Extremadura. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Las primeras noticias históricas de su poblamiento proceden de Avieno (s. vi a. C.), que sitúa en el centro y sur de la actual E. a los cempsos, pueblo de origen celta, acaso introductor del hierro, y a los vetones, de carácter indígena, aunque en contacto con los celtas, como lo demuestra su toponimia. En la época de la invasión romana los lusitanos habitaban el norte y centro, y los celtas el sur, entre los ríos Tajo, y Guadiana, sobre la sierra de Hornachos. Tras la conquista y posterior división administrativa realizada por Augusto, los territorios de la actual E. quedaron sustancialmente integrados en la provincia imperial de Lusitania (v.), con capitalidad en Emerita Augusta (Mérida); el resto, al sur del Guadiana, se incorporó a la Bética (v.).Como capital de provincia, Mérida (v.) tuvo una excepcional importancia atestiguada por los denarios que acuñó en su ceca (época de Augusto) el propretor Publio Carisio, por su carácter de foco religioso de los cultos orientales, especialmente los de Cibeles y Attis a partir del s. ii, y sobre todo sus monumentos públicos (v. iii). La propagación del cristianismo y las subsiguiectes persecuciones están comprobadas por el martirologio local, en el que destacan Eulalia de Mérida (v.; 303), Servando y Germano. Con motivo de la invasión de los bárbaros (409), E. fue asolada por los vándalos (v.) y ocupada por los alanos (v.), poco después absorbidos por los visigodos (v.). Mérida y Cáceres (v. CÁCERES II), que apoyaron a Hermenegildo (v.) en la guerra civil contra su padre Leovigildo (v.; 582), sufrieron las represalias del vencedor.Extremadura, fronteriza. A la caída de la monarquía visigoda, E. quedó en poder de los musulmanes, formando parte del califato de Córdoba (v.) hasta su disolución. De sus ruinas surgió la dinastía de taifa de Banú al-Aftas o Aftasí (1022-94) con capitalidad en Badajoz (v. BADAJOZ II; TAIFAS, REINOS DE). En la penetración almorávide, E. fue campo de batalla entre cristianos y musulmanes (derrota de Alfonso VI en Zalaca, 1086), hasta que el general almorávide Sir ocupó el reino aftasí (1094), acabando con su dinastía. Como zona fronteriza, E. sufrió frecuentes alternativas desde que en 1142 Alfonso VII conquistó Cáceres hasta que Alfonso IX de León (v.) reconquistó casi toda E., que permaneció dividida en Alta y Baja E. hasta el s. xvili. Los beneficiarios inmediatos de la reconquista extremeña fueron fundamentalmente las órdenes militares y la nobleza, con las que se estableció un régimen de propiedad latifundista que dictó durante siglos el sistema económico de la región.Eliminado el peligro musulmán, E. no perdió por ello su carácter fronterizo, ahora respecto al reino portugués. Frecuentemente, a lo largo de los s. xiv y xv, las tierras extremeñas protagonizaron conflictos de los que pueden ser ejemplo los repetidos sitios de Badajoz por los portugueses en 1336, 1385 y 1396. Este carácter fronterizo se mantuvo en la Edad Moderna, unas veces haciendo de E. puerta a través de la cual se realizaron alianzas matrimoniales (Isabel-Carlos I, en 1525; María ManuelaFelipe II, en 1543); otras, como escenario de luchas. Especialmente lo fue durante la crisis sucesoria de Enrique IV de Castilla (v.); en Guadalupe, Isabel y Fernando resistieron los ataques de Alfonso V de Portugal; en Albuera, derrotó D. Fernando a los portugueses; y en Alcántara, se celebraron los preliminares de la paz de AlcaQovas (1479). Tras su victoria, los Reyes Católicos recorrieron E., mandando derribar o rebajar las torres y fortalezas de Cáceres y otras villas.La aportación de E. a la España de la Edad Moderna fue importantísima. En el reinado de los Reyes Católicos sobresalió un grupo de humanistas, patrocinado por el mecenazgo del maestre de Alcántara, Juan de Zúñiga, entre los que destaca Arias Barbosa, de origen portugués, y en el que se incluye Antonio de Nebrija, que estuvo en Alcántara en 1503-04; y otros poetas, como el pacense Garci Sánchez, de la escuela de Juan de Mena. En el de Carlos V sobresalen personajes como el cronista oficial Bernabé del Busto, el historiador placentino Luis de Ávila y Zúñiga y el obispo Pedro Ruiz de la Mota, que presidió las Cortes de La Coruña, en 1520. Y, además, dio los más famosos conquistadores de América: Hernán Cortés, Pizarro, Núñez de Balboa, Valdivia, Soto, etc. En la lucha de los comuneros, Cáceres y Badajoz constituyeron sendas Comunidades (v. COMUNIDADES, MOVIMIENTO DE LAS); aunque E. está vinculada decisivamente al Emperador, que pasó sus últimos años en el monasterio jerónimo de Yuste (v.; 1554-57).Fue campo de batalla en la guerra de la independencia portuguesa, y durante ella sufrió Badajoz varios asedios (desde 1645 hasta 1657). De nuevo fue escenario bélico durante la guerra de Sucesión española (v.); en 1705, tropas portuguesas e inglesas, aliadas al pretendiente austriaco, el archiduque Carlos, ocuparon Plasencia, Alcaraz, Ciudad Rodrigo, Alburquerque y Valencia de Alcántara; al año siguiente cercaron, sin llegar a ocuparla, Jerez de los Caballeros; pero todas estas plazas volvieron a manos españolas tras la victoria de Almansa (1709). En 1790 tuvo lugar la fundación de la Audiencia Territorial de Cáceres, de la que dependió toda E. que, hasta entonces, su parte septentrional, se incluía en la de Valladolid, y la meridional en la de Granada. La dilatada tradición de latifundio ganadero se manifestó en el s. xvlli intentando renovar la estructura básica de la región y, a lo largo de todo el siglo, se pretendió mejorar sus condiciones económicas, repoblando las tierras baldías, fomentando el desarrollo de la agricultura y menoscabando los arraigados privilegios de la Mesta (v.; 1795).Continuaron durante el s. xix los choques entre portugueses y españoles. En 1801, la guerra de las Naranjas (v. CARLOS Iv) concluyó con la toma de Olivenza por los españoles; pero mucho más trascendente fue la guerra: de la Independencia española (v.). En 1809, el general Cuesta era derrotado por el general Víctor en la batalla de Medellín. Un año más tarde, el gobernador de Ciudad Rodrigo, Andrés Herrasti, capitulaba ante los franceses; y, poco después, Masséna ocupaba la ciudad de Almeida, avanzaba hacia Butaco y atacaba a Wellington, que tuvo que retroceder perseguido por los ejércitos napoleónicos hasta Torres Vedras. En el curso de 1811, el general Soult, que apoyaba la retirada de Masséna, ocupó Badajoz; aunque fue derrotado por Wellington en Fuentes Oñoro, y aunque Beresford también venció a Soult en Albuera, no se logró recuperar Badajoz hasta 1812, por obra del general Wellington (v.).Los problemas planteados a la región extremeña, tanto en lo referente a la agricultura por el mal reparto de la propiedad de la tierra como por la ausencia casi total de la industria (v. ii), provocaron un aumento de la emigración ya en el s. xix, fenómeno que se ha continuado hasta nuestros días. En la primera mitad del s. xx, se ha patentizado el atraso de algunos sectores extremeños, entre ellos el de Las Hurdes; se intentó resolver este problema y a este interés responde la visita realizada por Alfonso XIII en 1922. En la Guerra civil española Badajoz fue liberada en 1936, quedando toda E. en la zona nacional. Posteriormente, se ha procurado aminorar el problema económico con el Plan Badajoz, proyectado en la 11 República y llevado a la práctica en 1952. El 26 abr. 1983, E. se constituye en Comunidad Autónoma (v. ESPAÑA IV).V. t.: 11;111; BADAJOZ 11; CÁCERES 11; MÉRIDA I l.M. A. LÓPEZ OLLERO.
BIBL.: Además de los artículos aparecidos en la "Rev. de Estudios Extremeños", publicada por la Diputación Provincial de Badajoz desde 1945, pueden consultarse: P. VALIENTE LUMBRERAS, La reconquista de Cáceres por Alfonso IX de León, Cáceres 1956; J. MARTÍNEZ QUESADA, Extremadura en el siglo XVIII, Barcelona 1965; R. GóMEZ DE VILLAFRANCA, Extremadura en la guerra de la Independencia española, Badajoz 1908.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.