Georgia (gruzija) II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Según la tradición, los pueblos caucásicos tienen su origen en Targamos, un descendiente de Jafet llegado desde Babilonia; uno de sus hijos, Kartlos, es el antepasado de los kartlianos, georgianos orientales que crearían el reino de Iberia; otro, Egros, el de los egrisios, georgianos occidentales que fundarían el reino de Cólquida. La realidad es que en el s. vii a. C., aparecen en el Sur del Cáucaso unas gentes expulsadas de Mesopotamia que originan tres reinos: el más oriental o Kakhetia; el central, Kartlia o Iberia, que aparece cuando los griegos empiezan a colonizar las costas georgianas del mar Negro; y el occidental o Cólquida, citado ya en los Anales asirios y en los mitos helénicos de Jasón y los Argonautas. Su historia es una constante lucha por tener vida propia.Sometidas las tierras georgianas por los persas y Alejandro Magno, recobran su independencia con el semilegendario Farnabazo (320 a. C.) y no juegan un papel importante hasta que Pompeyo las conquista (65 a. C.) y se convierten en avanzada romana en su lucha contra los persas. Éstos, arsácidas y sasánidas, controlan la G. central y occidental, donde bajo su protectorado se establece un reino de G. que, en la segunda mitad del s. v d. C., logra una efímera independencia; por su parte, la Cólquida, ahora llamada Lázica, se convierte en Estado vasallo de Roma y, después, de Bizancio. Por entonces, a principios del s. IV, se introduce el cristianismo, con una Iglesia dependiente del Patriarcado de Antioquía y, desde el s. v, autocéfala. Mientras la Cólquida sigue en manos bizantinas, el reino de G. es conquistado por los musulmanes y no se emancipa hasta la debilitación del poderío abbasí (s. ix) y a costa de la aparición de varios señores rivales, el más importante de los cuales es Bagrat III (975-1014), que mantiene una continua lucha contra los otros feudales. Poco después se introduce en G. el cisma ortodoxo y comienzan las invasiones turcoselyucíes (1063), superadas gracias a la aparición de los cruzados.Es entonces cuando comienza el siglo de oro georgiano. David III (1089-1125) expulsa a los selyucíes, somete a los señores feudales, impulsa la industria y el comercio y extiende su reino desde el mar Negro al Caspio y desde Armenia al Norte del Cáucaso. Jorge III (1156-84) y Thamara (1184-1212), pese a algunas turbulencias políticas, presiden un apogeo cultural, en el que brillan la arquitectura eclesiástica, la filosofía, la poesía y la historia. El florecimiento termina con los ataques mongoles de Gengis Khan (v.; 1222 a 1236), que arrasa G. y, tras una efímera restauración, Tamerlán (v.). Al hundirse el Imperio mongol, G. recobra su independencia con Alejandro 1 Bagration (1412-42), que rompe la unidad del reino de G. al dividirlo entre sus hijos. El lógico debilitamiento se acentúa con la aparición de los turcos otomanos que, en 1578, se apoderan de toda G., la antes sometida a los persas y la bizantina. Pero como el Sha de Persia, Abbas 1, recupera la G. central y oriental, desde 1636, la G. occidental es otomana y el resto persa.Los persas permiten que en la G. por ellos dominada se establezca un reino vasallo, cuyo titular es un descendiente de los Bagration, uno de cuyos reyes, Heraclio II (1762-98), lucha por emanciparse. Para ello, busca el apoyo de Catalina II de Rusia (v.), ortodoxa como los georgianos, con la que firma el tratado de Georgiejvsk (1783), punto de partida de las aspiraciones rusas sobre G. A partir de entonces, los acontecimientos se precipitan: un nuevo tratado (1779) da al zar Pablo I el título de rey de G., del que los Bagration son regentes; y en 1801 el zar Alejandro I (v.) convierte el protectorado en anexión pura y simple. La G. persa ya es rusa; el resto, incluida la turca, se incorpora entre 1810 y 1878.Las ventajas materiales de la creciente rusificación no impiden la pervivencia de un nacionalismo georgiano que cuaja, a fines del s. XIX, en la aparición de grupos aparentemente literarios y progresivamente politizados. Por otra parte, la industrialización del país aumenta el proletariado urbano. Esto explica que la revolución rusa de 1905 adquiera en G. matices sociales y nacionalistas a la vez. Y que otro tanto ocurriera en la de 1917 que, por otra parte, da a G. la oportunidad de disfrutar de su última y breve etapa de independencia.Los mencheviques, que controlan la situación en el Cáucaso desde febrero de 1917, crean con G., Armenia y Azerbaiyán, la República Federal Transcaucásica (septiembre 1917) y, en abierta oposición a los bolcheviques rusos, reiteran su autonomía en noviembre del mismo año. Cuando la inviable República de Transcaucasia se disuelve, dando paso a tres Repúblicas distintas, G., para mantener su independencia, recurre al apoyo de Alemania, que entonces ocupaba la Rusia meridional. Cuando al terminar la I Guerra mundial, Alemania abandona el país, G., para no claudicar ante los bolcheviques, solicita el envío de tropas británicas, que permanecen en Batum desde diciembre de 1918 hasta junio de 1920. Los triunfantes aliados reconocen la independencia de G. (27 feb. 1921); pero era ya demasiado tarde, porque seis días antes, Stalin (v.), georgiano de nacimiento, sin conocimiento de los otros comisarios soviéticos, aprovecha una revuelta de campesinos georgianos para ordenar a las tropas rojas que invadan G., que de este modo pierde su independencia. Stalin, para terminar con las veleidades nacionalistas de G., la incluye (1922) en la República Socialista Soviética Federal de Transcaucasia (TSFSR); aplasta un alzamiento georgiano (1924) y desencadena una sangrienta purga, renovada en 1936. Sólo entonces disuelve la TSFSR y convierte a G. en una República Federal de la URSS (1936).O. GIL MUNILLA.
BIBL.: M. F. BROSSET, L’Histoire de la Géorgie depuis 1’Antiquité jusqu’au XIX, siécle, San Petersburgo 1849-58; W. E. D. ALLEN, A History of the Georgian People, Londres 1933; A. MANVELICIIVILi, Histoire de la Géorgie, París 1951; D. M. LANG, The Last Years of the Georgian Monarchy, Nueva York 1957; Z. AVALISHVILI, The Independence of Georgia in International Politics, 1918-1921, Londres 1940.
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