Guillermo I de Alemania
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Biografía GER
Rey de Prusia y más tarde Emperador de Alemania, tras la unificación de este país, en la que él tomó parte activa. Hijo segundo de Federico Guillermo III de Prusia y de la reina Luisa, n. en Berlín el 22 mar. 1797, y fue educado en las típicas y austeras virtudes prusianas. Entre sus formadores destacan Von Reiche y Delbrück. Siguió, como era normal en todo príncipe de la casa de Hohenzollern (v.), la carrera militar, ya a partir de los 10 años, en que fue nombrado oficial. Llegó a capitán en 1814, y con este grado participó en las campañas antinapoleónicas, que inflamadas por los discursos de Fichte suscitaron el despertar del nacionalismo alemán y la idea de la unificación. G. siguió su carrera militar paso a paso, hasta alcanzar el grado de teniente general en 1825. El espíritu castrense le imprimió un sentido de orden y disciplina, especialmente consigo mismo, pero no le hizo un déspota ni un "rey sargento" como alguno de sus antepasados. Toda su vida fue militar, pero no militarista. Inteligente, ágil de criterio, ordenado y dotado de gran sentido práctico, tuvo también las dotes del político, e incluso las del diplomático, a lo que contribuyeron sus frecuentes viajes al extranjero.Casó el 11 jun. 1829 con Augusta de Sajonia-Weimar. La muerte de su padre, en 1840, con la consiguiente subida al trono de su hermano mayor, Federico Guillermo IV (v.), le convirtió en heredero, cargo que ya no dejó de ostentar, pues Federico Guillermo no tuvo descendencia. Durante ocho años permaneció al margen de la política, respetuoso con los criterios de su hermano, aunque no los compartía plenamente. A raíz de la revolución de 1848 (v.), mostró su condescendencia con los liberales, autorizando la Constitución; pero un año más tarde, encargado de la represión en el Sur de Alemania, la llevó a cabo con total espíritu de disciplina. En los años siguientes, volvió a alejarse de la política, quizá en parte por discrepancias con Federico Guillermo, y se dedicó de lleno a la vida militar, elaborando un plan de reforma y fortalecimiento del ejército. Tuvo que asumir el gobierno desde el 23 oct. 1857, por enfermedad del rey, y un año más tarde (7 oct. 1858) era proclamado regente. Juró la Constitución y nombró un ministerio liberal, presidido por Auerswald. No puede decirse, en sentido estricto, que G. fuese un liberal, pero sí respetuoso con el liberalismo que profesaban los principales hombres políticos de su tiempo. Ello no coartaba, desde luego, su afán por la reforma militar, que consideraba indispensable para que Prusia cumpliese el papel que le correspondía en la unificación de Alemania. A este propósito responde el famoso manifiesto de 8 nov. 1860, que el Congreso rechazó casi en el mismo momento (2 en. 1861) en que la muerte del incapacitado Federico Guillermo IV le convirtió en rey: G. contaba ya 64 años.Quizá más que el comienzo de su reinado personal fue la oposición de la Cámara a la reforma militar lo que le indujo a alejarse progresivamente de los liberales. Después de un año de forcejeos, el monarca decidió llamar a su lado a Otto von Bismarck (v.), político de extraordinaria capacidad, y típico representante del autoritarismo prusiano. Puede decirse que a partir de aquel momento, y hasta el final del reinado, quien gobernó fue Bismarck, y el mayor talento de Guillermo 1 consistió en dejar hacer a uno de los más grandes hombres de Estado de la Europa de su tiempo. A lo sumo, su papel fue el de suave contrapeso de las asperezas de su canciller, que aspiraba a realizar la unidad alemana "por el hierro y la sangre". Fue Bismarck quien acometió la obra de la reforma militar, en la que encontró un formidable colaborador en el conde de Moltke, y quien tecnificó la administración prusiana, mediante una burocracia disciplinada y extraordinariamente eficaz. También fue el principal artífice de la unificación de Alemania, pero Guillermo I, con discreción suma, no sólo hizo posible la política del ministro, sino que la personificó y corrió, en definitiva, con la suprema responsabilidad.A comienzos de 1864 tuvo lugar la primera guerra unificadora, la de los Ducados, en la que prusianos y austriacos se repartieron el de Schleswig-Holstein (v.). La ruptura entre Berlín y Viena, que G. hubiera querido evitar, fue precipitada por la política de Bismarck; el monarca, siempre patriota, aceptó la guerra y participó en la decisiva batalla de Sadowa (1866). La victoria sobre Austria dejaba a Prusia como única cabeza de la Confederación de la Alemania del Norte. En 1867, Guillermo I era nombrado presidente de la Confederación.La cristalización definitiva de la unidad del Reich sobrevino merced a la tercera guerra, la francoprusiana (v.), preparada también por la habilidad de Bismarck. Nada hizo, ciertamente, el monarca para provocarla; su actitud en la célebre entrevista de Ems con el embajador francés (12 jul. 1870) fue digna, pero cortés; el desaire de que habló la nota entregada a la prensa fue una desfiguración de los hechos redactada adrede por el canciller. G. participó también en las operaciones que llevaron a la espectacular victoria sobre Francia. Hasta los Estados más recalcitrantes, como Baviera o Wurtenberg, fueron arrastrados por la fuerza de los acontecimientos a unirse a la Confederación. El 18 en. 1871, y en el salón de los Espejos del palacio de Versalles, ocupado por los vencedores, Bismarck proclamaba el Segundo Imperio (Reich) de Alemania, y a Guillermo I Emperador (Kaiser).El anciano monarca vivió todavía 18 años, rodeado del máximo prestigio. En ellos se compenetró aún más con la política de su canciller. Consintió primero la Kulturkampf (v.) y la lucha con los socialistas, y vio luego con gusto la participación del Zentrum católico y las medidas de prudente legislación social. Partidario decidido del "concierto europeo", su entrevista con el emperador Francisco José de Austria (v.) y el zar Alejandro II de Rusia (v.), en 1872, preparó la Liga de los tres Emperadores (1873), que G. creyó garantía de la paz continental. Entretanto, Alemania (V. ALEMANIA v) vivía un proceso acelerado de industrialización, que la convirtió en uno de los países más prósperos del mundo.Guillermo I m. en Berlín el 9 mar. 1888. Alto, noble, franco, de costumbres sencillas, tuvo la fortuna de vivir una de las épocas más gloriosas de su patria. No fue mérito suyo, pero tuvo el talento suficiente para no desentonar lo más mínimo en aquel cuadro.J. L. COMELLAS GARCÍA-LLERA.
BIBL.: Kaiser Wilhelms der Grossen Briete, Reden und Schritten, Berlín 1905 (recopilación de escritos de Guillermo I); F. DELBRÜCK, Die Jugend des Kánigs Friedrich Wilhelm IV von Preussen und des Kaisers Wilhelm I, Berlín 1907; E. MARCKS, Kaiser Wilhelm I, Leipzig 1905.
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