Fruto, II. Fruticultura.
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Varios
Objeto y definición. La fruticultura, cultivo de las plantas que producen f. o también el arte que enseña ese cultivo, ocupa un lugar muy importante dentro de la agricultura. En un sentido más amplio comprende, asimismo, la preparación de los f. y su posterior comercialización. Si bien la fruticultura, al menos en sus rudimentos, se viene practicando desde que el hombre se hizo sedentario, ha sido en los últimos años, y debido al incremento del nivel de vida, cuando ha surgido un mayor interés por mejorar las técnicas de cultivo, así como los sistemas de conservación y comercialización. Combinar correctamente suelo, clima, técnicas culturales, disponibilidades económicas y canales de comercialización es el objeto de la fruticultura y su problemática abarca todo el camino desde el productor al consumidor.La explotación frutícola especializada, con plantaciones regulares, nació en Francia, en la zona de Versalles concretamente. Las técnicas primeras y clásicas se desarrollaron allí intensamente y respondían a unas condiciones específicas de la zona y los mercados. Antiguamente la. fruta era un producto de lujo cuyo coste no importaba demasiado al consumidor, que apreciaba más el colorido, sabor y tamaño. Esto permitía explotaciones de reducida superficie con mano de obra especializada. Hoy día estas circunstancias han cambiado; la fruta es un producto de consumo generalizado y recomendable tanto por su gusto como por su valor nutritivo y contenido vitamínico; las explotaciones frutícolas son grandes, la mecanización indispensable y la mano de obra escasa. Estos factores han obligado a modificar los sistemas de cultivo, fundamentalmente la poda de formación (V. ÁRBOLES I, 2) al objeto de obtener los f. en ramas horizontales o inclinadas, de mayor fructificación y en perjuicio de la calidad y presentación del f.Problemáticas de la producción. El planteamiento e instalación de una explotación frutícola exige grandes conocimientos técnicos. Los errores iniciales repercuten fuertemente en su viabilidad, tanto por los elevados costes de instalación como por la larga permanencia de los frutales en el campo. En el estudio de la explotación se tendrán en cuenta:Factores del medio, suelo y clima. Según se presenten, pueden ser favorables al desarrollo del árbol frutal, limitantes o completamente inadecuados a la producción: Esto exige un estudio detenido del medio. El problema puede plantearse en dos sentidos: escoger el medio en función de la especie deseada o escoger la especie cuando se parte de un medio concreto y predeterminado.
Como factores extremos pueden citarse: las heladas tardías (los sistemas de protección son paliativos costosos), los terrenos excesivamente calizos (que constituyen un obstáculo para casi todas las especies) y la compacidad y permeabilidad excesivas. Es importante, al estudiar una plantación, analizar los datos suministrados por la experiencia de los cultivos vecinos. Las aptitudes específicas de los portainjertos (V. INJERTO) permiten, a veces, adaptar las especies frutales a medios diferentes. Además de los servicios oficiales, existen empresas especializadas constituidas en orden a proporcionar asistencia técnica al empresario, y ofreciendo, incluso, la posibilidad de llegar a fórmulas contractuales con distintos niveles de colaboración y participación en la explotación frutícola.Estructura de la explotación. Según el tamaño, grado de libertad o rigor de la forma y la intensidad del sistema, las plantaciones pueden clasificarse según el cuadro 1.Las formas libres permiten una disposición en el terreno según cuadrados, tresbolillo regular y tresbolillo rectangular o en líneas, siguiendo curvas de nivel cuando el terreno lo exija. Hoy día existe una marcada tendencia hacia árboles de pequeño volumen, formas planas, construyendo cultivos en empalizada o semidirigidos.Recolección y almacenaje. Las precauciones deben extremarse en la recolección de la fruta, pues su buena ejecución condiciona fuertemente su perfecta presentación en el mercado. Una vez recolectada, la fruta se transporta a los lugares de acondicionamiento o conservación, donde se la somete a operaciones de calibraje, selección, limpieza, protección, etc., mediante trabajos en cadena.Tanto para el productor como para el consumidor es necesaria la conservación de las frutas al natural, lo que permite la regularización efectiva del mercado al acomodar la comercialización a los periodos de excedencia, proporcionando al consumidor el aprovisionamiento en un periodo más largo. El empleo del frío se hace necesario cuando el periodo de conservación es largo. El éxito económico obtenido por los primeros usuarios y las posibilidades que entraña la conservación frigorífica podrían ocasionar el peligro de que este procedimiento se convierta, no en regulador del mercado, sino en medio de especulación. Otros procedimientos permiten la conservación mediante la modificación de la atmósfera en los centros de almacenaje.Los métodos de conservación se pueden clasificar según el cuadro 2, que presentamos en la página siguiente.La venta de la fruta por el fruticultor puede enfocarse bajo dos aspectos principales: venta directa al consumidor, y circuito comercial completo, comprendiendo este último la intervención de las diversas escalas del comercio al por mayor y al detall. La primera forma es excepcional y está subordinada a la proximidad de buenos mercados pudiendo sólo realizarse para pequeñas cantidades de fruta. Este sistema, artesanal, puede producir elevados beneficios. Sólo las explotaciones de gran extensión pueden situarse en zonas aisladas, distintas de los centros de producción al ser capaces de crear corrientes comerciales por sí mismas. Sin embargo, en fruticultura, como en la industria, el artesano (pequeña explotación), puede desarrollarse al lado de la gran explotación, de la fábrica, como consecuencia de la calidad de su producción.Para la economía frutícola, v. III (f. secos) y, además, CÍTRICOS II; OLIVO II.D. GÓMEZ OREA.
BIBL.: M. COUTANCEAU, Fruticultura, Barcelona 1965; M. CAMBRA, La fruticultura hoy, Zaragoza 1966; B. JUSCAFRESA, árboles frutales. Cultivo y explotación comercial, Madrid 1966; ÍD, El fenómeno de la fecundación frutal, Madrid 1969; G. GUALDA, La poda de frutales de hueso y pepita, Madrid 1970; C. E. BRANZATI y A. RICCI, Manuale di fruticultura, Bolonia 1969; U. Tosco, 11 Comercio ortofrutticolo, Turín 1969.
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