Figueroa, Leonardo y Matías
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Biografía GER
Arquitectos sevillanos cuya obra se desarrolla entre finales del s. xvii y primera mitad del xvlil y que, por las mismas fechas, adquieren en Andalucía la importancia que en Castilla tuvo una familia semejante de artistas: la de los Churriguera (v.). Sin embargo, Leonardo F. no era sevillano, sino que había nacido en Utiel (Valencia) en fecha no precisada, aunque ya en 1680 aparece en Sevilla con el oficio de maestro albañil, y en dicha ciudad transcurre desde entonces toda su vida, donde m. en abril de 1730. De su matrimonio con Isabel Quintero le nacieron varios hijos, entre ellos Matías José y Ambrosio, también arquitectos.La primera obra importante de Leonardo F. en Sevilla es el Hospital de Venerables Sacerdotes, cuya dirección llevó por 10 años (1686-96), sobre planos ejecutados por Juan Domínguez. Bajo su dirección se completaron la fachada y el patio y se decoró la iglesia. En la fachada y el patio emplea ya Leonardo F. el ladrillo avitolado alternando con encalados entrepaños, iniciando aquel luminoso y decorativo cromatismo que caracteriza toda su obra. En el manejo de las formas se muestra, sin embargo, todavía muy clasicista, tendiendo a las compartimentaciones eurítmicas rectangulares. En la iglesia, de planta de cajón según tradición fuertemente arraigada en Sevilla, utilizó caprichosas consolas en lugar de capiteles para rematar las pilastras, y dispuso una decoración de pinturas que llenan materialmente los muros, y unas tribunas ricamente molduradas a los pies y en el crucero, que la convierten en uno de los templos más barrocos de la ciudad.Entre 1691 y 1709 intervino en la reconstrucción de la iglesia y claustro mudéjares del convento dominicano de S. Pablo, donde su estilo comenzó a emanciparse y a adquirir su verdadera fisonomía. Aunque conservó la estructura general de la iglesia preexistente, respetando las capillas mudéjares del lado de la epístola, elevó la nave mayor a considerable altura para dar al templo un aspecto más monumental. En la intersección del crucero levantó, además, una atrevida cúpula octogonal con la novedad de asentarla directamente sobre los arcos torales, sin intermedio de una infraestructura cuadrada. Resulta así algo aplastada, pero muy vistosa gracias a los óculos lobulados que perforan el tambor con guarnición de ladrillo avitolado y aplicaciones de azulejo, y a los telamones sobre volutas que estriban las pilastras de su linterna; remata dicha linterna una corona de hierro forjado a la manera de las cúpulas y torres de Borromini.El carácter intensamente decorativo y policromo que distinguen a Leonardo F. se hacen patentes, por lo demás, tanto en el interior como en el exterior de este templo, donde se prodigan el ladrillo tallado o enfoscado, las azulejerías, los relieves de barro cocido, las yeserías, los apliques de madera dorada y las pinturas de tipo puramente ornamental. En el claustro del antiguo convento (del que sólo se ha conservado un ala) persiste todavía una clásica distribución de vanos y macizos, pero las yeserías de las enjutas en el primer piso y las pilastras salomónicas recortadas en ladrillo avitolado del segundo, vuelven a repetir el mismo brillante decorativismo. Dicho claustro es el precedente del patio del convento de S. Acasio, el más bello ejemplar de esta clase de construcciones conventuales del s. xvlii sevillano, obra también de Leonardo F., quien lo construyó, al parecer, entre 1690 y 1700. Igualmente intervino entre 1696 y 1712 para cerrar las bóvedas y levantar la cúpula, torre y fachada de la espléndida iglesia del Salvador. La tupida decoración de las columnas interiores de la nave recuerda aquí las labores del plateresco, y asimismo resulta un tanto arcaizante la fachada, construida conforme a un dibujo de Serlio, pero a la que no le falta el típico colorismo de Leonardo F. Otra construcción en donde su intervención dejó profunda huella fue el palacio de S. Telmo, continuado por su hijo Matías José (1722-35). En la fachada destaca la puerta de piedra profusamente tallada con un gran sentido de la movilidad y del claroscuro, donde un enorme balcón semicircular, concebido con profunda escenografía, está flanqueado por atlantes y otras 12 figuras de tamaño natural. En el patio, decorado con frisos de barro cocido de primorosa labor, se alzan dos torres, a modo de templetes, movidas en planos de entrantes y salientes y rematadas por sendas cubiertas de bulboso perfil. Una linterna semejante construyó Leonardo F. sobre la capilla de S. Catalina (1721-32), en cuyo interior repitió, con más prodigalidad si cabe, la policroma y menuda decoración de otras iglesias suyas, como la de S. Pablo. Finalmente, su obra maestra fue la iglesia del noviciado jesuítico de S. Luis, que se le ha atribuido por razones estilísticas. Edificada a partir de 1691, presenta la novedad de ser de planta central con ábsides semicirculares en los ejes, a imitación de la iglesia romana de S. Inés en la plaza Navona, obra de Rainaldi. La nota más teatral en el interior es el empleo de columnas salomónicas exentas flanqueando el gran cilindro central, a las que suceden otras de fustes torneados en el tambor de la cúpula. La fachada viene a ser una síntesis de elementos estructurales y decorativos utilizados por el artista en obras anteriores.Matías José, que sucedió a su padre en las obras que éste dejó pendientes, fue un excelente técnico, pero careció de sus dotes de inventiva. Sus obras personales más importantes fueron la iglesia dominicana de S. Jacinto, en el barrio de Triana, del tipo de iglesia jesuítica cual la del Colegio Imperial de Madrid, y el pintoresco proyecto, no realizado, para el mercado del Baratillo.Matías José F. n. en la ciudad del Betis el 27 jul. 1698, y artísticamente ie educó junto a su padre, con quien colaboró en varias obras. A la muerte de aquél, fue nombrado en 1733 segundo maestro de obras de la ciudad de Sevilla, cargo desde el cual, entre otras cosas, proyectó la canalización del río Guadalquivir. M. en Sevilla en fecha desconocida, entre 1675-78.A. RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS.
BIBL.: O. SCHUBERT, Historia del Barroco en España, Madrid 1924; G. KUBLER, Arquitectura de los s. XVII y XVIII, Madrid 1957; 1 GESTOSO Y PÉREZ, Sevilla monumental y artística, Sevilla 1892; A. SANCHO CORBACHo, Arquitectura barroca sevillana del s. XVIII, Madrid 1952; ÍD, Leonardo de Figueroa y el patio de S. Acasio de Sevilla, "Arch. esp. de Arte", XII, 1949; A. CAMACHO BOLAÑOS, El templo de S. Luis de Sevilla, Sevilla 1935.
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