Extremadura. Etnografia y Folklore.
Categoria:
Cultura
La región se divide en tres zonas: la situada al norte del Tajo es de influencia castellana; la limitada por el Tajo y el Guadiana, propiamente extremeña, y el sur, de influencia andaluza. De clima seco y muy cálido en verano, sus pueblos son grandes y dispersos, con lo que sigue la tónica de la Meseta.Vivienda. En la Baja E. las casas suelen ser de una planta. Si son de dos, la división de los pisos se hace con bóveda de ladrillo sin cimbra, tipo constructivo que, junto con el arco, se generaliza a causa de la ausencia de madera. Las fachadas presentan ventanas con una repisa para sostener tiestos; suelen estar blanqueadas con cal, lo mismo que los interiores. Al entrar en la casa, la primera pieza es el zaguán, y de él se pasa al portal, que da acceso al corral. Los suelos en la zona central, entre Guadiana y Tajo, son de piedras desiguales unidas con cal. Las paredes se adornan con esgrafiados, para lo que emplean baldosas o cantos rodados formando dibujos. A pesar de la gran distancia entre los pueblos, no existen quinterías como en La Mancha ni cortijos de tipo andaluz. Los labradores caminan más de una legua, y cuando la distancia no les permite volver al pueblo, pasan la noche en chozas o en el carro entoldado.Al N del Tajo, por ser una región serrana de frecuentes lluvias y con abundancia de piedra y madera, la construcción se asemeja a la del reino de León, con casas de tipo salmantino-castellano que presentan muros de mampostería en la planta y de entramado de madera en el piso superior, y los balcones volados; estos elementos faltan en la Baja E.En Las Hurdes existe un tipo especial de construcción; esta comarca, asentada en la ladera meridional de la sierra de Francia y que separa Cáceres de Salamanca, es tierra pobre de rocas y pizarra, con matorral, algunos castaños y alcornoques; los pueblos son pequeños y sus viviendas, en las márgenes de los ríos, son chozas de pizarra sin argamasa, sobre las que tienden vigas de madera y, por encima, algún ramaje que sujeta las losas de la cubierta, siempre de poca pendiente. No tienen chimenea, y el humo sale por los espacios entre las piedras. Modalidad muy original constituyen las casas de corcho, que, al sur de Badajoz, sirven para albergue temporal de los leñadores. Las primeras láminas de corcho que sacan, las apilan, y construyen las paredes; de lado a lado, ponen ramas gruesas y otras más delgadas formando una empalizada, que sostiene las láminas de corcho de la cubierta, siempre muy voladas para evitar el sol. A veces, la tierra del suelo también la cubren de corcho; cama, mesas, asientos y hasta la panera para lavar la ropa son de este material. Una vez construida la casa los "sacadores" van a buscar sus familias y allí permanecen el tiempo que duran las faenas.Traje. En Badajoz es sencillo, por influencia manchega, y no deja de presentar interés. En el noroeste hay una zona muy fría, la "Siberia extremeña", donde la ocupación es el pastoreo; los zurrones son de piel de ternera adornados con retales que forman rosetas sobre un paño de tono vivo, a juego con los zajones que siempre visten los ganaderos de reses bravas. En La Serena hay gran variación de sayas de urdimbre de algodón y trama de lana de colores; también son variados los pañuelos de talle. El hombre lucía una chaquetilla de influencia andaluza, de paño grueso oscuro forrado con un rojo vivo. El pastor usaba traje de piel curtida en seco, de tono castaño rojizo, cuya prenda más vistosa era el chaleco bordado en lanas de colores con dibujo floral geométrico; calzaba botas de becerro y polainas sevillanas.En trajes de días festivos, Cáceres presenta mayor variedad e interés, por su vecindad con Salamanca, donde el traje regional es muy rico. En Malpartida es patente la influencia del traje charro. En El Casar lucen sayas bordadas. El más destacado es el de Montehermoso, donde el ruedo completo lo componen siete sayas, algunas plegadas; al busto llevan la esclavina, especie de capita cruzada y sujeta a la espalda con broche de plata. Quizá lo más curioso sea el sombrero de paja en forma de capota, adornado con lanas, cintas, botones y hasta un espejo en el frente de la gorra, en el caso de las solteras. El traje de hombre era de paño muy ajustado con cordones de seda morados y la camisa con bordados.Alimentación. Aunque como en toda la tierra de pastores toman muchas migas de pan, rehogadas con sebo de carnero y con ajos y pimienta, dicen que es "tierra de tajá y no de rebaná". Cierto es que da tono a su alimentación la carne de sus buenas reses, cuyas variadas formas se adaptan a las estaciones, y también consumen durante todo el año los preparados de sus cerdos. La caldereta y el frito son platos primaverales hechos con carne de borrego. El machao de perejil, ajo y sal con agua lo añaden a todos los guisos. Las habas, legumbre del centro y sur de la península, son empleadas con abuso según los versos recogidos en La Serena: "jabas pues el lunes / jabas pues el martes / y el miércoles jabas / y el jueves tomates / el viernes puse fríjoles / por ver si me combenían / me resultaron mu caros / jabas puse al otro día".Industrias. Es foco destacable en la alfarería toda la Tierra de Barros (Badajoz), comarca de nombre muy significativo al respecto. En Salvatierra, Arroyo de la Luz y otros lugares se hacen piezas de cerámica roja fina, con dibujos muy pulidos, y toda clase de pucheros y tarteras, pero destacan las jarras y botijos que mantienen el agua muy fresca. En Montehermoso los adornan con chinitas al modo de la cerámica portuguesa de Niza. Al acabar la primavera estas cerámicas las venden en las calles de Madrid hombres que las transportan sobre sus caballerías. En E. tradicionalmente se han hecho trabajos populares y modestos de hierro retorcido para uso doméstico: soportes de tiestos, hierros de la cocina, etc.Entre las labores femeninas, destacan bellos bordados en blanco y los encajes de la localidad cacereña de Acedo.Usos y costumbres. La matanza del cerdo supone un acontecimiento: "en San Andrés, toma el puerco por los pies". Antes de amanecer encienden los troncos para calentar los calderos llenos de agua, se afilan los cuchillos, se preparan las mesas y disponen los morteros. El matarife es ayudado por los hombres de la casa; las mujeres en la cocina reciben las piezas, lavan las tripas, derriten el redaño, preparan el adobo. Como el trabajo es duro la comida de ese día es buena: el desayuno con migas, perronillas, masas fritas y una copa de aguardiente. En el almuerzo y la cena, tras la sopa o patatas, toman algún plato a base de los "dentros", todo animado por la bota, a la que en este día llaman el "cochino". Al caer la tarde, los jóvenes anuncian cantando que va a comenzar la fiesta y todos acuden a la casa de la matanza donde hay un animado baile. "Si quieres tener un buen año, mata cerdo". Se reconoce la importancia de la matanza por el dicho: "En Extremadura los carrascos dan jamones y las encinas salchichones". Otro momento de interés para los labradores es la recogida de la aceituna, que da lugar a una serie de festejos, en los que se entonan canciones.Fiestas. Los mozos acostumbran a salir de ronda; con guitarras y bandurrias van a las ventanas de las mozas a cantar. En Villanueva de la Vera durante los carnavales celebran la curiosa fiesta del Pero-Palo; es éste un monigote en forma de hombre, que llevan en una escalerilla, y representa el carnaval. El domingo al amanecer, Pero-Palo recorre el pueblo, las gentes bailan y cantan a su alrededor; el martes se celebra la sentencia de PeroPalo, después el ofrecimiento, la jura de la bandera y, finalmente, le dan muerte. Es una variante de la muerte del carnaval, que en Madrid se conocía con el nombre de "el entierro de la sardina". Interés tienen las fiestas patronales, como la de la Virgen de la Montaña en Cáceres, destacando la celebración de N. S. de Guadalupe, patrona de E.N. DE HOYOS SANCHO.
BIBL.: P. M. DE ARTINANO, Les ferronneries populaires en Estrémadure et Andalousie, en Art Populaire, 1,218-220; M. GARCÍA MATOs, Lírica popular de la Alta Extremadura, Madrid s. f.; B. GIL GARCÍA, Cancionero popular de Extremadura, Valls 1931; V. GUTIÉRREZ MACíAS, Cáceres, "Temas españoles", n- 300; N. DE HoYOS SANCHO, El traje regional en Extremadura, "Rev. de Dialectología y de Tradiciones Populares" X, Madrid 1955, 155-177 y 353-385; A. RODRÍGUEZ MOÑINO, Diccionario geográfico popular de Extremadura, Madrid 1965.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.