Etruscos. Arqueologia. CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Pueblo de la Italia antigua, que ocupó la región comprendida entre el Tíber y el Arno. Los e. se conocen también con el nombre de tirrenos. Desempeñan un importante papel en la historia de Occidente hacia el 700 a. C., y alcanzan una espléndida civilización hasta ser definitivamente absorbidos por Roma.El estudio de la historia y la civilización de los e. es el objeto de la etruscología que comenzó a elaborarse a partir del s. XVIII, y alcanzó gran auge debido a la riqueza y espectacularidad de sus monumentos funerarios, sobre todo a partir de 1828, cuando se descubrió la primera tumba e. Los e. han estado envueltos siempre en una aureola de misterio, entre otras causas porque era muy poco lo que se sabía de sus orígenes y del periodo formativo de su cultura, y por el hecho de que su escritura no ha sido totalmente descifrada, motivos que han atraído el interés tanto de los especialistas (antropólogos, lingüistas, arqueólogos, historiadores) como de los no especialistas.La arqueología ha puesto de manifiesto que en todos los lugares más importantes de la región toscana se encuentra, por debajo de los niveles e., un nivel arqueológico que corresponde a la cultura vilanoviana, sin que sea posible establecer una separación tajante entre ambas que permita deducir una conquista del territorio ni una sustitución étnica. Con esta base, se ha elaborado la teoría de que los orígenes de la cultura e. han de buscarse en la transformación paulatina de la cultura de Vilanova operada por la aportación de importantes influencias anatólicas. Esta teoría es una solución intermedia entre dos tendencias mantenidas desde muy antiguo; una, la de su origen oriental y otra, la de su autoctonía, rechazada definitivamente otra tercera teoría que propugna la formación de la cultura e. más allá de los Alpes. Falta todavía por determinar su proceso formativo y la naturaleza e intensidad de los elementos extranjeros. Las ciudades e. son aún poco conocidas, por la superposición de las ciudades romanas, que han hecho desaparecer casi todos sus vestigios; solamente una ciudad de regular importancia, Marzabotto, ha permitido el estudio arqueológico. La arqueología e. es sobre todo funeraria (v. FUNERARIO, ARTE) conocida por las famosas tumbas pintadas, descubiertas en Tarquinia a partir de 1958 mediante el empleo del magnetómetro de protones.Entre las necrópolis, e. más notables se encuentran: Tarquinia, Vulci, Chiusi, Caere y Orbieto. El tipo de tumba e. clásica es la cámara excavada en la roca, cuyos muros se decoran muchas veces con pinturas o relieves polícromos que imitan las viviendas, aunque también existen otros tipos de tumbas. El rito funerario es tanto la inhumación como la incineración, practicándose el primero sobre todo en la Etruria meridional y el segundo en la septentrional, donde aparecen los canopos y urnas con decoraciones historiadas como en Volterra, Chiusi y Perusa. Debido al rito de la incineración, los estudios antropológicos no han sido posibles en extensas zonas del territorio e.Su religión, que era revelada, concede gran importancia al problema de ultratumba (v.), sobre todo cuando a la creencia en una vida en la tumba se sobrepone la de una vida colectiva en un infierno subterráneo. Un aspecto muy característico lo constituyen las técnicas adivinatorias (v. ADIVINACIóN i), a través sobre todo del hígado de las víctimas, técnicas muy relacionadas con las de los anatolios y babilonios. El testimonio arqueológico más interesante sobre esta práctica es el hígado de bronce de Plasencia, dividido en sectores, cada uno de los cuales lleva inscrito un nombre, que corresponde a cada una de las regiones celestes.Los textos hallados, además, no son muy largos; el más amplio es el de la momia de Zagreb, que estaba envuelta en un sudario hecho con un libro e. (un volumen copiado sobre una tela de lino) y que contenía en total 1.185 palabras. La lengua e. (v. i) que conocemos es la que aparece en los textos, y éstos pertenecen a épocas muy distintas dentro de un periodo de tiempo que abarca seis siglos.Existe una estructura unitaria de la sociedad basada en la familia, reflejo de un sistema político unitario. La estructura fundamental de la civilización e., la ciudad-estado (polis), tiene un valor en el mundo e. más preciso que entre los griegos (V. POLIS); con un carácter propio, la ciudad e. es un agregado de viviendas que constituye una unidad orgánica de protección ante el peligro externo, unidad que fue sentida con un criterio religioso. Existían diversos grados de ciudad, pero no se subordinaban las menores a las mayores, aunque se agrupaban en una federación de 12 ciudades dotadas de órganos comunitarios. Políticamente, los e. permanecieron siempre en el estadio de las ciudades independientes, aunque éstas estuviesen federadas. Las ciudades (v. CIUDAD III) tuvieron en su origen un régimen monárquico, pero de la monarquía de la época arcaica se pasa a un sistema republicano, proceso que tiene lugar después que en Grecia; al comienzo de la república, en el del s. v a. C., Etruria vive un momento de tiranía iluminada. Toda la fase republicana que va del s. v al i a. C., la ciudad e. permanece con un sistema oligárquico, con preponderancia de la clase de los caballeros. En el momento de las guerras contra Roma, obedecen a magistrados elegidos anualmente; estos magistrados provienen de una aristocracia de propietarios que dominan a los siervos.El arte e., aunque no es original, pues debe mucho al griego, supo darle a sus obras un realismo y un sentido muy fuerte de la expresión. Su evolución presenta varias fases: la primera, del s. vii al vi, es orientalizante, la segunda, del s. vi al iv, se inicia con la instalación de los ceramistas griegos en los centros artísticos prósperos de la costa tirrena, produciéndose la imitación de la cerámica ática de figuras negras, y más tarde de la cerámica ática de figuras rojas, estilos que se imitan en la decoración pintada de las tumbas; la tercera fase, que comienza en el s. iv a. C., se caracteriza por la influencia helenística.V. t.: I;ITALIA III; FUNERARIO, ARTE I, 7.
ELENA ORTA.
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