Etruscos.historia. HIST.
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Historia
Origen. Ya en la Antigüedad hubo diversas hipótesis sobre el origen de este pueblo. Para Dionisio de Halicarnaso los e. eran autóctonos. Según Herodoto, emigraron de Lidia, en Asia Menor, a las órdenes de Tirreno, hijo de Ati, rey de Lidia. Para Helánico eran pelasgos. El problema de los orígenes de los e. lo ha situado la investigación moderna en la procedencia del pueblo y no en la formación étnica. La lingüística señala afinidades con un dialecto hablado en Lemnos, antes de la conquista de la isla por los atenienses en el s. Vi, y la arqueología nos hace ver que la cultura e. se hallaba étnicamente definida en las inscripciones que van desde el s. vil hasta el principio del Imperio romano. Se extendía por el Lacio septentrional, Toscana, Campania y valle del Pó. La fase más antigua se confunde con la cultura vilanoviana del hierro y estaba impregnada de elementos orientales. Las tesis de los autores modernos sobre el origen de los e. son tres: la de la procedencia oriental, la de la septentrional y la de la autoctonía. Ninguna de estas tesis explica satisfactoriamente los datos de la tradición, de la lingüística, y de la arqueología. Se ha pensado que los e. estén citados en una inscripción jeroglífica, pero no es seguro. La civilización de la Etruria antigua se debe a la influencia extranjera (periodo orientalizante), mientras el complejo nacional e. procede lingüística y culturalmente de Italia.La expansión etrusca. Las fuentes antiguas hablan de una talasocracia y expansión e. Así, los e. aparecen en la isla de Samos, Ática, Córcega, Cerdeña, Baleares y la costa de España; controlaban los mares Tirrénico, Jónico y las costas de Sicilia, y estaban en buenas relaciones con los cartagineses. A juzgar por la arqueología también visitaron el sur de la Galia. Dominaron Campania y Roma y llegaron hasta el valle del Po. Exportaban cerámica e importaban minerales, oro, estaño, hierro, etc.Alfabeto y lengua. Se conoce bien la escritura e. (derivada del alfabeto griego), pero no así la lengua, que se ha comparado sin resultado con el griego, armenio, vasco, caucasio, dravídico y con otras lenguas itálicas. Tampoco es una lengua indoeuropea. El parentesco más próximo lo ofrece con la lengua de la isla de Lemnos, anterior a la conquista ateniense de la isla. Se conservan varios miles de inscripciones, la mayoría de carácter funerario, en las que es posible conocer los cargos de los difuntos, el prenomen, el nombre gentilicio, el patronímico y a veces el nombre de la madre. También se conocen inscripciones votivas: las más antiguas con el nombre del dedicante y formas rituales; con el nombre de la divinidad, las más recientes. Algunas inscripciones son largas, como la de la teja de Capua, el manuscrito sobre tela de la momia del Museo de Zagreb, y la de la piedra de límite del Museo de Perusa. En la actualidad los estudios lingüísticos del e. se centran en una mayor precisión de los datos epigráficos y fonéticos; para su interpretación se utiliza el método comparativo. Se ha encontrado algún texto bilingüe, pero de poca importancia. Otras fuentes para el conocimiento de la lengua son las glosas de los escritos clásicos, los elementos e. conservados en el léxico latino, o en la toponimia y las supuestas traducciones de textos e. al latín. La investigación moderna ha logrado entender la mayoría de las inscripciones e.Centros etruscos. La arqueología ha puesto al descubierto un número relativamente elevado de ciudades y necrópolis (v. ii). Razones geográficas e históricas dividen a Etruria en dos zonas: meridional y septentrional. El límite aproximado entre las dos regiones se sitúa entre los torrentes Fiora, que desagua en el Tirreno, y el Paglia, que desemboca en el Tíber, o sea los límites actuales del Lacio y Toscana. La Etruria meridional o lacial está formada por terrenos volcánicos y aluviales, con montañas y lagos; ríos y campos de rica vegetación forman la Etruria septentrional. La Etruria meridional se desarrolló pronto; tuvo antiguas y grandes ciudades como Caere (actual Cerveteri), Tarquinia, Veio, Vulci, asentadas en las proximidades del mar, y se incorporó tempranamente al Imperio romano. Las ciudades de la Etruria septentrional se encontraban aisladas unas de otras, como Arezzo, Chiusi, Cortona, Fiésole, Siena y Volterra. Florecieron al final de la civilización e. y en época romana. Roma fue el centro de una monarquía e., con edificios, obras de arte, lengua y religión e. A 18 Km. se encuentra Veio, que sostuvo una lucha implacable con Roma desde finales del s. v a principios del s. iv, siendo arrasada en el a. 396; es muy conocida de ella el grupo escultórico de terracotas pintadas, de estilo arcaico, descollando la de Apolo. Caere es famosa por sus necrópolis, como la tumba RegoliniGalassi, del periodo orientalizante, y por las grandiosas tumbas de cúpula. Tarquinia ha dado un número elevado de tumbas pintadas, excavadas en la roca, y de túmulos. En Vulci, son célebres las pinturas de la tumba Fran~ois (s. iv-iii), con escenas de la antigua historia de Etruria, los objetos de bronce, la escultura en piedra y los vasos griegos importados.Algunas centros del interior eran muy famosos, como Bolsena, y Falerii, importante por sus templos. En la Etruria septentrional, Arezzo tuvo buenos talleres de cerámica. Vetulonia, en la costa, fue una gran ciudad a juzgar por la extensión de las necrópolis. Populonia fue un centro minero de hierro de primer orden. Chiusi tiene en sus alrededores multitud de sepulcros. A la época arcaica pertenecen los vasos canopos, osarios, con cabeza humana. Conserva tumbas de cámara, de época arcaica, pintadas con escenas de la vida. Entre los s. vi y v, los cipos funerarios ofrecen relieves de escenas de juegos,_ funerales, banquetes, etc. En etapa más reciente la ciudad albergaba buenos talleres de ricas urnas pintadas de terracota con la figura del difunto y relieves de carácter mitológico.Perusa fue un centro productor de bronces. Volterra es famosa por sus urnas de alabastro. La ciudad e. más importante de Campania es Capua, que ha proporcionado buenas terracotas arquitectónicas y estatuas votivas. En el Adriático, Spina se halla en curso de excavación.Organización política y social. Generalmente se acepta que la organización urbana coincide con la soberanía política en el sentido de la polis (v.) griega. Parece ser que existió una incorporación de la ciudad-estado a una institución permanente, al modo de una liga o federación con centro único. En la organización política y social interna de la ciudad prevaleció una clase aristocrática del Estado. En cuanto a la liga, los autores antiguos hablan de duodecim populi, de Etruria o de omnis Etruria. Debe ser interpretada como una entidad práctica, militar y política. Esta liga era objeto de consultas y reuniones en el Fanum Voltumnae, con juegos y fiestas. Etruria tenía 12 decumoni o reyes, de los que uno mandaba sobre los otros, un rey se elegía entre 12 pueblos, y un sacerdote en el Fanum Voltumnae, todo lo cual parece que se relaciona con la liga. También se menciona un jefe de la comunidad de los Estados e., algunas veces designado con el título de sacerdos. En inscripciones imperiales se lee el título de praetor Etruriae, que se identifica con la suprema presidencia de la liga. Otras fuentes hablan de principes y de lictores. Todo lo cual indica un mando colegiado en los centros de la Etruria meridional; después debieron celebrarse fiestas panetruscas en el santuario de Voltumna. Las ciudades en edad arcaica las gobernaban los reyes, como en Roma, con poder judicial, militar y religioso. La monarquía era hereditaria y sus símbolos de poder eran la corona de oro, el cetro, la toga palmata, el trono y las fasces.En los s. vl-ly se produjo el paso de la monarquía al estado oligárquico con magistraturas colegiadas y temporales; a veces hubo poder temporal (tiranía) o soluciones democráticas. En algunas ciudades, como en Volsini, en Arezzo o en Volterra, se mantuvo, por corto tiempo, una anarquía popular. La titulación de las magistraturas e. se conoce por las inscripciones. El título más frecuente es el de praetor; siguen a éste el de zilath, que se relaciona con el griego prótanis y el de maru, equivalente al de aediles. Se conocen otros cargos militares, administrativos y religiosos; todos ellos poseen un carácter urbano. El Estado oligárquico presupone una organización social gentilicia, como la de Etruria. En las inscripciones de Etruria septentrional aparecen con frecuencia libertos y siervos. Una verdadera revolución proletaria tuvo lugar en Arezzo y Volsini, en la primera mitad del s. in con la conquista del poder por los rebeldes, que abolieron momentáneamente las diferencias de castas. Las mujeres e. gozaban de una buena situación en la sociedad, en paridad social con el hombre.Economía. Las fuentes principales de ingresos eran el comercio, la navegación, la agricultura y la industria. La economía del país era en gran parte ganadera y agrícola. Se conoce la producción de algunas ciudades en el s. in, que participaron con sus productos en las empresas de ultramar de Escipión el Africano. Caere envió granos y otros víveres; Tarquinia, velas de naves; Roselle, granos y materiales de construcción naval; Populonia, hierro; Chiusi, granos y maderas, al igual que Perusa; Arezzo, granos, armas y herramientas de trabajo, y Volterra, granos. En las zonas meridional y central predominaba la agricultura. Populonia era un centro metalúrgico y Arezzo una gran ciudad industrial. Vetulonia y Populonia eran las zonas mineras. Las ciudades más importantes por la producción de objetos de bronce eran Perusa, Bisengio y Vulci. El hierro y bronce se trabajaban también en Campania. Famosas fueron las fábricas de cerámica en Arezzo así como la industria del tejido y del cuero. La técnica e. se desarrolló principalmente en el aprovechamiento y descubrimiento de aguas, como en el valle del Po, en el Ponte Sodo de Veio, o en Cosa.Religión. Los e. tuvieron fama de ser uno de los pueblos más religiosos del mundo antiguo. Muchos elementos de la religión e. pasaron a la romana. Las fuentes de conocimiento son directas, p. ej., los textos e. originales; los textos rituales de la momia de Zagreb y de la teja de Capua; objetos con inscripciones, como el hígado de Plasencia y los monumentos figurativos. Fuentes indirectas son los autores griegos y latinos. Desde antiguo influyó poderosamente la religión griega en la e. Pervivieron formas fetichistas, el culto a los árboles y a las aguas.Había una cierta imprecisión en lo tocante al número, formas y cualidad de los seres sobrenaturales. Se conocen los nombres de las grandes divinidades e. con ciertos paralelos en Grecia: Tih (equivalente al Zeus griego), Un¡ (Hera), Minerva (Atenea), Seth1ans (Hefaistos), Turnus (Mercurio) y Turan (Venus). Con la religión griega se produjo sincretismo y contaminación. También se observa el proceso de individualización y de transformación de un espíritu chithónico de una localidad de la Etruria meridional, en una gran divinidad, como el deus Etruriae princeps, y los espíritus de la guerra Laran, Letha y Maris. Los dioses se concibieron antropomórficamente. Los autores antiguos hablan de dei superiora, e involuti, de dei consenti o complica, Penati, novensiles, Favores opertanei, Lares, Manes, etc. La disciplina e. fue muy famosa en el ritual de los sacrificios y ceremonias. En las relaciones entre los hombres y dioses predomina una concepción pesimista. En época arcaica se creía en la pervivencia del muerto en la tumba, después en un viaje a ultratumba acompañado de Charun, frecuentemente a caballo. El orfismo no parece que tuvo gran influencia, a diferencia de los cultos dionisiacos. Famosos fueron en toda la Antigüedad los libros aquerónticos de los e. para obtener la inmortalidad y deificación de los difuntos.V. t.: II; ITALIA IV.J. M. BLÁZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: L. BANTI, Die Welt der Etruske, Stuttgart 1960; J. M. BLÁzQuEz, Representaciones de puertas en la pintura arcaica etrusca, "Cuadernos de trabajos de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma" 19 (1957) 49-74; íD, Caballos en el infierno etrusco, "Ampurias" 19-20 (1957-58) 31-68; íD, La Tomba del Cardinale y la influencia órfico-pitagórica en las creencias etruscas de ultratumba, "Latomus" 26 (1965) 3-39; íD, Aportaciones al estudio del simbolismo funerario del huevo y granada en las creencias populares de las antiguas religiones mediterráneas, "Revista de Dialectología y tradiciones populares" 2-3 (1967) 132-160; J. HEURGON, La vie quotidienne chez les étrusques, París 1961; G. A. MANSUNELLI, Les étrusques, París 1965; M. PALLOTTINo, Etruscología, Buenos Aires 1965; A. BOETHIUS y OTROS, Etruscan Culture. Land and People, Nueva York 1962.
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