Federalismo. Federalismo Europeo. POLÍTICA
Categoria:
Política
Dice Toynbee que las dos guerras mundiales han sido las guerras del Peloponeso de Europa. Efectivamente, estas dos guerras han sido dos auténticas guerras civiles en las que se combatían pueblos llamados a integrar una sola patria: Europa.La idea de Europa como una unidad política es antigua; los intentos de realización de la misma, repetidos. Bien es verdad que sin éxito duradero en ningún caso, ya que no puede considerarse como un fenómeno exclusiva y totalmente europeo aquella maravillosa construcción política que fue el Imperio romano. De lo que sí puede considerarse antecedente el Imperio romano es de un movimiento cuya inercia está perfectamente viva en nuestros días: movimiento que consiste en el reiterado intento de reconstruir dicho Imperio, intento realizado una y otra vez tomando como base al continente europeo, y que se ha manifestado en datos de la envergadura histórica del Sacro Imperio Romano-Germánico, de la política matrimonial de los Reyes Católicos, de la monarquía de Luis XIV, de Napoleón y de Hitler.Mas todo lo anterior son intentos de unificar a Europa bajo un mando único, y están lejos de ser fenómenos federalistas. El f. ha surgido ante la doble evidencia de que Europa tiene una clarísima vocación histórica de acción común y, por otra parte, las diversidades nacionales son lo suficientemente fuertes como para que en modo alguno puedan ser ignoradas. El f. es, pues, para el caso de Europa, un punto áureo en el que coinciden el respeto a la diversidad cultural y el servicio a la unidad fundamental.Ya se comprende que los intentos federalistas suponen un alto grado de madurez del pensamiento político y sólo han surgido en época avanzada de la historia, posterior, desde luego, a la consolidación de las nacionalidades a lo largo del s. xix, primeramente, y como consecuencia de la paz de Versalles después. Concluida, con éxito, la fase nacionalista, comienza a continuación a expandirse la idea de que es preciso dar al péndulo de la historia un nuevo empujón en el sentido de reunificar lo que ahora aparece disperso. Y este movimiento reunificador, cuyo apóstol fue el aristócrata húngaro conde Coudove-Kalergi, es el actual f. europeo, f. que ha tenido a su lado mentes egregias como De Gasperi, Adenauer e incluso Churchill en su célebre discurso de Fulton. Es cierto que el movimiento tiene aún mucho que andar y que se encuentra con obstáculos del fuste de Charles de Gaulle, cuyo nacionalismo, inspirado claramente en Maurras, le ha hecho engendrar la idea, evidentemente enemiga de la unificación del continente, de la "Europa de las patrias".A pesar de un obstáculo como el que se acaba de citar, el f. europeo tarde o temprano ha de triunfar, si es que Europa quiere sobrevivir a la tensión establecida entre los Estados Unidos y los países del Este. En otros artículos de esta Enciclopedia, a los que remitimos al lector, se estudian las diversas comunidades europeas (v.) supranacionales, entre las que cabe señalar muy destacadamente el Consejo de Europa (v.). Es importante señalar que si a la palabra f., aplicada al caso de Europa, se la otorga un contenido técnico-jurídico (v. ii), que es el único que se puede dar, con ello se alude a una meta que no es otra que la constitución de un Gobierno único y soberano para toda Europa, del que dependerían jerárquicamente los Gobiernos de los diversos Estados actuales, al nivel de los cuales posiblemente habrían de aparecer otros Gobiernos federales representantes de comunidades culturales que en este momento no son Estados nacionales. De aquí se deduce el enorme alcance que en realidad tiene el pensamiento federalista europeo.V. t.: 1; CONFEDERACIÓN DE ESTADOS; NACIONALISMO; SOBERANÍA; EUROPEíSMO.J. L. GONZÁLEZ-BERENGUER.
BIBL.: P. DUCLOs, Le lédéralisme contemporain, Leiden 1963; R. R. BowIE y C. J. FIEDRICH (ed.), Studies in Federalism, Toronto 1954.
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