Etiopia. Religiones No Cristianas. REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
1. Falachas (etimológicamente: ’emigrados’), es la palabra que usan los etíopes no judíos para designar a los nativos que son de religión judía. Ellos mismos se denominan ’La Casa de Israel’ (Beta Israel), sin emplear la palabra judío. Viven en el norte, entre el lago Tana y Tacazzé y también esparcidos en numerosas aldeas. Sus casas forman grupos compactos, separados de los demás y próximos a los ríos para poder hacer fácilmente sus abluciones. Hay varias opiniones sobre su origen: unos creen que llegaron con la reina de Saba (v. SALOMóN); otros que descienden de los judíos yemeníes, e incluso se habla de una conversión al judaísmo. Es difícil determinar su número: Faitlovitch habla de 50.000 a 100.000; Leslau de 20.000 a lo sumo; la estadística oficial de 1964 da 50.000. Tienen gran parecido con los etíopes y es difícil descubrir rasgos fisonómicos semíticos. Su modo de vivir y costumbres son casi los del medio ambiente: sus casas, comidas y vestidos son casi idénticos. Las diferencias provienen de su religión, ya que siguen las leyes dietéticas del A. T. y no comen carne si el matarife no es falacha como ellos. También constituye una impureza el mezclarse o tener contacto con los no judíos. Su lengua es la de los etíopes con quienes conviven (v. ix, 1). Sus libros religiosos están escritos en ge `ez o antiguo etiópico. No hay datos de que hablaran alguna vez el hebreo.Aceptan la idea de un Dios único, creador e invisible, como todos los judíos, así como la creencia en el otro mundo, juicio final, resurrección, cielo e infierno. Creen en los ángeles, y esperan al Mesías (v.), hijo del rey David, a quien ellos llaman Teodoro, que reinará por espacio de 40 años en Jerusalén, otros 40 en E. y, después de una época de paz mundial, todos se convertirán al judaísmo. El culto está centralizado en la sinagoga (v.), cabaña rodeada a veces de una cerca de piedra. El sacerdote dirige el servicio religioso que consiste en oraciones, lecturas bíblicas, sacrificios y ofrendas. Los diáconos ayudan a los sacerdotes y así se preparan para su futuro cargo. Existen, por influencia del medio ambiente cristiano, pequeñas comunidades de monjes y monjas. Éstos viven aún más apartados, guardan el celibato y, según algunos, incluso llegan a practicar la castración.La Biblia se lee en ge `ez y luego se traduce al idioma de los fieles, a viva voz. Los sacrificios son al estilo del A. T.: inmolan un novillo, cordero o macho cabrío y luego se reparten la carne entre el sacerdote y los fieles. El sacrificio tiene un valor expiatorio, de purificación y también de acción de gracias. El más importante es el de Pascua. Las ofrendas consisten en pan y cerveza que, una vez bendecidos, son distribuidos entre el pueblo. A los ocho días del nacimiento de un niño le practican la circuncisión (v.) y, al igual que otros etíopes y varios pueblos africanos, llevan a cabo la circuncisión de las niñas, o escisión del clítoris, a los 14 días unas veces o bien sin fecha fija determinada. Existen casas de impureza, así llamadas por ser utilizadas para recluir a las mujeres durante siete días en su periodo mensual y 40 después de haber dado a luz un hijo, si es una niña 80 días. Luego se purifican, lavan sus vestidos y se reincorporan a la vida corriente en sus casas. Guardan con gran escrupulosidad el sábado. Ayunan desde los siete o diez años todos los lunes, jueves y novilunios, así como la víspera de Pascua, durante varios más y el día del Gran Perdón o Yóm Kippúr. En este último día también rezan y se arrepienten de sus pecados. Practican la confesión ante un sacerdote, y no sólo antes de la muerte. Guardan las fiestas según el rito judaico, excepto las de Púrim y IHánukka (v. FIESTAS II). Siguen el calendario lunar y el oficial o solar.Su libro sagrado es la Biblia, que llaman Torá. Ésta la recibieron de los cristianos etíopes y también los libros deuterocanónicos y apócrifos. Libros simbólicos suyos son: Los Mandamientos del Sábado, La Muerte de Moisés, El Testamento de Abraham, Baruk, El Apocalipsis de Gorgorios, El Libro de los Ángeles, etc. Son monógamos, aunque existe el divorcio. No gustan del comercio ambulante,- son buenos trabajadores, artesanos sencillos y pacíficos. Evitan a los misioneros tanto judíos como protestantes; siguen apegados a sus tradiciones judaicas y desconocen las doctrinas rabínicas y del Talmud (v.), es decir, que en esta época ya no tuvieron contacto con el judaísmo oficial. A pesar de estar tan sumamente cerrados a lo exterior, en varias ceremonias del culto, traducción cristiana de la Biblia, celibato y estado monacal, etc., se nota la influencia del cristianismo monofisita de la iglesia etiópica.2. Musulmanes. Su número actualmente es un 17% del total de la población de E. Pertenecen al rito máliki y Sáfi’i. Son llamados Yabart por los naturales de la nación, palabra que significaba la región entre los territorios de Zayla` y de Ifát por donde penetraron; hoy aplican esta denominación a todo musulmán e incluso a los árabes. Los primeros contactos entre etíopes y árabes ocurrieron ya antes del Islam. En 641, en tiempos del califa Omar, tuvieron lugar los primeros choques (v. iv). Las islas Dahlak fueron conquistadas por los musulmanes en el s. xii y pasando por Zayla` y sur de Mogadiscio llegaron a la meseta central, constituyendo los emiratos de Shoa Hadyá, Báli, Ifát, Dawaro, Awsa, Harar y Adal. El emirato de Shoa tuvo la hegemonía, hasta que pasó al de Ifát. En 332 hubo un enfrentamiento entre el negus etíope `Amda Syon y los musulmanes de Ifát y demás emiratos. El islamismo tuvo luego una cierta decadencia hasta que apareció la figura legendaria de Ahmad ibn Ibráhim, apodado Grañ (yurdo), quien invadió el país y forzó a sus habitantes a la conversión al islamismo (v. v). Hubo muchas defecciones y apostasías por uno y otro bando. Los gallas del sur de E., que invadieron Harar, fueron islamizados e irradiaron su proselitismo con el comercio. Actualmente Eritrea tiene un 50% de musulmanes entre su población.3. Paganos. No es fácil dar una cifra global; están esparcidos por el sur y oeste y sus formas de paganismo son muy variadas. Se encuentran así los adictos al más simple animismo (v.), como los que tienen la creencia de un Dios supremo. Aquellos animistas asocian sus creencias con los árboles, piedras, montes, etc. Éstos aceptan un Dios creador del cielo y la tierra, y que después de esta creación toma parte en favorecer a sus fieles devotos contra los enemigos y las enfermedades. También se encuentran formas de totemismo (v.) en algunas regiones. Al mismo tiempo, la creencia de los buenos y malos espíritus está en íntima relación con las enfermedades y sucesos corrientes de la vida.A. PERAL TORRES.
BIBL.: Statistical Abstract, Addis Abeba 1964; A. Z. AESCOLI, The Falashas; a bibliography, vol. XII y XIII, Kirjat Sepher, Jerusalén; J. FAITLOVITCH, Notes d’un voyage chez les falachas, París 1905; C. CONTI ROSSINI, Appunti di storia e letteratura falasciá, "Rivista studi orientalin 7 (1920) 563-590; WOLF LESLAU, Falasha Anthology, New Haven, Yale 1951; E. ULLENDORFF, The Ethiopians, Londres 1965; F. M. PAREJA, Islamología, Madrid 1952-54; J. S. TRIMINGHAM, Islam in Ethiopia, Oxford 1952.
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