Girardon, François
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Biografía GER
N. en Troyes, capital de Champaña, en 1628 y m. en 1715. Girardon comparte con Coysevox (v.) la primacía en el magnífico equipo internacional de escultores reunido por Le Brun (v.) para la decoración de Versalles. Conoció al futuro "dictador" de las bellas artes en Roma, donde ambos residieron desde 1645 a 1650, pensionados por el canciller Séguier; y después de volver a Francia y ser admitido en la Academia, fue prestando a Le Brun una amistosa y valiosísima colaboración que empezó en la Galería de Apolo del Louvre y no terminó hasta la caída del primer pintor en 1683.G. trae a Francia el estilo barroco de Bernini (v.), pero con una nota personal de delicadeza en el modelado a veces con cierta blandura, de equilibrio clásico en la composición -que se opone de cierto modo a la manera más imperiosa y viril de Coysevox-. Así en su obra maestra para Versalles: el grupo de Apolo atendido por las Ninfas (1666) -destinado a la gruta de Tetis y hoy desgraciadamente colocado entre las rocas prerrománticas dibujadas en 1778 por Hubert Robert-, inspirado en el Apolo del Belvedere, en cuanto al protagonista, pero cuya agrupación rítmica traspone al espacio composiciones pictóricas de Poussin (v.). Hay un encanto más jugoso y sensual en el delicioso relieve del Baño de las Ninfas (1668), diosas marinas jugando entre las hierbas, "lazo de unión entre Poussin y Renoir". Más tarde (1677) G. interpretó de un modo más berninesco el Rapto de Proserpina, colocado después (1695) en el centro de la "Columnata".Las últimas obras importantes de G. después de la retirada de Le Brun no fueron ya en Versalles sino en París: la estatua ecuestre de Luis XIV, triunfador inspirado en el Marco Aurelio romano, que encargó en 1683 el Ayuntamiento para la nueva Plaza Vendóme. Desaparecida durante la Revolución se conoce por la réplica en bronce del Louvre. Subsiste en cambio el sepulcro del Cardenal de Richelieu en la iglesia de la Sorbona inspirado en un dibujo de Le Brun, con su patetismo algo teatral (el contraste entre el arrebato del Cardenal que mira hacia el cielo y la desesperación de Francia tumbada) y su primorosa ejecución.G., que hizo varios otros sepulcros, fue también un excelente retratista, aunque sus bustos (Luis XIV, Mignard, Boileau, etc.) no alcancen el vigor y la penetración psicológica de los de Coysevox. Éste, su rival de siempre, va conquistando el favor del Rey hacia 1690, y durante los veinte últimos años de su vida, G. se aparta totalmente de la vida artística mientras la escultura evoluciona rápidamente hacia el rococó, que triunfará durante la Regencia.PAUL GUINARD.
BIBL.: P. FRANCASTEL, Girardon, "L’art frangais" 1929.
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