Fernández de Lizardi, José Joaquín
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Biografía GER
Escritor mexicano; se supone nacido en México en 1776. Su padre, modesto médico criollo, hubo de trasladarse a Tepotzotlán en donde José Joaquín aprendería las primeras letras. Para cursar estudios superiores marcha a la capital, pero tiene que interrumpirlos por el fallecimiento de su padre. En 1812, cuando ejerce como teniente de justicia en Taxco, es encarcelado por haber entregado armas a los insurgentes; el año anterior se había dado a conocer con unas letrillas en las que apunta su genio satírico y burlón, que le ha acreditado el nombre de Quevedo criollo, si bien no destaca como poeta, sino que es en la prosa donde brilla su verdadero genio.Publica El Pensador Mexicano (1812-14), periódico en cuyos primeros números denuncia injusticias gubernamentales. En la cárcel no abandona su publicación, aunque le da un tono diferente. Entre 1815 y 1816 salen otros dos periódicos suyos: Alacena de frioleras y Caxoncito de la Alacena. El triunfo del absolutismo le impulsa a encontrar un nuevo vehículo para sus ideas liberales en el que pudiera denunciar a las instituciones que atentan contra la libertad, y preconizar la urgente necesidad de la reforma social.Aparece en 1816 la primera novela hispanoamericana: Periquillo Sarniento. Obra revolucionaria que muestra a un Lizardi educador y reformador de la realidad mexicana, a la que conoce muy hondamente. Ligado a la picaresca (v.), el protagonista narra su desventurada historia, rica en tipos y situaciones, para que sus hijos (el pueblo mexicano) no caigan en sus errores. Racionalista del s. xviii, reformador en el más auténtico sentido, subordina la materia y forma de su relato a la responsabilidad del educador. Ésta, así como sus otras novelas, se convierten en obras que deleitan para enseñar. Con Periquillo, que no es pícaro sino víctima de una mala educación, Lizardi cala en las esencias de la mexicanidad plasmada en tipos y situaciones genuinas por medio de un lenguaje modelo de espontaneidad y realismo. La crítica ha censurado el exceso de erudición y la machaconería moralizadora olvidando que el fin primordial del autodidacta Lizardi es enseñar a su pueblo sus propias lacras para conducirle a un estado edénico de perfección. El Periquillo pone de relieve las cuantiosas lecturas e influencias del autor: Quintiliano (v.), Cicerón (v.), la Biblia (v.), Cervantes (v.), Feijoo (v.), Torres y Villarroel (v.), el padre Isla, Rousseau (v.), etc.Con Lizardi penetran en México las nuevas corrientes de la Ilustración (v.), pero no mueren los viejos dogmatismos; en él se da el mestizaje del Progreso y la Providencia y su pedagogía se templa con la valoración de los sentimientos. Noches tristes y día alegre (1818) es obra que preludia el romanticismo; en ella se propone demostrar la fuerza y triunfo de la virtud sobre el dolor y la adversidad. En La Quijotita y su prima (1819), siempre apegado a su afán reformista, pone de relieve los contrastes entre la buena y mala educación de la mujer, siguiendo el ejemplo de Fénelon (v.); no logra la amenidad narrativa del Periquillo por sus infinitos recursos ejemplarizantes y sus digresiones sermonarias, aunque logra retratar magistralmente la clase media mexicana. Su última novela, Don Catrín de la Fachenda, publicada póstuma en 1832, es un regreso al magistral realismo del Periquillo. Retrata el hundimiento moral de un lechuguino, víctima de una educación mal entendida. A pesar de su estilo más cuidadoso, y más aliviado de reflejos moralizantes, que aquí se desprenden directamente de las situaciones. no ha logrado la difusión de su primera novela.Al restablecerse la libertad de imprenta, Lizardi abandona el campo novelístico para reemprender su labor de periodista reformador, para la que está excepcionalmente dotado y que le ocasiona penosas consecuencias. En 1823 es excomulgado por su Defensa de los Francmasones; poco después firma paces con la Iglesia. Víctima de la tuberculosis, m. el 21 jun. 1827 habiendo publicado poco antes su Testamento y despedida, en el que con tono jocoso manifiesta una vez más su fidelidad a la causa reformadora sociopolítica de un pueblo al que tan íntimamente conocía y al que quería ver liberado de las injusticias que lo dominaban en su tiempo.L. ORTEGA GALINDO.
BIBL.: J. J. FERNÁNDEZ DE LIZARDI, El Periquillo Sarniento, pról. de JEFFERSON REA SPFLL, 8 ed. México 1967; El Pensador Mexicano, est. preliminar de A. YÁÑEZ, México 1940; L. A. SÁNCHEZ, Escritores representativos de América, Madrid 1963; L. GONZÁLEZ OBREGóN, Novelistas mexicanos. José Joaquín Fernández de Lizardi, México 1938.
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