los demás ministros que se pusiesen a su lado. Para reforzar su posición sacó a la luz una orden de 1850 en la que se prohibía a los ministros informar al Emperador como no fuese en su presencia. Guillermo II vio en ello una medida encaminada a disminuir su influencia y pidió que se revocase la orden. Bismarck se negó y el Emperador le pidió la dimisión, accediendo el canciller a presentarla el 18 mar. 1890. Este hecho provocó una honda impresión en todo el mundo y fue visto en muchos países como un acto de orgullo y de poca elegancia por parte del inexperto monarca.Con la dimisión de Bismarck acabó toda una época en las relaciones internacionales de los países europeos a los que éste había conseguido mantener en equilibrio y que Guillermo II acabaría por llevar a la guerra. En esencia, las ideas del Kaiser, que exaltaba el militarismo, eran distintas a las de Bismarck en sus últimos años; sin embargo, igual que el canciller, también era enemigo de los radicales y socialistas. A partir de 1890, decidió ocuparse personalmente de la dirección de la política alemana y, a fin de no sufrir interferencias en su labor, buscó para los puestos importantes a hombres no especializados con los cargos que debían desempeñar, con lo que evitaba la supervisión de los expertos. Y lo curioso fue que Guillermo II se aprovechó del poder que el mismo Bismarck había puesto en manos del Kaiser, al cortar las tendencias liberales que pretendían aumentar la importancia del Parlamento y limitar las atribuciones del rey. El sistema existente en Alemania, en el que el canciller era responsable exclusivamente ante el Emperador y no ante el Reichstag, hizo que la caída de Bismarck no provocase una crisis ministerial. El conde George von Caprivi ocupó el cargo de canciller desde 1890 hasta 1894. Durante este tiempo fue sólo un instrumento del que Guillermo II se sirvió para ejecutar sus deseos. Su gran influencia procedía, sobre todo, del hecho de que poseía atribuciones para nombrar a su gusto canciller, secretario de Estado y ministros. Aunque generalmente prevalecía su criterio en los asuntos de importancia, muchas veces se dejaba convencer en cuestiones en las que tenía un punto de vista totalmente distinto al de sus ministros. Estas contradicciones en su línea de actuación eran producto de su carácter impulsivo y voluble.La política alemana durante el reinado de Guillermo II. La política internacional estuvo marcada por la tensión creciente que se estaba produciendo en Europa como consecuencia del deseo de Alemania de erigirse en potencia directora, con tantos derechos como la que más a participar en el concierto mundial. La paz bismarckiana, basada en la balanza de poderes, se caracterizó ahora por la formación de dos grupos de alianzas contrapuestas que fueron aumentando la tensión hasta desembocar en la guerra de 1914. Alemania trató de buscar la amistad de Inglaterra para contrapesar el acercamiento que por entonces se registraba entre Francia y Rusia. Pero en el fracaso de este designio jugó un papel muy importante el barón Von Holstein, jefe del departamento político del Ministerio del Exterior, quien en realidad era el que manejaba sus riendas, ante el desconocimiento que de estos asuntos tenía el canciller Ven Caprivi. Von Holstein hizo ver a Guillermo II la incompatibilidad de los intereses de Gran Bretaña y Alemania en el Lejano Oriente y en África. El enfrentamiento con Inglaterra movió al Emperador alemán a llevar a la práctica sus ideas de aumentar el poderío naval de su país, para lo cual contó con un excelente colaborador: el almirante Ven Tirpitz, que se encargó de llevar a cabo este proyecto a pesar de la oposición del Parlamento y de algunos hombres de Estado.La tirantez con Inglaterra se hizo patente también con motivo de la guerra de los bóers (v.) en la que Alemania llegó a preparar una intervención militar contra los ingleses. Pero ante la amenaza de que se formara una coalición de poderes en el continente contra la creciente influencia en el mundo de Gran Bretaña, ésta cambió su política y trató de buscar la amistad de Guillermo II. En realidad, el Kaiser sentía cierta simpatía por dicho país, al que había visitado en diversas ocasiones. Por esta razón, se sentía inclinado hacia él, y, con motivo de su viaje a Londres para asistir a los funerales de la reina Victoria, parecieron abrirse de nuevo las posibilidades de llegar a un acuerdo. Pero los alemanes querían que Inglaterra se adhiriese a la Triple Alianza (v.), que había formado con Austria e Italia, y aquélla sólo quería llegar a un acuerdo bilateral con Alemania. Ante estas diferencias, las negociaciones entre ambos países terminaron definitivamente. Ello motivó que Gran Bretaña buscase la amistad de Francia, con la que llegó a firmar un acuerdo de cooperación militar y naval que daría lugar a la formación de la Triple Entente al entrar Rusia en la alianza.Con ocasión de la anexión de Bosnia como consecuencia de la joven Revolución Turca, y la protesta de Servia, apoyada por Rusia, se produjo el choque entre Guillermo II y Bülow, que había sido nombrado canciller en 1900. Aquél se molestó por la acción de Austria sin previa consulta a su aliada Alemania. Por el contrario, Bülow pensaba que ante el peligro de perder a su única aliada, Alemania debía apoyar a Austria a toda costa. Pero en este momento, Bülow fue derrotado en el Reichstag con motivo de una reforma financiera y tuvo que presentar su dimisión, que fue aceptada inmediatamente por el Emperador (1909). Von Bethmann-Hollweg fue designado para sustituirle, aunque el Kaiser no confiaba demasiado en él. Hasta entonces, se había desenvuelto en servicios administrativos y carecía totalmente de experiencia en el campo internacional. Al ser asesinado el archiduque Francisco Fernando el Emperador alemán se mostró dispuesto a ayudar a Austria contra Servia. La única dificultad estribaba en la posible ayuda de Rusia a este pequeño Estado. G. no pensó al principio que este asunto pudiese llegar a tomar grandes proporciones y esperaba que la respuesta de Belgrado a la exigente nota austriaca fuese una buena base para llegar a una negociación. Desaprobó la conducta de Austria cuando declaró la guerra a Servia, e hizo todo lo posible para evitar que Rusia entrase en el conflicto.Política interior. La característica esencial de Alemania durante el reinado de Guillermo II fue el extraordinario incremento que tomaron la industria y el comercio. Se triplicó la producción de hierro y carbón, y la industria textil también experimentó un notable crecimiento, todo lo cual se vio favorecido por un considerable aumento de la población. Las agitaciones sociales, que iban adquiriendo gran importancia en el país, no pudieron ser cortadas por las reformas que intentó llevar a cabo Guillermo II al principio de su reinado. No obstante esta primera intención de remediar los males sociales que aquejaban al país, veía a la socialdemocracia como una enemiga de la monarquía y se empeñó en la lucha contra sus partidarios y contra todo intento revolucionario de subvertir el orden social, para lo cual se apoyó en los partidos liberal y conservador. En enero de 1907, las elecciones dieron mayoría a los "Partidos del Bloque", lo cual parecía favorecer las intenciones del Emperador. Pero la falta de habilidad de Bülow para dar estabilidad a la coalición entre estos partidos, pareció a Guillermo II una prueba de la incapacidad del canciller para llevar a cabo sus ideas en la política interior, lo cual contribuyó también a que el Kaiser aceptara su dimisión. Tampoco gustaba a Guillermo II el sistema constitucional que había encontrado al subir al trono y sólo creía en la soberanía del monarca que había sido designado por Dios para ese puesto.La Gran Guerra. Cuando estalló la I Guerra mundial (v.), Guillermo lI se dio cuenta de su incapacidad para dirigir personalmente las operaciones militares y, ante la presión de los acontecimientos, no tuvo más remedio que ceder esta función a los generales. La inactividad de la flota alemana durante los primeros años de la guerra se debió al deseo del Emperador contra el parecer de Von Tirpitz. A mediados de 1918, se puso de manifiesto la imposibilidad de que Alemania ganase la guerra; un Consejo de la Corona, bajo la presidencia de Guillermo II, decidió iniciar las conversaciones de paz, pero se perdió mucho tiempo en tomar esta decisión. Entretanto, aumentaba el descontento entre el pueblo alemán. En octubre de 1918, fue nombrado canciller imperial el príncipe Max de Baden, partidario de los métodos parlamentarios, de los que era enemigo acérrimo el Emperador. Cuando el presidente Wilson hizo unas declaraciones mostrando la imposibilidad de llegar a la paz mientras que el Kaiser conservase el poder, el príncipe Max, apoyado por la mayoría en el Reichstag, le obligó a abdicar. Ante las dudas de Guillermo II, fue el propio canciller quien proclamó su renuncia al trono el 9 de noviembre. El Emperador escapó a Holanda al día siguiente y fue internado en el castillo de Doorn, donde vivió en completo retiro. Allí m. el 4 jun. 1941.No cabe duda que en una época en la que Alemania estaba experimentando un extraordinario desarrollo y en la que Europa estaba seriamente amenazada por un equilibrio inestable entre las grandes potencias, la personalidad orgullosa y desafiante de Guillermo II contribuyó de una manera decisiva a provocar el conflicto que traería desastrosas consecuencias para su país.R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: J. R. DE SALIS, Historia del mundo contemporáneo, I, Madrid 1960; E. EYCK, Das persónliche Regiment Wilhelms II. Politisehe Geschichte des deutschen Kaiserreichs von 1890 bis 1914, Zurich 1948; E. VERMEIL, Les origines de la guerre et la politique extérieure de l’Allemagne au début du XX siècle, París 1926.
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