Gil Vicente
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Biografía GER
Datos biográficos. Es una de las figuras más importantes del teatro europeo del s. xvi. Su biografía no se conoce con claridad debido a que en la misma época existieron dos G. V.: uno, el escritor; otro, con oficio de orfebre. A este último se debe una de las más famosas custodias portuguesas. Hay quien ha relacionado la exquisitez del artesano con la delicada poética del dramaturgo. La opinión de Menéndez Pelayo es que si fueran la misma persona habría alguna alusión en los escritos de G. V. Sabemos que el poeta casó con una mujer llamada Blanca Becerra, de la que tuvo dos hijos, Luis y Paula. Se supone que nació (entre 1460 y 1470) en la antigua provincia portuguesa de la Beira. Desde joven frecuentó la corte. Debido a ello y al nacimiento del que sería Juan 111, G. V. recitó el monólogo de la Visitación o del Vaquero para festejar a la reina María. Sucedió el 7 jun. 1502. Se cree que fue la primera representación que tuvo lugar en Portugal. Gustó tanto que los reyes pidieron a su joven autor nuevas obras. La última que escribió fue en 1536, próxima ya su muerte (quizá en 1537).Estudio de su obra. De las diversas clasificaciones existentes para un mejor estudio de la obra de G. V., elegimos la debida a Fidelino de Figueiredo, cifrada en la cronología de los textos. Habla éste de tres etapas, en la primera de las cuales utiliza el español como lengua, alternándolo con el portugués en las otras dos. Es interesante relacionar el idioma en que escribe G. V. con la categoría social de los personajes que lo emplean. Es así como suele diferenciarlos. El español le parece lengua más literaria; las figuras de más alta condición (amos y símbolos religiosos) están presentados en esa lengua. Los criados y los temas más bajos, sin embargo, quedan para el portugués. El ejemplo en la Trilogía de las barcas es bien significativo: la del Infierno y Purgatorio están escritas en portugués; la del Cielo, en español.Primera etapa. Comprende entre 1502 y 1508, y es de teatro muy elemental. Junto a los sencillos pastores alternan personajes religiosos, propios de miracles medievales. Todo ello enhebrado con una apreciable nota de lirismo, a veces de tintes pesimistas. Cuando la corte pidió a G. V. que repitiera el monólogo de la Visitación para los maitines de Navidad, éste ofreció una nueva obra, el Auto pastoril castellano. En ella aparecen personajes propios de Encina (v.), con su ingenuo y gracioso diálogo, más aún cuando hablan de las relaciones sociales que se requieren para efectuar un matrimonio. El español que emplea aquí es el de Juan del Encina, el sayagüés, muy apropiado para la rústica expresión de los pastores de sus églogas. El nuevo éxito trajo consigo el Auto de los Reyes Magos. Representado en la procesión de la festividad del Corpus de 1504, el Auto de San Martín no es propiamente un auto sacramental (v.). El fragmento que se conserva habla de un pobre que pide limosna al santo, el cual, tan necesitado como aquél, reparte con él su capa. Métricamente, G. V. se mantiene en toda su obra refractario a las innovaciones italianas introducidas por Sá de Miranda (v.), y persiste en la tradición española.Segunda etapa.La temática de G. V. evoluciona, de 1508 a 1516, hacia un determinado sentido patriótico y a veces social. La envoltura dramática gana en fluidez y los diálogos encajan más perfectamente. Aparecen ya piezas en las que andan mezclados personajes portugueses con españoles o, lo que es lo mismo, se da el bilingüismo portugués-español, como sucede en Auto de la fe. También en Farsa de quien tiene farelos, ’sobresaliente por su gran comicidad, utilizando como resorte el tópico del mundo de la ilusión contrapuesto al de la realidad. Otro tema burlesco está en la Comedia del viejo de la huerta, en portugués, relacionable con el Diálogo entre el amor y un viejo de Rodrigo de Cota. El viejo enamorado de una joven es un tema que también se da vivamente en la tradición española, de Cervantes (El celoso extremeño) hasta L. Fernández de Moratín (El sí de las niñas), en donde cobra tonalidad sentimental. Pertenecen asimismo a esta época, el Auto de la India y Exhortación de la guerra, la cual, junto al Auto de las hadas, revelan el gusto de G. V. por temas fantásticos. Menudean los efectos teatrales de índole muy diversa. Exhortación de la guerra está concebida como alegato patriótico, pues se representó con motivo de una expedición cristiana contra los moros. Un clérigo nigromante consigue, con ayuda de unos diablos, que aparezcan diversos personajes del mundo clásico (Aquiles, Aníbal, Escipión, etc.) que animan a la batalla.La obra más destacada de este periodo es el Auto de la Sibila Casandra. Sus fuentes parecen estar en representaciones litúrgicas medievales. La intervención de la Sibila procede de un sermón apócrifo de S. Agustín. La obra de G. V. es eminentemente renacentista, mezclando personajes bíblicos y paganos. Trata de la presunción de la Sibila Casandra, quien cree proféticamente ser la Virgen, madre de Dios. El arranque cuenta la petición de matrimonio de Salomón a Casandra. Ella lo rechaza, aunque oculta en un principio los verdaderos motivos. Salomón pide ayuda, primero a sus tías, Erutea, Peresica y Cimeria; después a Moisés, Abraham e Isaías. No obtienen resultado positivo. Al fin, Casandra revela la razón de su negativa, viéndose vituperada por Isaías que la llama "soberbia". El final es un motivo navideño cerrado por una bellísima cantiga. De tono renacentista es también la Comedia del viudo, valoración del amor por encima de los rasgos sociales. Un príncipe enamorado tiene que disfrazarse de criado para conseguir a su amada. El tono humorístico es compartido por la Farsa de los físicos, en la que aparece el médico como figura cómica. Y como pieza alegórica de honda raíz religiosa, el Auto del alma. El alma descansa, convencida por el Ángel Custodio, en una hospedería (Iglesia), en cuya mesa del comedor (altar) están los manjares (símbolos de la pasión). Entre los platos hay un crucifijo.Tercera etapa. De 1516 a 1536, la sátira se hace más mordaz y se perfilan los aspectos más notables de su producción. La Trilogía de las Barcas es un conjunto de piezas alegóricas: la del Infierno, Purgatorio y Cielo, representadas ante los reyes en 1517, 1518 y 1519, respectivamente. La temática es cercana al motivo de las Danzas de la muerte (v.) medievales: la muerte como igualadora social. Las novedades que introduce G. V. están en la aparición de algunos personajes renacentistas y en la tradición popular que toma como base temática. Otras obras, en las que destaca su tono erasmista, son el Auto de la feria, El clérigo de Beira y El templo de Apolo. Dentro también de esta tercera etapa hay piezas de marcada religiosidad, tal es el caso de Breve sumario de la historia de Dios y del Auto de la Cananea. La modalidad lírica destaca en la Comedia Rubena, Tragicomedia pastoril de la sierra y La nao de amores. El tono sentimental llega incluso a temáticas como las extraídas de los libros de caballerías (v.), en donde se entremezcla con el aventurero. En G. V. se aprecia más el primer tono. Así, en la Tragicomedia de Amadís toma del famoso relato el episodio de menos acción, donde Amadís se aísla del mundo para vivir como un ermitaño; igual que en Don Duardos con el disfraz del protagonista para conseguir el amor de Flérida, tema que ya aparecía en la Comedia del viudo y ha entresacado del ciclo de los Palmerines.G. V. escribió más de 44 obras teatrales. Con ello se convirtió en un personaje importante de la corte. Sus obras fueron editadas por su hijo en 1562. Se dice, aunque con escaso fundamento, que Erasmo de Rotterdam admiró a G. V., e incluso que aprendió portugués para leerlo en su idioma original. El mejor juicio del autor portuguésespañol se debe a Dámaso Alonso: "Shakespeare inmaduro". Hoy día, la obra de G. V. tiene más significado en cuanto "poesía dramática" que como teatro representable.C. OLIVA OLIVARES.
BIBL.: A. VALBUENA PRAT, Historia de la literatura española, 1, 8 ed. Barcelona 1968, 452-466; F. Ruiz RAMóN, Historia del teatro español, 1, Madrid 1967, 82-93; J. A. SARAIVA, Gil Vicente e o tim do teatro medieval, Lisboa 1942; P. TEYSSIER, La langue de Gil Vicente, París 1959; Obras dramáticas castellanas, ed., est. y notas por T. R. HART, "Clásicos castellanos", Madrid 1962.
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