Fernández de Moratin, Nicolás
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Biografía GER
Escritor español, n. en Madrid en 1737 y m. en la misma ciudad el 11 mayo 1780. Defensor del neoclasicismo teatral español, asiduo a las más celebradas tertulias madrileñas, fue excelente poeta y cantor de las glorias tradicionales hispanas.Vida. Sus padres no eran nobles de sangre, pero ocupaban una destacada posición social por el lugar en que vivían y por su cargo: jefe del guardajoyas de la reina. En ese delicado ambiente se desarrolló el talento de F. de M., que estudió leyes en Valladolid y filosofía en Calatayud. Nombrada gobernadora la reina a la muerte de Fernando VI, el escritor marcha a Madrid con la Corte para relacionarse con el mundillo artístico representado entonces por Iriarte, Montiano, de Castro y la cómica María Ladvenant. Muy pronto sería figura destacada de los salones madrileños en los que se erigiría como dictador de modas y gustos. F. de M. supo granjearse la amistad de eruditos extranjeros; aspiró a codearse con la aristocracia y lo consiguió. Su fama traspasó pronto la frontera y en Italia fue nombrado correspondiente de la Academia de los Arcades (v. ARCADIA). Tuvo amistad con Cadalso y con la actriz María Ignacia Ibáñez. Opositó a la cátedra de Poética del Colegio Imperial y, pese a sus brillantes oposiciones, fue obtenida por 1. López de Ayala, excelente amigo y mejor preparado que él. Entonces se dedicó al libre ejercicio de la abogacía y no convencido de su valía para ello, su temperamento calculador le hizo abandonarla para dedicarse a sus amigos, al teatro, a la poesía y a la erudición. Fue contertulio jefe de las reuniones frívolas de la Fonda de San Sebastián, donde sólo se podía hablar de toros, teatro, amor y poesía. Acudían a ese singular ateneo Ayala, Cadalso, Iriarte, Conti, Signorelli y otros ingenios menos famosos. Sintió profundamente todo lo español.Como hombre de su siglo sintió pasión por la economía. Fue socio de la Real Sociedad Económica de Madrid y para ella redactó una Memoria sobre la reforma de la agricultura. Nunca quiso pertenecer a la Academia de la Lengua, cuyos estatutos le repugnaban. Fue un hombre culto, de gustos selectos, aficionado a las lecturas y protector intelectual de escritores noveles. Los últimos años de su vida los dedicó a la Real Sociedad Económica, a la corrección de sus libros y a mantener relaciones epistolares con sus amigos.Obra. F de M. fue, fundamentalmente, poeta y dramaturgo. Se presentó como lírico en las entregas de su revista "El Poeta", y con un poema didascálico, de poca calidad, La Diana, escrito en sextinas. Sus obras poéticas fueron publicadas por su hijo Leandro Fernández de Moratín (v.) en 1821. Dentro de ellas tienen gran importancia las anacreónticas inspiradas en Villegas (v.); las sátiras de sabor sentencioso y epigramático; los sonetos amorosos de excelente factura, un poco metálicos pero de cuerda vibrante; y las silvas de carácter encomiástico, no exentas de versos logrados. Alcanzaron celebrada fama las dedicadas Al Conde de Aranda y A don Pedro de Ceballos. Las sátiras y las elegías suelen ser flojas, y dentro de las odas, salvamos, por su tema e intención, la celebérrima A Pedro Romero, torero insigne. En los metros castellanos tradicionales tuvo indudables aciertos, así la Fiesta de toros en Madrid, escrita en quintillas, y los romances moriscos Abdelcadir y Galiana, Amor y honor y Consuelo de una ausencia. Su obra poética más famosa fue el canto heroico Las naves de Cortés destruidas, excelente en su construcción pero muy prolija y retórica.F. de M. fue sólo un discreto dramaturgo. Nos ha dejado una comedia y tres tragedias de espíritu neoclásico. Su comedia La Petimetra (1762) está escrita con todas las reglas del arte, pero los actores se negaron a representarla porque en el prólogo arremetía contra la gente de teatro. Su mismo hijo reconoció que era una obra floja, incorrecta, impropia y carente de comicidad. Lucrecia (1763), obra muy efectista, bien trabada y de contenido heroico, responde a los más exigentes moldes neoclásicos. Emplea el verso endecasílabo, perfecto y digno. No llegó tampoco a representarse. Gran éxito obtuvo la Hormesinda (1771), única de sús obras puesta en escena gracias al apoyo del conde de Aranda. Escrita en endecasílabos, desarrolla un tema histórico nacional con sobriedad y elegancia. En 1777 imprimió Guzmán el Bueno, muy alabada por Signorelli, pero que no gustó a su hijo Leandro por encontrarla irrespetuosa con la unidad de lugar e incorrecta de estilo.Si dentro de una panorámica general de la literatura F. de M. sólo merece unas líneas, en su siglo se le consideró como un valor importante y se le admiró como conversador, erudito y poeta. Hay algunos aspectos negativos de su actuación pública. La enemistad hacia el teatro tradicional barroco le hizo insistir acerca de los poderes responsables para que se suprimieran las representaciones de autos sacramentales sobre los que dijo cosas pueriles e inadmisibles. Salvo esto, explicable por la situación lastimosa en que los dramas sacros habían caído, las restantes actitudes de su vida, así como la más perenne de su obra, rezuman un marcado españolismo. Fue hombre de su tiempo, culto y amable, asombroso lector atento a cualquier novedad, que nos dejó en su obra Desengaños al teatro español (1763), escrita dentro de la estética y ortodoxia neoclásicas, toda una obra maestra de comprensión de su tiempo y de sátira violenta y apasionada contra el teatro del s. XVII. Salvemos los valores de su lírica, con poemas de notable fuerza plástica, fácil y acomodaticia. Dentro de ella destaca su poesía narrativa, bajó algo en la épica y no comprendió la verdadera lírica sentimental amorosa en la que escribió arquitectónicos poemas pero exentos de emoción y humanidad. Vivió en ese momento transicional de larvado afrancesamiento, si bien su fina intuición le salvó de caer en él. Si las formas de su obra son francesas, en ocasiones es español su fondo.P. CORREA RODRÍGUEZ.
BIBL.: No hay ed. moderna completa de sus obras. Obras de Nicolás Fernández de Moratín, B. A. E., II, 1846, 1-144; N. FERNÁNDEZ DE MORATÍN, Obras póstumas, Barcelona 1921; A. FERNÁNDEZ-GUERRA, Lección poética. Primer bosquejo y posterior refundición de las celebérrimas quintillas de don Nicolás Fernández de Moratín, en "Rev. hispano-americana", VIII (1882) 523-553; J. M. DE Cossío, Don Nicolás Fernández de Moratín. La fiesta de toros en Madrid. Oda a Pedro Romero, "Bol. Bibl. Menéndez Pelayo", VIII (1926) 234-242; F. LÁZARO, La transmisión textual del poema de Moratín "Fiesta de toros en Madrid", "Clavileño" 21 (1953) 33-38.
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