Eugenesia. Medicina. MEDICINA
Categoria:
Medicina
Concepto. Del griego eugenein, engendrar bien. Entendemos por e. el conjunto de conocimientos que tienen por objeto engendrar hijos sanos (e. positiva). Evitar el nacimiento de aquellos tarados con enfermedades hereditarias (e. negativa). Con el nombre de e. racial se entiende la orientada hacia la mejora de la raza, en contraposición a la familiar.Consideraciones históricas. Las bases científicas de la herencia en el reino vegetal fueron estudiadas, a mediados del s. xix, por el monje agustino G. J. Mendel (v.), pero sus trabajos no fueron dados a conocer hasta finales de siglo. La gloria de la aplicación de aquellos estudios al hombre corresponde a F. Galton (v.), que fue también el primero en utilizar el término e. alrededor del año 1883. En 1905 sostuvo la necesidad del certificado prematrimonial para asegurar la idoneidad eugenésica de los contrayentes, y fundó en la Univ. de Londres un laboratorio de e. que poco después de su muerte recibió el nombre de Galton Eugenics Laboratory. En 1908 se creó la Eugenics Education Society con el fin de impulsar estos estudios.El movimiento eugenésico se difundió rápidamente en USA. La primera ley de esterilización eugenésica, se estableció, en 1907, en el estado de Indiana. Poco a poco siguieron su ejemplo otros estados federales y hoy son numerosos los que cuentan con alguna legislación de este género.En Europa, el primer congreso de e. tuvo lugar en 1924, en Italia. Poco después, en 1928, apareció en la Eugenics Review el programa noruego de e. En Alemania el movimiento tomó su matiz marcadamente racista: defensa de la pureza de la raza aria, desprecio a las razas inferiores y persecución contra los judíos. El triunfo del régimen nazi favoreció la implantación de toda clase de medidas eugenésicas. Durante los últimos años del nazismo, coincidiendo con la II Guerra mundial (1939-45), se tomaron medidas violentas e inhumanitarias que obligaron a la Santa Sede a protestar repetidas veces. La política de higiene racial (Razzenhygiene) llegó al extremo de vaciar los manicomios mediante la eutanasia (v.) sistemática de los enfermos mentales.En el Japón de la posguerra la palabra e. adquirió un nuevo significado. En 1954 se montaron 700 "consultorios de e." con el fin de diseminar el control de la natalidad en aquel país.División. La e. positiva tiende a mejorar el patrimonio hereditario a través de la modificación de las condiciones ambientales y sociales en las que el individuo nace, vive y se desarrolla. Las medidas propuestas coinciden en buena parte con las de la higiene: mejora de la casa, de los talleres, fábricas y oficinas; cuidado de la alimentación; protección a las madres durante el embarazo; fomento de la práctica de los deportes; etc. En las últimas décadas se ha observado en varios países un aumento de la estatura media atribuible a una dieta alimenticia más adecuada. La e. negativa se limita, por el contrario, a evitar la transmisión de determinadas enfermedades infecciosas congénitas o hereditarias. Es bien conocido que algunas enfermedades infecciosas se contagian en el seno materno, p. ej., la sífilis; otras, en el momento del parto, p. ej., la blenorragia; otras, por último, en la primera infancia, como la tuberculosis. Ninguna de estas enfermedades se pueden considerar hereditarias en sentido estricto, porque no afectan al conjunto de caracteres somáticos y psíquicos que se transmiten por herencia, sin embargo, algunos autores han empleado el término heredosífilis para designar la sífilis del recién nacido. Desde el punto de vista práctico la e. se ocupa de la prevención de estas enfermedades.En general las enfermedades mentales como neurosis (v.), psicosis (v.) maníacodepresiva, esquizofrenia (v.), epilepsia (v.), cte., son susceptibles de transmisión hereditaria en sentido lato. Parece que no se hereda la enfermedad en sí, sino simplemente una cierta predisposición que estaría ligada con el tipo constitucional.El tercer grupo de afecciones que interesan a la e. está constituido por las enfermedades hereditarias sensu stricto, es decir, aquellas que se transmiten de padres a hijos de modo semejante a como se transmiten los caracteres de la especie y del individuo. Un factor patológico hereditario tiene el mismo sustrato material que la herencia normal, y se transmite, por tanto, a través de un gene deforme. Entendidas en este sentido estricto, las enfermedades hereditarias son menos frecuentes de lo que se cree y tienen poca importancia práctica. Basta recordar, p. ej., el albinismo o falta de pigmentación cutánea provocada por una alteración metabólica, la alcaptonuria con oscurecimiento de la orina en presencia de luz, la fenilcetonuria o aparición en la orina de ácido fenilpirúvico, la enfermedad de Dupuytren o contracción de los tendones de las manos, la hemofilia o tendencia a las hemorragias, algunos tipos de sordomudez y ceguera, etc.Medidas eugenésicas. Los conocimientos actuales sobre la herencia han venido a confirmar la prohibición tradicional de los matrimonios entre consanguíneos. El hecho de la consanguinidad (v.) no es un factor patológico en sí, sino que se limita a revelar las disposiciones hereditarias latentes en los esposos. Se trataría de factores recesivos que normalmente quedan ocultos cuando el matrimonio se realiza entre individuos no consanguíneos. Recientes investigaciones llevadas a cabo en Francia, han demostrado la influencia nefasta de los matrimonios entre parientes. El porcentaje de niños afectados por anomalías congénitas era alrededor del 3% de la población, pero subía al 6,8 y 18% cuando la consanguinidad de los esposos era respectivamente de 6°, 5° y 4° grado, según la computación civil.Las principales medidas eugenésicas, propuestas a partir de principios de siglo, han sido: la prohibición del matrimonio por motivos médicos, el certificado médico prematrimonial y la esterilización.a. Prohibición del matrimonio. Es cierto que el médico puede verse obligado a desaconsejar el matrimonio por causa de enfermedad, en algunos casos. Sin embargo, los partidarios a ultranza de la e. no se limitaron a aconsejar, sino que quisieron que la ley civil prohibiese el matrimonio de aquellas personas en las cuales un examen médico minucioso descubriese la existencia de enfermedades o taras hereditarias. En el terreno de la psiquiatría no parecen existir bases científicas suficientes para establecer esa prohibición. El profesor de esta materia de la Univ. de Madrid, Dr. Vallejo-Nájera (v.), afirmaba hace unos años que "de no presentar conclusiones biológicas rotundas y concretas, nunca podremos reclamar leyes eugenésicas mutilantes o privativas de una función fisiológica con el pretexto de amparar al individuo futuro y a la sociedad de las lacras de la anormalidad mental" (A. Vallejo-Nájera, La sexualización de los psicópatas, Madrid 1934, 49). Esas conclusiones no existen todavía ya que las excepciones a las leyes de la herencia son tan numerosas en la práctica psiquiátrica que casi no pueden llamarse leyes.Con respecto a las enfermedades infecciosas, a principios del año 1950 se discutió en el parlamento italiano un proyecto de ley para evitar la difusión de las enfermedades venéreas. Se calculaba que en Italia no menos de tres millones y medio de hombres, entre las edades de 14 y 45 años, padecían de blenorragia. Las consecuencias de esta enfermedad eran esterilidad, en unos casos y ceguera de nacimiento por contagio durante el parto, en otros. Las consecuencias de la sífilis eran también desoladoras (V. VENÉREAS, ENFERMEDADES).Por último, con respecto a las enfermedades hereditarias en sentido estricto, los nuevos descubrimientos de la genética (v.) han puesto de relieve toda la complejidad de la situación. La fenilcetonuria, que es una enfermedad del metabolismo del sistema nervioso, aparece sólo en un caso de cada 30.000 hombres; sin embargo, se ha calculado que el gene recesivo se encuentra en uno de cada 100. Los especialistas en genética se encuentran ante el problema de que los genes defectivos son cada vez más frecuentes en la población humana, aunque no se perciban sus efectos, pero no se ve con claridad cuál es la conducta a seguir.Para el punto de vista moral de esta medida v. ii.b. El certificado médico prematrimonial. La conveniencia de tín reconocimiento médico previo al matrimonio es evidente. Ya se ha indicado que algunos eugenistas han propuesto la implantación del certificado médico con carácter obligatorio; en consecuencia, se prohibiría casarse a aquellas personas que no reuniesen las condiciones necesarias de salud según la ley.Se debe rechazar rotundamente este tipo de prohibición legal y, por tanto, el certificado obligatorio y eliminatorio, por ir en contra de los derechos de la persona humana, e incluso en algunos casos podría ir en contra de un deber de conciencia. Asimismo esta clase de certificado sería un atentado contra la competencia exclusiva de la Iglesia en materia de impedimentos matrimoniales. Una segunda posibilidad ofrece menores inconvenientes. El Estado podría establecer un certificado médico prematrimonial obligatorio, pero no eliminatorio. De este modo se dejaba en libertad a los contrayentes para que tomaran personalmente la decisión que juzgasen más oportuna. Parece claro que, en numerosos casos, la perspectiva del examen médico evitaría el matrimonio de aquellos candidatos afectos de alguna tara patológica. Vale la pena mencionar una tercera posibilidad que encaja todavía mejor dentro del ideal cristiano de libertad y responsabilidad. Se trata de la introducción gradual de la visita médica prematrimonial sin ninguna intervención de los poderes públicos.Una de las conclusiones del IV Congreso Internacional de Médicos Católicos afirmaba que el Estado no debe imponer ninguna limitación a la libertad del individuo para contraer matrimonio, ni siquiera por motivos médicos; al mismo tiempo se reconocía la utilidad del certificado prematrimonial como medida eugenésica para tutelar la sanidad individual y familiar, con tal que este certificado fuese libre, informativo y personal (cfr. Actas del Congreso, Ed. Orizzonte Medico, Roma 1950, 367 ss.).c. Esterilización (v.). La prohibición del matrimonio desde el punto de vista eugenésico tiene serios inconvenientes de orden práctico, aparte de los de orden moral. Por este motivo los eugenistas propusieron como una medida más eficaz la esterilización del cónyuge tarado. Los argumentos que se han presentado para justificar la esterilización son dos. En primer lugar, se pretende evitar que nazca un anormal, pero ya se ha indicado la complejidad de las leyes de la herencia lo cual quita base científica a este modo de proceder. En segundo lugar se arguye que los anormales pueden llegar a ser una carga considerable para la sociedad. Pero si se aceptara este principio sería lógico también provocar el aborto de los fetos con taras hereditarias, el infanticidio de los niños débiles, y la eutanasia de los enfermos incurables.Hoy en día nadie acepta estas ideas bárbaras e inhumanas. Por el contrario, en todos los países existen instituciones dedicadas a la rehabilitación de los enfermos que padecen alguna incapacidad funcional de mayor o menor importancia.En cuanto a la esterilización voluntaria baste decir que el hombre no tiene sobre su cuerpo un título de dominio sino sólo de usufructo y administración. No puede, como consecuencia, atentar contra su vida o mutilar su cuerpo, aunque sea lícito subordinar el bien de una parte al del todo cuando se hace necesaria una intervención quirúrgica mutilante (V. MUTILACIÓN).V. t.: ESTERILIZACIÓN.J. LÓPEZ NAVARRO.
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