Etnologfa CIENCIA
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Ciencia
1. Concepto. Etimológicamente significa tratado o ciencia de los pueblos, del griego etnos (pueblo) y logos (tratado). Se distingue en la bibliografía alemana entre etnografía, ciencia descriptiva de los pueblos, y e., comparación de datos proporcionados por la etnografía y formulación de teorías y doctrinas. La etnografía (v.) se constituiría así en método y fuente de la e. o análisis comparativo de las culturas. En los países anglosajones suele denominarse esta ciencia antropología cultural, en oposición a la antropología física y biológica; no obstante, los aspectos físicos y biológicos han de ser integrados también en el estudio etnológico, como consecuencia de la doble vertiente del hombre en cuanto ser que ocupa su puesto en la clasificación zoológica (hominido) y en cuanto creador de cultura (humanido). Suele definirse la e., en un sentido amplio, como ciencia que trata de las culturas humanas. En todo caso, la e. ha de considerarse como parte de la antropología (v.) en el sentido clásico del s. xix, centrando el estudio sobre el hombre como ente social creador de cultura, o con un criterio más actual, como una especialidad dentro de las ciencias humanas (v. CIENCIA iii y vu). La literatura científica británica suele distinguir entre antropología social (v. ANTROPOLocíA vi) y e., orientada esta última hacia la historia de los pueblos que carecen de testimonio escrito, por lo que se vincula a la arqueología prehistórica.La e., ciencia de nueva formación, está sujeta a revisiones y nuevas formulaciones teóricas y metodológicas, por lo que los distintos tratadistas no coinciden en la determinación de su objeto y métodos, así como también mantienen imprecisos sus campos de deslinde con otras ciencias afines, pues en el contenido de la e. confluyen tanto las llamadas ciencias del espíritu como las naturales. Por una parte, el estudio del origen y evolución de las culturas relaciona la e. con la hisloria, la arqueología y la geología; por otra parte, el estudio del hombre, su evolución y diversificación desde el punto de vista físico, pone en relación la e. con la paleontología humana, la anatomía, la fisiología, la psicología, etc., ciencias en conexión con la biología. Asimismo, el estudio de las estructuras de las distintas culturas y sus peculiaridades introduce la e. en el campo de la geografía humana, de la sociología, de la economía, del derecho, del arte, de la tecnología, de la literatura, de la religión y otras disciplinas.La investigación etnológica se ha orientado preferentemente hacia el análisis comparativo de las culturas de los pueblos primitivos actuales, pero su campo de actuación es grande y no excluye las culturas y grupos humanos extinguidos ni las civilizaciones complejas o desarrolladas. La etimología de la voz e. es equívoca y no comprensiva del amplio concepto inherente a la misma, abordable desde un doble punto de vista, que responde hoy a las dos orientaciones metodológicas de esta ciencia: histórico-cultural y sociológico-funcional.Desde un punto de vista histórico-cultural la e. puede concebirse como la historia de los pueblos ágrafos, es decir, al igual que la Prehistoria (v.) trata de reconstruir la historia de pueblos sin escritura, basándose para ello en documentación no literaria, pero no de pueblos desaparecidos sino de pueblos ágrafos actuales o existentes en un pasado inmediato, por lo que sus métodos son distintos, aunque en determinados casos, la arqueología prehistórica (v.) pueda ser una fuente de conocimiento etnológico. La e., en este sentido, es una Prehistoria no arqueológica, y al igual que esta ciencia paralela y complementaria opera sobre la realidad total, en lo posible, de las formas de existencia de un grupo humano.Desde un punto de vista sociológico-funcional, la e. es el estudio de los grupos humanos en función de los elementos o rasgos culturales que lo integran; este estudio o análisis puede hacerse extensivo no sólo a los pueblos ágrafos o primitivos, sino a toda forma de cultura, incluso compleja, o a grupos determinados dentro de ella.2. Origen. Históricamente, la e. en un sentido descriptivo o etnográfico se ha elaborado al observar el hecho de las diferenciaciones raciales y culturales entre los grupos humanos. Las observaciones sobre razas y costumbres extrañas al observador han existido siempre en todo tiempo y cultura. En China, desde época remota se archivaban los datos de pueblos extranjeros sujetos al dominio chino o con los que se mantenían relaciones mercantiles. En el marco de los orígenes de la cultura occidental poseemos las valiosas descripciones de Aristeo, Hecateo de Mileto, Heródoto, Polibio, etc., sobre costumbres o pueblos "bárbaros"; en estos autores no falta un intento de explicación de las diferencias raciales y culturales, atribuidas a condiciones geográficas. También durante la Edad Media son corrientes las descripciones mezcladas de fantasía que se hacen sobre diversos pueblos. En la época de los grandes descubrimientos geográficos (v.) y a consecuencia del conocimiento de nuevos pueblos y razas se plantea una serie de problemas, que repercuten en el campo de las concepciones filosóficas y políticas, y dan origen a la elaboración de la e.Como precedente de la e. científica puede señalarse en pleno s. xvi la figura del español fray Bernardino de Sahagún (v.), quien en su monumental obra Historia General de las cosas de la Nueva España, da una visión total de la cultura azteca, empleando un riguroso método científico. En el s. xviii, la exploración de los grandes espacios oceánicos aporta nuevos datos sobre pueblos y culturas extraeuropeas que, interpretados diversamente, influyen en el pensamiento europeo contemporáneo. Pero es en el s. xix, con motivo de la exploración del interior del continente africano (V. EXPLORACIONES GEOGRÁFICAS) y en el seno de la civilización occidental, cuando la e. se desarrolla como ciencia autónoma e independiente de las observaciones de geógrafos, exploradores, filósofos, etc. Surge como un intento de explicación del hecho de la diversidad cultural y del distinto grado de desarrollo de estas culturas, de la que son portadores los pueblos salvajes o primitivos, y en todo caso el mundo extraeuropeo. Se parte de una visión inevitablemente socicentrista o etnocentrista para efectuar el análisis comparativo de las diferentes formas de cultura, realizando por un lado exámenes de cuestiones concretas y parciales de distintos aspectos culturales (formas religiosas, organización familiar, aspectos económicos); y por otro lado, valorando nuevamente los factores de raza y medio como determinantes del distinto grado de desarrollo de los elementos culturales. Surge así una incipiente disciplina científica que, con fines y objetivos propios, formulando leyes que establecen la existencia de estadios evolutivos en el progreso material y espiritual de los pueblos, explica el atraso cultural de los "salvajes" por no haber superado los estadios primitivos del desarrollo de la Humanidad.Con este motivo, nace la tendencia o doctrina denominada evolucionismo que, junto con el evolucionismo biológico, domina en el pensamiento científico de la época en todos los órdenes; el evolucionismo cultural, que en cierto modo perdurará hasta la actualidad, tiene en su haber el provocar la investigación directa, intencional y con criterios científicos en la e. Por ello y con motivo de un mayor conocimiento de las culturas extraeuropeas y del contacto directo con los grupos de "salvajes" o "primitivos", pronto se invalidan los postulados del evolucionismo clásico decimonónico. A causa de estas nuevas orientaciones en la investigación, se hace evidente la no adecuación del desarrollo de la economía y tecnología en relación con formas sociales, organizaciones familiares y creencias religiosas; y se invalida el principio de leyes generales que rigen el origen y desarrollo de las culturas humanas en una ascensión unilineal y fatal, común para todos los grupos (V. EVOLUCIóN III).3. Escuelas y tendencias. La reacción al método y visión evolucionistas parte de las denominadas escuelas históricas, que nacen precisamente de la aportación de la moderna geografía, sobre todo de F. Ratzel (1844-1904), quien además de valorar el principio de la difusión cultural (frente a la doctrina de la convergencia latente en las tesis evolucionistas) es el iniciador del método basado en la etnografía científica frente al variado y asistemático método evolucionista fundamentado en descripciones procedentes de las más variadas fuentes.De la doble aportación metodológica y de los nuevos conocimientos científicos surgen las escuelas históricas, sobre todo la de Viena (V. HISTÓRICO-CULTURAL, ESCUELA; SCHMIDT, WHILHELM), que con sus métodos depurados cimentados en los criterios de forma y cantidad enunciados por Grábner en 1911 representa la sistematización científica de la e. histórica y constituye la base de partida de la moderna e., tanto en Europa como en la tendencia histórica de la escuela norteamericana de Franz Boas (1858-1943) y sus seguidores, cuya dependencia científica originaria es innegable, pese a algunas variantes accidentales en cuestiones teóricas y metodológicas.La excesiva valoración del fenómeno de la difusión cultural (V. CIVILIZACIÓN Y CULTURA II, 2) y de negación total de la posibilidad de la convergencia, llevó a las formulaciones pandifusionistas de la escuela inglesa de Manchester, de Elliot Smith (1871-1937) y su discípulo Perry, quienes otorgan al antiguo Egipto el papel de originador y difusor de todo invento y descubrimiento; sus postulados han sido fácilmente criticables y su influencia es puramente anecdótica. Recientemente, la tendencia funcionalista, cuyos precedentes pueden encontrarse en E. Sapir (1884-1939), representa una innovación en la orientación y método de la e., vinculada así más con los estudios sociológicos y psicológicos, que otorgan primordial atención a diferentes aspectos de la dinámica cultural (cambios, comunicaciones, cultura, personalidad, etc.), con prioridad a los aspectos históricos, y que últimamente han originado la tesis estructuralista que representa la corriente más reciente en e. (V. ESTRUCTURALISMO).Los métodos de análisis estructural y sus orígenes han de verse en el funcionalista Radcliffe-Brown, quien concibe la estructura (v.) como el conjunto de interrelaciones que unen las diversas partes de un sistema. Toda alteración de una de las partes repercute sobre el todo. En este sentido, es primordial analizar las relaciones entre estructura y función. Desde este punto de partida y con métodos propios de la lingüística, se elaboraron los recientes métodos de análisis estructural formulados por C. Lévi-Strauss (v.). El estructuralismo espera alcanzar las motivaciones más profundas de la organización social, procurando la inteligibilidad global de los fenómenos sociales y tratando los hechos sociales aislados como palabras que se articulan para formar la base de la estructura del edificio social. Se han formulado críticas al método estructural ista, aplicado con desiguales resultados a distintos aspectos de los estudios sociológicos. Se considera un tanto artificial el montaje de sus postulados, que pretenden el desciframiento del conjunto del sistema, integrado por hechos sociales articulados en el mismo, pues se corre el riesgo de buscar una norma o normatividad que puede ser inexistente.La tendencia denominada neoevolucionista, que parte de los postulados básicos del evolucionismo decimonónico ha establecido secuencias evolutivas en los procesos culturales, pero sin el criterio absoluto y fatal de los investigadores clásicos, constituyéndose más bien estos procesos como constantes universales en el origen y desarrollo de las culturas, y distinguiendo la evolución cultural del cambio cultural. Los investigadores neoevolucionistas formados en el campo de la investigación prehistórica elaboran sus teorías en base a los conocimientos aportados por la arqueología prehistórica y aun en fuentes históricas. V. Gordon Childe figura como precedente entre estos nuevos evolucionistas. Es sugestiva la tesis de 1. Steward sobre el evolucionismo multilineal, señalando las secuencias similares de evolución cultural en la génesis de las altas culturas del Perú, América nuclear, Mesopotamia, Egipto y China; y la enunciación de la teoría energética de Leslie White, que establece ecuaciones entre la cantidad de energía puesta bajo control humano y los logros culturales que permiten el aumento de ésta, señalándose una secuencia evolutiva desde el Paleolítico inferior a nuestros días, y siendo la tecnología, que pone a disposición de las sociedades existentes esta energía, la que determinará la transformación de las mismas. Así, los grandes cambios como el Neolítico (v.) permiten al hombre el control de la energía solar que se almacena en las plantas, y la domesticación de los animales facilita la utilización de la energía animal; el uso de útiles más eficaces hace que no se derroche energía y determina el incremento de la producción y expansión de la cultura; todo ello incide en la organización de las sociedades, que se transforman en relación con los efectos de la utilización de la energía disponible, dando lugar a nuevas etapas que culminan en la revolución industrial, cuyos resultados se viven hoy en día.En la actualidad hay una proliferación de los estudios especializados dentro del campo de la e. dada la amplitud de su objeto. Así, puede hablarse de e. musical (v.), jurídica, económica, cte.; y se corre el riesgo de crear cierta confusión. Ésta es una de las causas que han contribuido a la imprecisión tanto del término para designar esta disciplina como su contenido, muy difícil de deslindar de otros campos afines que incluso son comunes dentro de las ciencias del hombre. La diferencia estribaría en la distinta perspectiva desde la que se aborda el examen del hecho cultural y humano. El punto de vista de la e. en cualquiera de sus actuales tendencias parte de la consideración de los grupos humanos como entidades distintas; es el hombre y la cultura en concreto lo que matiza el estudio etnológico frente a los aspectos más generales y abstractos que trata la antropología física o cultural, y otras ciencias que estudian al hombre.4. Métodos y contenido. La e., con sus métodos histórico-culturales modernos, como ha escrito W. Koppers, es como "una breve historia que abre el paso al concepto de la Historia Universal", pero también los métodos sociológico-funcionales completan el conocimiento de pueblos y culturas concretas en un tiempo actual, en función de la articulación de los distintos elementos que lo integran. Los postulados de ambas metodologías más que oponerse, se complementan, pues historia y función son sólo dos aspectos distintos del hecho cultural. Una adecuada síntesis conduce a un conocimiento más exacto del fenómeno cultural en sus dimensiones históricas y actuales. El estado actual de una forma de cultura debe explicarse en términos de su pasado histórico, lo que no excluye el estudio de la misma como un todo funcional y armónico.La e. realiza un análisis del estado actual en que viven los pueblos, comparando históricamente sus paralelismos culturales y el desarrollo de sus formas de vida, tanto materiales como espirituales, y prestando atención a lo que singulariza o particulariza cada distinta forma de cultura. Además, la e. no sólo ha ampliado en el espacio la visión histórica del hombre, al hacer entrar en la Historia los pueblos primitivos, sino que también ha llamado la atención sobre el interés de los restos culturales del pasado, que a veces aún viven entre nosotros de manera más o menos larvada, en formas de folklore, leyendas, supersticiones, costumbres, etc. Sobre todo, la e. ha introducido, desde el s. xix, una sugestiva visión del pasado construida sólo con el análisis de la vida y desarrollo de las principales formas culturales que sustancializan la sociedad y la vida humana en cualquier tiempo y lugar, las cuales ante esta posición pasan a ser especial objeto histórico. La familia, la propiedad, el Estado y la religión, vistos como entes o sujetos históricos, han servido para rehacer el pasado de la Humanidad de manera nueva y sugestiva.Si, como se deduce de lo anteriormente expuesto, la e. es una ciencia básica no sólo para el historiador sino para todos los que deseen conocer a fondo las instituciones humanas o las directrices esenciales de nuestra mente y su exteriorización en las manifestaciones específicamente humanas (Derecho, religión, arte, filosofía), cualquier acontecimiento en cualquier lugar apartado tiene hoy día repercusión mundial. De ahí la necesidad del conocimiento objetivo de las culturas de las distintas comunidades humanas, no solamente en su aspecto entitativo, de carácter estático, sino de los condicionamientos históricos que en el proceso formativo de las mismas las hacen ser como son y no de otra manera, o, dicho de otro modo, la dinámica de la Historia universal. Por ello, la e. no sólo presta su atención a las sociedades primitivas actuales en un intento de reconstruir el pasado de la Humanidad, sino en general a todo fenómeno cultural extraño a nuestra propia tradición histórica. Cuando pueblos de cultura extraeuropea han irrumpido en la historia actual en situación de paridad o de superioridad con respecto a las naciones de cultura occidental, las aplicaciones prácticas de la e. en el terreno de la administración colonial y su influencia en el desarrollo del llamado gobierno indirecto, así como su papel en el marco de culturas complejas y en el campo de las relaciones internacionales de todo tipo, hacen imprescindible el conocimiento de sus fundamentos en los estudios humanísticos.5. Impacto. Debe destacarse el impacto de la e. en las concepciones históricas, donde conduce a la superación de etnocentrismos y sociocentrismo s, e introduce en la Historia a los actuales pueblos ágrafos; al mismo tiempo, la Prehistoria, ciencia paralela con la que aparece vinculada desde los orígenes, ha completado la visión de etapas más antiguas. Así, al extenderse la Historia al pasado más remoto del hombre y hacer objeto de la misma los actuales pueblos ágrafos, merced a la aportación de estas dos ramas del saber, se ha anrpliado en profundidad y extensión la visión de la Historia universal, haciendo posible que la vieja aspiración de una concepción de la Historia universal se haga realidad. El ideal de los sistemas filosóficos y religiosos de englobar toda la especie humana tiene así su plasmación por el impacto de estas dos disciplinas.6. Etnología y Prehistoria. Ya se han indicado los efectos de la e. en las modernas concepciones históricas. Pero también se ha de tener en cuenta que la Prehistoria no es más que la Historia más remota documentada con fuentes no literarias. De esta manera se ve la conexión de la e. con la Historia entendida en su más amplio sentido. En la formación científica de la e. y la Prehistoria hay vinculaciones y relaciones mutuas que hacen paralelas y a veces convergentes estas dos recientes ciencias en el campo de los estudios históricos.Constituidas como ramas científicas a fines del s. xtx, la e. y la Prehistoria han recaído sobre el mismo objeto: el hombre y la cultura; si bien la Prehistoria estudia los hombres y las culturas del pasado, y la e. los hombres y las culturas actuales. Si se tiene en cuenta que cualquier explicación del contenido de una cultura ha de hacerse en términos de su pasado histórico, se ve la correlación y convergencia en su objeto común: reconstrucción histórica sobre el origen y formación de razas y culturas, explicación de las diferencias culturales y comparación de analogías. Sólo por razones del distinto método y fuente en el que básicamente se asientan la arqueología y la e., es necesaria su separación, pero no es menos evidente la convergencia en puntos concretos.En la formación de ambas ciencias inciden las ciencias históricas y las naturales, hasta que se delimitan como disciplinas autónomas a fines del s. xcx, separadas entre sí, como antes se ha dicho, por razones metodológicas. La observación etnográfica de los s. xvi y XVII, sobre la que se basa en principio la e., prepara el campo de la concepción de la Prehistoria en su dimensión temporal. En la elaboración de esta disciplina ha tenido la e. una infuencia directa; J. Lubbock se apoya no sólo sobre materiales y documentos del pasado, sino también en los "salvajes modernos" para escribir su clásica obra Prehistoric Times. Llega a coincidir con E. B. Tylor en la visión evolucionista de las secuencias culturales, y así podríamos hablar de una Prehistoria evolucionista. Desde la perspectiva de la e. y concretamente de la escuela histórica de Viena, Lubbock influye en una nueva visión de la Prehistoria basada en el método etnológico, que invalida los principios admitidos sobre los orígenes y formación de las culturas, e introduce en la más remota historia humana las nociones de ciclo cultural y área cultural, al tiempo que valora en toda su complejidad el fenómeno de la difusión de los elementos de cultura. Recientemente, el papel que los procesos psicológicos desempeñan en los culturales, valorados en e., inciden más o menos directamente en la Prehistoria.7. Vinculación a las ciencias sociales. También la e., a partir de la aportación funcionalista, se vincula a las ciencias sociales y en particular a la sociología, de cuya dependencia inicial nace. La diferenciación se establecería en base a la clásica orientación de la e. hacia el estudio de los pueblos primitivos o sociedades ágrafas, que constituyen grupos demográficamente pequeños, mientras que la sociología (v.) tendría por objeto las sociedades complejas (en sentido de "modernas", urbanizadas e industrializadas según el modelo occidental) o industrializadas, que integran agrupaciones numerosas. En realidad, la sociología operaría sobre factores cuantitativos, y la e. sobre elementos cualitativos. No obstante, aparte de que reducir el objeto de la e. a las sociedades primitivas es consecuencia de una inercia histórica por razón de haberse orientado la e. en este sentido, no hay motivo para limitar el estudio a un grupo determinado de sociedades. El matiz estaría en la distinta perspectiva en la que se coloca el etnólogo (el hecho singularizador o lo particular, que forzosamente desemboca en lo cualitativo) y el sociólogo (criterios más generales), según se ha indicado en otro lugar. Por otra parte, en las sociedades complejas o industrializadas, existen sectores de arcaísmo o elementos predustriales (folklore y tradiciones populares) que serían objeto de la e. clásica. Es difícil establecer una división con claridad, en especial cuando se opera sobre un mismo tipo de elementos. Tal es el caso de los problemas de aculturación o contactos de culturas y grupos, donde frecuentemente se manejan criterios etnológicos y sociológicos.8. La investigación y la enseñanza de la etnología. Hoy día, la e. es objeto de elaboración fundamentalmente desde los museos etnológicos y antropológicos y también desde las universidades y otros organismos, siendo matizada en cada uno de los países por los condicionamientos históricos y por la orientación metodológica. Conviene examinar sucinta, pero forzosamente de forma incompleta, la situación actual en los países donde los estudios etnológicos alcanzan más fuerte impulso.Gran Bretaña. En el área británica el interés de los etnólogos se orienta hacia el estudio de los problemas del cambio cultural y las transformaciones sociales. La e. británica ha alcanzado merecido prestigio y produce excelentes trabajos monográficos; el nivel elevado de las actuales investigaciones etnológicas tiene su punto de partida en A. R. Radcliffe-Brown, que estableció los fundamentos modernos de estos estudios; a la influencia de B. K. Malinowski se debe el empirismo derivado del contacto directo con el pueblo objeto de estudio.Francia. Existen enseñanzas especializadas de e. en la Sorbona y en 10 universidades del territorio francés. La Escuela Práctica de Altos Estudios y el Colegio de Francia son prestigiosos centros de investigación y formación de investigadores. El famoso Museo del Hombre, de París, fundado por Paul Rivert, ha sido el centro de donde han recibido impulso las investigaciones etnológicas en Francia y cuya influencia se extiende al mundo entero. Bajo los auspicios del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) son numerosos los investigadores que organizan periódicamente expediciones a distintos puntos. Análogas actividades de investigación directa desarrolla el Office de la Recherche Scientifique et Technique de Outre-Mer (ORSTOM). El Museo Guimet de París está especializado en las civilizaciones orientales de India y Extremo Oriente. Existe también en París un Museo de Artes y Tradiciones populares.Bélgica. Los estudios se han orientado hacia el África negra, básicamente el área geográfica del Congo; además de las universidades, los museos especialmente han dado gran impulso a la investigación. Destacan el Museo del Congo, en Tervuren, los Museos Reales de Arte e Historia (Sección etnográfica) y el Museo Etnográfico de Amberes.Holanda. La investigación etnológica se ha centrado en Indonesia, donde se realizaron trabajos etnográficos en el s. XVIII por la Acad. Real de Batavia y por impulso del Inst. de Etnología Indonesia de La Haya, a partir de 1853. Creada la primera cátedra de e. en la Univ. de Leyden (1877), los estudios son florecientes y se dispone de amplia documentación etnográfica de los archivos de la Compañía de las Indias Orientales. Los museos desempeñan un importante papel, tanto en la investigación directa como en la elaboración monográfica. Merecido prestigio gozan el Museo de Leyden, el Museo de Etnología de Rotterdam y el Inst. Real de los Trópicos de Amsterdam.Alemania. Más de la mitad de las universidades imparten regularmente enseñanzas de e. La orientación metodológica responde fundamentalmente a los criterios históricoculturales de la escuela de Viena y encamina el estudio hacia los pueblos amerindios, África y Oceanía, con la colaboración de museos especializados y otros organismos científicos.Italia. La investigación y la enseñanza de la e. se distribuye en diversos centros y se orienta hacia especializaciones de temas regionales o al estudio de áreas culturales. La mayoría de los investigadores actuales se sitúa en la línea histórico-cultural, aunque algunos se orientan hacia los métodos sociológico-funcionales e incluso hacia un eclecticismo funcionalista-historicista. Una parte importante de la investigación italiana se dirige hacia el folklore y tradiciones populares. Entre los principales museos son dignos de destacar el Museo Etnográfico Luigi Pigorini y el Museo de Artes Populares ambos de Roma.Portugal. Existe una tradición ininterrumpida de estudios etnográficos desde el s. xv. Desde principios del s. xx, se imparten cursos regulares sobre e., que se enseña en las Univ. de Coimbra y Lisboa. Existe un Inst. Superior de Ciencias Sociales y Políticas de Ultramar. En 1945 se creó el Centro de Estudios de E. Peninsular, que ha dado un fuerte impulso a los estudios de esta disciplina, tanto en territorio metropolitano como en ultramar. Son importantes las investigaciones llevadas a cabo en Angola (Museo de Dundo) y Mozambique (Museo Alvarez de Castro). Hay numerosos museos de carácter etnográfico en todo el territorio portugués, destacando el Museo Etnográfico Prehistórico Leite de Vasconcelos y el Museo de Ultramar de Lisboa.España. Pese a la tradición etnográfica de los s. xvi y xvii, la investigación etnológica es muy escasa. Existen los siguientes museos: Museo Etnológico Nacional de Madrid, cuyos fondos básicos proceden del Museo Antropológico creado por el Dr. Velasco; Museo Etnológico de Barcelona; Museo de África de Madrid, creado por la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas, que cuenta asimismo con una importante biblioteca especializada de Etnología, Prehistoria e Historia de África; Museo de América de Madrid, con una sección dedicada a los pueblos primitivos de América; Museo del Pueblo Español de Madrid, que contiene valiosos fondos. Se han iniciado congresos dedicados a costumbres y tradiciones populares. No existe ninguna cátedra de E. y solamente en algunas universidades se imparten estas enseñanzas, dependientes de las cátedras de Prehistoria o Historia Antigua. Se ha creado una cátedra de Antropología cultural en la Univ. de Barcelona. La Dirección General de Bellas Artes, al frente del prof. Pérez-Embid, ha dado impulso a los museos de tipo regional, de los que se han inaugurado varios en Galicia y Murcia, y se tiende a la creación de secciones etnológicas en los museos provinciales.URSS. La investigación etnológica se ha orientado tradicionalmente hacia el estudio de las culturas de las estepas y paleosiberianos. Modernamente, con gran cantidad de medios, prevalece la investigación africanista, con importantes centros en Leningrado, en la Univ. de Moscú, en el Inst. de Estudios Orientales de la Acad. de Ciencias y el Inst. de África (1959). El organismo rector de la investigación soviética es el Inst. Mikloukho-Maklai de la Acad. de Ciencias de Moscú (V. UNIóN SOVIÉTICA xii); existen en el territorio soviético más de 44 institutos especializados, que ensayan nuevas orientaciones como la e. rural y religiosa, la génesis de las nuevas naciones, etc.lapón. Los estudios etnológicos se iniciaron en 1884, año en que se fundó la Soc. de E. de Tokio, muy influida por las orientaciones científicas británicas y norteamericanas, y que presta gran atención a los estudios de folklore y tradiciones populares. Desde la creación del Inst. de E. en 1943, las investigaciones se encaminan al sudeste asiático, sin abandonar la investigación sobre el propio suelo japonés. Hoy día el estudio etnológico se orienta hacia la sociología rural y la psicología social.EE. UU. Durante los primeros 40 años del s. xx, la e. norteamericana ha estado influida por la personalidad de Franz Boas y sus discípulos, y el Departamento de E. de la Univ. de Columbia, con sus métodos de investigación de campo y sus criterios difusionistas e históricos. A partir de 1940, la investigación se proyecta en direcciones múltiples: neoevolucionismo, antropología psicológica, los vulgarizados estudios sobre cultura y personalidad, etc. En la actualidad, se tiende a una especialización en campos determinados junto con la colaboración de otros estudios como medicina (metabolismo y equilibrio físico, biología, etc.) y ciencias sociales, con creciente utilización de los métodos estadísticos. La investigación se orienta a la aplicación práctica de los conocimientos obtenidos. La influencia de los investigadores norteamericanos es, particularmente, notable en América Central y del Sur; se trabaja en estrecha colaboración con especialistas en ciencias humanas.América del Sur. En el s. xx se ha centrado el interés por las investigaciones etnológicas especializadas en América del Sur. Son intensas las investigaciones de campo y numerosas las publicaciones y comunicaciones en congresos y simposios. Es imposible dar una idea, en un artículo de esta índole, de la situación de la e. en los distintos países sudamericanos, por lo que nos limitamos a señalar aquí el importante impulso de estos estudios en México, Argentina y sobre todo Brasil.Australia. Ha existido una larga tradición de investigación directa desde los estudios de Spencer y Gillen en el s. xix; hoy día es orientada hacia las sociedades aborígenes del territorio y de Nueva Guinea. Existen departamentos y cátedras especializadas, además de organismos extrauniversitarios como la Australian School of Pacific Administration. Los museos australianos también planean y realizan investigaciones de campo. En 1916 fue creado el Australian Inst. of Aboriginal Studies, que ha dado un nuevo impulso a las investigaciones etnológicas.V. t.: PRIMITIVOS, PUEBLOS.J. P. GARRIDO ROIZ.
BIBL.: Obras de introducción: R. L. BEALS-H. HOIJER, Introducción a la antropología, 2 ed., Madrid 1968; E. A. HOEBEL, El hombre en el mundo primitivo, Barcelona 1961; J. ROGER, Métodos y fines de la Etnología, Madrid 1957; P. SCOTTi, Etnología, en Enc. Fil. 2,1112-1118.-Etnología general: K. DITTMER, Etnología general, México 1960; R. H. LowIE, Antropología cultural, México 1947; J. CARO BAROJA, Análisis de la cultura, Barcelona 1949.-Obras generales, Problemática y metodología: F. BoAs, The methods of Ethnology, "Ameriean Anthropologists" 22 (1920); G. SCHMIDT, Manuale di metodología etnologiea, Milán 1949; M. HERSKOVITS, El hombre y sus obras, 2 ed. México 1964; J. IMBELLONI, Epítome de culturología, Buenos Aires 1953; A. KROEBER, El estilo y la evolución de la cultura, Madrid 1969; A. LEROIGOURHAN, Le geste et la parole, París 1964-65.-Teorías etnológicas: R. Low]E, Historia de la etnología, México 1946; P. MERCIER, Historia de la antropología, Barcelona 1969; M. HARRIS, The Rise of Anthropological Theory. A History of Theories of Culture, Londres 1968; R. A. MANNERS y D. KAPLAN (ed.), Theory in Anthropology, Londres 1968.
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