Fernández de Navarrete, Juan
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Biografía GER
Pintor español, quizá el más importante de cuantos, con excepción del Greco, trabajaron para el monasterio de El Escorial. No conocemos con exactitud la fecha de su nacimiento que hubo de ser en Logroño, ea. 1530. Quedó sordo a los tres años y no consiguió aprender a hablar, lo que determinó luego el apelativo de el Mudo con que es conocido generalmente. Protegido por un fraile jerónimo del convento de la Estrella, que fue quien le enseñó a dibujar, pasó a Italia, que recorrió entera, con estancias en Venecia, Milán, Florencia y Roma. Vuelto a España, ya con un cierto prestigio, cuyas razones ignoramos, pues no se ha identificado nada de su producción juvenil, es llamado a la obra de El Escorial, donde trabaja desde 1566, y donde, en 1568, el 6 de marzo, obtiene cédula de pintor del rey, con 200 ducados de salario y las obras pagadas aparte por tasación. A partir de esa fecha lo encontramos trabajando asiduamente para la obra del monasterio, con grandes altibajos de su quebrantada salud, pidiendo en varias ocasiones licencias -que siempre se le concedieron- para ausentarse por razones del clima extremado, y pasando temporadas de convalecencia en Toledo, Segovia y Madrid. M. en Toledo el 28 mar. 1579, estando en casa de su amigo Nicolás de Vcrgara, el escultor y orfebre. En 1576 estaba para casarse, pero no debió de celebrarse el matrimonio, pues en su lacónico testamento no cita mujer, y sí a una hija natural, aún niña, que estaba en Segovia en casa del pintor Alonso de Herrera y a la que dota para que entre monja.Artísticamente es figura de gran importancia, que marca una inflexión en los gustos estéticos del s. XVI español. Su primera obra segura, el pequeño Bautismo de Cristo del Museo del Prado, cuadro al parecer presentado como pieza de prueba para su ingreso en los trabajos de El Escorial, está aún impregnado da formalismo florentinoromano, de recuerdo miguelangelesco, colorido claro y un tanto agrio y minuciosa terminación. Después, paulatinamente, se impregna de interés por lo veneciano (Palomino, su primer biógrafo, decía que en Venecia estuvo algún tiempo en el taller de Tiziano), acentúa el carácter realista de sus personajes y escenarios, enriquece su colorido con acordes solemnes de gama cálida y se hace dueño de un técnica mucho más suelta y fluida, de una jugosidad enteramente veneciana. Su naturalismo, pintoresco a veces, y su interés por los efectos de luz artificial de origen indudablemente bassanescos, le otorgan un puesto excepcional en la evolución de la pintura española, como antecedente directísimo del naturalismo barroco, incluso por su interés por el pormenor cotidiano, trivial a veces. Es curioso recordar en este respecto cómo en un contrato se le exigía concretamente que no pintase en el cuadro, religioso por supuesto, "ni perro ni gato". Sus contemporáneos fueron conscientes de su valor e importancia, y el P. Sigüenza, lamentando su muerte, dice: "que si viviera... excusáranos de conocer tantos italianos". Su obra más importante en El Escorial son los ocho lienzos grandes de los altares de la iglesia del monasterio, con parejas de Apóstoles y Evangelistas, de una solemne grandiosidad, romana en su apostura, servida con un colorido y técnica enteramente venecianos y una enérgica caracterización individual. La Sagrada Familia con S. Ana es otra de las piezas de mayor interés en su producción por su armónica fusión de la grandiosidad del dibujo y la composición, con los pormenores cotidianos de una atenta observación de la realidad. El Martirio de Santiago, obra de 1671, también en El Escorial, recuerda, por su dramática .Y aborrascada composición, obras de Tintoretto, y es notable también porque determina a su vez el cuadro de Ribalta del mismo tema en Algemesí, en 1605. El Nacimiento del Señor, de 1575, es notable por el tratamiento tenebrista de la luz, lo mismo que el Entierro de S. Lorenzo, su última obra que quedó inconclusa a su muerte (1579), donde es fortísimo el recuerdo bassanesco.A. E. PÉREZ SÁNCHEZ.
BIBL.: J. ZARCO CUEVAS, Pintores españoles en San Lorenzo el Real de El Escorial, Madrid 1931; D. ANGUEO IÑIGUEZ, Pintura del siglo XVI, en Ars XII, Madrid 1954.
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