Eugenesia. Teologia Moral. TEOL.
Categoria:
Teología
Para dar un juicio moral sobre la e. se recogen los documentos del Magisterio sobre el tema, siguiendo un orden cronológico.Pío XI, en la ene. Casti connubii, frente a los que, ante los posibles peligros para la vida del feto (taras hereditarias sobre todo), habían llegado incluso a proponer el aborto por motivos eugenésicos, dice: "Lo que se suele aducir en favor de la indicación social y eugenésica se debe y se puede tener en cuenta siendo los medios lícitos y honestos, y dentro de los límites debidos; pero es inmoral querer proveer a la necesidad en que ello se apoya, dando muerte a los inocentes" (n. 23, en P. Galindo, o. c. en bibl.). A continuación, señala los límites de la e. y los errores doctrinales en que incurren los defensores a ultranza de la nueva ciencia: "Hay’ algunos, en efecto, que... quisieran que se prohibiese por la pública autoridad contraer matrimonio a todos los que, según las normas y conjeturas de su ciencia, juzgan que habían de engendrar hijos defectuosos por razón de la transmisión hereditaria, aun cuando sean de suyo aptos para contraer matrimonio... Cuantos obran de este modo, se olvidan de que es más santa la familia que el Estado, y de que los hombres se engendran principalmente no para la tierra y el tiempo, sino para el cielo y la eternidad. Y de ninguna, manera se puede permtitir que a los hombres de suyo capaces de matrimonio se les considere gravemente culpables si lo contraen, porque se conjetura que, aun empleando el mayor cuidado y diligencia, han de engendrar hijos defectuosos; aunque de ordinario se les debe aconsejar que no lo contraigan" (ib. n. 24).Unos años más tarde, un decr. del Santo Oficio, de 11 ag. 1936, con motivo de una consulta acerca de una ley eugenésica, afirmaba que la esterilización realizada para impedir la prole "es una acción intrínsecamente mala por falta de derecho en el agente", ya que ni el propio interesado ni la autoridad pública tienen dominio directo en los miembros del cuerpo que se extienda hasta ese extremo. Añadía el decr. que aunque no debe ser reprobado el fin de la ley, que es procurar la salud y el vigor de la futura prole e impedir la prole tarada, debe ser reprobado íntegramente el medio que se prescribe para obtener el fin.Sobre estos temas volvió a hablar Pío XII con ocasión del I Simposio Internacional de Genética Médica (8 sept. 1953). Era imposible moralmente admitir medidas eugenésicas tales como la prohibición del matrimonio o la esterilización. Es cierto, añadió, que el fin propuesto es bueno, pero los medios sugeridos lesionarían el derecho personal a contraer matrimonio o el derecho a la integridad física.El Congreso Internacional para la Transfusión de Sangre (5 sept. 1958) dio oportunidad a Pío XII para volver sobre el tema: "De una manera general, es necesario señalar primeramente la necesidad de suministrar al público las informaciones indispensables sobre la sangre y la herencia, a fin de permitir a los individuos y a las familias ponerse en guardia contra terribles accidentes".Una semana después (12 sept. 1958) el Papa dirigía la palabra al VII Congreso Internacional de Hematología y respondía a algunas preguntas formuladas en el campo de la e.En los diferentes casos presentados se trataba de la obligación de conciencia de evitar un peligro más o menos grave. Con este motivo Pío XII dio las normas siguientes: "Esta obligación es proporcional a la gravedad del posible daño, a su probabilidad más o menos grande, a la intensidad y a la proximidad de la influencia perniciosa ejercida, a la gravedad de los motivos que obligan a realizar actos dañosos y a permitir las consecuencias nefastas". Sólo el médico especialista puede dar respuesta adecuada a estas cuestiones. Desde el punto de vista moral, es evidente que hay que tener en cuenta los riesgos reales que entran en juego.Según esos principios, siguió diciendo el Papa, se podría responder afirmativamente a la primera pregunta: "¿Es necesario aconsejar, en general, la visita médica prematrimonial, y en particular, el examen de la sangre?". Esa visita debe aconsejarse, y más aún, si el peligre fuese verdaderamente grave, el examen médico podría incluso ser obligatorio.La segunda pregunta se refería a si está permitido desaconsejar el matrimonio a dos novios en los cuales el análisis médico revela la posibilidad de alguna tara hereditaria en la descendencia (en concreto se refería al mal mediterráneo). La respuesta de Pío XII afirmaba que se podía desaconsejar pero no prohibir el matrimonio.La tercera pregunta era: ¿Qué hacer si se comprueba la presencia de este trastorno hematológico después del matrimonio? ¿Está permitido desaconsejarles tener hijos? De nuevo el Papa reiteró su magisterio anterior: "Se les puede desaconsejar tener hijos, pero no se les puede prohibir". Como es sabido, el método a emplear para evitar el embarazo en esos casos tiene que estar dentro de ías normas de la moral cristiana (v. NATALIDAD 111).De modo que la e. negativa, que lleva a la prohibición del matrimonio o a la esterilización, es inmoral. La e. positiva, que tiende al mejoramiento de los individuos (somática y psíquicamente) es no sólo lícita sino recomendable, con tal que no se limite la libertad que todo hombre tiene a contraer matrimonio y a tener descendencia, aunque en ciertos casos, como se ha visto, se le pueda y deba desaconsejar.V. t.: ESTERILIZACIÓN.J. LÓPEZ NAVARRO.
BIBL.: F. ROBERTI, Diccionario de Teología Moral, Barcelona 1960; A. BOSCHI, Questioni moral¡ sal matrimonio, Turín 1963, 446-526; L. ALONSO MUÑOYERRO, Moral médica en los sacramentos de la Iglesia, 4 ed. Madrid 1955, 168-198; J. PAQUIN, Morale e medicina, Roma 1958, 237-255, 266-269; P. GALINDO, Colección de encíclicas y documentos pontificios, 7 ed. Madrid 1967.
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