Girardin, Émile de
Categoria:
Biografía GER
Gran innovador del periodismo moderno. N. en París el 22 jun. 1806 y allí vivió y m. el 27 abr. 1881. Ocupó un puesto muy destacado en la vida francesa como político y publicista. Hijo bastardo del conde Alexandre G., trabajó primero como experto en arte hasta que, a los 22 años, funda su primer periódico (Voleur), al que seguirán Mode, Journal des connaissances utiles (hoja mensual no política con la que ya consiguió bastante éxito y nombre), Musée des familles... Su periódico más importante sería La Presse. Cuando anunció su deseo de publicarlo a mitad del precio normal, se le asoció el propietario de Le Droit, Dutacq, pero no llegaron a un acuerdo y mientras éste, con la misma fórmula G., fundó Le Siécle, G. sacó a la luz su proyectado La Presse, que pronto triunfaría, vendiendo en publicidad, en 1838, 150.000 francos. G. transformó la prensa del s. xix en gran órgano publicitario, abaratando notablemente su costo y, en consecuencia, incrementando espectacularmente su difusión.Figura contemporánea de J. Gordon Bennet (v.), es equiparado también por su interés en la Francia de su tiempo a Renaudot (v.). "El periodismo, con él -ha escrito J. Altabella-, ya no está al servicio de los políticos, sino de los anunciantes. Con su obra, pone los primeros jalones del periodismo de Empresa". Por un lado, incorporó precisamente la literatura al periodismo (con él colaborarían escritores de la fama de Balzac, George Sand, Lamartine, Víctor Hugo, Tocqueville) y sobre todo publicó, al igual que otros de sus oponentes, los grandes folletines por entregas (en la época de E. Sue, Dumas, Soulié); pero, por otro, en el campo de la información desaparece el viejo periodismo romántico, grandilocuente, moralizador y artificioso. Nace con él, en Francia, un periodismo práctico, directo y breve. No trata de provocar entusiásticos asentimientos intelectuales; pretende, ante todo, vender. El periódico es enfocado por G. como un artículo de consumo, un producto industrial; y, a la vez, un informador universal, no sólo de noticias políticas, culturales o sucesos, sino también comercial. Inicialmente, había que ofrecer un producto apetecible. Su fórmula: huir del didacticismo serio, árido, y ofrecer "fruta fresca": noticias incisivas, variadas novedades y, como descubrimiento, los citados folletines. Se le reprochaba que lo anunciaba todo, "sin color, sin partido".Sus ideas sobre la publicidad. "En un primer momento el anuncio era escueto, como correspondiente a una etapa de capitalismo competitivo... Posteriormente, el anuncio evolucionó con el capitalismo y se hizo exclusivista" (Vázquez Montalbán). En cuanto a la publicidad (v.), la fórmula de G. era también muy clara y eficaz: "El aviso debe ser franco, conciso y simple. La publicidad comprendida de este modo se reduce a decir que en tal calle, tal número, se vende tal artículo a tal precio" (cit. por A. Sauvy). "Todo comentario, si no es perjudicial, es por lo menos superfluo; todo elogio, en lugar de atraer la confianza, provoca la incredulidad". G., invocando el ejemplo de Inglaterra, llegaba a la conclusión de que dos líneas . a seis francos hacen más efecto que 20 líneas de elogios a 60 francos (G. Weill). La solución: "La publicidad comercial pagará por el lector. Colmará la diferencia entre el precio de coste de un ejemplar y su precio de venta deficitario. Cuanto más bajo sea ese precio de venta y más elevado el número de ejemplares que se tiren, más cara se pagará la publicidad" (cit. por 1. Altabella). En cuanto a la asepsia política, La Presse, más que incolora, en realidad lo que hacía era ser eco de la opinión pública, tan oscilante: aliada a la república, después encarnizada contra los republicanos, luego convertida casi en radical, atraía y escandalizaba a todos los partidos (G. Weill). En 1856 vendió G. La Presse, aunque luego, a los seis años, volvería a dirigirlo. Con La Liberté, que fundó en 1867, arreció G. en campañas de tipo imperialista que contribuyeron a provocar la Guerra francoprusiana de 1870. Cuando, tras fundar o adquirir otros varios diarios, se hace cargo en 1874 de France, consigue con éste una gran popularidad y vuelve a la política activa, siendo elegido diputado; pero se retira algún tiempo después, rico y famoso. G. había sido un temperamento nervioso, audaz, combativo. Como símbolo de su papel en la historia del periodismo, vale reseñar que, cuando en 1836 funda La Presse marcando un hito colosal en la vida periodística y provocando numerosos recelos, el conocido periodista republicano Armand Carrel escribe un artículo alusivo a G. en Le National. G. le desafía a duelo y Carrel muere a sus manos; es como un símbolo del triunfo de la nueva fórmula. Pero G. no fue sólo un gran hombre de empresa; sus numerosos escritos teóricos le confirman como notable publicista, y, como se ha dicho repetidamente, La Presse fue una gran escuela de periodismo.Entre sus obras, muy numerosas, las hay de tipo novelesco, dramas, políticas, económicas, de educación y temas sociales en general. Pero interesa aquí, ante todo, su obra documental y divulgadora relativa a la prensa: Moyens législati f s de régénerer la presse périodique (1835), De la presse périodique au XIX siécle (1837); De la liberté de la presse et de journalisme (1842). El tema parece silenciarse, posiblemente debido a los acontecimientos políticos de Francia a partir de 1848, y también a que G., fundamentalmente práctico, dedica esos años más activos a escribir en los periódicos o a publicar libros de Historia, de Política, etc., y siempre con una preocupación didáctica (no didacticista) que le hace presentar algunos rasgos ilustrados, dieciochescos (del estilo de F. M. Nipho, p. ej.). Al final de su vida, en cambio, y como símbolo de toda ella, vuelve la reflexión, que curiosamente es pesimista. En 1879 publica L’impuissance de la presse.E. FERNÁNDEZ CLEMENTE.
BIBL.: M. RECLUs, E. de Girardin, París 1934; MORIENVAL, Les créateurs de la grande presse en France, París 1934; 1. ALTABELLA, Quince etapas estelares de la Historia del Periodismo, en Enciclopedia del Periodismo, Barcelona 1966; HATIN, Histoire politique et littéraire de la presse en France, París 1859-61; G. WEILL, El periódico, México 1962; DATZ, Histoire de la publicité, París 1894; M. GALLIOT, La publicité d travers les üges, París 1955; R. MAZEDIER, Histoire de la presse parisienne, París 1945; H. AVENEL, Histoire de la presse franpaise depuis 1789 jusqu’á nos jours, París 1900.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.