Francia, III. Prehistoria, Arqueología y Etnología HIST.
Categoria:
Historia
La riqueza prehistórico-arqueológica de F. es extraordinaria, pero también es necesario admitir que pocos países del mundo han trabajado con tanto tesón para arrancar del suelo los posibles testimonios de su más remoto pasado y creado, en consecuencia, la más prestigiosa escuela arqueológica del mundo. Hombres como E. Lartet, G. Mortillet, E. Piette, E. Cartailhac, H. Breuil, F. Bordes, A. Leroi-Gourhan, G. Bailloud, por citar algunos, han conseguido que la Prehistoria y la Arqueología alcanzaran un nivel auténticamente científico.Paleolítico. Durante el Paleolítico (v.) inferior encontramos en F. y toda la Europa occidental dos tipos de industrias: las de bifaciales (Abbevilliense, Achelense y Micoquiense) y las de lascas (Clactoniense, Tayaciense y Levalloisiense).El Abbevilliense es la más primitiva industria de bifaciales. Toma el nombre del yacimiento de Abbeville, sustituyendo así su denominación primitiva de Chelense, de Chelles, en la baja terraza del Marne. La talla es rudimentaria (piedra contra piedra, contra un yunque o por medio de un percutor manual) y es frecuente que sus productos conserven abundantes restos de córtex. Junto a este material se documenta en Abbeville una fauna arcaica, contemporánea de la glaciación Mindel.El Achelense (v.), que sucede al Abbevilliense, tiene su origen en el interglaciar Mindel-Riss y conoce su máximo apogeo durante el Riss. Desaparece en la glaciación Würm, bajo nuevas formas. Toma su nombre del yacimiento de Saint-Acheul, barrio de Amiens, y constituye la más importante industria de bifaciales del Paleolítico inferior. Su contexto paleontológico lo constituyen el elefante antiguo y el rinoceronte de Merck. En el norte de F. ha sido posible, gracias a los trabajos de Breuil y Commont, estudiar la evolución y características de esta industria: a) Achelense antiguo. Muy bien documentado en Saint-Acheul. Hachas sin córtex en el talón. b) Achelense medio. Bifaciales alargados, lanceolados y ovalados, que derivan, algo más tarde, hacia tipos cordiformes, hallados en Saint-Acheul. Aparecen también algunas hachuelas (bifaciales de filo cortante transversal) y algunos utensilios sobre lasca, como raspadores y raederas. c) Achelense superior. Bifaciales lanceolados y de tipo micoquiense, juntamente con lascas de tipo levalloisiense, afacetados en el talón, raspadores, raederas y algunos denticulados.El Micoquiense marca el final de la cultura achelense. Aparece al final del interglaciar Riss-Würm y está bien documentado en el yacimiento de Le Tillet y en algunos puntos del sur de F. Su producto típico lo constituye el bifacial de punta bien formada y talón globuloso. El Achelense se extiende en F. de norte a sur y suele aparecer al aire libre, aunque algunas veces se le encuentra también en cuevas. Los yacimientos más importantes de esta industria son la terraza de Goupe-Gorge, en Montmaurin (Alto Garona), la cueva de Aldéne, en Fauzan (Hérault), en Pech de l’Azé y Combe-Grenal (Dordoña), en CotteSaint-Brelade, en Jersey, etc.El Clactoniense es una industria de lascas, que nace ya en los tiempos del Abbevilliense. Se halla bien representado en Fontéchevade (Charente) y en Sainte-Adresse, en el Havre, con formas parecidas a las del yacimiento epónimo, Clacton-on-Sea (Inglaterra).El Tayaciense es otra industria de lascas documentada en los niveles inferiores de La Micoque (Tayac) y Fontéchevade. Abundan en su utillaje las lascas, algunas con su plano de lascado preparado y que, según H. Breuil y F. Bordes, recuerdan las del Clactoniense evolucionado.El Levalloisiense no es propiamente una industria, sino una técnica para el trabajo de la piedra, consistente en preparar el núcleo de tal forma que el producto extraído tenga la forma deseada para su utilización. Las primeras lascas obtenidas con técnicas levalloisiense se remontan, al parecer, a los tiempos del Achelense.Fósil importante del Paleolítico inferior francés es el Arcantropino hallado en la Grotte de I’Arago (Tautavel, Pirineos Orientales) en curso de estudio por H. de Lumley.La clasificación de los distintos momentos del Musteriense (v.), industria que abarca la totalidad del Paleolítico medio y que llega asociada al hombre de Neanderthal (v.), se debe a prehistoriadores franceses, entre los que hay que destacar a Commont, Bourlon, Peyrony, Breuil y Bordes. Nos encontramos ante hechos decisivos como es la obtención de lascas preparadas, pero cabe preguntarnos si se debe o no separar este Paleolítico medio del inferior, puesto que el "índice levallois", creado por Francois Bordes, se aplica indiferentemente al Musteriense y Levalloisiense, demostrando con ello que ambos constituyen una sola corriente técnica. Muchos autores hablan del conjunto Levalloisomusteriense. Entre el norte y el sur del país existe una marcada diferencia en cuanto al tamaño de las piezas, pero la zona del noroeste de la Dordoña presenta una notable unidad de conjunto. El Musteriense toma el nombre del yacimiento de Le Moustier (Dordoña). Mortillet lo concibió como una industria homogénea, caracterizada por raederas, puntas triangulares y bifaciales. Francois Bordes, no obstante, ha dado una nueva interpretación, subdividiéndolo en varios grupos: Musteriense de tradición achelense, típico, de denticulados de tipo Quina y Ferrassie, que pueden o no utilizar la técnica levalloisiense. Los más importantes fósiles pertenecientes al hombre de Neanderthal se reparten por toda la geografía del país: Le Moustier, La Ferrassie, Le Régourdon, Le Pech-de-1’Azé, Combe-Grenal, en Dordoña; La Quina, La Chaise, en Charente; La Chapelle-aux-Saints, en Corréze; Malarnaud en los Pirineos y Arcy-sur-Cure, en el nordeste.En F. y en todo el Occidente (V. EUROPA IV), el Paleolítico superior señala la presencia de los primeros testimonios conocidos del Homo sapiens. Los cambios más importantes en relación con los periodos anteriores se resumen en la aparición de una auténtica industria del hueso, la expansión de las industrias sobre hojas y la aparición del arte figurativo. Se ha situado este periodo entre el 35000 y el 8000 a. C., cuya primera parte la ocupa el llamado ciclo "auriñaco-perigordiense". Henri Breuil dividió el Auriñaciense (v.) en tres periodos: inferior, medio y superior; pero los nuevos estudios de Peyrony en Laugerie-Haute y La Ferrassie han hecho necesaria una revisión. Así, pues, el Perigordiense ocuparía los estadios inferior y superior de este conjunto, y el Auriñaciense en sentido estricto ocuparía la fase media de Breuil. El Perigordiense consigue en la talla del sílex una técnica muy decorada (puntas de Chatelperron, de la Gravette, de la Font-Robert, etc.), mientras que el Auriñaciense se define por sus instrumentos en hueso (azagayas y arpones simples).El Solutrense (v.) conoce sus tres divisiones típicas tan sólo en el sudoeste de F. el nuevo elemento técnico es la hoja de laurel o de sauce con retoques planos invadientes. En el sudeste y al este del Ródano no hay restos solutrenses, pero se hallan muy bien repartidos entre el Loira y los Pirineos.Cuando la glaciación Würm había llegado a su punto máximo y se hallaba en pleno desarrollo el Solutrense, aparece en Europa la industria Magdaleniense (v.), que toma el nombre de la cueva de La Madeleine, en Dordoña. Dado que `su utillaje lítico es muy pobre, ha sido preciso establecer su secuencia evolutiva a partir de la industria del hueso. Así, pues, las azagayas pertenecen al Magdaleniense 1, II y III, mientras que los arpones corresponden a las fases IV, V y VI.Arte cuaternario. El abate Breuil engloba el arte parietal cuaternario en dos grandes ciclos: el auriñaco-perigordiense y el solutreomagdaleniense, cuya cronología queda fundamentada por los demás restos arqueológicos. Pueden establecerse cuatro grandes grupos: 1) recoge las más antiguas manifestaciones hasta el Gravetiense evolucionado (Abri Cellier, en Dordoña); 2) últimos momentos del Gravetiense y Solutrense inicial (conjuntos parietales de La Gréze, La Mouthe y de Laussel, en Dordoña; Pair-nonPair, en Gironda; y parte del santuario de Gargas, en los Altos Pirineos); 3) Solutrense evolucionado y Magdaleniense inicial (fases I y II), grupos de Roc-de-Sers, en Charente; Bourdeilles, Lascaux, Villars, La Mouthe, en Dordoña y Cougnac (Lot); 4 antiguo) Magdaleniense III y IV (caballos de la cueva de Niaux en Ariége); 4 reciente) Magdaleniense V y VI (cueva de Limeuil, en Dordoña).Los grandes conjuntos pictóricos como los de las cue vas de Lascaux, Les Combarelles, Le Portel, Pech-Merle, Font-de-Gaume, Niaux, Rouffignac, Trois-Fréres, presentan grandes problemas de estudio, debido a los variados estilos y superposiciones (V. RUPESTRE, ARTE). Otra manifestación de las concepciones estéticas del hombre cuaternario es el arte mueble, que cuenta en F. con numerosas piezas, destacando entre ellas las de Mas d’Azil (Ariége) y La Madeleine (Dordoña).Mesolítico (v.). La entrada en la época posglaciar crea nuevos tipos de vida y, en consecuencia, aparecen cambios en el utillaje. Nace la cultura Aziliense (v.), de Mas d’Azil, como evolución directa del Magdaleniense final. Tras el Aziliense se desarrollan en F. dos industrias de microlitos: el Sauveteriense y el Tardenoisiense, que toma contacto, en su episodio final, con el Neolítico antiguo.Neolítico (v.). La penetración de esta nueva corriente cultural en F. se debe principalmente a dos grupos de influencias. Por una parte, las mediterráneas aportan la cerámica cardial y, a su vez, Europa central hace llegar a F. el grupo de la cerámica de bandas, que, además, lleva consigo los nuevos conocimientos agrícolas y ganaderos. Ambas coexistieron durante bastante tiempo con culturas pospaleolíticas de valor local: Campiñense (v.) y Tardenoisiense. Durante el Neolítico medio francés aparecen culturas autóctonas (Chassey, Cortaillod y las cerámicas acanaladas), junto a las primeras manifestaciones de la cultura megalítica y la de Seine-Oise-Marne. Los alineamientos de Carnac, en Bretaña, constituyen la más brillante manifestación de la cultura megalítica en suelo francés (V. MEGALITICOS, MONUMENTOS).Edad del Bronce (Y.). Mientras la mayor parte del territorio francés continúa bajo la influencia de las culturas del Neolítico medio y final (Chassey, Horgen y SeineOise-Marne), se establecen en la periferia culturas correspondientes a la Edad del Bronce, procedentes de Europa central y sur de Alemania, creando los importantes núcleos de Alsacia, Lorena y Franco Condado (hacia 1800 a. C.) y la cultura del Ródano (hacia 1600 a. C.). Por otra parte, la cultura del vaso campaniforme (v.) se extiende por todo el país.A comienzos del Bronce medio (1500 a. C.) se manifiesta en el este una cultura original, atribuida al grupo protocéltico, que inhuma sus cadáveres bajo túmulos y posee una cerámica de incisiones profundas. En la misma época se desarrollan ricos focos metalúrgicos en el Occidente, en Bretaña especialmente, relacionados con las culturas atlánticas desde Portugal al Báltico.A finales del II milenio a. C. se produce en todo el Occidente una invasión de pueblos protocélticos que, procedentes del sur de Alemania, se establecen en el Macizo Central y en el Valle del Ródano. Dicha invasión, con una duración aproximada de 300 años (1200-900 a. C.), marca el de la llamada cultura de los campos de urnas (v.), portadora del rito funerario de la incineración (v. FUNERARIO, ARTE I). La zona comprendida entre Yonne y el alto Sena deja apreciar la coexistencia de ambos sistemas rituales (incineración e inhumación) y parece corresponder a su fase inicial, que marca el paso del Bronce medio al Bronce final. Durante la fase 11, que corresponde al Bronce final, se generaliza la incineración. Sus gentes se establecen en grandes poblados y viven de la agricultura, materia en la que, gracias a la utilización de la hoz y la rueda, alcanzan un notable nivel. Durante la fase 111 los campos de urnas cubren la totalidad del suelo francés y llegan hasta España (s. IX y VIII a. C.).Edad del Hierro (v.). El s. VIII a. C. marca el final de esta cultura y la aparición de nuevas formas culturales en el mundo céltico (v. CELTAS). El periodo de Hallstatt (v.; s. VIII-V a. C.) abarca la primera Edad del Hierro; y La Téne (v.), la segunda (s. VI a. C.). Durante esta última fase, F. recibe profundas influencias del mundo clásico y se incorpora definitivamente a la Historia (v. 1v).Arqueología clásica. Con el impacto colonial griego se produce en todo el sur de F. la cristalización de una cultura mixta de una gran riqueza arqueológica. Las recientes excavaciones de Massalia (Marsella) constituyen uno de los grandes éxitos de la Arqueología moderna. Hasta hace poco sólo eran conocidos hallazgos esporádicos y restos de edificaciones que afloraban del suelo. En 1945 había aparecido parte del graderío de un teatro, varias habitaciones y un magnífico capitel jónico del s. vi, comparable a algunos capiteles arcaicos de Focea, Paestum y Siracusa. En 1967 comenzó la última gran campaña arqueológica, que obtuvo felices resultados. Se excavaron en primer lugar tres grandes torres cuadradas, una de ellas con base escalonada, destruidas seguramente en el 49 a. C., cuando Trebonio, lugarteniente de César, asedió durante varios días la ciudad. Tanto las torres como un buen número de edificaciones responden a un sistema constructivo muy homogéneo a base de grandes bloques de piedra unidos en seco, al modo griego. Se ha encontrado también un contexto material con abundante cerámica campaniense, kálathoi ibéricos y ánforas, correspondientes a la época helenística (s. III y II a. C.). La excavación del antiguo puerto se realizó en 1968 y junto al mismo apareció una estructura cuadrangular, decorada con metopas lisas y triglifos, que constituyen los motivos típicos de la arquitectura griega del s. iv a. C. En estos últimos años, los trabajos de F. Benoit han resuelto en parte los problemas de la helenización del sur de F. y nordeste de España. Uno de los últimos grandes hallazgos ha sido la necrópolis de Pézenas, en el Hérault.Nimes, antes de ser una importante colonia romana, fue un oppidum de la Edad del Hierro floreciente, importante mercado para los productos griegos e itálicos. La Vaunage es una vasta llanura que se extiende entre Sommiéres y Nimes, rodeada de colinas sobre las cuales se han construido grandes poblados fortificados desde ocho siglos antes de nuestra Era. Podemos, pues, estudiar con detalle los diferentes estadios de la civilización galo-griega. En una extensión de 5 Km’ se encuentran los oppida de Nages, Roque de Vion, Mauressip y La Liquiére. Son excavados y estudiados por M. y F. Py, y abarcan desde el s. VIII a. C. al I d. C. El yacimiento de Roque de Vion ha proporcionado restos protohistóricos (725-700 a. C.), pertenecientes a un momento de transición entre la Edad del Bronce final y la primera Edad del Hierro. Hay abundantes restos de cabañas dispuestas sin orden aparente y una cerámica con incisión doble, representando motivos geométricos, antropomórficos o animalísticos. La huella etrusca y corintia queda demostrada por abundantes restos cerámicos, fechados entre el 610 y el 590 a. C. El s. vi a. C. representa un notable aumento de la influencia griega y un declive de la etrusca, como consecuencia de la fundación de Massalia, que ejerció a partir de entonces gran influencia sobre todo el territorio. Hacia el 510 a. C. la población de La Vaunage se trasladó al oppidum de Nages, por causas que se desconocen por el momento. A principios del s. tt a. C., la ciudad atravesaba una etapa de gran desarrollo, con numerosas construcciones de tipo militar. Después de un periodo de destrucción, vivió Nages su época más espléndida entre el 70 y el 30 a. C. Las excavaciones documentan grandes almacenes con silos, casas de varias piezas, desagües y cloacas cubiertas y grandes torres de defensa. A partir del 30 a. C. nació la civilización galorromana y se abandonaron las ciudades fortificadas para establecerse en las llanuras.Por fases parecidas a las de La Vaunage atraviesa la importante ciudad de Ensérune, en la comarca de Béziers, aunque perdura durante la época romana y tardorromana. Con la romanización F. se incorpora al mundo latino, y los restos arqueológicos no difieren de los que se encuentran por todo el Imperio. Destaquemos como conjunto el de Nimes (circo de Las Arneas y templo de la Maison Carrée) y el de Narbona. En la comarca de esta última ciudad se centró en el s. I d. C. la producción de buena parte de la vajilla romana de cierto lujo, denominada terra sigillata.V. t.: IV.E. RIPOLL PERELLÓ F. MARTÍ JUSMET J. MONFORT.
BIBL.: F. BOURDIER, Préhistoire de France, París 1967; K. SANDARS, Bronze Age Cultures in France, Cambridge 1957; F. BENOIT, Recherches sur 1’hellénisation du Midi de la Gaule, Aix-enProvence 1965; A. GRENIER, Manuel d’archéologie gallo-romaine, París 1958-60; P. BOSCH GIMPERA Y J. DE C. SERRA RÁFOLS, FranlCreich. Neolithicum, en Reallexicon der Vorgeschichte, dir. M. EBERT, IV, Berlín 1926, 5-46 (comprende Mesolítico).
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