Florencia, I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
La fundación de la antigua Florentia se remonta probablemente al s. ii a. C. Pocos son los datos que poseemos sobre su historia antigua. Fue incluida en la colonización realizada por Sila del Ager Faesolanus y erigida en colonia por Julio César en el 59 a. C. Adquirió una cierta importancia durante la época de Adriano por el hecho de atravesarla la via Cassia. Desde la primera mitad del s. iv fue sede episcopal. No se conoce nada definitivo sobre la historia de F. (Firenze) en el Alto Medievo. Se sabe únicamente que se halló bajo la jurisdicción de un duque en el periodo lombardo, y más tarde de un conde en la reestructuración franca de Italia (s. ix). Envuelta en la gran lucha de las investiduras (v.), se mantuvo fiel a la Iglesia y a Matilde de Toscana, participando así con retraso, respecto a Pisa y Lucca, en el nuevo ordenamiento comunal ocasionado por el declive de la jurisdicción comarcal. A pesar de ello, F. obtuvo de Matilde la participación de los cives en la administración de la justicia, y fue la propia Matilde la que apoyó a F. contra las grandes casas feudales del condado. La muerte de la condesa Matilde (1115) señala el comienzo del gobierno comunal que, sin embargo, se instaura sin solución de continuidad con el precedente periodo comarcal.El Gobierno consular, con evidente preeminencia de las familias de la nobleza, sostenidas por los comerciantes de Calimaia y por el clero, inició una política exterior de mano dura contra las dos potentes casas condales de los Alberti y los Guidi, así como contra cualquier intento de restauración imperial. Pero esta política se vio interrumpida durante la ofensiva anticomunal de Federico I Barbarroja (v.). La emigración a la ciudad de los nobles del condado y de numerosos campesinos que se convirtieron en artesanos, rompió el equilibrio sobre el que descansaba la Constitución consular, provocando así la instauración del nuevo Gobierno regido por un podestú; un noble forastero, elegido por un año, que gobierna asistido por dos Consejos de aristócratas florentinos, el Mayor y el Menor. Durante este periodo, F. registró un marcado auge económico, y su moneda, el florín, se impuso en todos los mercados europeos. El Popolo, constituido por los principales empresarios, banqueros y hombres de cultura, comenzó entonces a contraponer a las camarillas aristocráticas de los magnates sus propias organizaciones corporativas o Arti Maggiori. Pero mientras vivió Federico 11 de Sicilia la preeminencia de las camarillas de los magnates fue indiscutible.La vida política de F. se vio agitada por los incesantes contrastes internos entre las diversas facciones, que en 1246 se escindieron definitivamente en una parte güelfa y otra gibelina (v. GÜELFOS Y GIBELINOS). El porvenir de F. vino a depender de la buena o mala fortuna güelfa, que en política interior significaba sustancialmente la Constitución del pueblo contra la reacción del feudalismo gibelino, y en política exterior la hegemonía de F. frente a la resistencia de las ciudades rivales imperialistas. Muerto Federico II (1250) y habiéndose derrumbado el dominio gibelino en la Alta Italia, el elemento burgués impuso la institución del Capitano del Popolo, expulsando a los gibelinos. Estos lograron volver a F. en 1260 (batalla de Montaperti) mandados por Farinata degli Uberti y apoyados por el rey Manfredo, pero fueron expulsados nuevamente en 1266.La burguesía puso sus miras en la conquista del poder con la reforma constitucional de 1282, conquista que fue consolidada más tarde con los Ordinamenti di Giustizia de Giano della Bella (1293), con los cuales quedó sancionada la exclusión de los Magnati del poder y la creación del Gonfaloniere di Giustizia, encargado de hacer respetar la nueva Constitución y de reprimir cualquier violencia por parte de los magnates. Esta disputa política entre Magnati (ricos propietarios de bienes rurales y de casas y terrenos en la ciudad) y el Popolo Grasso (clase artesana y comerciante, importadora y exportadora) no fue otra cosa más que un contraste de intereses entre productores y consumidores, entre capital inmobiliario y capital mobiliario. Pagaba las consecuencias el Popolo Minuto (artesanos y tenderos) y, sobre todo, el proletariado obrero, oprimido por la desastrosa política exterior florentina y por las frecuentes crisis económicas por ella provocadas.El Popolo Minuto se encontró así aliado con los Magnati contra el Popolo Grasso en 1342, determinando la Signoria de Gualterio de Brienne, duque de Atenas. Pero éste no tardó en ser expulsado y restaurado el poder oligárquico de la burguesía. La agravación de la crisis económica y las dificultades internas creadas por la guerra de los Ocho Santos (1375) contra el Papa, empujaron a la masa trabajadora a sublevarse (Tumulto dei Ciompi, 1378) y a adueñarse del poder. Sus excesivas pretensiones y las divisiones internas terminaron creando las bases para la reacción de la rica burguesía, que en 1382 instauró la oligarquía de las grandes casas comerciales y financieras. Esta oligarquía consolidó las, precedentes conquistas territoriales ampliándolas con la ’ocupación de Pisa y Livorno y convirtiendo a Toscana (v.) en un Estado regional, con F. como centro.Pero el fracaso político-militar de la guerra contra Milán (1433) provocó una crisis del régimen y el surgimiento hegemónico de la familia Médicis (v.), con lo que pasa F., sin transformar aparentemente las ordenanzas ciudadanas, de la fase comunal a la fase señorial. Con los Médicis, F. se adentró de lleno en la política de los Estados italianos, manteniendo, con Lorenzo el Magnífico, una política de equilibrio entre los Estados regionales y convirtiéndose además en el centro de la nueva cultura renacentista (v. RENACIMIENTO). La dinastía de los Médicis cayó al entrar en Italia Carlos VIII, y fue sustituida por la República (1494-1512). Hasta 1498 fue principal figura de la República Girolamo Savonarola (v.), que intentó instaurar una democracia popular de fondo teocrático. El experimento fue truncado por la reacción de los banqueros, que cobraron gran importancia en 1502 con la creación de la nueva magistratura del Gonfaloniere a perpetuidad.Legada a Francia después de su derrota por la Santa Liga, la República de F. cayó en 1512 para dejar paso a una restauración de los Médicis. Un golpe de Estado, apoyado por la aristocracia, abatió nuevamente el régimen mediceo y restauró la República en 1527. Un acuerdo con los Médicis, deseado por la oligarquía financiera, fue frustrado por la resistencia popular, que or¿anizó la defensa de la ciudad contra las tropas de Carlos V. Pero en 1530 la República fue definitivamente derrocada, y en 1532 los Médicis quedaron consagrados por Carlos V como duques de Florencia. En el curso de las guerras entre 1537 y 1559, Cosme de Médicis logró extender los límites del Estado hasta hacerlos casi coincidir con los de la actual Toscana, pero este engrandecimiento determinó la ruptura con la tradicional política de la República florentina, y así, bajo el empuje de la burocracia medicea, F. se convirtió en una simple ciudad residencial de rentistas y funcionarios, carácter que sigue conservando hoy día (en 1970, 460.944 hab.), identificándose su historia en adelante con la del gran ducado de Toscana.V. t.: ITALIA I, IV, V; TOSCANA I, II.GIOVANNI STIFFONI.
BIBL.: R. DAVIDSOHN, Geschichte van Florenz, Berlín 18961927; R. CAGGESE, Firenze dalla decadenza di Roma all’Unitá d’ltalia, Florencia 1912-21; G. SALVEMINI, Magnati e popolani in Firenze, Milán 1961; N. OTTOKAR, Il comune di Firenze alla fine del Dugento, Florencia 1926.
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