Fueguinos, II. Creencias Religiosas. ANTROP.
Categoria:
Antropología
Está aceptado que deben su nombre étnico al navegante portugués Magallanes (v.) quien, navegando con su flota por el estrecho que hoy lleva su nombre, vio brillar en la noche multitud de fuegos que eran llevados como braseros por los mismos indígenas en sus canoas para calentarse mientras se dedicaban a la pesca. A Juan Ladrillero debemos, sin embargo, las primeras noticias precisas que conocerá Europa sobre los f. (1557), y que un año después serán completadas por las de ’Miguel de Goyzueta, quien vivió durante largos años con los chonas. En la actualidad están casi extinguidos (v. I), aun cuando hace algunos lustros M. Gusinde pudo llevar a cabo, conviviendo con los últimos supervivientes, un estudio que ha pasado a ser clásico y que últimamente sería completado por Joseph Emperaire y Antonio Santiana. Diversos autores han visto en estas tribus los últimos vestigios de los pobladores prehistóricos de América; de aquí el interés que asume el conocimiento de su religión.Según Gusinde, los yaman creen en un Ser Supremo al que denominan Watauinewa, que viene a significar `el anciano, el eterno’; asimismo es denominado respetuosamente Hitapuan (`padre mío’). Sin esposa e hijos, Watauinewa mora en el cielo, lo que ha originado el término Watauinewa-sef (sef =cielo). Invisible, intangible, se entera y ve todo lo que ocurre sobre la faz de la tierra. Aunque todos los f. no están de acuerdo a la hora de ver en él al Creador de todas las cosas, es empero indudable que es considerado como señor y dueño de la creación, debiéndose a él, sobre todo, el alimento (animal y vegetal) que en manera alguna debe desperdiciarse. Watauinewa es asimismo señor de la vida y la muerte y supremo sancionador de las cosas humanas, lo cual ejercita incluso en este mundo otorgando larga vida y salud a los buenos y enfermedad y muerte prematura a los prevaricadores. Los indígenas no están de acuerdo sobre si también lo hace en la vida ultraterrena, ya que sus antepasados no les han dado noticia alguna sobre ello. Watauinewa pasa por ser un dios bondadoso y esto se manifiesta particularmente en las plegarias e invocaciones que frecuentemente se le dedican. Asimismo su culto prescribe determinados ritos de iniciación de la juventud.El Ser Supremo de los ona, llamado Temaulk, es muy distinto a Watauinewa, ya que para los estudiosos se presenta como un deus otiosus. En relación con ello, al menos parcial, está el hecho de que entre los ona, el chamanismo (v.) y la hechicería han tenido un mayor desarrollo que entre los yaman. Entre los alacaluf, su deidad suprema, que recibe el nombre de Chola, es el creador del Universo y de los hombres y, particularmente, de las almas humanas; para ellos, la muerte es una expiación impuesta por Chola.Ni los yaman ni los alacaluf conocen prácticas sacrificiales. No obstante, entre los ona se han hallado vestigios de ofrendas primicales. Tanto los ona como los yaman cuentan, por otro lado, con un patrimonio mitológico de extraordinaria riqueza, hasta el punto de que poseen una propia cosmogonía dominada por figuras principales, en torno a cuyas personalidades se ha tejido una corona legendaria que cuenta sus hazañas durante su existencia terrena. Protagonista principal es Kenos, progenitor de todos y que existió con anterioridad a la humanidad. Nadie sabe de qué forma se ha originado, pero todos están de acuerdo en que depende de la deidad suprema de los ona, Temaulk, que le envía como ejecutor. Cuando Kenos llegó al mundo, la tierra se presentaba configurada de forma distinta a la que se presenta ahora, careciendo de ríos, árboles y pastos, sin sol, luna ni estrellas, sin viento ni lluvia o nieve. A Kenos se atribuye el haber sabido dividir el mundo entre las diversas razas humanas y haber asignado a los ona la Isla Grande, con su distribución en 39 distritos. Él supo asimismo plasmar a los primeros seres vivientes, antepasados de los actuales, instituyendo la división en dos sexos y enseñándoles el lenguaje. Aún no existía la muerte; quien era viejo se abandonaba a un sueño profundo, del que se despertaba joven y fresco. El cambio terrorífico desde esta forma de existencia al auténtico y propio morir fue introducido por el más joven Kwanypi, que, junto al hermano y hermana mayores, desenvolvió en el mismo periodo una importante función, ya que supo establecer las actuales costumbres de existir.A estos héroes del primer periodo cosmológico puede unirse también el malvado Cenuke, Caskels, gigante y caníbal; no existía el sabio Hombre-Sol ni su esposa la Mujer-Luna, enemiga del sexo masculino. Cada uno de estos personajes será objeto de mitos particulares que configuran exactamente su característica actividad individual. Los numerosos mitos ona son de carácter prevalentemente etiológico; los animales comparten aquí funciones humanas y explican su conducta y su proceder. Existen mitos con carácter decididamente didáctico, en la medida en que se recomienda una buena acción o se pone en guardia ante una mala susceptible de castigo, sin faltar mitos referidos a la caza del guanaco, a la toponimia y al mundo particular de los chamanes.J. M. GÓMEZ-TABANERA.
BIBL.: M. GUSINDE, Hombres primitivos en la Tierra del Fuego, Sevilla 1951; R. BIASUTTI, Razze e Popoli della Terra, IV. Utet, Turín 1967, 773 ss.; OSKAR EBERLE, Cenalora, Leben, Glaube, Tanz und Theater der Urvolker, Olten-Friburgo 1954.
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