Fontainebleau, Escuela de (pintura) ARTE
Categoria:
Arte
Círculo artístico manierista, surgido en torno a la figura de Francisco I de Francia, en el palacio que presta su nombre a la Escuela. Su importancia es notable, por su eco en la pintura francesa posterior. Francisco I (v.) había reconstruido por completo la vieja residencia real francesa, y sus sucesores la reformaron y ampliaron posteriormente en varias ocasiones. Las labores de decoración de la residencia en sus diferentes etapas dieron lugar a la escuela, considerándose su creador al pintor italiano Giovanni Battista di (acopo di Guasparre, más conocido por "Il Rosso Fiorentino" (1494-1540), que en 1530 es llamado a la corte francesa, por entonces abierta ya a las corrientes italianas, por los antecesores de Rosso en Francia, que fueron Leonardo de Vine¡ (v.) y Andrea del Sarto (v.). Fuera de Italia, donde aún se ponían ciertas trabas al arrollador y vehemente espíritu manierista, Rosso encuentra en el país galo una libertad absoluta que le permite desarrollar ampliamente su estilo. La célebre y desaparecida Galería de Fontainebleau hubo de tener, sin duda, muchos elementos debidos a su inspiración creadora; aunque su paternidad se dé siempre a otro pintor italiano llamado a la corte en ayuda de Rosso: Francesco Primatizzi, conocido también por "ll Primaticcio" (v.) (1504-70), que llega a París dos años después que Rosso y remata la obra de la Galería con la colaboración de los mejores tallistas franceses. De aquí es precisamente de donde surge la gran escultura francesa del Renacimiento representada por Goujon (v.), Pilon (v.), etc. El arrebatado espíritu manierista de Rosso se ve entonces equilibrado por la serenidad de Primaticcio, que, aunque sugestionado en gran manera por Parmigianino, en el fondo recoge la antorcha rafaelesca de manos de su maestro, Julio Romano (v.), con quien colabora en la decoración del Palacio del Té, de Mantua. Con estas dos tendencias, los pintores y decoradores franceses van dando forma a su estilo propio.En 1552, doce años después de la muerte de Rosso, otro italiano viene a añadir elementos nuevos a la Escuela. Se trata del pintor de Módena Niccolo dell’Abbate (151271), seguidor de Parmigianino (v.), que colabora en Fontainebleau en la rica decoración de la Sala de Ulises y en la de Madame d’Etampes, una de las más bellas muestras de decoración manierista. Niccolo dell’Abbate significa en el concierto estilístico de F. la adición de una factura más suelta y vibrante y, sobre todo, el triunfo en el palacio de un tipo de paisaje, muy desarrollado, abierto y brumoso, todo ello de origen veneciano, lo cual no deja de influir en sus colaboradores, como el Maestro de Flora (Nacimiento de Adonis, Los Ángeles, Country Museum of Art), Antoine Caron (El triunfo del Invierno, París, colección particular) y Cousin El Viejo. Con Niccolo dell’Abbate se cierra el primer ciclo estilístico de la Escuela de F., que fue ampliamente difundido por medio de grabados y series de tapices, ejerciendo influencia en muchos artistas, especialmente franceses como Cousin El joven y Frangois Bunel El Joven, probable autor de algunas de las conocidas y sensuales Cortesanas en el Tocador.De 1570 a 1572 mueren Niccolo dell’Abbate y Primaticcio, y en 1589 sube al trono de Francia Enrique IV (v.), que emprende inmediatamente la tarea de realizar su aportación decorativa en el conjunto de F., haciendo extensivo su empeño a otras residencias reales, iniciándose así el segundo ciclo de la Escuela. Esta segunda fase está caracterizada por una mayor dispersión geográfica y un menor centralismo en torno a F., al mismo tiempo que se vuelve la espalda a las corrientes italianas y se produce una apertura a la influencia del manierismo nórdico dictado por la corte de Praga. A ello responden los estilos de Ambroise Dubois y Martin Freminet. A pesar de ello, en el más interesante pintor del momento, Toussai_nt Dubreuil (1561-1602), puede apreciarse, en algunos casos, una tímida reacción naturalista que su prematura muerte le impide madurar. El eco de la Escuela de F. fue de enorme amplitud y persistencia en los medios artísticos franceses, apreciándose su resonancia desde el clasicismo barroco de Poussin y sus imitadores, al rococó francés y al neoclasicismo de Prud’hon.A. PÉREZ SÁNCHEZ JACOBO OLLERO.
BIBL.: H. BADEROU, L’École de Fontainebleau, París 1940; S. BECUIN, L’École de Fontainebleau, París 1960.
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