Etnografía ANTROP.
Categoria:
Antropología
Concepto. Como parte de la antropología cultural (v. ANTROPOLOGÍA) le corresponde la obtención y ordenación de datos para la descripción de la cultura de un grupo humano o de algunos de sus aspectos. En este sentido no constituye una rama de la antropología sino más bien una fase de la actividad total de esta ciencia que, para la formulación de sus hipótesis y teorías, necesita de los datos empíricos que le proporciona el etnógrafo. El término etnografía se generalizó hacia la mitad del s. xix, pero el concepto se ha ido modificando al mismo tiempo que se desarrollaba la antropología cultural y se sucedían escuelas y figuras. Sus antecedentes pueden remontarse a las obras de algunos autores clásicos o a los textos de historiadores, misioneros y viajeros de la época de los grandes descubrimientos geográficos; si bien estos autores carecían del marco teórico, más tarde desarrollado por la antropología, muchos suplieron en parte esta carencia con un profundo y largo contacto con los pueblos que describían. Por el contrario, los antropólogos de fines del s. xix realizaron una e. de gabinete a base de correspondencia y cuestionarios o de brevísimas visitas a los lugares que eran objeto de su estudio.Otras características de la e. en sus primeros tiempos fueron el interés por la recopilación de datos o rasgos, que venían a constituir un inventario de la cultura más que un intento de análisis e interpretación, y su atención exclusiva a la cultura de pueblos muy primitivos, hasta el punto de que esta dedicación llegó a crear una imagen parcial y todavía no superada por completo de lo que es la antropología. Esta especial orientación de la e. puede entenderse mejor si tenemos en cuenta la importancia concedida entonces a los problemas de los orígenes y difusión de la cultura y el deseo de salvar para la posteridad el conocimiento de pueblos próximos a extinguirse física o culturalmente. Marca un hito en el desarrollo de la investigación etnográfica el antropólogo británico de origen polaco Bronislaw Malinowski (1884-1942) quien, con su actuación profesional, superó muchas de las deficiencias del método etnográfico y sentó ejemplo para las siguientes generaciones de antropólogos.Relación con otras ciencias. La e. establece su relación más directa con la etnología (v.) por cuanto las otras grandes divisiones de la antropología cultural, arqueología y lingüística, requieren técnicas y métodos muy particulares para la obtención de sus propios datos. Aunque en principio la e. se considera como mera descripción objetiva de la realidad que se observa, resulta imposible en la práctica prescindir de toda orientación o interés teóricos, con lo cual es difícil mantener la separación práctica entre e. y etnología. Por lo común, una misma persona recoge los datos que le interesan de un grupo humano, tribu, comunidad, habitantes de una región, área, etc., y con ellos elabora una monografía o informe etnográfico cuyas conclusiones pueden verificar o no sus hipótesis de trabajo, establecer, reforzar o rechazar unas teorías. En la primera fase de su trabajo se ha comportado como etnógrafo, en la segunda como etnólogo y, en todo momento, como antropólogo cultural o social.El trabajo de campo. La e. como actividad profesional consiste en el llamado trabajo de campo, es decir, en la obtención de información sobre el mismo lugar donde vive la población objeto de estudio. En la actualidad, la investigación antropológica ya tiene desde esta primera fase una orientación problemática en el sentido de que la información que se busca no pretende acumular datos con vistas a un hipotético conocimiento total y exhaustivo de una cultura, sino verificar unas hipótesis de trabajo, aplicar o desarrollar una determinada teoría o formular generalizaciones sobre una base empírica, todo ello con relación más directa a un aspecto del sistema total, como puede ser, p. ej., la organización social o las creencias. Estos planteamientos exigen una adecuada selección de la realidad que se va a estudiar, así como la determinación previa del alcance del trabajo, que puede limitarse a un pequeño grupo humano o abarcar una comunidad muy compleja e incluso toda una área. En algunos de estos niveles, el trabajo de campo ha de hacerse en equipo y con un enfoque interdisciplinario, pues el volumen de la investigación y la propia complejidad de los problemas no permiten a un solo hombre ni a los especialistas en una sola división de la antropología realizar el trabajo dentro de unos límites de tiempo y eficiencia adecuados.En cualquier caso, el etnógrafo necesita del auxilio de otras disciplinas y antes de dirigirse al campo se familiariza con la bibliografía básica de la región en sus diversos aspectos: geografía, historia, censos y, por supuesto, los trabajos antropológicos que existan. Se considera también fundamental el conocimiento de la lengua hablada por el grupo en cuestión, ya que la investigación etnográfica no puede basarse en el uso exclusivo de intérpretes. Una vez en el campo, el etnógrafo tiene que hacer frente al difícil y decisivo problema de su presencia. Por una parte, procura que dicha presencia cause la menor perturbación posible en la situación que va a estudiar y que la vida siga desarrollándose según sus cauces normales; por otra parte, su inserción en la comunidad no debe vincularle a ningún individuo, grupo o clase que le impidan la necesaria libertad de movimientos o su contacto con el resto de la comunidad. Como el etnógrafo debe adquirir un conocimiento general de la cultura que le sirva de contexto a su propia parcela de estudio, su status dentro de la sociedad debe definirse por una variedad de papeles a desempeñar que hagan natural su presencia y actuación en las situaciones más variadas. A veces el etnógrafo va acompañado de su cónyuge e incluso de sus hijos, y en este caso la unidad familiar que componen puede insertarse más fácilmente en la comunidad, aparte de que la esposa, p. ej., puede tener acceso a ciertos aspectos de la cultura que estarían vedados al hombre.Las técnicas para la obtención de datos etnográficos son varias y en la práctica muy difíciles de separar. Analíticamente podemos distinguir, en primer lugar, la observación, mediante la cual, la mente entrenada del etnógrafo recoge todo lo que se produce a su alrededor y descubre elementos, aspectos, matices y significados que quedarían ocultos a cualquier observador casual y de los que generalmente son inconscientes los mismos protagonistas, en virtud de la propia naturaleza de la cultura. La forma más natural de observar una situación es a través de la participación en ella, de tal modo que la técnica básica de la investigación etnográfica es la llamada observación-participación. Aquellos datos que por diversas razones del etnógrafo no pueda observar personalmente o necesite más tarde verificar los obtiene de los informantes, que constituyen un elemento fundamental del trabajo de campo. Todo miembro de la comunidad es en potencia un informante, pero el investigador recurre además de forma sistemática a una o varias personas que, en razón de su edad, sexo, status, etc., y de sus cualidades personales de memoria, sinceridad y otras semejantes, son una fuente valiosa de información.Los datos, las impresiones personales y las sugerencias teóricas y prácticas que el trabajo de campo proporciona se registran cuidadosamente para su utilización en el momento oportuno; un diario consigna todos los datos y circunstancias que más tarde coloquen en la necesaria perspectiva los sucesos y la información correspondientes a cada día. Las notas de campo registran la información procedente de la observación y los informantes. Normas prácticas de la actividad del etnógrafo son, entre otras. el anotar cuanto antes, y siempre antes de un nuevo día, la información de la jornada y planear con flexibilidad la actividad del día siguiente o de otro periodo breve de tiempo, de manera que por una parte la información se recoja de forma sistemática y no al azar y, por otra, no se desaproveche ninguna situación imprevista. Otras técnicas para el registro de la información son las gráficas y las sonoras, es decir, el-dibujo, la foto fija y la película y el magnetófono para entrevistas, textos y música.El trabajo de laboratorio. Una vez finalizado el trabajo de campo, cuya duración puede oscilar entre varios meses y uno o dos años, aunque lo ideal es que el investigador haya conocido un ciclo anual completo, se pasa a la tarea de laboratorio o gabinete para la elaboración de la información y su publicación en forma de uno o varios artículos o de una monografía con categoría de libro. Entre la redacción preliminar del trabajo y su forma definitiva puede ser conveniente y hasta necesario volver al campo por periodos breves, con el objeto de cubrir algunas lagunas que se hayan observado en la información o comprobar determinados aspectos. La bibliografía antropológica cuenta ya con varios títulos que son consecuencia de un estudio realizado años más tarde por el mismo autor o por otro sobre la misma comunidad. Esto permite una mejor verificación de los datos y conclusiones, al mismo tiempo que atiende al importante aspecto dinámico de la cultura en una época de rápidos cambios.De lo dicho se deduce claramente la importancia y la dificultad de la e., y todo ello debería bastar para superar una opinión un tanto peyorativa acerca de ella, que existe incluso entre los antropólogos. Bien por las durísimas y hasta peligrosas condiciones bajo las cuales se desenvuelve con frecuencia la investigación (selva, puna, lugares insalubres, poblaciones hostiles, etc.), bien por la depurada técnica y la profunda formación teórica que se requiere, la práctica de la e. merece y exige un lugar de honor en la antropología general, la cual no habría alcanzado nunca la categoría que hoy tiene dentro de las ciencias sociales y en el ámbito universitario de no haber contado con el precioso material acumulado por varias generaciones de etnógrafos.Un último aspecto que podría mencionarse en relación con la actuación del etnógrafo en el campo, es el problema ético que plantea la obtención y utilización de datos. El respeto a la dignidad humana y a la propia seguridad de las personas debe conjugarse sabiamente con los intereses de la ciencia. Esto quiere decir que tanto los procedimientos utilizados para conseguir información como la difusión posterior no han de ofender a la persona o grupo que los suministró ni les debe perjudicar dentro de su comunidad o en relación con otros poderes superiores que podrían hacer uso de una información ofrecida ingenuamente y con la mejor voluntad. También el etnógrafo ha de tener en cuenta que otros profesionales pueden acudir más tarde al mismo lugar y necesitarán para su propio trabajo la mejor disposición por parte de la población.Es evidente que en la práctica la e. entendida como trabajo de campo se presentará con una problemática muy distinta según las características del grupo humano que se considere. De la exclusiva atención a sociedades muy pequeñas y primitivas se ha pasado al estudio de comunidades rurales o campesinas de Europa y América. Un área especialmente interesante y muy prometedora es Iberoamérica, donde el nivel socioeconómico encuadrado por el concepto de campesino se complica con la existencia de problemas de mestizaje biológico y cultural por contacto entre lo indio y lo europeo. También el problema de las relaciones entre estas comunidades campesinas y los niveles sociopolíticos superiores de la nación constituyen un campo de estudio de gran valor etnográfico. Por último, puede también considerarse investigación etnográfica la que de forma creciente realizan los antropólogos en ambientes tales como un barrio o ghetto de una gran ciudad, una industria o un sector de la sociedad urbana, aunque en estos casos las técnicas de investigación se confunden más fácilmente con las de la sociología (v.). V. t.: ETNOLOGÍA; ANTROPOLOGÍA.A. JIMÉNEZ NÚÑEZ.
BIBL.: D. G. JONGMANS y P. C. W. GUTKIND (ed.), Anthropologists in the field, Assen 1967 (colección de trabajos con amplia bibl.); R. CORso, Etnografia, Palermo 1947; V. MACONI, Etnografia sociale, Roma 1953; M. GRIAULE, Méthode de 1’Etnografia, París 1957. Como muestra del concepto de e. según diversos autores ver los siguientes capítulos de obras más generales: E. E. EVANSPRITCHARD, Antropología Social, Buenos Aires 1957, cap. 4; M. J. HERSKOVITS, El hombre y sus obras, 2 ed. México 1964, cap. 6; C. LÉVI-STRAUSS, Anthropologie structurale, París 1959, cap. 17. Los siguientes títulos constituyen una especie de manual para el trabajo de campo: J. H. STEWARD, Teoría y práctica del estudio de áreas, Washington 1955; Guía de campo del investigador social. Primera parte: Antropología Social, ed. Unión Panamericana, Washington 1956-57; Guía de campo del investigador social. Segunda parte: Cultura material, ed. Unión Panamericana, Washington 1960; B. MALINOWSKI, Argonauts of the western Pacific, Londres 1922 (puede considerarse precursora de la moderna investigación de campo).
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