Etiopia.historia Antigua y Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
La actual denominación de E. implica una confusión histórica, por cuanto el viejo reino etíope de Napata y Meroe (v. ÁFRICA SUDANESA) no tiene nada que ver con el macizo de Abisinia, que los antiguos desconocían.En los albores de la historia, el altiplano abisinio lo habitaba, tras desplazar a los primitivos negros, una población cuchítica: los agau, al norte y los sidama, al sur. Aparte de ellos, en la actual frontera del Sudán, vivían núcleos de negros sudaneses. Sus riquezas atrajeron pronto a los semitas de la Arabia meridional que, durante el II milenio a. C., establecieron emporios comerciales en la costa y penetraron en las mesetas, mezclándose con la población preexistente. Estos árabes yemenitas eran sabeos, y fue precisamente Menelik I, hijo de Salomón y de la reina de Saba, quien, según una tradición posterior, fundó el reino abisinio de Axum, en la actual provincia de Tigré. La realidad es que, a principios del I milenio a. C., el macizo montañoso estaba ocupado por tribus yemeníes: los agaziyam (en singular ge `ez), que dan nombre a la lengua literaria y religiosa (v. ix, 1), y los habana, que por corrupción lo dan al país de Abisinia. Estos últimos se aseguraron la preponderancia política, aunque hablaban el ge `ez y no el sabeo; su jefe se llamaba negus nagasti o `rey de reyes’; su reino, con Axum por capital, abarcaba la actual E. septentrional, las tierras bajas de Eritrea y el norte del altiplano; su puerto en el mar Rojo era Adulis (Zula), cerca de Massaua. Por este puerto establecieron contacto con el Egipto helenístico, y el autor del Periplo del mar Rojo pudo describir al negus Zoscales como un hombre "al corriente de la literatura griega". Es el suyo un Estado brillante, de civilización agrícola y urbana a la vez, con un panteón religioso oriental más o menos helenizado, que alcanzó su apogeo entre los s. i y iv; que combatió a Roma (s. iii), dominó la Arabia meridional durante un siglo (ca. 277378) y llegó a ocupar a comienzos del s. iv la capital de Meroe (v. iii). Estos contactos exteriores comportaron consecuencias religiosas. La intensa inmigración judía (s. i-vii) originó la judaización de la tribu agau, influencia judaizante que mantendrán incluso después de cristianizarse (v. viii).Durante el reinado del negu Ezana (320-342), Frumencio y Edesio evangelizaron el reino de Axum (v. VII). Los axumitas actuaron como tropas auxiliares del Imperio bizantino en la conquista del Yemen (524), actitud muy acorde con las tradicionales pretensiones abisinias sobre Arabia; pero la conquista fue efímera, y los persas expulsaron (570) a los axumitas, que se refugiaron en sus montañas de Tigré. La decadencia de Axum coincide con el auge del Islam (v. vi, 2). Tras la muerte de Mahoma (que simpatizaba con Abisinia, donde pensó refugiarse cuando se vio perseguido) comienzan las hostilidades musulmanas: después de conquistar Egipto, ocupan en el mismo s. VII, algunos territorios costeros; y a principios del s. viii es suyo Adulis. Desde entonces, cerrado el acceso al mar, el reino de Axum buscó su expansión por el altiplano etiópico, del que hasta ahora se había mantenido al margen, y se convirtió en un Estado local africano. Rodeado de enemigos, siglos después podrá decir Menelik II que era "una isla de cristianos en un mar de paganos". Y, sin contactos con el mundo exterior, entró en una época de inestabilidad política y esterilidad cultural, en la que incluso se cortan las relaciones peligrosas con Alejandría. En los siete siglos siguientes apenas se recuerda nada históricamente cierto.En 1137, llega al poder una dinastía agau, los Zagüe, que se dicen descendientes de Moisés, trasladan su capital a Lasta y luchan contra la penetración islámica. Su principal soberano es Lalibala, constructor de las famosas iglesias monolíticas de la ciudad que lleva su nombre.En 1270, Yekuno Amlak funda una nueva dinastía, la de los Salomónidas, que sitúa su corte en Shoa y lanza la gran ofensiva contra el Islam. De fines del s. XIII data la leyenda, recogida en la epopeya La gloria de los reyes, que hace descender a los negus de Menelik I, y asimila la E. de los antiguos con Abisinia.Coetáneamente a la fundación de la dinastía Salomónica, los musulmanes de la costa que, desde el s. vili, han formado pequeños Estados tributarios de los axumitas, se agrupan bajo el sultanato de If5t (Awfat), que intenta emanciparse de la soberanía abisinia. La lucha dura, con escasas y breves interrupciones, de 1330 a 1577 y tiene muchas alternativas. En las primeras fases, los Salomónidas parecen imponerse, especialmente cuando logran la decisiva victoria de Dawaro (1445), tras la que se confirma la sumisión tributaria de los musulmanes; pero los abisinios no lograron asentarse firmemente en el sudeste. La lucha tuvo, además, una repercusión religiosa: los califas mamelucos de Egipto, considerando la imposibilidad de someter por la fuerza a los abisinios, quisieron obligarles a negociar, presionando sobre el Patriarca de la Iglesia costa para que no nombrase obispos (abunas). En estas fechas, el negus ha sometido a los reyezuelos abisinios, atrayéndoles con una hábil política matrimonial y reduciendo sus cuasi Estados a la condición de provincias. Sin embargo, los problemas internos pasan a segundo plano al reanudarse la guerra (1479), bajo el signo de una ofensiva musulmana; pero, entonces, la presencia de los portugueses anuncia ya la Edad Moderna.V. t.: I11; VI, 2; VII.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: A. H. M. IONES y E. MONROE, A History o¡ Ethiopia, Oxford 1955; L. DEI SABELLI, Storia di Abissinia, Roma 1936-38; E. S. PANKHURST, Ethiopia. A cultural History, Londres 1955; I. DORESSE, L’Éthiopie antique et moderne, París 1956-57; A. MARKOFF, Los siete mil años de Etiopía, Barcelona 1936; I. B. COULBEAOx, Histoire politique et relig’ieuse de l’Abyssinie jusqu’á a 1’avénement de Menelick II, París 1929; I. S. TRIMINGHAM, Islam in Ethiopia, Oxford 1952.
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