Francia (france), I. Geografia II. GEOG.
Categoria:
Geografía
4. Economía. 5. Las regiones. 6. División político-administrativa.4. Economía. El desequilibrio campo-ciudad analizado no obsta para que en el plano económico la agricultura francesa ocupe un puesto muy importante, tanto en la propia F. como en el conjunto de los países de Europa occidental. Si bien el número de trabajadores no cesa de disminuir (hoy la población activa agraria es del 18%), la producción agrícola aumenta y se diversifica. El hecho de que la participación de la producción agrícola alcance el 10% de la renta nacional significa que este sector puede mejorar mucho todavía; en 1962 se estimaba que la agricultura perdería hasta 1970 un total de 850.000 personas activas. Mayor dinamismo presenta el sector secundario, en el que trabaja más del tercio de la población activa (40%), equivalente a unos ocho millones de personas; F. es uno de los grandes países industriales. Por la importancia de su producción se clasifica en el sexto puesto tras EE. UU., URSS, Alemania Federal, Gran Bretaña y Japón; más del 60% de sus exportaciones están formadas por productos manufacturados. Pero el sector más dinámico es el de los servicios, con cerca de ocho millones de empleados. Este sector se caracteriza por una especializaci6n cada vez mayor y por una concentración en la ciudad de París, sobre todo en los aspectos más cualificados.a. La agricultura. La economía agraria de F. ofrece una dicotomía entre el retraso técnico de numerosas regiones y las rápidas transformaciones que experimenta el país con vistas a una mayor eficacia.La estructura social y la explotación. La F. agrícola cuenta con 3.700.000 campesinos (1965), de los cuales menos de la mitad son propietarios y el resto son arrendatarios, aparceros y asalariados. Los propietarios explotan más de la mitad de las tierras (54%), y son muy numerosos en la llanura de Alsacia y en Lorena, en las regiones montañosas y en las llanuras meridionales. El arrendamiento sustituye poco a poco a la aparcería; el primer tipo de explotación supone el 38% de las tierras, ocupando un lugar importante en las ricas llanuras del norte y en el Macizo Armoricano; la aparcería subsiste casi sólo en la cuenca aquitana. En fin, la mecanización hace disminuir progresivamente el número de los obreros agrícolas, puesto que abandonan el campo anualmente unos 60.000.La actividad agrícola tiene un carácter familiar muy pronunciado. Hay cerca de un millón de pequeños agricultores, casi el 55% del total, que, cultivan menos de 10 Ha. En la economía desempeñan un papel escaso, puesto que no cultivan más que 5 millones de Ha., es decir, una sexta parte del territorio cultivado. Por el contrario, el 25% de la superficie cultivada pertenece a la gran explotación (80.000 propietarios con más de 50 Ha.). Nada menos que la tercera parte de la cosecha de trigo y el 40% de la de vino están en manos de la gran explotación, que por otra parte manifiesta una clara progresión. F. posee, en el marco de Europa occidental, la mayor proporción de grandes propietarios (4,5% frente a su inmediato seguidor, Italia, con 1,8%); y en cuanto a propietarios medios (20-50 Ha.) sólo es superada por Luxemburgo (17,7% contra 19,6).Las regiones especializadas y los productos agrícolas. Desde principios del s. XX, algunos sectores de producción y ciertas regiones propicias al desarrollo de estos sectores se han incorporado a la economía comercial, de acuerdo con el aumento y especialización de los consumidores urbanos (demanda creciente de productos animales, de frutos, legumbres y vino). El fenómeno ha afectado primero a las periferias urbanas, para pas .íespués a tener caracteres de especialización regional. El cultivo del trigo (4.252.000 Ha. 147.600.000 q. en 1965, primer productor europeo) se ha concentrado en sus formas modernas en la mitad norte del país, en especial en la Cuenca de París, Alsacia y Bretaña y se ha asociado a la remolacha azucarera (395.000 Ha. y 23.420.000 q. de azúcar en 1965) en Flandes, Picardía e Isla de Francia. Buena parte de las tierras se utiliza para la ganadería. A los 13 millones de Ha. cubiertos de prados, se añaden los cultivos de forrajes artificiales y cereales destinados al ganado (avena, centeno y maíz, con 11 millones de Ha.).La producción de vino alcanza una media de 56 millones de Hl. por año, que no bastan para el consumo nacional (se importan de 15 a 21 millones de Hl.). El Bajo Languedoc se ha especializado en la producción de vinos de mesa; y Bordelais, Borgoña, Champaña, Valle del Ródano, Alsacia y Anjou sobre todo, en la de vinos de calidad superior. La producción de frutas y legumbres se halla todavía poco desarrollada. Resulta paradójico que F. importe aún 4 ó 5 veces su producción. Ésta se localiza en torno a los grandes centros de consumo o en las áreas bien comunicadas con estos últimos.El retraso técnico y los esfuerzos de renovación. A pesar del panorama positivo que ofrecen las regiones especializadas,.la agricultura francesa adolece todavía de un gran retraso técnico. Los rendimientos, aunque superiores a los de los países mediterráneos, son inferiores a los del resto de los países de Europa occidental: 31 q. por Ha. de trigo, frente a 34 en Alemania; 2.200 litros de leche por vaca y año, por más de 4.000 en Dinamarca y Holanda. Se está realizando un gran esfuerzo por superar estas deficiencias. Así, en los últimos 20 años, las producciones agrícolas han aumentado incesantemente, a pesar del retroceso de la superficie cultivada y de la población activa (en 1851, las tierras cultivadas ocupaban 26 millones de Ha.; en 1965, 21 millones). La agricultura francesa es, en cantidad de productos, la más importante de las europeas después de la URSS (4% de la producción mundial de trigo; 5,6% de la de leche; 5,5% de la carne de buey; 4,2% de la de puerco; 3% de la de cordero; 5% del azúcar).El bosque cubre 11.822.000 Ha. (21,6%). Su explotación proporciona anualmente 45 millones de m3 de madera de toda clase. Con objeto de reducir las importaciones, el país está embarcado en un proceso de crecimiento y transformación de los bosques. En 10 años el Estado ha plantado 400.000 Ha., en su mayoría de coníferas. A pesar de estos esfuerzos, F. tiene que importar enormes cantidades de madera y de pasta de papel.b. La pesca. Es otro recurso importante. Las 90.000 personas empleadas en esta actividad proporcionan al país una media anual de 600.000 t. de pescado (767.000 t. en 1965). Los puertos mejor equipados concentran cada vez más esta actividad. Así, en el de Boulogne recala más de la tercera parte del tonelaje nacional de pescado fresco; Lorient, Concarneau, La Rochelle y Dieppe son también grandes centros de pesca. La pesca del bonito es una especialidad en buena parte vasca. Los langosteros bretones llegan hasta las costas de América del Sur. La pesca del bacalao se ha industrializado y conserva su importancia en Fécamp, Saint-Malo y Burdeos, mientras que la pesca costera de la sardina se encuentra en declive. Finalmente, hay que aludir al gran desarrollo que está adquiriendo la "ganadería" marina: ostras de Arcachon, de Marennes, de Cancale..., afectadas actualmente por una crisis.c. La industria. F. ha vivido con especial énfasis la revolución industrial del s. XIX. Es el séptimo productor mundial de carbón, con una extracción anual de 55 millones de t. La hulla alimenta todavía más de la mitad de la energía consumida, y es la base de la siderurgia y de una variada industria química. Los principales yacimientos están al norte y al este. La. siderurgia ocupa el sexto puesto en el mundo, con una producción de acero de 19.584.000 t. en 1965, y gran abundancia de mineral de hierro (19.269.000 t. en 1966); dos tercios de esta producción se localizan en Lorena.. Igual que las anteriores, la industria de la construcción naval padece crisis. La producción supera con creces a la demanda. Asimismo, las industrias textiles tradicionales, en especial la algodonera, se hallan en mala situación, sobre todo porque experimentan la competencia de los textiles químicos y la calidad de tejidos extranjeros, que venden a precios más bajos que el francés. En fin, varias industrias ligeras de primera hora pasan un momento difícil, derivado de un cambio de la demanda hacia otros sectores industriales o de una concurrencia exacerbada de otros productos nuevos y acompañado de sus propios problemas derivados del envejecimiento de las estructuras.Todo lo anterior no obsta para que F. asista hoy a serias reconversiones (industria textil absorbida por la paraquímica, nuevos complejos energéticos, localización de la siderurgia hacia los puertos importadores de minerales ricos). Pero lo importante en la industria francesa actual son las industrias nuevas, derivadas del moderno desarrollo y diversificación de las fuentes de energía, del crecimiento de la demanda y de la aplicación de técnicas más avanzadas.El sector petrolífero y gaseoso es uno de los puntos de partida más espectaculares. A pesar de que F. produce poco petróleo (2.928.000 t. en 1966), lo que le exige acudir a importaciones masivas de Oriente Medio y del Sahara (el consumo francés es de unos 31 millones de t.), las refinerías portuarias responden a una nutrida red que supera, con mucho, las necesidades del país. De otro lado, el gas natural de Lack ha supuesto otro medio de enriquecimiento de su sistema energético y, por tanto, de transformación de la economía industrial.No menos importante es el desarrollo de la electricidad y de la energía nuclear. La producción de las centrales eléctricas ha pasado de 11 a cerca de 50.000 millones de Kwh. en 1966. Las fábricas se agrupan en el este y el sur del país, es decir, en los valles alpinos y pirenaicos, aunque también se han construido presas en el Rin y el Ródano. El equipamiento térmico, con base en la hulla, ha pasado a ser últimamente más desarrollado que el hidráulico. Finalmente, F. comienza a producir energía nuclear. Con base en el uranio extraído en Vendés, Limousin y en Forez, las fábricas de Pirrelatte, Avoine, Monts d’Arrée, son ya una realidad que cuenta con varios centros de investigación.La química es un buen ejemplo de industria en plena transformación. Existe, por un lado, la industria química pesada, concentrada sobre los yacimientos de materias primas y sobre los puertos importadores: sosa y sal gema de Lorena y áreas saladas de Camarga, abonos químicos en las cuencas hulleras y en los puertos de llegada de materias primas. Muy interesante es también ver la industria química como industria que aporta nuevas producciones o productos de sustitución, a precios bajos, a la mayoría de las industrias tradicionales. Es importantísimo su papel creador de productos nuevos en el mundo textil: fibras artificiales y sintéticas; las primeras han doblado su producción desde 1938 (150.000 t. hoy), y las sintéticas han pasado de cero en vísperas de la II Guerra mundial a las 50.000 t. actuales. A su vez, la industria química es factor de mutación de gran número de industrias tradicionales. La petroquímica constituye el sector de mayor desarrollo en los últimos 15 años. Las industrias tradicionales de la madera, hierro estampado, papel, cuero, loza, vidrio, descienden porque sus productos están siendo sustituidos por la industria de materias plásticas.La industria alimenticia ha sido escenario de importantes cambios, provocados ahora por la diversificación de la demanda. Las técnicas del frío, de la desecación y la concentración van sustituyendo a las fabricaciones tradicionales de conservas y confiterías. No obstante, siguen en pie las industrias clásicas: azucareras, conservas de pescados y legumbres, derivados de la leche, transformación de los productos tropicales importados.Finalmente, la metalurgia de transformación es otro sector caracterizado por su extraordinario dinamismo, espíritu de renovación y de creación. F. ocupa el primer lugar de Europa en producción de aluminio (más de 2 millones de t.), debido a sus yacimientos de Provenza. Las industrias mecánicas progresan continuamente. Unas son de "punta", la construcción aeronáutica, la electrónica, todas ellas extraordinariamente tecnificadas. La primera, junto con la de los ingenios balísticos, es una síntesis de los sectores técnicamente más avanzados. Al sector tradicional de las industrias mecánicas corresponde la fabricación del equipo industrial y material de transporte. La construcción de material ferroviario, sobre todo locomotoras eléctricas, es excelente. La industria del automóvil, en plena competencia con el resto de los países de la CEE, es muy floreciente (650.000 coches vendidos en 1960 en el mercado interior y 600.000 exportados).d. Las comunicaciones y el comercio exterior. Dos terceras partes de las importaciones están representadas por materias primas para la industria y por productos alimenticios. Por el contrario, las tres cuartas partes de las exportaciones proceden de las industrias transformadoras. F. manifiesta así su potencialidad industrial. Sus clientes se hallan sobre todo en Europa occidental: Alemania, Bélgica, Italia, Suiza, Holanda, Gran Bretaña; también le compran Argelia y EE. UU. Con respecto a España, F. ocupa el tercer lugar de las transacciones exteriores españolas, después de Inglaterra y Alemania. Las exportaciones francesas a España han aumentado en los últimos años, a la vez que el déficit comercial de España con F.: en 1962, F. exportó a España por valor de 8.945 millones de pts., e importó del mismo país por valor de 4.052 millones; en 1964 fueron 16.627 y 6.822 millones, respectivamente.Buena parte del comercio exterior se efectúa por mar. La flota mercante francesa es la novena del mundo, con un tonelaje superior a los 5 millones de t. y un conjunto de 800 barcos, tripulados por 45.000 marineros. El tráfico portuario está concentrado en dos áreas: la región marscllesa y el Norte. El petróleo y sus derivados son los principales responsables del movimiento portuario: 58 millones de t. sobre un total de 104. Sin embargo, el transporte de pasajeros se encauza cada vez más por la navegación aérea. Sólo un 30% de los pasajeros viaja -por mar. La red navegable interior tiene menos importancia que en casi todos los restantes países miembros de la CEE; prácticamente no sirve más que en las regiones industriales del Nordeste. El ferrocarril y la carretera son, con mucho, los medios de transporte interior más frecuentados. Los transportes ferroviarios son modélicos: 38.000 Km. (29.000 de líneas con viajeros), de grandes itinerarios con centro en París, absorben los dos tercios del transporte interior. La red de carreteras es de buena calidad y homogénea, pero, por ahora, con pocas autopistas (prácticamente, sólo París-Lille).5. Las regiones. Las comarcas de la Isla de Francia. Normandía y Picardía. El centro de la Cuenca de París constituye una región de vastas mesetas y amplios valles esculpidos sobre los materiales terciarios. La organización regional se halla estrechamente vinculada a la aglomeración parisina: policultivo en torno a la aglomeración; agricultura de grandes explotaciones con trigo, remolacha azucarera y cultivos forrajeros en la orla exterior; y una vida urbana e industrial de tipo tradicional que actúa hoy de elemento descentralizador de la capital.Hasta principios del s. XX, la industria apenas había penetrado en las pequeñas ciudades de la región; es en este siglo cuando se ha iniciado el proceso de industrialización, aunque con lentitud, por lo que el crecimiento urbano ha sido menos pronunciado que en el resto de F. Ninguna ciudad alcanza hoy los 40.000 hab., ni siquiera la histórica Chartres (35.000 hab. en 1966). Los ríos han canalizado el poblamiento industrial, sobre todo el Cise, en el que las fábricas se suceden con frecuencia. En los últimos años, la política de descentralización parisina ha favorecido a esta región.Las dos viejas provincias de Normandía (v.) y Picardía (v.) ocupan el noroeste de la Cuenca de París. Normandía meridional, al S del bajo Sena, opone dos paisajes distintos. Sobre los materiales sedimentarios del norte (llanuras calcáreas y depresiones arcillosas entre mesetas de creta) existen campiñas. Más al sur, el Cotentin y el Bocage normandos forman un país de colinas sobre los materiales cristalinos de esquistos y granitos, en los que se extiende el bocage evocador de Bretaña. Es una gran región ganadera, de hierba en las áreas más húmedas, y diversificada por una agricultura mixta intensiva en las áreas más secas (Campiña de Caen). La producción de leche y derivados lácteos se halla estimulada por la proximidad de París.En la costa, dos puertos, Caen y Cherburgo, son los principales representantes de la vida urbana. El primero (91.336 hab. en 1962) es puerto comercial e industrial, siendo importante la metalurgia del hierro (mineral del Macizo Armoricano); cuenta también con universidad. Cherburgo es un puerto militar.Al N del Sena continúan las mesetas de creta, de 100 a 200 m. de altitud, suavemente plegadas (anticlinal del País de Bray, p. ej.), formando la Normandía septentrional y, más al norte, la Picardía. La explotación esencial es, de nuevo, la ganadería, no sólo basada en la hierba, sino también en una agricultura intensiva que se dedica en parte a la alimentación del ganado. La vida urbana en Picardía reside en viejos centros comerciales, llenos de recuerdos históricos, y hoy animados por la vida comercial e incluso industrial. Amiens (105.433 habitantes en 1962) es ciudad comercial, textil y núcleo de descentralización parisina. Por el bajo Sena, París sale al Océano; Ruan (120.857 hab. en 1962), emplazada sobre una orilla cóncava del Sena, se halla a 125 Km. del mar y hace de puente y de término de la navegación marítima. La ciudad es antigua, con historia brillante ya desde la época romana y la Edad Media. Como antepuerto de París, tiene un movimiento que supera los 11 millones de t. Tiene cierta vitalidad industrial.El Havre es la más reciente de las ciudades francesas por haber sido devastada en la II Guerra mundial. Está situada en el extremo noroeste del estuario y abre el País de Caux al mar. Aunque no desempeña función directiva en el plano regional, su importancia es manifiesta. La ciudad, 184.000 hab. (1962) y sus anejos forman una aglomeración de cerca de 350.000 hab. Basa su originalidad en ser el gran puerto transatlántico francés, pero también en sus importaciones de productos tropicales (café, cacao, algodón, madera) y petróleo, que dan origen a una industria portuaria.La región del Norte y del Nordeste. A lo largo de la frontera belga se extiende la región del Norte, que constituye uno de los principales focos de la actividad económica de F. Aquí vive el 8% de la población nacional (4 millones de hab.) sobre el 3% de la superficie, concentrando el 10% del Producto Nacional Bruto.Sobre un contexto morfológico de llanuras y bajo un clima de abundantísimas precipitaciones y no demasiados rigores, la agricultura es próspera. Las variedades regionales abarcan praderas especializadas en la ganadería bovina y en el famoso caballo boulonnais, policultivo y bocage en Flandes interior, donde alternan en rotación de cultivos el trigo, la patata, las legumbres, la achicoria, la remolacha azucarera, las plantas forrajeras y cultivos tales como el lúpulo, el tabaco y el lino. La ganadería cuenta con especialidades bovina, porcina y aves de corral. En el Flandes marítimo, ricos polders en manos de grandes explotaciones se dedican a varios cultivos, base de una ganadería muy intensiva de tipo bovino.La cuenca hullera se extiende sobre 110 Km. de longitud, y alberga cerca de un millón de hab. Produce alrededor de 25 millones de t. anuales, que extraen 70.000 mineros. Con base en la extracción, se han creado las industrias carboquímica y térmica, así como un complejo siderúrgico poderoso que recibe los minerales de la Lorena y de Normandía-Anjou, produciendo 4 millones de t. de acero. Sobre aquélla está montada una industria mecánica de productos pesados.La originalidad reside en la industria textil, ya que aquí está además el grupo textil más completo y _ variado de F. y el más importante de Europa, localizado en Armentiéres y en la región urbana de Lille-Roubaix-Tourcoing: 90% de las lanas peinadas e hilos de lana, cerca del 20% de la lana cardada, 33% de los tejidos de latía, 90% de los tapices, 33% de los hilados de algodón, 26% de los tejidos de algodón, 90% de las hilaturas de lino, más del 50% de los tejidos del mismo, y las tres cuartas partes de los hilados y tejidos de yute.Al E, la cuenca del Sambre tiene actividad siderúrgica como prolongación de la de Valenciennes, donde trabajan unas 40.000 personas. Al O se encuentra el grupo industrial de Dunken, con un puerto que drena a toda la región, y que se ha convertido en foco industrial, después de la construcción, en Dunkerque, de una refinería de petróleo, y del establecimiento de la empresa Usinor, núcleo siderúrgico muy tecnificado. La conurbación de Lille-Roubaix-Tourcoing, con 900.000 hab., es la metrópoli que rige la región, centro administrativo, comercial e industrial. Es interesante su posición excéntrica y también la heterogeneidad del organismo urbano por su carácter tricéfalo.Eri la costa hay una densa vida urbana, que ha tenido que luchar contra los acantilados y las dunas poco hospitalarias. Aparte la aglomeración de Dunkerque, con 125.000 hab., Boulogne (90.000 hab.) aparece como el primer puerto pesquero francés y Calais (75.000 hab.) como el primer puerto de viajeros hacia Inglaterra.La región oriental de la Cuenca de París. Comprende varias provincias: la Champaña (v.), al O de las mesetas de Brie; la Lorena (v.), y la Borgoña (v.) occidental. Su unidad deriva de ser un país de llanuras, colinas y altas mesetas, dedicado a una vida rural precaria y dotado de amplios bosques. Sólo la Lorena constituye una excepción por su función industrial. Situada entre los macizos antiguos de las Ardenas, los Vosgos y el Morvan, la región constituye una zona de sedimentación sobre la cual se ha esculpido un relieve en cuestas.La personalidad de la agricultura de la Champaña reside en el famoso viñedo, pilotado por Reims y Espernay. La vida urbana gira en torno a varios núcleos, cuya prosperidad fue grande con las ferias medievales. Reims (133.914 hab. en 1962) es una ciudad industrial en plena expansión; Troyes (70.000 hab. en 1962) y Chálonssur-Marne, son también ciudades industriales.La Baja Borgoña y la Lorena meridional, la meseta de Langres y el país del Mosa, son regiones esencialmente rurales y forestales, y sus ciudades son mercados y centros administrativos. La Lorena septentrional, es decir, la Lorena de la gran industria, ocupa un lugar especial. La riqueza del subsuelo explica el punto de partida. Las margas triásicas de la meseta contienen yacimientos de sal que se extienden sobre unas 150.000 Ha. La producción de sosa supone las dos terceras partes del total francés. Por otra parte, la cuenca hullera, localizada en el anticlinal de Warndt, es muy rica y se explota con arreglo a las técnicas más avanzadas, que se traducen en altísimos rendimientos (más de 2.800 Kg. por día y obrero, frente a una media francesa de 1.950). El carbón se utiliza en su mayor parte in situ, a través del coque, y con destino a la siderurgia, mientras que el gas se destina a París. El hecho de que la región contenga el segundo yacimiento de hierro del mundo, que el descubrimiento del proceso Thomas para los minerales fosforosos puso en primera fila, justifica la existencia de una industria siderúrgica muy tecnificada. La producción de mineral supera los 60 millones de t. Los altos hornos más modernos producen hasta 1.200 t. de fundición por día. Proporciona, sobre todo, productos semielaborados que utiliza la industria de la construcción mecánica ajena a la región, puesto que ésta apenas ha creado industrias diferenciadas, salvo en el valle del Mosa. En la organización industrial destacan sociedades económicamente muy fuertes. En los trenes de laminación salen anualmente más de 6 millones de t. de semiproductos, tales como tochos, raíles, etc.Aquí se distinguen las ciudades nuevas, o simples agregados urbanos nacidos de la mina y de la fábrica, de las capitales regionales. Metz (102.771 hab. en 1962) es la ciudad comercial. Nancy (128.677, en 1962), la capital, concentra las funciones administrativas regionales. Su función universitaria desborda a la propia región, y la industria (vidrierías, alimentación, etc.) es cada vez más próspera. La aglomeración alcanza hoy casi los 250.000 habitantes, acrisolando así su papel directivo.Históricamente, la Lorena comprende también la montaña de los Vosgos, desde la cual F. se abre a los países del Rin a través de la llanura de Alsacia que discurre a su pie oriental. La llanura es una fosa tectónica en la que, sobre los espacios planos, se ha creado un paisaje de campos abiertos y de cultivos muy especializados, en manos de pequeñas explotaciones; entre dichos cultivos sobresalen el tabaco y el lúpulo, así como el viñedo y los frutales. Por el contrario, en el macizo (Guebwiller, 1.426 m.) el bosque ocupa las pendientes, salvo en las frías cumbres, salpicadas de circos glaciares y lagos; la actividad ganadera retrocede en cantidad, a la vez que se moderniza.Como zona de paso entre el norte y el sur orientales de F., y por el contacto con Alemania, Alsacia es tradicionalmente una región urbana e industrial, y su actividad ha aumentado considerablemente a partir del momento en que los trabajos iniciados en 1930, para hacer navegable al Rin, culminaron con éxito. Estrasburgo (228.971 habitantes y una aglomeración que supera los 300.000, 1962), es la ciudad principal, sede administrativa, intelectual y religiosa. Es también el segundo puerto francés y tiene una gran vida industrial. La industria del algodón ha animado a la otra ciudad importante, Mulhouse (108.995 hab. en 1962, y cerca de 180.000 la aglomeración), y se ha extendido además a la Alsacia central e incluso a los Vosgos. Finalmente hay que citar la explotación del petróleo en Péchelbrom, y, sobre todo, la existencia del segundo yacimiento de potasas del mundo.El Valle del Loira y el Oeste. Al SO de la Cuenca de París, el Loira y sus afluentes constituyen otra unidad regional que alberga a provincias de mucho prestigio en el pasado (Berry, Turena, Orleanesado, más parte del Pontiou, v., Anjou y Maine), y que hoy sufren cierto estancamiento. Mesetas y amplias llanuras, bajo un clima suave y moderado, albergan a una población muy poco densa (50 hab/Km2 en los valles más fértiles), que cultiva cereales sobre las mesetas, mientras la explotación ganadera aumenta en toda la región a gran ritmo. Las ciudades son, en conjunto, núcleos comerciales y administrativos, y algunas, centros artísticos de mucha categoría: Bourges y Poitiers (con una Universidad prestigiosa), Orleáns, Tours, Saumur, Angers. Estas ciudades se animan también por un turismo creciente, atraído por los monumentos artísticos e históricos, pero también por los bellísimos paisajes del Valle del Loira. En el Maine y el Perché, Le Mans (132.181 hab. en 1962) es un centro urbano más dinámico, donde la industria está en plena expansión desde hace unos 15 años.El Oeste comprende el Macizo Armoricano, al que pertenece toda la Bretaña, y la parte occidental de las provincias de Poitou (en el Valle del Loira) y de Anjou, Maine y Normandía. La unidad bretona procede tanto del suelo como del clima oceánico y del paisaje de bocage; una penillanura (104 m. de altitud media), la afirma todavía más. El bajo Loira se individualiza por su categoría industrial a través de la región de Nantes. Los recursos principales son la ganadería bretona, en primer lugar, y el cultivo de cereales y de primicias. En la costa aumenta la actividad agraria; la pesca representa aquí un elemento más de desarrollo y oposición entre la región costera y el interior. Sin embargo, ni la agricultura ni la pesca bastan para asegurar trabajo a una población bastante numerosa, a lo que se une la insuficiencia del desarrollo industrial y, por tanto, urbano. La Bretaña interior no tiene más que una ciudad, Rennes (151.948 hab. en 1962), dotada de funciones administrativa, universitaria y comercial, además de una actividad industrial en la que sobresale la fabricación de automóviles. En la costa, los arsenales de Brest y Lorient (143.000 hab.) no llevan anejas otras actividades, salvo el turismo.Hay que señalar una excepción. En el bajo Loira o región de Nantes (la ciudad de Nantes con 240.028 hab., en 1962, y la aglomeración, 335.000 hab.), ligada históricamente a Bretaña, la industria es importante, en especial, la alimenticia, la de construcción naval y la mecánica. Aguas abajo del río siguen las fábricas que incluyen acerías, fundiciones de plomo e industrias químicas pesadas. Saint-Nazaire, por su parte, posee los astilleros mejor equipados de F. y una poderosa refinería de petróleo.El Macizo Central. Es una región natural que coincide con un viejo macizo arrasado y elevado, más frío y húmedo que su periferia, y que se encuentra al margen de las grandes corrientes de circulación. Forman este macizo varias regiones históricas, pero nunca de manera completa, salvo en el caso de la Auvernia, que está localizada en el corazón del macizo. Su carácter de núcleo de dispersión de aguas trasciende en su potencial hidroeléctrico, equivalente al octavo de F.Se pueden distinguir en él varias unidades. Al O, el Limousin (v.) y La Marche, que son mesetas cristalinas talladas por profundos valles y dominados por un bocage que sirve de base a una actividad ganadera primordial; la vida urbana se concentra en Limoges (117.827 hab., en 1962), que debe su famosa industria de porcelana al caolín de Saint-Yrieix, y en pocos puntos más (Montlugon, sobre todo).El centro comprende la Auvernia, Velay y Bourbonnais, y es un país de bloques antiguos (hasta 1.500 y 1.600 m.) entre grandes fracturas, por las que han sido emitidos materiales volcánicos que forman los famosos Puys (Puyde-Dóme, 1.465 m.; Puy de Sancy). La ganadería modernizada y el policultivo cada vez más evolucionado suponen el armazón agrario de la región. Clermont-Ferrand (127.684 hab. en 1962) es centro de industria del caucho, gran núcleo comercial y de irradiación universitaria. Finalmente, la región de Causses y Ségalas, comprende altos relieves cristalinos, y sobre todo, en la primera, mesetas calcáreas cortadas por profundas gargantas y casi abandonadas por el hombre.El jura y los Países del Saona. El Jura tiene un relieve estructural de montes anticlinales (Grand Colombier, 1.534 metros), crestas (Crét de la Neige), valles sinclinales y, hacia el oeste, de mesetas (500 a 900 m.). Las lluvias son abundantes (entre 1.200 y 2.000 mm.) y los inviernos muy crudos. Pero la actividad es desbordante, y la ganadería, junto con la explotación forestal, animan una región penetrada en los valles por una industria floreciente: de la misma forma que en la vecina Suiza, pequeños hogares fabriles se han especializado en artículos de calidad en industrias en las que el trabajo a domicilio desempeña un gran papel. Besangon, la capital, con 95.642 habitantes en 1962, es sede de fabricación de relojes, pero también posee actividades metalúrgicas y textiles, además de la función cultural que le confiere la universidad.La depresión del Saona, que continúa hacia el norte la del Ródano, es un país de llanuras húmedas y colinas que pasan lateralmente a mesetas calizas. La agricultura y la ganadería han penetrado allí y destacan el viñedo borgoñón, de alta calidad, que escala las vertientes de las cuestas calizas. Dijon (135.694 hab. en 1962) es la capital de Borgoña y la ciudad más importante de toda la región: su situación de paso hacia París, Champaña y el Norte, desde el Macizo Central y las regiones del Sudeste, ha permitido su potenciación regional, incluyendo una industria muy variada y una actividad comercial y universitaria. El Valle del Saona está sembrado de pequeñas ciudades; la cuenca de Creusot es un centro metalúrgico en función de una cuenca carbonífera en proceso de agotamiento; asimismo, la Puerta de Alsacia, que conduce a Estrasburgo y Alemania, es la sede de los grupos industriales de Montbéliard y Belfort.Los Alpes. La vertiente francesa de los Alpes es un país de altas montañas y valles profundos, fraccionado históricamente en varias unidades políticas (Delfinado, Saboya, condado de Niza), y enmarcado en una vida poco evolucionada, aunque modernamente, y sobre todo en las regiones septentrionales, se ha desarrollado con una notable expansión. En los Alpes del norte se distinguen cuatro zonas morfo-estructurales, en el marco de un relieve profundamente marcado por las glaciaciones. Los Prealpes son pequeños macizos calizos situados al O de la cadena. El Surco alpino, sobre materiales pizarrosos, sirve de paso, más hacia el E, a los elevados macizos centrales, esculpidos sobre rocas cristalinas (Mont Blanc, Barre des Écrins). Finalmente, y siguiendo también el mismo sentido longitudinal, los macizos interiores presentan estructuras complejas con base en las capas de corrimiento.Los Alpes del sur tienen una estructura todavía más compleja: los macizos centrales desaparecen y son sustituidos por estructuras de corrimiento, mientras los pliegues prealpinos pierden la dirección NE-SO. Esta oposición entre ambas unidades se manifiesta también en el orden climático. En los Alpes septentrionales, el clima es muy húmedo, favorable al bosque y la pradera; hacia el sur aparece el clima mediterráneo y la vegetación se degrada en un mundo de transición, donde, sin embargo, aparecen bosques de roble pubescente y pino silvestre.En los Alpes del norte encontramos una rica agricultura, con policultivo (maíz, tabaco), plantas forrajeras y hasta viñedo (gracias a los veranos secos), una floreciente ganadería y riqueza forestal y una industria próspera, basada en unas fuentes hidroeléctricas, productoras de más de la mitad de la energía eléctrica francesa de este origen. La industria se concentra en torno a Grenoble, ejemplo tipo de un dinamismo reciente, capital provincial con 60.000 hab. a principios de siglo y con 156.707 en 1962. Su viejo papel de centro comercial de la montaña, por su carácter de confluencia de caminos entre los valles glaciares y por ser entrada a los Alpes, ha sido rebasado. La electricidad ha dado erigen a industrias de fabricación de bienes de equipo; las viejas guanterías se han transformado en otras ramas textiles modernas, y la industria alimenticia se expansiona rápidamente, junto con la de la electrónica y la química. Junto a la industria, el turismo alpino y la universidad, a la vez que enriquecen las funciones comerciales y financieras, ratifican el puesto de Grenoble como capital de la región.Por contraste, la escasez de recursos agrícolas y de industria hacen que los Alpes del sur sean una de las regiones francesas menos pobladas. El clima mediterráneo y el pastoreo abusivo del ganado ovino de la baja Provenza han ocasionado la degradación forestal. La economía tradicional, muy débil, basada en el cultivo de cereales y viña y en la explotación ovina trashumante, se halla en muy mala situación. Recientemente, con el cultivo de los frutales de valle y la sustitución paulatina de la trashumancia por el engorde ovino a base de las plantas forrajeras, puede apuntarse cierto progreso para esta economía agrícola. Esta región ha abierto hace poco sus puertas al turismo. Esta fuente de ingresos y, junto a ella, las enormes obras hidráulicas realizadas o en proceso de realización, sobre el valle del Durance, supondrán en un futuro próximo la plataforma de arranque para una economía regional más evolucionada.La región del Ródano. Entre el Macizo Central y los Alpes, el corredor del Ródano opone a los profundos desfiladeros unas llanuras de frutales salpicadas de ciudades industriales. Su posición de encrucijada de caminos suizos e italianos, confluyendo en un eje vital del Este francés, explica en parte la vitalidad regional, vitalidad impulsada y dirigida por una metrópoli, Lyon (v.). Hay en esta región un rico sustrato agrícola muy evolucionado, en el que destaca el ganado lechero del bajo Delfinado al norte, y las ricas y extensas áreas del centro y sur, dedicadas a los árboles frutales y al viñedo. A su vez, el Ródano ha vitalizado la agricultura por medio del regadío y, sobre todo, ha permitido la existencia de una rica vida industrial: Valence (52.532 hab. en 1962), con metalurgia de precisión y textiles artificiales; Péage-de-Rousillon, con industria pesada; el Teil, y la industria del cemento; sedería del Vivarais, y también del bajo Delfinado junto con el papel. La capital y el núcleo urbano e industrial más notable es Lyon (v.). Mención aparte merece Saint-Étienne (201.242 hab. en 1962), ciudad que ha podido convertirse en centro metalúrgico gracias a los vecinos sedimentos carboníferos.La región mediterránea. Es ésta una región natural, pero también histórica y cultural. La desembocadura del Ródano separa un país de llanuras y costas bajas, al oeste (Rosellón y Languedoc), de un país montañoso, de costas rocosas, al este (Provenza). Tienen ambos en común el clima mediterráneo y una vocación agrícola a tono con el clima.La vieja economía agraria ha tenido no hace mucho una profunda transformación: el cultivo del trigo, el olivo, el almendro, la cría del gusano de seda y la ganadería lanar trashumante han sido sustituidos en buena parte por el viñedo, las hortalizas y los frutales. En las colinas del bajo Languedoc y del Rosellón existe el mayor viñedo del mundo. La red de ciudades comprende a Carcasona, 40.897 hab.; Narbona, 36.000; Béziers, 73.538 hab.; Séte, puerto vinícola, 37.000; Nimes, la romana, 99.802, y, sobre todo, la universitaria Montpellier, con 118.864 hab., que se ha especializado en el comercio del vino, lo que, lógicamente, le hace sufrir las consecuencias de sus azares.La costa de Provenza ha evolucionado hacia el cultivo de hortalizas, frutas y flores, cuyas esencias nutren las fábricas de la cercana Niza. Tolon (161.786 hab. en 1962, la capital, y más de 200.000 con La Seyne) es puerto militar. Más al este, comienza la Costa Azul, que en un tramo de 60 Km., desde Cannes a Menton, constituye prácticamente una ciudad continua, con más de 600.000 hab., presidida por Niza (292.958 hab. en 1962), el corazón turístico. Muy distinto es el interior, que destaca por los riquísimos yacimientos de bauxita existentes en Brignoles (dos tercios de la producción, 1.200.000 t.).Marsella (v.) es la gran ciudad del Mediterráneo francés con cerca de un millón de hab., contando las dependencias urbanas. Primer puerto de F. y uno de los más importantes del Mediterráneo, tiene un tráfico extraordinario, en el que destacan netamente los hidrocarburos: sus cuatro refinerías suman una capacidad de unos 20 millones de t. A las típicas industrias portuarias añade la ciudad una petroquímica floreciente.Al SE de Provenza se halla la isla de Córcega (v.), con 8.750 Km² y 279.000 hab., que constituye un departamento francés. Sobre un bloque herciniano levantado por los plegamientos alpinos (monte Cinto, 2.710 m.), las perspectivas turísticas pueden sacar a la isla de su actual languidez. Ajaccio, la capital, con sus 41.006 hab., es sobre todo un centro administrativo.El Sudoeste. Constituye una amplia cuenca sedimentaria situada entre los Pirineos y el Macizo Central, y drenada por el Garona. Comprende tres unidades: colinas en las molasas y calizas terciarias y valles aluviales, mesetas calizas del norte, esculpidas sobre los ejes secundarios del mediodía de la Cuenca de París, y una llanura arenosa al oeste, formada por las landas de Gascuña. El Sudoeste es un país esencialmente rural, dedicado al policultivo (trigo, maíz, forrajes, viñedo) y a la ganadería (bovino, porcino y aves de corral). Alejado de los grandes centros industriales, se halla estancado desde hace tiempo a causa de las diversas crisis agrícolas que ha atravesado. Con un 16% de la superficie francesa, sólo cuenta con 4 millones de hab. El progreso se limita al famoso viñedo bordalés, las áreas de hortalizas y frutas de la llanura media del Garona y la región turística de Pau, revitalizada por los yacimientos de gas en Lacq que han permitido la creación de la ciudad industrial de Monrenx.En contraposición, las dos grandes aglomeraciones, Toulouse y Burdeos se desarrollan de un modo pujantes Burdeos y sus municipios suburbanos tienen una población de 472.000 hab., la cuarta ciudad francesa. Con funciones comercial, industrial y universitaria, ha pasado un periodo difícil hasta la II Guerra mundial, manteniendo el puerto a duras penas su categoría y tráfico de antaño; el comercio colonial en decadencia no ha podido ser compensado por el movimiento de los vinos. Pero, a partir de 1950, con el descubrimiento de los yacimientos de Lacq, se han transformado las funciones urbanas. Las industrias tradicionales metalúrgicas (forjas y astilleros de la Gironda), de la madera, del cuero, van desapareciendo, mientras persisten algunas industrias alimenticias relacionadas con el puerto. La novedad estriba en la creación de industrias relacionadas con el petróleo, tales como el refinado y la petroquímica, o con la era atómica (norte de las Landas) y espacial (ingenios y carburantes balísticos de Biscarosse, aviones).Toulouse (323.724 hab. en 1962; v.) desempeña el papel de centro comercial de la región Midi-Pirineos. También, parte de las industrias tradicionales (calzado, vestido, papel, cartón) se hallan en crisis; otras permanecen estacionadas (alimentación) o crecen (imprenta). Aquí, el Estado ha establecido industrias básicas de tipo químico y aeronáutico. La función universitaria es muy importante. En conjunto, las áreas de influencias financiera, comercial y cultural de ambas urbes no cubren toda la superficie regional, a pesar de que, al ser consideradas por el Estado como metrópolis de equilibrio, debían desempeñar dicha misión.Los Pirineos y su piedemonte. Forman la muralla montañosa que cierra el Sudoeste al mediodía, extendida de E a O sobre 270 Km. La vertiente francesa es más brusca que la española, al no existir una zona prepirenaica. Las cimas más altas superan los 3.000 m. (Vignemale; Balaitous; Long de Néoubien). Es asimismo diferente por su clima más húmedo, que origina la continuidad del tapiz vegetal, aunque la parte oriental es ya mediterránea. Por eso hay que distinguir los Pirineos orientales, hasta el Col de Puymorens; los Pirineos centrales o Altos Pirineos, hasta el Col de Somport, y los occidentales, hasta el océano. Los centrales forman una muralla de rocas cristalinas, más elevada que el Pirineo oriental y de estructura más compleja que el occidental, este último con sedimentos calcáreos que enmascaran el eje cristalino. Al pie de los Pirineos occidentales hay una región de colinas verdeantes, drenadas por el Adour y sus afluentes; al pie de los centrales, se extienden enormes conos de deyección, de los que destaca la meseta de Lannemezan.En la cadena los recursos son de tipo forestal y pastoril, estos últimos poco evolucionados. A pesar de las explotaciones hidroeléctricas y de las industrias recientes de electroquímica y electrometalurgia, y aun siendo una zona turística, la despoblación es un hecho. El piedemonte occidental, a caballo entre la cadena y la región del Sudoeste, tiene una vida agrícola presidida por el maíz, que se vende al mercado francés, y una actividad urbana polarizada en Bayona y Biarritz, que vive del turismo, de las relaciones con España y de industrias diferenciadas (metalurgia, mecánica, aviación, química). Pau (85.000 hab., la aglomeración) es una ciudad comercial e industrial, y, desde hace poco, centro universitario. La agricultura del piedemonte pirenaico mediterráneo es, por el contrario, mucho más avanzada, se caracteriza sobre todo por una rica horticultura con frutales y viñas, pero tiene menos vitalidad urbana.6. División político-administrativa. F. está dividida administrativamente en 95 departamentos, que detallamos a continuación, según datos de 1968.Región de París: Seine-et-Marne (capital Melun, 34.518 habitantes); París (París, 2.590.771, la ciudad, y 8.196.746 la aglomeración); Essone (Évry-Petit-Bourg, 7.113); Hautsde-Seine (Nanterre, 90.332); Seine-Saint-Denis (Bobigny, 39.453); Val-de-Marne (Créteil, 49.197); Val-d’Oise’ (Pontoise, 19.712); Yvelines (Versailles, 90.829). Champaña: Ardenas (Charleville-Méziéres, 55.543); Aube (Troyes, 74.898); Marne (Chálons-sur-Marne, 50.764); Alto Marne (Chaumont, 25.779). Picardía: Aisne (Laon, 26.316); Oise (Beauvais, 46.777); Somme (Amiens, 117.888). Alta Normandía: Eure (Évreux, 42.550); Sena Marítimo (Ruan, 120.471). Centro: Cher (Bourges, 70.814); Eure-et-Loir (Chartres, 34.469); Indre (Cháteauroux, 49.138); Indreet-Loire (Tours, 128.120); Loir-et-Cher (Blois, 42.264); Loiret (Orleáns, 95.828). Norte: Norte (Lille, 190.546); Paso de Calais (Arrás, 49.144). Lorena: Meurthe-et-Moselle (Nancy, 123.428); Mosa (Bar-le-Duc, 19.159); Mosella (Metz, 107.537); Vosgos (Épinal, 36.856). Alsacia: Bajo Rin (Estrasburgo, 249.396); Alto Rin (Colmar, 59.550). Franco Condado: Doubs (Besangon, 113.220); jura (Lons-le-Saunier, 18.769); Alto Saona (Vesoul, 16.352); Territorio de Belfort (Belfort, 53.214). Baja Normandía: Calvados (Caen, 110.262); Manche (SaintLó, 18.615); Orne (Alengon, 31.656). Región del Loira: Loire-Atlantique (Nantes, 259.208); Marne-et-Loire (Angers, 128.533); Mayenne (Laval, 45.674); Sarthe (Le Mans, 143.245); Vendée (La Roche-sur-Yon, 36.067). Bretaña: Cótes-du-Nord (Saint-Brieuc, 50.281); Finisterre (Quimper, 52.496); Ille-et-Vilaine (Rennes, 180.943); Morbihan (Vannes, 36.576). Limousin: Corréze (Tulle, 20.015); Creuse (Guéret, 12.849); Vienne, Haute (Limoges, 132.935). Auvernia: Allier (Moulins, 25.779); Cantal (Aurillac, 28.226); Alto Loira (Le Puy, 26.389); Puyde-Dóme (Clermont-Ferrand, 148.896). Poitou-Charentes: Charente (Angulema, 47.822); Charente-Marítima (La Rochelle, 73.347); Sévres, Deux (Niort, 48.469); Vienne (Poitiers, 70.681). Aquitania: Dordoña (Périgueux, 37.450); Gironda (Burdeos, 266.662); Landas (Mont-deMarsan, 24.458); Lot-et-Garonne (Agen, 34.949); Bajos Pirineos (Pau, 74.005). Midi-Pirineos: Ariége (Foix, 9.331); Aveyron (Rodez, 23.328); Alto Garona (Tolosa, 370.796); Gers (Auch, 21.462); Lot (Cahors, 19.203); Altos Pirineos (Tarbes, 55.375); Tarn (Albi (42.930); Tarn-et-Garonne (Montauban, 45.895). Borgoña: Cóte-d’Or (Dijon, 145.367); Niévre (Nevers, 42.422); Saóne-et-Loire (Mácon, 33.445); Yonne (Auxerre, 35.784). Ródano-Alpes: Ain (Bourg-en-Bresse, 37.887); Ardéche (Privas, 10.080); Dróme (Valence, 62.358); Isére (Grenoble, 161.616); Loira (Saint-Étienne, 213.468); Ródano (Lyon, 527.800); Saboya (Chambéry, 51.066); Alta Saboya (Annecy, 54.484). Languedoc-Rosellón: Ande (Carcasona, 43.516); Gard (Nimes, 123.292); Hérault (Montpellier, 161.910); Lazére (Mende, 9.713); Pirineos Orientales (Perpiñán, 102.191). Provenza-Costa Azul-Córcega: Bajos Alpes (Digne, 14.661); Altos Alpes (Gap, 23.994); Alpes Marítimos (Niza, 322.442); Bouches-du-Rhóne (Marsella, 889.029); Córcega (Ajaccio, 40.834); Var (Draguignan, 18.376); Vaucluse (Aviñón, 86.096).V. t.: BEARNE; BORGOÑA; BRETAÑA; CÓRCEGA; CHAMPAÑA; FRANCO CONDADO; GASCUÑA; LANGUEDOC; LIMOUSIN; LORENA; MARSELLA; NORMANDÍA; PARÍS; PARÍS, CUENCA DE; PICARDÍA; POITOU; PROVENZA; ROSELLÓN.M. FERRER REGALES.
BIBL.: G. CHABOT, Géographie régionale de la France: la France de VOuest, la France de VEst. Le bassin de Paris et le nord de la France, París 1966; A. DEMANGEON, Géographie économique et humaine de la France, I y II, París 1946; P. GEORGES, La France, París 1967; 1. GINIER, Géographie turistique de la France. Étude générale et régionale, París 1965; J. GIGNOux, L’industrie franeaise, París 1952; P. GOUROU y L. PAPY, La France. Géographie régionale. Les pays africains et malgache d’expression franCaise, París 1966; E. MARTONNE, La France. France physique, París 1942; P. VIDAL DE LA BLACHE, Tableau de la Géographie de la France, París 1903.
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