Estrasburgo GEOG.
Categoria:
Geografía
Uno de los puntos cruciales en aquella cadena de ciudades venerables, episcopales y burguesas, que se escalonan a lo largo del Rin, desde Basilea hasta Colonia, ocupa también una situación excepcional entre las grandes ciudades de arte francesas. Su papel milenario de encrucijada de caminos, de zona de intercambio entre dos lenguas y dos culturas, se refleja también en sus tres grandes ciclos artísticos, medieval, renacentista, clásico, en los cuales alternan o predominan las influencias francesas o germánicas.El medieval queda resumido en la evolución de la grandiosa catedral -de un color tan singular (la arenisca traída de los Vosgos rosada o violácea, según las horas del día)-, cuya atrevida flecha (durante mucho tiempo la más alta de la cristiandad, con sus 142 m.) domina tan pintorescamente el centro de la ciudad y las orillas del 111. De la catedral románica, austera y sombría, empezada en 1015 por el obispo Werinhard, según las tradiciones otonianas, y modificada a fines del s. xii, subsisten restos importantes en la cabecera, y en el trazado de las portadas de los cruceros; pero sobre todo la permanencia de la cripta impuso a la nueva nave gótica -construida de 1240 a 1270 en un estilo francés, inspirado en Saint Denis-, una anchura descomunal en las catedrales francesas. En cambio el magnífico conjunto de vidrieras y las esculturas del interior ("Pilar de los ángeles") y del crucero (las admirables estatuas de la Iglesia y de la Sinagoga, los tímpanos del Tránsito y Coronación de María) son obras maestras, muy próximas al estilo de Chartres y de Reims: solamente en los tímpanos, cierta agitación, cierto expresionismo de los rostros puede marcar una nota propiamente "alsaciana".En cambio, en la fachada que se levanta a partir de 1277 y que se concluye en 1439 con la flecha, predominan las influencias germánicas: ya en el realismo -que linda a veces con la caricatura- en la escultura de las portadas occidentales (Profetas, Vírgenes necias, Virtudes, de principios del s. xiv). Pero en la construcción de las partes altas, de un verticalismo tan aéreo, tan exasperado y romántico, aparecen numerosos nombres de artistas venidos de Alemania y Flandes. La misma flecha, construida de 1399 a 1439, tuvo como modelo la de la vecina ciudad alemana de Friburgo y su autor, Hiltz, era colonés.El fin de la Edad Media y el Renacimiento son la Edad de Oro de la burguesía en E. En sus monumentos, casi todos civiles, se afirman la riqueza y la cultura de la ciudad, emancipada del obispo desde principios del s. xiv, disponiendo de una constitución semi-democrática elogiada como ejemplar. Estrasburgo, patria de Gutenberg, se convierte en uno de los más importantes centros europeos de las artes gráficas; en 1538, cuando triunfa la Reforma, tendrá una universidad, muy liberal e internacional. Edificios públicos, como algunas torres del nuevo recinto del s. xiv, o como el antiguo Ayuntamiento (hoy Cámara de Comercio), noble edificio de 1585, recuerdan este desarrollo urbano. Pero lo que destaca, ante todo, son las moradas privadas. Una excepcional: la espléndida Casa Kammerzell, al lado de la Catedral (1467-1589); calles enteras, milagrosamente protegidas, sobreviven en el centro y en el pintoresco barrio, bañado por el I11 o sus canales (la Petite Venise). Con sus altos tejados y el escalonamiento de sus arpilleras, sus oriels (especie de loggias cerradas y cubiertas), sus balcones de madera -con la fantasía de sus esculturas decorativas-, tienen un encanto propio, muy parecido al de las ciudades alemanas o suizas.A partir de 1681, E., después del resto de Alsacia, acepta la soberanía del rey de Francia, con estatuto especial de "ciudad libre"; así se explica que el protestantismo, prohibido en Francia, sigue con culto público en Estrasburgo: a esto se debe que el Mariscal de Saxe, protestante y enterrado en el templo Sant Thomas, reciba allí en 1776, el grandioso sepulcro de Pigalle, obra maestra de la escultura funeraria clásica. Con la llegada de obispos, militares y altos funcionarios franceses, se construyen nuevos edificios públicos, del más puro estilo Luis XV: Hospital, Intendencia, hoteles aristocráticos en las nuevas explanadas y alamedas (Broglie, Contades).La burguesía reconstruye o transforma sus moradas, adaptándolas al gusto de París, sin renunciar a ciertos rasgos tradicionales del Renacimiento (oriels, balcones de madera, etc.) que se combinan con los hierros forjados, las puertas "cocheras", las máscaras de piedra, etc.El palacio de Rohan es el más hermoso edificio del s. xviii. Construido a partir de 1731 por el parisino Robert de Cotte y un arquitecto local, para residencia del obispo, nos ofrece hoy como la síntesis del arte en Estrasburgo. Restaurado después de los graves estragos que sufrió durante la última guerra, con la restitución de los admirables aposentos, abriga, con sus anejos, la mayor parte de los museos municipales: museo arqueológico, que reúne los vestigios de la Argentoralum romana; museo de 1’oeuvre de Notre Dame, con un incomparable conjunto de obras originales y de documentos sobre la catedral; museo de Bellas Artes, muy enriquecido en estos últimos años, especialmente en cuanto a la pintura regional; museo de Artes Decorativas, pletórico de riquezas en cuanto al mueble y a la cerámica local, tan floreciente en el s. xviii.PAUL GUINARD.
BIBL.: G. DELAHACHE, SírasboUrg, París 1925; R. HAITZ, Strasbourg, París 1961; G. THIBOUT, La Cathédrale de Strasbourg, París 1939.
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