Gran Bretaña (great Britain) I. Geografía I. GEOG.
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Geografía
l. Generalidades. G. B. es la más grande de las islas Británicas (v.). Situado en el nordeste de Europa (50 a 60° ¡al. N), el archipiélago británico se extiende alargado en el sentido N-S sobre 1.250 Km; la isla de G. B. ocupa 230.000 Kmz y la de Irlanda, 83.000 Kmz; esta última en su mayor parte forma una unidad política independiente de la inglesa (v. IRLANDA, REPÚBLICA DE). Por extensión se alude con el nombre de G. B. al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland), unidad política que engloba a Inglaterra (v.), Escocia (v.), Gales (v.) e Irlanda del Norte (v.).Bajo una atmósfera templada oceánica en que la humedad es casi tan constante como la violencia de los vientos, este país posee un paisaje siempre verde, donde la hierba, de función ganadera, la turbera y la landa son los componentes más importantes en el marco de un relieve que opone las montañas desoladas del norte y oeste a las colinas y llanuras del mediodía, en que las tierras agrícolas adquieren importancia.Su historia muestra permanentemente el influjo de la excelente situación marítima, puesto que el país ha sido a la vez receptor de pueblos de distinto origen y organizador de un imperio de dimensiones continentales (v. IV). El comercio marítimo hizo de G. B. una potencia financiera durante el s. XVIII; los inventos pioneros de la revolución técnica, montados sobre una base de fuerte acumulación de capitales y de posesión de energía y materias primas, permitieron que se viviera una revolución que la había de convertir en la primera potencia del mundo, lo mismo en el campo industrial (s. XIX), que en el financiero y bancario (hasta el primer tercio del s. XX).Se comprende que éste sea hoy el país más urbanizado del mundo, con un 85% de población ciudadana, y una densidad media superior a 220 hab/Km2, equivalente a un total de 55 millones aprox., hecho que se debe también a una agricultura limitada por el medio físico, pero extraordinariamente progresiva. En las últimas décadas el país se ha visto afectado por las guerras mundiales, la desmembración del Viejo Imperio y los problemas de vejez y de estructura de una economía no renovada suficientemente en los preludios de la revolución científica de nuestra época. Hoy, G. B. está haciendo un severo esfuerzo por recuperar la potencia perdida, interesándose en aspectos tales como la planificación meticulosa de la economía y el territorio, la renovación e innovación industriales y la recuperación del poder comercial por medio de su adhesión a la Comunidad Económica Europea (v.) y fortaleciendo los lazos existentes con los países de la Commonwealth (v.), sucesora del Imperio.2. Medio físico. a. Relieve. Salvo la cuenca sedimentaria que se encuentra al sudeste de G. B., el resto del país pertenece al viejo sustrato herciniano, e incluso caledoniano, de macizos que dejan a su pie fosas de hundimiento. La acción glaciar ha dejado huellas profundas en todo el país, a excepción de una estrecha porción a mediodía. Es al sur y en la vertiente oriental de G. B. donde el clima se suaviza, sobre todo en lo que afecta a las precipitaciones, que descienden por debajo de los 750 mm. Podría decirse que comprende tres grandes dominios: los macizos que ocupan casi todo el país de Irlanda del Norte y de G. B.; los "países negros" que ocupan islotes en la zona media de G. B.; y, finalmente, las llanuras del sudoeste.Unidades morfológicas. Los macizos, de vigorosa impronta glaciar, forman lo que los geógrafos ingleses llaman Highlands (Tierras altas), correspondientes a regiones cuya altitud supera los 400 m., y que culminan en el monte Nevis de Escocia (1.343 m.), el Snowdon en Gales (1.082 m.) y el Carrantuohill al sudoeste de Irlanda (1.038 m.). Pueden distinguirse varios macizos. Los Highlands propiamente dichos, o Highlands del norte, se encuentran en el nordeste de Escocia y continúan en las islas Hébridas, caracterizados por amplias y pesadas mesetas salpicadas de crestones cuarcíticos. A mediodía, la fosa de Glen More los separa de los montes Grampianos, de formas pesadas, donde se yuxtaponen dos tipos de valles: los glen, estrechos y encajados, y los strath más abiertos. Los Lowlands (Tierras bajas) separan el macizo anterior de los Southern Uplands y montes Cheviots, de formas extraordinariamente monótonas. En fin, el relieve del nordeste de Gales corresponde también al mismo tipo. En todos los casos, la dirección del relieve, de rocas sobre todo metamórficas, coincide con la dirección estructural de los ejes caledonianos SO-NE. Todos son, además, fragmentos de cadenas hercinianas y caledonianas, primero peneplanados y después dislocados. Los Lowlands son las regiones deprimidas que ocupan todo el sector sudoriental de G. B., caracterizadas por la existencia de llanuras y de taludes en cuesta. Destaca la cuenca de Londres. Finalmente, los Uplands constituyen el dominio de transición entre las dos unidades anteriores. Entre ellos abundan las formas tabulares de 300 a 800 m. En el norte de Inglaterra se les denomina fells o superficies poco onduladas; se extienden en la cadena Penina, y afectan al nordeste de Escocia, a las islas Orcadas e incluso a la península de Cornualles. Estas tres unidades se encuentran también en Irlanda.Estructura. Sobre un núcleo de rocas precámbricas, se han establecido una serie de zonas estructurales. La zona caledoniana abarca los Highlands, Southern Uplands, centro y norte de Gales, centro y norte de Irlanda. Toda ella está fracturada de acuerdo con la dirección SO-NE, que también afecta al trazado de costas y valles. La zona herciniana, de viejas areniscas rojas y calizas carboníferas, se extiende al E y al S de la anterior; la dirección de sus pliegues es meridiana en los Peninos y este-oeste al mediodía de ambas islas. El sudeste es una zona de sedimentación que ha actuado desde el pérmico hasta el plioceno, y están los estratos inclinados hacia el sudeste, de acuerdo en general con la infraestructura herciniana.Evolución morfológica y modelado. Parece que todo el país fue arrasado totalmente y sumergido en los preludios del cretácico. El relieve actual es un resultado de los movimientos terciarios, que ocasionaron una tectónica de fractura al norte y al oeste, y ondulaciones en la Inglaterra del sur. La importancia de los materiales volcánicos se debe a la abundancia de fallas. La variedad estructural explica la variedad de tipos de relieve en función de la erosión diferencial. Al norte, el papel de las rocas eruptivas es importante: nordeste de Irlanda y una capa de basalto de 4.160 Km2; coladas de lavas de la depresión central de Escocia; "lavas insinuadas entre los estratos" (Claude Chaline, a quien seguimos) que forman los escarpes o sills; relieves graníticos de Devon y Cornualles, de los montes irlandeses de Mourne, etc. La abundancia de calizas del archipiélago hace familiar al relieve cárstico que adquiere majestad en las altas superficies de los Peninos. En fin, los relieves en cuesta del sudeste, jurásicos y cretácicos, son otro elemento de diversidad.Un lugar especial ocupan las formas resultantes de las glaciaciones. Las capas de hielo partían de los macizos del norte y del este, pero además los hielos escandinavos llegaron hasta East Anglia. Su acción en los macizos ha sido vigorosa, ocasionando circos profundos y lagos, superficies de rocas aborregadas, lochs o fiordos marinos: en los valles destacan los drumlins. En las llanuras la topografía morrénica se concreta, p. ej., en los bloques de arcilla (bulder clay) o en los drift, que cuando poseen abundancia de limo o de caliza son un buen sostén de los suelos agrícolas, o en el caso de ser arenosos soportan los mayores espacios forestales. La depresión central de Irlanda contiene abundantes acumulaciones de drift, modelados en miles de drumlins, así como kames o montículos de gravas, y eskers, o largas colinas sinuosas y estrechas de arenas y gravas.Mares y litoral. El carácter marino de las islas Británicas, los contornos irregulares de las costas, y la abundancia de islas secundarias confieren al medio físico un carácter especial. Todo el archipiélago reposa sobre la plataforma continental de la Europa del noroeste (menos de 90 m. en la Mancha), por lo que los mares tienen escasa profundidad y una topografía muy regular, aunque afectada por numerosos entrantes marinos, y compleja en el mar del Norte (v.). Las aguas tienen temperaturas suaves en función de la corriente norteatlántica; las medias oscilan entre los 7 y los 9°, y alcanzan en agosto valores comprendidos entre los 12 y los 16°.A occidente de Irlanda y G. B. hay gran cantidad de islas pequeñas, que prolongan los caracteres de las islas mayores; el archipiélago anglo-normando (194 Km2), en cambio, es continuación del macizo Armoricano francés.Las islas de Wight y de Anglesey surgieron tras la submersión posglaciar de canales estrechos; la segunda es un fragmento del zócalo muy arrasado que un canal separa débilmente de la costa galesa. Holyhead, al NE de la anterior, sirve de puente aéreo hacia Dublín. Las 138 islas Scilly están deshabitadas, con excepción de tres. La isla de Man (572 Km2) se parece al Cumberland, oponiendo dos áreas de tierras altas entre un pasillo central. El litoral escocés está mucho más fragmentado, y son corrientes los archipiélagos. En las Hébridas exteriores destaca el cordón litoral que mira hacia el oeste. Las Hébridas interiores, más extensas (Skie, Mull), están rodeadas por miles de arrecifes. Las Orcadas son ricas en rocas eruptivas y metamórficas, en un conjunto morfológico muy compartimentado por causa de las fallas en la isla más importante (Mainland). Las Shetland, de suelos ácidos y litoral profundamente dentellado, constituyen un área marginal. Puede decirse que las costas británicas son únicas en el mundo debido a su extrema diversidad. Puede apuntarse como causas más directas la variedad litológica que proporciona acantilados marinos o no, así como strands del corte más variado y sorprendente. También la tectónica de detalle interviene decisivamente para explicar tal riqueza morfocostera, así como la supervivencia de formas pasadas. Mucho más características son las formas de acumulación, a base de playas, flechas litorales y estanques marítimos.b. Clima. Confiere al archipiélago británico unidad, a la vez que determina el paisaje con mayor fuerza que el relieve. Destaca como el más oceánico de la fachada occidental de Europa, y, por tanto, se define por un exceso de precipitaciones, compensado por la moderación general de las temperaturas.Factores. Aunque situado a una latitud muy elevada, disfruta de las aguas templadas del Atlántico y de la exposición a los vientos del oeste, que lo convierten en zona de invasión de la mayoría de las perturbaciones atlánticas. El paso incesante de estas últimas explica la gran variedad de los tipos de tiempo húmedos, aunque otras masas de aire contribuyen al aumento de la inestabilidad y de la variedad. En verano, el buen tiempo resulta de la acción del anticiclón de las Azores, aunque éste puede provocar también abundantes lluvias. El aire marítimo polar llega recalentado en sus capas inferiores, provocando fuertes lluvias, sobre todo en primavera. El aire continental polar actúa en invierno, especialmente al este y origina periodos fríos que a veces encierran una dureza considerable. Finalmente, el aire tropical continental puede ocasionar olas de calor en el sudeste.Ritmo estacional. La estación más seca es la primavera, puesto que los vientos del este que traen el aire polar continental producen buen tiempo con heladas nocturnas hasta en mayo; no faltan, sin embargo, años en que la primavera es húmeda por causa de los vientos del sudoeste. Normalmente, el verano tiene un preludio de semanas soleadas debido al aire tropical marítimo, pero luego llega el tiempo ciclónico, especialmente en julio y agosto; en septiembre, suele haber un tiempo anticiclónico, al que sustituye a veces otro de perturbaciones del oeste. Los vientos de oeste, con fuertes borrascas y precipitaciones, es la nota dominante en el invierno, aunque en febrero y en marzo la actuación del aire continental polar pueda ocasionar un tiempo frío con nieves en las cimas montañosas.Elementos del clima. Salvo en las áreas próximas al Wash y al bajo Támesis, en que las lluvias son inferiores a los 625 mm., el resto del país recibe precipitaciones abundantes cuya distribución regional está emparentada con la orientación y el relieve. Destaca en primer lugar la franja oriental de G. B., que se ensancha en Inglaterra y cuyos totales se hallan entre los 625 y los 1.000 mm. El oeste, por el contrario, recibe más de 1.000 mm., e incluso más de 1.500 mm. en las cimas y vertientes occidentales de los macizos; en el Ben Nevis se recogen más de 4.000 mm. y en la cima del Snowdon más de 5.000 mm. Esta oposición E-O se traduce también en diferentes tipos de regímenes, ya que en las regiones occidentales se da un máximo invernal y un máximo secundario en agosto, mientras que en las orientales el régimen es más uniforme y sólo destaca un ligero máximo en agosto.Desde el punto de vista de la nebulosidad, el sur de Inglaterra ocupa un lugar especial, puesto que recibe al menos 1.500 horas de sol. En el resto es un hecho común la escasa insolación, acrecentada en las áreas litorales. La frecuencia de los vientos al oeste reduce la posibilidad de formarse nieblas, que son, por el contrario, muy abundantes en la vertiente oriental; en Yorkshire y Lancashire alcanzan los máximos valores con una media superior a los 40 días.La velocidad del viento en la vertiente occidental resulta excepcional. En las Hébridas exteriores, los vientos de 38 Km/h. soplan en un 29% del año. Las acumulaciones arenosas y la imposibilidad de desarrollo del bosque en los litorales y montañas costeras son la consecuencia más notable de la acción de este meteoro. La suavidad de las temperaturas es común a casi todo el archipiélago; las medias anuales oscilan entre los 8° en el extremo nordeste y los 11° al sudoeste de las dos islas por excelencia; los extremos se encuentran entre los 32° estivales y los -15° invernales. La suavidad se expresa muy bien a través de las amplitudes térmicas, que van de los 8° en las costas e islas del oeste a los 14° del sudeste de Inglaterra.c. Hidrografía. La red hidrográfica se caracteriza por una dispersión que comprende cuencas de superficie siempre inferior a los 12.000 Kmz y caudales muy modestos (Shannon, 215 m3 por segundo, Severn y Ouse, apenas más de 100 m3, Támesis y Trent, entre los 85 y los 90 m3 por segundo). El régimen dominante es el pluvial oceánico, con máximos de estación fría y mínimos de estación cálida, de acuerdo con la evaporación. Respecto al caudal relativo (número de litros por segundo y kilómetro cuadrado), varía mucho de acuerdo con la variedad regional. En llanura, las cifras son muy débiles: 7,75 1. del Támesis, p. ej. Las cifras se elevan en la montaña: 13,4 1. en el alto Severn, y todavía mucho más fuertes en Escocia, donde el Garry alcanza casi los 72 para una cuenca de 389 Km2. Dada la dependencia estrecha de las lluvias por falta de alimentación sólida en montaña, los ríos son muy irregulares y pueden alcanzar valores máximos y mínimos en la misma estación. Así, las crecidas pueden ocurrir en las más variadas fechas, aunque predominen en la estación fría.En cuanto a los abundantísimos lochs o lagos de agua dulce de origen glaciar, su hidrología depende de las condiciones climáticas. Los lagos marinos, tan abundantes en Escocia, muestran a menudo aguas frías en el fondo.d. Vegetación. La escasez de bosque (7% del territorio británico y 2% del irlandés) es la nota más característica del territorio. Las formaciones predominantes son las landas y las praderas, así como las turberas.La superficie ocupada por el bosque es de 1.680.000 Ha., de las que unas 700.000 son de coníferas, 400.000 de árboles de hoja caduca, 500.000 de formaciones muy pobres y el resto de formaciones mixtas. El árbol no asciende más allá de los 660 m.La superficie actual resulta de una decadencia paulatina iniciada, sobre todo, a partir de la Edad Media. La deforestación se inició en los Lowlands, pero continuó en la montaña, de forma que a fin del s. XVI era necesario importar grandes cantidades de madera. Durante el s. XVIII el pastoreo acabó también con los bosques escoceses, pero esta centuria asistió a esfuerzos serios de repoblación.La landa moorland cubre alrededor del 65% de la superficie de Escocia, el 33% de Gales y el 10% de Inglaterra. La más frecuente está formada por el brezo común, con Calluna vulgaris asociada a Erica tetralix y E. cinerea, sobre suelos muy ácidos. Son comunes también las asociaciones herbáceas (grass moors), en que dominan diferentes pelusas (Molinia caerulea, Nardus stricta); un papel singular representan las que se establecen sobre los suelos calizos, con base en las pelusas de festucas (Festuca ovina y Festuca rubra). En fin, las turberas resultan del exceso de humedad y del drenaje insuficiente del suelo; se localizan tanto en los Lowlands como en las altas superficies de erosión y en las costas occidentales. Dos tipos se distinguen: los bogs, o turberas formadas en medios ácidos, y los fens, desarrolladas en medio alcalino.3. Población. En 1969 la población de este país alcanzó un total de 55.533.500 hab. Esta cifra equivale al 2% de la población mundial; la superficie del país se sobrepasa un 0,18% de las tierras emergidas, y la densidad es de 228 hab/Km2 (quinto país en el mundo por este concepto).a. Evolución de la población. Al igual que el resto de la Europa occidental, durante los s. XVIII y XIX este país experimenta un fuerte crecimiento demográfico a la vez que una emigración importante. Así, entre 1750 y 1880, los efectivos de Inglaterra y Gales se triplican; en 1851 (sin contar la República de Irlanda) cuenta con 22,2 millones de hab., y en 1911 se alcanzan los 42,08. Estas cifras se deben fundamentalmente al retroceso de la mortalidad y, en menor medida, al mantenimiento de altas tasas de natalidad (hasta 1870 por lo menos un 35%o).A partir de 1921, sin embargo, la evolución cambia de signo. De los 44.030.000 hab. de esta fecha se pasa a los 46.040.000 de 1931, lo que equivale a una tasa de crecimiento decenal de un 4,4%o, frente a cifras del 10 al 15%o correspondientes al periodo anterior. La explicación procede de la natalidad, que desde 1880 retrocede, para llegar en vísperas de la II Guerra mundial a tasas que rondan el 14%o, mientras que la mortalidad se estabiliza en torno al 11%o. En los últimos 15 años se asiste a una recuperación de la natalidad: 15,8 en 1951; 18,7 en 1964.Este movimiento no ha sido suficiente, sin embargo, para permitir el rejuvenecimiento de una población que desde la segunda década ha caminado velozmente hacia el envejecimiento, ya iniciado con anterioridad por causa de las migraciones exteriores.Entre 1951 y 1961 el porcentaje de población con menos de 15 años ha pasado de un 22,5 a un 23,3%, pero el de mayores de 65 años ha seguido aumentando, de forma que de un 10,8% se ha llegado a un 11,7%. Por eso, en estos años la población activa va disminuyendo, de acuerdo con los efectos simultáneos del rejuvenecimiento y el envejecimiento.Detrás de estas cifras nacionales hay una notable diferencia entre unas y otras regiones. Destaca con mucho el caso de Irlanda del Norte, cuya tasa de crecimiento anual es de un 0,8% (1963-67), correspondiente a una elevada tasa de natalidad (22,1°%) acompañada de la mortalidad más baja de todo el país (10,6°%). En el extremo opuesto se encuentra Escocia, cuya tasa anual es inferior a 0,1%, en el marco de una natalidad de 13,2 y la más elevada mortalidad (12,2). Por el contrario, Inglaterra y Gales registran la natalidad más baja (16,9), una mortalidad mediana (11,9) y una tasa anual de un 0,7. En la propia Inglaterra, la natalidad difiere sensiblemente entre las regiones rurales y las urbanas, en el sentido de que estas últimas alcanzan muchas veces medias superiores a la nacional, en contraposición a las rurales, cuyos bajos coeficientes se deben a un proceso de envejecimiento muy acusado debido a la emigración. También la tasa de mortalidad registra diferencias entre las áreas meridionales de Inglaterra, cuya situación es muy positiva a este respecto, y algunas regiones industriales del centro y del norte por causa de los efectos nocivos de la polución.b. Movimientos migratorios. Distribución de la población. Tanto las características de la evolución de la tasa de crecimiento anual, como las disparidades regionales enunciadas, se hallan estrechamente vinculadas con los movimientos migratorios. Es un dato bien significativo que entre 1815 y 1913, G. B. aparezca como uno de los lugares de partida europeos de mayor entidad: nada menos que entre 16 y 20 millones de personas salieron hacia EE. UU. y países de la Commonwealth, frenando sensiblemente el crecimiento natural. En vísperas de la II Guerra mundial, la corriente emigratoria empezó a ser compensada con los inmigrantes (polacos, irlandeses, más una "importante corriente de retorno de la Commonwealth"). Desde 1958, aunque continúan las salidas, las entradas superan con mucho a aquéllas porque el país necesita población activa, al igual que los restantes países de Europa occidental. Los inmigrantes proceden no sólo de Irlanda (cerca de un millón en la actualidad, de los que casi la mitad viven en la región londinense), sino también de los territorios tropicales de la Commonwealth (antillanos en primerísimo lugar, indios y pakistaníes). Desde 1962, y con objeto de atemperar esta llegada masiva de gente de color, se ha decretado la Commonwealth Inmigrants Act, por la que los inmigrantes europeos, españoles e italianos sobre todo, han pasado a ocupar un primer lugar. Estos datos indican que en las últimas décadas los movimientos migratorios ya no influyeron en el crecimiento real porque el saldo migratorio suele ser positivo o débilmente negativo, en contraste con lo ocurrido hasta 1813.Antes del comienzo masivo de las migraciones exteriores, el país había iniciado los desplazamientos interiores de la población, que son otro elemento de la originalidad demográfica. Téngase en cuenta que G. B. es el pionero de la revolución industrial y, por tanto, los desplazamientos del campo a la ciudad tienen una historia importante desde hace ya dos siglos, que se ha traducido en una acentuación de los contrastes preexistentes en la repartición de la población. Hacia 1750 (seguimos a Claude Chaline) las máximas densidades se extendían a lo largo de una banda de 100 Km. que iba de Bristol a Londres y el East Anglia. El censo de 1801 traduce perfectamente la eclosión industrial de los Midlands y el Lancashire, eclosión que unas décadas después afecta igualmente a las grandes ciudades portuarias y a las cuencas hulleras.Con posterioridad, han continuado los desplazamientos, afirmándose las diferencias entre Inglaterra (más de 46 millones de hab.) y el resto de los territorios. La mayor parte de Escocia (5.194.700 hab. en 1969) se encuentra vacía, hecha excepción del este costero y mediodía; su densidad es de 67 hab/Km2 y tiene un poblamiento reducido a la costa y a los piedemontes del interior. Sólo Irlanda del Norte (1.512.000 hab. y una densidad de 107) ofrece perspectivas mejores, en una distribución que opone las regiones más pobladas del este a las casi vacías del oeste. En la propia Inglaterra, el sector montañoso septentrional está en buena parte vacío.Esta desigual distribución de la población se halla muy relacionada en primer lugar con el relieve. Los macizos montañosos coinciden con las áreas vacías o casi vacías señaladas, que están_ sometidas desde hace tiempo a un continuo proceso de despoblación. Según cálculos de 1951, sobre un complejo montañoso que ocupa la tercera parte de la superficie del país vivían solamente el 1,3% de la población.En las regiones agrícolas de los Lowlands y los Uplands, sin embargo, desde hace unos 35 años la población permanece estabilizada. Lo cual contrasta fuertemente con lo ocurrido en las viejas regiones industriales o "países negros", por lo menos en el periodo de entreguerras; el Cumberland, el Tyne y el Tees han visto descender su población; el sur de Gales, la Escocia central, el Yorkshire y el Lancashire han tenido un crecimiento inferior a la media nacional. Por fortuna, a partir de 1951, todas estas regiones han iniciado una recuperación demográfica, pero su crecimiento ha sido siempre inferior al nacional. Es al sudeste del país a quien ha correspondido en los últimos 30 años un fortísimo crecimiento de acuerdo con un despliegue industrial y urbano realmente espectacular; a él han acudido la mayoría de los inmigrantes extranjeros, así como los de las áreas periféricas.c. Población y poblamiento urbanos. No resulta extraño que en un medio tan urbanizado como el inglés, la variedad y la originalidad sean elementos definidores de primera entidad. Tres hechos caracterizan, sobre todo, el paisaje urbano: la abundancia de conurbaciones, la importancia del campo urbanizado o rurbanización y las ciudades nuevas o new towns. Partiendo de que una conurbación es la asociación de varias ciudades que conservan su individualidad e independencia a través de sus centros respectivos (aunque siempre existe un centro principal), pero que suelen formar una masa continua de vida urbana con espacios densos y laxos, se estableció en el censo de 1961 la clasificación indicada en el cuadro de pág. siguiente.Se abarcan ciudades unidas, otras aisladas entre contados espacios agrarios y, sobre todo, campo urbanizado. En estas ciudades y en parte del espacio inglés, aparece el campo urbanizado tan del gusto anglosajón. Se trata de una estructura urbana abierta, caracterizada por la dispersión de casas o grupos de casas (chalet mono o bifamiliar, bloque alargado y aislado) en medio del medio agrario o forestal. Los Midlands son un ejemplo espectacular por la amplitud que ocupan estas áreas.Este país ha inaugurado también experiencias de creación urbana, cuyo propósito ha sido la descentralización y descongestión de las grandes ciudades, aunque estos motivos se hayan enriquecido con la creación de nuevos caminos urbanísticos. De acuerdo con el Plan Abercrombie de preguerra, en 1946 se decidió su construcción. Hoy G. B. cuenta ya con 20 nuevas ciudades que albergan a más de 500.000 hab. (los dos tercios en la región de Londres, v.). Se recogen las ideas de Howard, ya aplicadas con anterioridad: planificación global de la ciudad con centro urbano, distritos residenciales y áreas industriales dispuestas racionalmente. El emplazamiento se elige en la vecindad de las grandes arterias y, sobre todo, en las grandes encrucijadas de comunicaciones. Cada ciudad consta de dos a diez barrios, construidos con arreglo al modelo de los suburbia, o del open planning o planificación abierta. Todos los barrios están construidos en torno a un centro cívico común (la Piazza) dotada de servicios de orden superior; ejemplos son Basildon (122.760 habitantes en 1969 y 133.000 de población proyectada), Harlow (75.000 y 90.000, respectivamente), Stevenage (61.500 y en estudio) en la región de Londres, que cuenta hasta ocho barrios. Gales y provincia inglesa tienen cuatro (Peterlee, p. ej., 21.600 hab. en 1968) y Escocia, dos.Todavía el país cuenta con bastantes ciudades antiguas, cuya suerte ha sido bastante diversa. Unas languidecen; otras han sido vivificadas por el desarrollo industrial; este ejemplo se repite muy a menudo, y forman los puntos esenciales de las redes urbanas que separan las áreas de grandes concentraciones. Las ciudades creadas por la gran industria son de otro tipo, caracterizado por representar todavía al urbanismo "negro", falto de belleza, irracional. La ola industrial reciente ha inyectado vida a viejos núcleos creando ciudades agradables, bien zonificadas. En fin, al turismo de las costas del sudeste se deben también logradas creaciones urbanas que completan este cuadro tan diverso. Una red urbana muy bien definida caracteriza, finalmente, al país. Existen más de 40 metrópolis regionales, que sobresalen por la importancia y relevancia de los servicios. Después siguen alrededor de 100 grandes ciudades, tan importantes por su población como las anteriores, pero sin el mismo poder de organización regional. Otros dos grupos más se pueden distinguir todavía, de servicios paulatinamente de orden inferior. En la base de la jerarquía se encuentran lo que allí han llamado "pueblos urbanos", pequeñas aglomeraciones que ejercen funciones centrales de escasa entidad territorial.M. FERRER REGALES.
BIBL.: C. CHALINE, Le Royaume-Uni et la République d’lrlande, París 1966; G. CHABOT, J. BEAUJEU-GARNIER y A. GUILCHER, L’Europe du Nord et du Sud-Ouest, París 1963; J. MITCHELL, Great Britain: geographical essays, Cambridge 1962; J. A. STEERS, Field Studies in the British Isles, Londres 1964; G. C. ALLEN, The structure of Industry in Britain, Londres 1961; W. WATSON, The British Isles, a sistematic geography, Londres 1964; S. H. BEAWER, The British Isles, a geography and economic survey, Londres 1963; A. DEMANGEON, Les Iles Britanniques, París 1927; C. MOINDROT, Villes et campagnes britanniques, París 1967.
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