Geología I. Estudio General.
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Geología
Palabra formada por las raíces griegas ge, gué: Tierra, y logos: estudio o tratado. En su primera acepción (Ciencia de la Tierra), no es una simple exposición o descripción de datos relativos a la constitución de la Tierra, o de fenómenos que en ella se sucedieron a lo largo del tiempo, sino que además es una ciencia que busca la razón de dichos procesos y fenómenos, sus relaciones y la sucesión cronológica, es decir, el porqué de la existencia de la Tierra y la serie de vicisitudes que ha pasado desde su origen hasta los tiempos actuales. Así, pues, podemos definir a la G. como ciencia que tiene por finalidad el conocimiento de la historia y estructura de la corteza terrestre, estudiando los materiales que la constituyen y el orden en que se han formado, tanto en el tiempo como en el espacio. La G., para cumplir su fin, se plantea el siguiente problema histórico: ¿Cuáles han sido las transformaciones producidas en la fisonomía terrestre desde su origen hasta los tiempos presentes? Esta pregunta no puede ser más amplia y, por tanto, tampoco puede existir una ciencia más extensa e interesante que la G. Lo mismo si estudiamos la aparición y desaparición de continentes, los avances y retrocesos del mar, la evolución de las especies animales y vegetales; cada uno de estos capítulos es una parte de la G. En todo caso, debemos seguir caminos semejantes para llegar al mismo fin.1. Actualismo geológico. De un concepto puramente descriptivo, en el que no se intentaba explicar nada, y según el cual todo fenómeno geológico era manifestación de algo superior, se pasa a un actualismo de estos fenómenos y finalmente a un evolucionismo. Es interesante comprobar cómo, en el correr de los siglos, se han sucedido tres tipos de concepciones para explicar el estado actual de la Tierra y las vicisitudes por las que ha pasado: catastrófica, actualista y evolucionista.El principio básico de las interpretaciones geológicohistóricas es el actualismo geológico, que admite, en líneas generales, que los fenómenos geológicos han ocurrido de la misma forma que acaecen actualmente, introduciendo en todos los procesos un factor, tiempo, al que ha de darse su justo valor.De acuerdo con los fenómenos que podemos observar actualmente en ríos, lagos y mares, los materiales transportados por el agua se depositan en capas superpuestas, más o menos horizontales; del mismo modo, los estratos horizontales han sido el resultado de una sedimentación (lacustre, marina, etc.) ininterrumpida. Si estos estratos aparecen inclinados, fracturados o plegados, es porque, después de depositarse originariamente horizontales, han sufrido unos esfuerzos, no inmediatos, sino a lo largo de millones de años que han producido la disposición que actualmente encontramos. También hemos de tener en cuenta que los materiales que ahora afloran a la superficie y que podemos estudiar directamente, en otro tiempo estaban cubiertos, y que la acción de los agentes de la dinámica externa (agua, viento, etc.) los han dejado al descubierto. Si encontramos, en una roca, restos orgánicos contenidos (fósiles), y estos restos pertenecen a seres marinos, aunque ahora aparezcan en lo alto de una montaña podemos asegurar que tal roca se formó en el fondo del mar; si, por el contrario, encontramos restos de vegetales terrestres, es, sin duda, porque la roca se formó en el fondo de un lago, río, etc., en medio continental.Si bien es verdad que algunos fenómenos geológicos se realizan con notable rapidez: erupciones volcánicas, terremotos, hundimientos, etc., y, desde el punto de vista humano, originan auténticas catástrofes, geológicamente estos efectos son locales y no revisten la importancia suficiente para modificar sustancialmente la faz de la Tierra.No obstante, el principio del actualismo no se puede llevar a una concepción extremista, ya que es posible que, en otras épocas, sucedieran fenómenos que ya no ocurran, bien porque sean procesos irreversibles y únicos, como puede ser la evolución de los seres vivos, bien porque las circunstancias pretéritas no se hayan repetido. Aun en estos casos, las leyes físico-químicas y biológicas no han cambiado y, gracias a ello, podemos investigar procesos aunque se realizaran en condiciones distintas de las actuales.2. El tiempo en Geología. Todos los fenómenos geológicos vienen determinados en función del tiempo. En G. la unidad de tiempo, el "siglo geológico", es el millón de años; es muy difícil, como humanos, poder comprender lo que representa este espacio de tiempo. Bástenos saber que este espacio de un millón de años es el tiempo mínimo en el que podemos hallar vestigios de cambio sobre la superficie de la Tierra. Es la duración de la era Cuaternaria, con sus glaciarismos, depósitos morrénicos, valles glaciares, encajamiento de la red fluvial, etc., y tiempo suficiente para que se desarrolle la humanidad. Otro dato temporal, muy interesante por su espectacularidad, es el de la duración de la orogenia Alpina; hay que asignarle como mínimo de 30 a 40 millones de años para explicar el levantamiento y formación de cadenas montañosas como los Alpes, Pirineos, Andes, Himalaya, etc.Este proceso continuo de transformación de la Tierra a través de miles de millones de años, es el resultado de la acción combinada de dos fuerzas antagónicas que actúan sobre la corteza terrestre, una de origen interno y otra externa. La dinámica interna del Globo tiende a trastornar la corteza terrestre, levantándola, hundiéndola y provocando reajustes físico-químicos y mecánicos entre sus componentes. Las fuerzas externas se manifiestan mediante procesos de erosión y transporte de materiales que, finalmente, al llegar a zonas favorables, se sedimentarán; de esta forma, se establece un ciclo geológico. La historia evolutiva de la corteza terrestre no es más que una sucesión cíclica de fenómenos.En la actualidad, la G. se caracteriza por una mayor ponderación de los hechos, prescindiendo de exclusivismos y llegando a la coordinación de las tres concepciones clásicas. El actualismo ocupa su puesto entre las hipótesis necesarias para una explicación básica de los hechos, sin excluir al evolucionismo, aunque en forma distinta y no tan universal como lo concibieron Darwin y Huxley; incluso el catastrofismo, en su forma más restringida, tiene su puesto en las modernas concepciones de algunos tectonicistas modernos (Suess, Wegener).3. Subdivisiones. El s. XX es el de la multiplicación de los conocimientos y, por consiguiente, el de la especialización científica siendo sustituido el trabajo individual por el de equipo. En G., la especialización sufre un retraso de un cuarto de siglo respecto a otras ciencias, siendo la primera mitad del s. XX la culminación de la llamada por Pruvost (1965) época de los "geólogos completos". Este retraso de la G. frente al resto de las ciencias, se debe a la gran diferencia entre el tamaño de la Tierra y la pequeña dimensión que el hombre es capaz de alcanzar a su alrededor, junto con la imposibilidad de realizar observaciones en profundidad, dentro de la corteza terrestre, y la gran duración del tiempo geológico, frente al pequeño de la vida humana. La especialización de las ciencias geológicas, que acaban separándose del tronco geológico común, se realiza al adoptar los métodos y objetos de estudio de las otras ciencias.La Cristalograf la empezó a estudiarse desde un punto de vista geométrico; gracias a las modernas técnicas roentgenográficas, ha cambiado por completo. Su objetivo actual es el estudio de estructuras y redes cristalinas, con un conocimiento total de la estructura íntima de la materia. La Mineralogía, desarrollada paralelamente a la Cristalografía, comenzó por determinar la composición de los minerales y sus formas cristalinas; después se plantearon los problemas relativos al origen y génesis de los minerales, naciendo así la Mineralogénesis (estudio genético de criaderos y yacimientos). Simultáneamente se desarrolló la Cristalogénesis.La inquietud por los problemas de la composición de la corteza terrestre hace que el conocimiento de las rocas (Petrografía), que comenzó desde un punto de vista puramente descriptivo, pasara a una etapa posterior de conocimiento detallado del proceso formativo de las rocas (Petrogénesis), su distinción básica en sedimentarias, ígneas y metamórficas, abriendo con ello nuevos cauces a la investigación geológica y progresando indirectamente con el conocimiento de las zonas profundas y de los fenómenos que allí tienen lugar para la formación de los magmas. Ciencia auxiliar de la Mineralogía y de la Petrografía es la Geoquímica, que se ocupa de la distribución de los elementos químicos en la litosfera. Puede decirse que es la base de la Mineralogénesis y Petrogénesis. Es una ciencia de este siglo, que camina a pasos agigantados y hace conquistas diarias; de sus investigaciones ha de obtenerse un conocimiento completo de las condiciones por las que la corteza terrestre ha pasado en su proceso de consolidación y evolución.La Geografía Física es una de las ciencias geológicas más complejas; su objetivo es el estado actual de la corteza terrestre, modelado y formas superficiales. De hecho, comprende varias partes: Topografía, Hidrografía, Oceanografía, etc. La observación de los fenómenos actuales bajo diversas condiciones climáticas nos permite interpretar el origen de las formas del relieve, bajo el nombre de Geomorfología. En realidad, el concepto y objetivos de estas ciencias coincide con el de la Geodinámica Externa. Partes más o menos directamente comprendidas en este concepto son la Biogeografía, Geobotánica e, incluso, la Geografía Humana. Podemos añadir que hasta finales del siglo pasado esta ciencia no se ha independizado de la Geografía. Su separación se puede explicar mediante el siguiente axioma: "La Geografía es la ciencia del presente explicada por el pasado; la Geología es la ciencia del pasado explicada por el presente".Otra ciencia íntimamente ligada con la anterior es la Geodinámica Interna, constituida por la Tectónica, que investiga los efectos de las deformaciones de las rocas bajo la acción de fuerzas de origen interno: Vulcanología y Sismología. La aplicación de ciertos métodos físicos encaminados al conocimiento de la constitución y naturaleza interna de la Tierra hace aparecer la Geofísica.La Paleontología, iniciada por Cuvier como una prolongación de la Zoología, pronto se reveló como una ciencia indispensable para la G. al permitir, mediante el estudio de los restos orgánicos (conchas, esqueletos, dientes, etc.), contenidos en las rocas sedimentarias, determinar su edad relativa. Recordando una frase afortunada de Gaudry, "la Historia Natural es realmente historia gracias a la Paleontología". Se han independizado de la Paleontología, con propiedad, la Paleozoología, Paleobotánica y Micropaleontología. Esta última se ha destacado, en la actualidad, por la gran importancia que tienen los organismos fósiles de pequeño tamaño (microfósiles) en determinados aspectos de la G. Aplicada, así como por la abundancia de sedimentos, que permite la utilización de métodos cuantitativos, lo cual sólo es posible excepcionalmente en los fósiles de mayor tamaño. En realidad, sólo difiere de la Paleontología clásica por los métodos empleados; su objetivo es el mismo.El estudio y reparto de las capas o estratos, su posición relativa, así como las condiciones de formación y las anomalías contenidas, es el objetivo de la Estratigrafía. Al buscar las razones lógicas de todos los fenómenos acaecidos en las rocas sedimentarias, se convierte en una ciencia compleja que se vale y necesita de las demás ciencias geológicas, especialmente de la Petrografía y Paleontología. La Paleogeografía, apoyándose en la Estratigrafía, Tectónica y Paleontología, permite la reconstrucción de los ambientes que han existido a lo largo del tiempo geológico. Finalmente, la Geología Histórica es el compendio de todas las ciencias geológicas.Como la G. ofrece múltiples aplicaciones en la búsqueda y explotación de los recursos humanos, estas necesidades humanas han hecho que aparezcan diversas ramas dentro del campo de la Geología Aplicada. Todo trazado de carretera, vías férreas, ubicación de presas, etc., cualquier obra de ingeniería, ha de ir precedida de un concienzudo y minucioso estudio geológico del terreno en que se ha de emplazar la obra para determinar la resistencia, permeabilidad, disposición estructural y otras circunstancias, sin cuyo conocimiento no es posible realizar una obra con las mínimas garantías; este cometido entra dentro del campo de la Geotecnia. De una forma especial, la investigación de yacimientos petrolíferos, cuencas carboníferas y criaderos minerales, ha tomado tal importancia que se ha individualizado en diversas ramas: G. del petróleo, G. del carbón y G. Minera. Especial auge ha alcanzado, en los últimos tiempos, la búsqueda y prospección de los recursos hídricos, con vistas a su explotación. Las necesidades actuales de agua para el consumo, agricultura e industria han dado carácter de verdadera doctrina a la Hidrogeología. Del mismo modo, la Cartografía Geológica y Fotogeología se han transformado en técnicas indispensables para la investigación geológica actual.4. Métodos. Hemos visto la diversidad de temas que componen ciencia tan compleja. Pocos de los problemas planteados a un geólogo se pueden resolver directamente con la aplicación de un método; continuamente se necesitan técnicas y ayudas de otras ciencias. Los geólogos se sirven continuamente de métodos químicos, biológicos, físicos, etc., así como de aquellos datos que se puedan emplear en la investigación de la Tierra. En correspondencia, podemos decir que la G. ha contribuido también al desarrollo de estas ciencias.Debido a la complejidad y magnitud de los fenómenos estudiados, la G. no ha avanzado tan espectacularmente como la Física o la Química; a un geólogo no le es posible llevarse al laboratorio un glaciar para estudiar su mecanismo, ni puede esperar millones de años para observar los efectos producidos y, sin embargo, se trata de uno de los fenómenos geológicos más sencillos. Los factores tamaño y tiempo dificultan y, a veces, impiden, el estudio experimental de muchos procesos. Enfrentándose con estos obstáculos, los geólogos tienen que sufrir esta dificultad con técnicas y métodos indirectos. Han de tomar decisiones firmes apoyándose en datos incompletos; deben decidir sobre el emplazamiento de un sondeo o el trazado de una carretera, utilizando datos obtenidos del levantamiento de mapas geológicos y otras técnicas geológicas, teniendo en cuenta, además, los resultados de las exploraciones geofísicas, datos referentes a otros sondeos y todos los datos adicionales suministrados por otras fuentes.5. La Geología como profesión. Tal complejidad, junto con la novedad de esta ciencia, se combinan para hacer de la G. una doctrina en plena expansión. Cualquier estudiante que la elija como futura profesión tiene un amplio campo donde desarrollar su inclinación natural y conocimientos adquiridos. En los primeros años, deberá ampliar su formación básica (Matemáticas, Física, Química, Biología, etc.), e iniciarse en las ciencias geológicas para, en cursos más avanzados, estudiar disciplinas especializadas y de aplicación. Durante estos estudios, aprenderá técnicas de laboratorio y métodos de trabajo, si bien se dará cuenta en seguida de que su principal lugar de trabajo no es el laboratorio ni el aula, sino la naturaleza. El laboratorio de un geólogo lo constituyen los cañones profundos y los escarpes más altos. Tendrá que dedicar parte de su periodo de formación a realizar largas caminatas por zonas incluso inaccesibles y poco civilizadas, donde levantará el mapa geológico, recogerá muestras y tomará toda clase de datos de índole geológica. Este trabajo sobre el terreno es fundamental en la formación de todo geólogo.Cualquiera que sea la especialidad desarrollada por un geólogo es casi seguro que le obligará a realizar frecuentes viajes, ya que el campo de sus investigaciones es muy amplio: la totalidad de la superficie terrestre. Esta vida, que pudiera parecer dura, trae consigo muchas satisfacciones: el continuo contacto con la naturaleza, el poder leer en las rocas las vicisitudes por las que han pasado, la recogida de datos en general, hacen de la investigación geológica una profesión apasionante y cada vez más útil en el marco de la sociedad actual.**AUL. SÁNCHEZ DE LA TORRE.
**HISGEOLOGÍA II. HISTORIA DE LA GEOLOGÍA.
1. Periodo pri. mitivo. Una ciencia se puede considerar como conjunto de observaciones y teorías desarrolladas por el hombre desde que se despierta su inquietud hacia los problemas de esta ciencia y hasta los tiempos actuales. El hombre primitivo tuvo ya conocimiento de los procesos geológicos, que para él eran sinónimos de catástrofes, atribuyéndolos a causas sobrenaturales o al trabajo de un dios poderoso. La utilización de productos naturales (cristales y minerales) en el hogar, la industria y la guerra, así como el hallazgo de fósiles considerados como amuletos, son las únicas explicaciones que tenemos del medio en que se desarrolló la vida y los fenómenos observados.Las leyendas de carácter catastrófico, diluvio y fuego, son conocidas por las distintas civilizaciones que nácen en los albores de la época histórica. La antigüedad del Universo es el primer problema planteado; los primeros datos que obtenemos son de carácter religioso, filosófico y moral, recogidos en los libros sagrados. En el libro sagrado hindú Manusmitri (s. VIII a. C.), el pasado y futuro del mundo corresponden a un día en la vida entera de Brahma; este "día" es de 4.320 millones de años, durante los cuales las cosas finitas van siendo sacadas del Universo, de lo infinito. El año 1967 de la Era Cristiana corresponde a los 1.972.949.068 años desde la creación de la Tierra, según este calendario hindú recogido en el Vishnu Purana. Es interesante confirmar que este valor aproximado de 2.000 millones de años fue el primer dato conseguido mediante la aplicación de métodos de geocronología radiactiva. Ejemplos análogos podrían citarse con respecto a Babilonia, Egipto, Fenicia, CtC. (V. COSMOGONíA I).2. Grecia y Roma. Son los griegos los primeros que describen algunos principios teóricos recogiendo las ideas de su tiempo. En el s. vtit, Hesíodo señala que los sedimentos del Aqueloo unieron la isla de Artemia al continente; Anaximandro (610-546 a. C.) establece el primer mapamundi; Pitágoras (580-500 a. C.) estimaba que el terreno es la gran escuela del geólogo. Sus enseñanzas y los comentarios de sus discípulos abundan en nociones exactas: el planeta es esférico; las corrientes de agua excavan valles, socavan el suelo de las montañas y lo arrastran hasta el mar; existen fuentes inflamables (exudaciones petrolíferas en las llanuras del Irak); los temblores de tierra provocan agotamiento en algunas fuentes y hacen aparecer otras; los ríos cambian de curso; las bocas volcánicas varían, unas se abren y otras se cierran. En toda su obra y en boca de sus personajes, encontramos descripciones y síntesis de fenómenos naturales que recogió en todos los lugares donde le llevó su espíritu viajero y científico. Un siglo después, Demócrito, movido tal vez por su teoría de los átomos, observa en las playas la selección de guijarros según su forma. Empédocles de Agrigento es el primer hombre que estudia un fenómeno geológico aislado, el volcán Etna, legándonos las primeras teorías sobre corrientes de lavas, aguas termales y génesis de las rocas cristalinas; su afición le hizo ser víctima de la ciencia, pues cayó dentro del cráter del Etna.Aristóteles (384-322 a. C.) era un gran naturalista: "el mar -dice- no deja de abandonar ciertos lugares y de invadir otros" y cita como ejemplo el delta del Nilo; explica el desgaste de los guijarros en las playas por los choques que fracturan y desgastan las partes salientes. Es el precursor del "actualismo" (sólo admitido después de Lyell, en el s. XIX) al escribir: "las revoluciones del globo son tan lentas, en relación con la duración de nuestra existencia, que pasan inadvertidas". Esboza el ciclo hidrogeológico e interpreta los fósiles como indicadores del medio de formación. Teofrasto (368-284 a. C.), escribe el primer Tratado de Geología, que desgraciadamente se ha perdido; por citas posteriores se sabe que conocía el marfil fósil y diversas clases de carbón de piedra. Estrabón (63 a. C.-20 d. C.) es a la vez geógrafo y geólogo; da la primera descripción de los nummulites, protozoos fósiles parecidos a pequeñas monedas; explica los movimientos relativos de la tierra y del mar y enuncia el principio de las causas actuales.Los romanos añadieron pocos conocimientos geológicos, ocupados en construir su Imperio. Lucrecio (98-55 a. C.), en su gran poema De la naturaleza de las cosas, sostiene la teoría de los átomos, que tomó de los griegos. Virgilio, Horacio, Ovidio, y otros poetas, describen en sus obras los grandes cataclismos y evocan las etapas sucesivas por las que ha pasado el hombre: piedra, bronce y hierro. El más grande de los escritores científicos latinos es Plinio el Viejo (23-79), un apasionado de la Historia Natural que encuentra la muerte observando la erupción del Vesubio; no obstante, su obra Historia Natural es una recopilación de autores griegos, pues las observaciones científicas propias que contiene son una mezcla de leyendas y supersticiones sin espíritu crítico.3. Edad Media. En Europa, desde el s. v al xv no hay un desarrollo especial de los estudios geológicos, si bien _se conocen -al menos en parte- las teorías esbozadas por los griegos. Si bien a lo largo de esa época encontramos un interés creciente por las ciencias naturales, a veces mezcladas con la alquimia (v.), ello no se extiende a la G. Las referencias más numerosas que a lo largo de esos siglos cabe encontrar a los temas geológicos es en los comentarios a los primeros capítulos del Génesis (v.), es decir, a aquellos en los que se narra la obra divina de la creación. Al comentar esos capítulos los autores medievales recogen a veces datos provenientes de las investigaciones geológicas griegas, bien como mera ejemplificación, bien con un interés concordista. No suelen conocer directamente a los griegos, sino a través de fuentes patrísticas, en especial S. Agustín y S. Basilio.Con la expansión de los árabes y su asimilación de parte de la tradición cultural griega, el conocimiento de los griegos bien directamente bien a través de sus comentadores árabes se difunde por Europa, ocupando en ello España un papel importante. Sabios judíos hacen traducciones de textos griegos del árabe al hebreo, y posteriormente al latín. De esta manera, la obra de Aristóteles empieza a ser más conocida sobre todo a partir del s. XII. Diversas personas en Francia, Italia, etc., aprenden griego para poder realizar traducciones directamente al latín. La asimilación de Aristóteles alcanza su cumbre con S. Alberto Magno (v.) y S. Tomás de Aquino (v.); todo lo cual trae consigo un interés mayor por las ciencias, especialmente relevante en el primero de los mencionados. Otro foco de interés por las ciencias naturales es la Univ. de Oxford. Con todo, y como ya antes decíamos, ello apenas roza a la G. propiamente dicha.4. Renacimiento. En el s. xvi, asistimos a un verdadero renacimiento científico. Leonardo da Vinci (14521519) es el verdadero precursor de la G. como ciencia, puesto que enunció, describió y explicó los fenómenos de erosión, mecanismo de formación de estratos, diagénesis, verdadero significado de los fósiles e, incluso, es autor de la primera reconstrucción paleogeográfica, realizada en el valle del Arno. Es la primera figura científica que sabe seguir un método en la investigación de los fenómenos naturales; comienza por asentar varias experiencias, busca causas y, finalmente, define el problema. Desafortunadamente sus manuscritos permanecieron inéditos hasta el s. XIX. En Alemania, Georg Bauer, más conocido como Agrícola (1494-1555), escribe dos obras fundamentales De natura fossilium-(1530) y De re metallica (1546). Le debemos la primera descripción ordenada de minerales, metalogenia y mineralogénesis. En Francia, Palissy (1510-89) proclama la subordinación de la teoría a la práctica, de la experiencia a las ideas preestablecidas; observa por primera vez que no todos los fósiles son marinos; los hay dulceacuícolas e incluso de tierra firme. En 1580, publica su Discurso admirable de las aguas y fuentes; en esta época dicta en París el primer curso de G.5. Siglos XVII y XVIII. En 1635, por medio de medidas magnéticas, Gellibrand (1597-1636) comprueba que la declinación varía con el tiempo. Kicher (1664) señala que la temperatura aumenta a medida que penetramos en el interior de la Tierra. A Niels Stensen (v.; 1638-86) se debe el primer principio estratigráfico o de la "superposición de los estratos": disposición en capas sucesivas, de las cuales las más antiguas son las más profundas. Señala perturbaciones (discordancias) en capas inclinadas, truncadas por arriba y recubiertas por capas horizontales, así como el concepto de filón y roca encajarte. Hooke (1635-1703), más conocido por sus observaciones microscópicas, es el primer autor de la Paleoclimatología. Leibniz (1646-1716), en su obra La Tierra Primitiva, intenta reconstruir los orígenes del planeta. Haüy (17421822) demostró la simetría de los cristales y describió los siete sistemas de simetría posibles, que han llegado a ser clásicos. Buffon, en 1749 y en su Historia de la Tierra, distingue en los fósiles marinos, los litorales y los pelágicos y es el primer naturalista que quiere evaluar los periodos geológicos por años; su interpretación es considerada herética y termina aceptando el Antiguo Testamento como historia literal y completa de la Tierra.En este siglo se ordenan los conocimientos geológicos y aparecen los principios fundamentales con Hutton (1726-96) que, en su Teoría de la Tierra, da a la G. su configuración actual destruyendo muchos conceptos dogmáticos e interpretaciones fantásticas; es el primero en relacionar erosión con sedimentación, definir discordancias, diagénesis y otros muchos conceptos. El interés creciente por el terreno y su representación es uno de los rasgos característicos de la G. en el s. XVIII; así, en 1739, se publica un mapa de los yacimientos fosilíferos de Italia debido a Piccoli. En 1743, se confecciona el primer mapa geológico -de los alrededores de Canterbury- debido a Packe. En 1746, Guettard publica: Memoria y carta mineralógica de la naturaleza y situación de los terrenos que atraviesan Francia e Inglaterra, con más de cincuenta signos convencionales, indicando litologías, canteras, yacimientos de fósiles, fuentes, etc.En esta época se desarrolla el concepto de G. para designar el estudio de la Tierra, aunque este vocablo se había utilizado ya, por vez primera, en 1473, por Richard de Bury, obispo de Durham, para designar el estudio de las cosas terrenales y poder diferenciarlas de las cosas divinas o Teología. Una vez más-, el descubrimiento deberá volver a hacerse; William Smith (1769-1839) es un gran observador y viajero; recoge rocas, minerales y fósiles, anotando las observaciones realizadas. Este estudio le permite comprobar que las rocas se suceden con un orden, el mismo en las diferentes partes de Inglaterra, y que cada capa está caracterizada por análogo contenido faunístico. En 1799 publica la lista de esas capas y, en 1815, la carta geológica de Inglaterra y País de Gales. Llama estratos a las capas y su descripción pronto es bautizada como Estratigrafía.En el s. XVIII, el progreso científico y el avance técnico traen consigo un gran desarrollo en las aplicaciones prácticas de la G. Así, en 1715, Vallisneri estudió los Alpes, proporcionando los primeros cortes geológicos con las capas del terreno y la distribución del agua dentro de ellas. En 1745, el petróleo de Pechelbronn, cerca de Estrasburgo, se explota a través de pozos y galerías. En 1765 se abre la primera Escuela de Minas en Freiberg, Sajonia. En 1796, el inglés Parker fabrica un cemento de tipo moderno calcinando arcillas calcáreas.6. Siglos XIX y XX. A partir de 1800 se efectúa un doble trabajo: por un lado, la explotación, aplicación de métodos e instrumentos por medio del levantamiento de cartas geológicas, estudio de fósiles y rocas; por el otro, el progreso de los métodos, adopción de puntos de vista más amplios, multiplicación de conocimientos, etc. Ambos tipos de trabajo son inseparables y frecuentemente obra de los mismos hombres.Los progresos de la G. en estos dos siglos consisten, fundamentalmente, en la introducción de medidas (p. ej., en el estudio de los fósiles y de las rocas en la cronología absoluta) y en las probabilidades de realización y sucesión de los fenómenos. De esta forma, se pasa del estudio puramente cualitativo a otro cuantitativo.En 1820, Mohs inventa una escala de dureza para los minerales que aún hoy se usa. En 1829, Nicol idea las láminas de calcita, base del microscopio polarizante. En 1803, Hall inicia la G. experimental, calentando caliza en tubos de hierro y obteniendo mármol; queda así demostrado el origen de las rocas metamórficas. En 1825, Lyell introduce el término de metamorfismo; en 1836, Beamont el de roca eruptiva. En 1848, se revelan estructuras vegetales en el carbón visto por el microscopio polarizante. En 1900, Cayeux describe gran número de rocas vistas al microscopio; otros autores definen índices de forma de granos, estudio de porosidad, etc. En 1935, ICrumbein demuestra que muchos caracteres cuantitativos de los depósitos sedimentarios obedecen a leyes logarítmicas, noción que pronto se extenderá a todas las ramas de la G.A partir de 1800, las investigaciones paleontológicas se orientan en tres direcciones: descripción de especies y su utilización como punto de referencia cronológico; estudio de sus géneros de vida y depósito y la noción de evolución. En 1834 se crea la palabra Paleontología gracias al trabajo metódico de Cuvier, descubriendo faunas sucesivas. El perfeccionamiento de las técnicas permite descubrir y estudiar otro aspecto, el de restos microscópicos, tan útiles actualmente en las investigaciones petrolíferas. Pero el gran problema del s. XIX es el origen de las, especies. En 1809 Lamarck propone una solución: las especies derivan unas de otras; es la hipótesis de la Evolución; sus ideas son rechazadas y habrá que esperar a 1859, para que, con Darwin, el evolucionismo sea admitido. De este primer evolucionismo exaltado, queda la realidad de la evolución orgánica en los tiempos geológicos, base de los modernos estudios paleontológicos.El inglés Lyell (1789-1875), con su concepto de Actualismo, marca el punto de partida para la diversificación de las Ciencias Geológicas, creando un auténtico cuerpo de doctrina. Elie de Beaumont hace aparecer con sus ideas la Tectónica y Metalurgia. Dana (1813-1895) demuestra que los sedimentos se acumulan en zonas deprimidas que llama geosinclinales.En 1861 se publica el primer mapa geológico del Globo, debido al francés Marcou. En un principio, las cartas geológicas representan litologías y edades; cualitativas al comienzo, van siendo cada vez más cuantitativas. La existencia de bases topográficas correctas, así como la utilización de fotografías aéreas, hace que la cartografía experimente un gran desarrollo, siendo actualmente la base imprescindible para cualquier tipo de trabajo geológico.7. La Geología en España. Los primeros trabajos de índole geológica vienen determinados por la utilidad de las materias minerales. El primer trabajo de investigación geológica data de 1745: Aparato para la Historia Natural Española, de P. Torrubia. En 1767, Carlos III funda el Museo de Historia Natural, que sería el primer organismo que emite publicaciones geológicas: "Anales de Historia Natural". En 1825 se funda la Dirección General de Minas, en la que hay que destacar los nombres de Ezquerra del Bayo y Casiano del Prado. El carácter minero de los primeros geólogos hace que se emplee la palabra "geognostas" para denominarlos, por considerar que la G. era muy amplia. En 1849, por orden de Isabel II, se crea la "Comisión encargada de formar el Mapa Geológico de Madrid y el general del Reino", que fue germen del Inst. Geológico y Minero de España; de esta época es preciso citar a Schulz, Botella, Mallada, Adaro, Cortázar, Macpherson, Vidal y otros, que contribuyeron al desarrollo de la G. en España. En 1871, se crea la Real Soc. Española de Historia Natural, que imprime carácter universitario a la G.; de este grupo hay que destacar a Cavanillas, Calderón, Pardillo, Royo Gómez, San Miguel de la Cámara, Hernández Pacheco, etc. íntimamente ligada al Museo de Ciencias Naturales y a la Real Soc. Española de Historia Natural se desarrolla la G. en la Universidad. En 1950 se individualizan las secciones de Ciencias Geológicas en las Univ. de Madrid y Barcelona y, posteriormente, en las de Oviedo, Granada y Salamanca. Hay que citar también otros centros en los que la G. alcanza amplio desarrollo, pertenecientes al CSIC: Inst. Lucas Mallada e Inst. de Geología Económica en Madrid, y el Inst. Jaime Almera de Barcelona.**AUL. SÁNCHEZ DE LA TORRE.
**GELGEOLOGÍA III. PUBLICACIONES Y CONGRESOS.
El desarrollo de la G., como el de las demás ciencias, sigue un curso riguroso, matemático, no sólo en su contenido, sino en sus ’resultados. En la actualidad, aparecen anualmente más de 40.000 artículos u obras afines a la G., distribuidos aproximadamente (según Michel) como sigue: Mineralogía, 10%; Petrografía, 19%; Paleontología, 18%; Geodinámica, 14%; Estratigrafía, 16%; G. regional, 8%; G. Aplicada, 15%. El número de geólogbs~puede evaluarse entre 50.000 y 80.000, según se tome en cuenta una definición más o menos amplia. Para apreciar estos progresos de la G. es necesario relacionarlos con otras disciplinas más rápidas o lentas; así, podemos comparar la población actual del mundo, que se duplica en 65 años aproximadamente, con el número de miembros de la Soc. Geológica de Francia, que se ha duplicado en 24 años, el de geólogos en el mundo, en quince años, etc. Si comparamos los tiempos de duplicación de geólogos y de sus obras, vemos que son del mismo orden (de 15-20 años), es decir, el número de productores permanece proporcional al de obras.En las publicaciones anuales, puede no parecer mucho este número (una aproximadamente por geólogo), pero hay que tener en cuenta la inmensa cantidad de trabajos, de índole geológica, que hay sin publicar. La multiplicidad de las publicaciones hace imposible leerlo todo; de ahí la importancia creciente de los resúmenes en las obras, reuniones, centros de documentación, etc.La creciente multiplicidad de los trabajos geológicos ha traído consigo la necesidad de reuniones periódicas para ampliar conocimientos e intercambiar ideas. Así, en 1878 se reúne el 1 Congreso Geológico Int., que luego tendrá lugar, cada cuatro años aproximadamente, en países diferentes. Estas reuniones permiten no sólo el intercambio de ideas y conocimiento geológico de los países visitados, sino, además, la puesta al día de los conocimientos existentes. De estas reuniones internacionales salen a la luz grandes proyectos: Mapa Geológico del Mundo, Léxico Estratigráfico Int., etc.Al mismo tiempo, en España y en otros países se celebran reuniones nacionales sobre diversos temas; de gran interés para coordinar y conocer los diversos trabajos que se llevan a cabo en los centros de investigación geológica de un país.L. SÁNCHEZ DE LA TORRE.
BIBL.: F. D. ADAMs, The Birth and development of the Geological Sciences, Dover 1938; C. ALBRITTON, The Fabric of Geology, Londres 1963; J. AUBOIN, Précis de Géolog,e, París 1968; R. BRINKMANN, Geología General, Barcelona 1964; K. V. BULOW, Geología para todos, Barcelona 1949; A. CAILLEux, Historia de la Geología, Buenos Aires 1964; C. L. FENTON, Giants of Geology, Londres 1952; R. GHEYSELINK, La Tierra inquieta, Barcelona 1950; J. GOGUEL, La Terre, París 1959; A. HOLMES, Principles of physical geology, Londres 1964; F. LoTZE, Geología, México 1961; B. MELÉNDEZ y J. M. FúSTER, Geología, Madrid 1966; L. MORET, Précis de Géologie, París 1962; A. CLOos, Diálogo con la Tierra, Barcelona 1960; C. COMBALUZIER, Introducción a la Geología, Barcelona 1968; M. M. CHARIGUIN, Geología General, Barcelona 1964; R. L. HELLER y O. SOLA, Geología y ciencias afines, México 1967; J. W. ROGERS y J. A. ADAMs, Fundamentos de Geología, Barcelona 1967; J. H. ZUMBERGER, Elementos de Geología, México 1961; A. CAILLEux, Anatomía de la Tierra, Madrid 1968.
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