Ganges, Río II. Religiones No Cristianas. REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
El G. es el río sagrado por excelencia de la India, llamado mátá Gangá, "nuestra madre el Ganges". Nace en los glaciares del Himalaya, a 4.200 m. de altura; aquel lugar del glaciar se llama Gangotri y el G. lleva entonces el nombre de Bhagirati. Franquea el Himalaya y penetra en la llanura de la India por Haridvár (la puerta del dios Hari), uno de los centros sagrados más reputados de la India, visitado por muchos peregrinos. Su gran afluente de la derecha, el Yamuna, recorre casi paralelamente unos 1.300 Km. hasta que se vierte en él en Illahábád, iugar también sagrado y centro de muchas peregrinaciones.Si los vientos monzones hacen desarrollarse la vida en la India todos los años, se cree que el G. sagrado y benefactor es el que la sostiene, como en el caso del Nilo (v.). También se le considera como un ser sagrado, mítico, portador de fuerzas de santidad y purificación. Se dice que atraviesa el cielo bajo la forma del río celeste, la Mandákiní, la Vía Láctea, después se vierte sobre la tierra y penetra en los infiernos, luego de nacer de los pies de Visnú. La leyenda a este propósito dice que en un principio corría por el cielo, pero que el rey Bhagiratha quiso purificar con sus aguas las cenizas de los hijos de Sagara, abrasados por la irritada mirada del sabio Kapila, y comenzó a hacer una serie de austeridades de yoga (v.) con este fin. El G. empezó a caer en trombas y para proteger la Tierra de inundaciones, el dios Shiva lo recogió en un cauce, por donde se desliza lentamente desde entonces; el Ramayana (v.) cita esta leyenda, que se reproduce además en la iconografía, como la de la gran roca esculpida de Mámallapuram; el Rigveda (v. VEDAS, ESCRITOS DE Los) también menciona el río santo. Numerosos acontecimientos relatados en las historias míticas y las leyendas del hinduismo (v.) se desarrollan en los alrededores de este río, tanto dentro del cauce, como en sus orillas.Las aguas y las riberas del G. se consideran particularmente santas; simplemente con mirar sus aguas se borran los pecados. A todo lo largo de sus orillas se presentan ofrendas y sacrificios; bañarse en las aguas del G. el séptimo día de la primera quincena lunar del mes de MúgIta (enero-febrero), o el día de luna llena del mes lunar Ashada (junio-julio), Kartika (octubre-noviembre), Múgha y Vaishákha (abril-mayo) es muy favorable, así como los días en que se producen eclipses solares y lunares. Las ofrendas por los muertos (shraddha), hechas en sus orillas, son muy beneficiosas para ellos. Esta pureza sagrada exige un cierto número de ritos para los que se bañan. Ello explica también el que se purifique a los muertos haciéndoles mojar sus pies en las aguas del G. antes de quemarlos, y que sus cenizas (ashthi) sean esparcidas sobre el río (v. MUERTE IV).Las etapas más santas de su recorrido están marcadas por los templos y los gháts, escaleras que descienden hacia el agua para permitir las abluciones; estos lugares sagrados se llaman tirtha; los más importantes son: la fuente donde nace, Gangotri o Gangodbhava; Haridvár o Gangodwar, con Rishikesh, lugar muy conocido de los ascetas y de los yoguis; en Illahábád, donde las aguas negras del Yamuna se mezclan con las transparentes del G.; los gháts de Benarés y, finalmente, en la desembocadura, Gangasagarasangama, a unos 140 Km. al sur de Calcuta, donde los peregrinos se bañan con motivo de algunas fiestas, como la de Makarasankranthi.El G. es el símbolo visible de las aguas cósmicas destinadas a fecundar la Tierra; el poeta sánscrito Vidyápati Thákur (s. xv) ha cantado al río santo y lo ha considerado como la "madre divina", la shakti, la potencia divina encarnada. A través del tiempo y por la evolución del hinduismo, se han ido relacionando al G. todo un conjunto de ritos y creencias, particularmente sobre ritos funerarios. Las iniciaciones y purificaciones realizadas con el agua del G. tienen un valor especial. Los ritos de ablución, de aspersión y de contactos diversos son particularmente sagrados.V. t.: INDIA VI; BENARÉS III.J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: S. H. DAVE, Immortal India, IV, Bombay 1961, 1-6; L. RENOU y J. FILLIOZAT, L’Inde classique, I, París 1947, 540-41; M. ELIADE, Traité d’histoire des religions, París 1949, 168-90.
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