Estabilización ECON.
Categoria:
Economía
En economía, ciertas palabras llevan una carga valorativa que pone a expertos y profanos a favor o en contra de lo que significan. La palabra estabilidad es una de ellas. Todos están de acuerdo en que se refiere a algo deseable; sin embargo, no hay acuerdo, ni mucho menos, sobre qué es la estabilidad considerada como objetivo económico.Para los teóricos, la estabilidad va unida al equilibrio, y se aplica al nivel alcanzado por fuerzas económicas opuestas, cuando las desviaciones del mismo tienden a corregirse automáticamente. Sin embargo, esta concepción no es operativa, ya que el equilibrio no admite una clara determinación en la realidad. Por ello se suele expresar el objetivo de la estabilidad en términos de ciertas magnitudes agregadas (renta nacional, empleo, nivel general de precios, etc.), a las cuales (o a sus tasas de variación) se imponen unos límites, dentro de los cuales se considera mantenida la estabilidad. Estos límites pueden ser absolutos (así, cuando se establecen porcentajes de paro o de variación en los índices de precios que, al ser superados, señalan el comienzo de medidas correctoras) o relacionados con otros objetivos (como cuando se fija el límite "admisible" de paro en relación con cierta tasa "permitida" de inflación, o cuando las variaciones en los precios se consienten en tanto no pongan en peligro la competitividad exterior de la economía).Por lo común, la política de e. viene a centrarse en alguno de los siguientes puntos: 1) Estabilidad de los precios (v. INFLACIóN); 2) mantenimiento del pleno empleo (v. EMPLEO Y DESEMPLEO I); 3) suavización del ciclo (v.); 4) incidentalmente, consecución de relaciones estables entre sectores (paridad de los precios agrícolas, equilibrio entre áreas desarrolladas y deprimidas, etc.).También es frecuente que el objetivo de la e. venga ligado al del crecimiento, de forma que éste se lleve a cabo sin grandes oscilaciones alrededor de la tendencia, y sin grandes diferencias en los resultados conseguidos en los diversos sectores. (Sobre la compatibilidad entre la estabilidad de precios y el crecimiento, v. DEFLACIÓN).La política de e. se enfrenta también con algunos inconvenientes y dificultades en su formulación. En primer lugar, la fijación de objetivos precisos: ¿Cuándo se considera que los índices de precios denuncian una inestabilidad? ¿Qué índices de precios utilizar? ¿Cómo tener en cuenta las deficiencias de dichos índices, para no adoptar medidas inadecuadas? ¿Hay que atender también a los salarios y a los beneficios? ¿Cómo se determina el pleno empleo?En segundo lugar, los objetivos han de ser compatibles. Así, la perfecta estabilidad de precios puede estar reñida con el pleno empleo (v. INFLACIóN). Por otro lado, las medidas que se adopten deben ser también compatibles entre sí: una devaluación (v.), p. ej., tiene efectos contrarios a una elevación de los tipos de interés en cuanto a la estabilidad de los precios, pero no en cuanto al equilibrio de la balanza de pagos.Hay que tener presentes también los problemas de previsión del futuro, diagnóstico de los problemas, disponibilidad de soluciones para los mismos, viabilidad de dichas soluciones, coordinación de las diversas autoridades implicadas, etc. Por último, no hay que olvidar la existencia de retardos en la efectividad de la política de e.: el reconocimiento del problema, el de adopción de medidas, el de aprobación de las mismas, el de su puesta en vigor, el de realización de sus efectos, etc. Tratándose de políticas que frecuentemente se adoptan con urgencia y a corto plazo (a menudo sin coordinación alguna con otras a más largo plazo), estos retardos son muy importantes, porque pueden llevar a situaciones en las que los efectos de unas medidas se empiezan a notar precisamente cuando la situación ya ha cambiado; en este caso, la política de e. sería, en la práctica, desestabilizadora.Estabilizadores automáticos. Cuando se trata de conseguir la e. de la economía (principalmente de la producción y del empleo), se cuenta hoy en día con unos mecanismos que tienen como efecto secundario el suavizar el ciclo económico y frenar el paro o la inflación. Estos mecanismos reciben el nombre de "estabilizadores automáticos". Entre ellos podemos citar los subsidios de paro (que aumentan el poder adquisitivo del público en momentos en que otras fuentes del mismo -los salariosse reducen); ciertos pagos de la seguridad social; los impuestos progresivos (que reducen la renta disponible de la colectividad de manera más que proporcional cuando ésta aumenta -p. ej., durante una inflacióny de manera menos que proporcional cuando se reduce); los subsidios (p. ej., los precios de protección a la agricultura), etc.Además de estos mecanismos, operan en la economía otras fuerzas que tienden a asegurar una mayor estabilidad que en el pasado: la mayor proporción de la actividad económica que depende ahora de la acción del Gobierno, los instrumentos de apoyo del Banco central a los bancos privados, la mayor solidez de la cartera de éstos, etc. Todo ello no impide la inestabilidad, pero hace más difícil que llegue a extremos peligrosos.Política de estabilización. Para conseguir la e. de la economía (tanto desde el punto de vista de la producción y del empleo, como del de los precios) se recurre, normalmente, a la política monetaria y a la política fiscal. Si existe acuerdo sobre la conveniencia de la estabilidad, no lo hay, en absoluto, sobre los instrumentos más idóneos para lograrla. La política monetaria gozó de gran predicamento hasta la depresión de los años 30, pero la larga duración de ésta hizo suponer que tal política había fracasado en la reactivación y se desplazó el énfasis a la política fiscal (de ingreso y de gasto). La inflación causada por el intento de mantener bajo el tipo de interés tras la 11 Guerra mundial, respondiendo a los criterios keynesianos, volvió a dar actualidad a la política monetaria, pero ahora con un mejor conocimiento de sus posibilidades y defectos, en relación con los de la política fiscal.Política monetaria. Los instrumentos utilizados normalmente como parte de la política monetaria son las operaciones de mercado abierto (open market; v. MERCADO I, 2), el control de los tipos de interés (v.; desde el del tipo de redescuento que cobra el Banco central a los bancos privados, hasta el establecimiento legal de toda la gama de tipos activos y pasivos de los intermediarios financieros -nótese que los efectos del establecimiento de tipos activos son distintos a los de fijación de tipos pasivos; V. DESCUENTO Y REDESCUENTO BANCARIO); el establecimiento y cambio de las condiciones para la concesión de descuentos y redescuentos (p. ej., líneas especiales de redescuento); las posibilidades de pignoración de Deuda pública; el establecimiento y cambio de los coeficientes de reserva, en cualquiera de sus variedades (V. LIQUIDEZ); las instrucciones dadas a los bancos en orden a la concesión de crédito a ciertas empresas y sectores, diversificación de riesgos, financiación del Gobierno y de las empresas públicas y otros organismos, etc.; el establecimiento de techos o límites a la concesión de crédito bancario (total o por sectores); otras formas de control selectivo del crédito (intereses especiales, p. ej.; v. CRÉDITO I); medidas de persuasión; etc.Nótese que de este conjunto de medidas unas van dirigidas a modificar la cantidad total de dinero, y otras la de crédito. Su eficacia es diferente: las primeras tienen, en principio, una acción directa, en tanto que las segundas están condicionadas a un efecto indirecto a través de la demanda de crédito, pudiendo verse frustradas por la falta de incentivos para recibir crédito ("se puede llevar el caballo al agua, pero no se le puede obligar a beber"), por la insensibilidad de la economía al tipo de interés (v. INVERStóN), por la existencia de sustitutivos al crédito bancario (p. ej., el crédito comercial), etc.Como ventajas de la política monetaria citemos las de rapidez de acción (que, pese a los retardos, suele ser superior a la de la política fiscal), flexibilidad (adaptándose a múltiples circunstancias), fácil reversibilidad, suavidad (que es máxima en las operaciones de mercado abierto, pero muy pequeña en los techos crediticios) e impersonalidad de sus efectos (máxima en las operaciones de mercado abierto, mínima en los controles selectivos de crédito).De todas maneras, hay que ser muy conscientes de las limitaciones de la política monetaria. No se espere de ella que consiga mantener un elevado nivel de empleo (v. INFt-ACtóN), ni que pueda controlar el tipo de interés para que sea bajo y facilite la expansión. Sin embargo, es un instrumento bastante idóneo para frenar la inflación, dar un entorno estable a la economía, evitar que el dinero mismo pueda ser causa de inestabilidad, y frenar perturbaciones importantes de origen no monetario.Política fiscal. Los medios de la política fiscal son, básicamente, los impuestos, la Deuda pública (v.) y el gasto público. La dificultad máxima con que se enfrenta la política fiscal (v.) es su doble función: como medio de obtener ingresos para el Gobierno y otros organismos públicos, y como instrumento de e. Al intentar, p. ej., manejar el gasto público como arma estabilizadora, hay que tencr presente que buena parte de los gastos presupuestarios son poco susceptibles de modificación, por circunstancias ajenas a la economía. Su papel como corrector del ciclo es también limitado, ya que las decisiones de gasto son, -con frecuencia, irreversibles (no se puede suspender la construcción de una autopista, p. ej., para reducir coyunturalmente el gasto), y tanto ellos como los impuestos suelen estar sujetos a procedimientos de elaboración y aprobación legislativa lentos y complicados, sujetos a numerosas presiones y poco flexibles.Otras políticas estabilizadoras. Los Gobiernos intentan con frecuencia estabilizar la economía usando medidas distintas de las mencionadas, con objeto de minimizar las desventajas de la e. o para conseguir otros objetivos. Una medida muy utilizada, sobre todo en tiempo de guerra, es el control directo de precios y salarios. Se trata de una acción drástica y extrema, que suele ser efectiva a corto plazo en condiciones de convulsión social, pero poco útil en otras circunstancias, ya que genera desequilibrios y rigideces, mala asignación de los recursos, arbitrariedades en el racionamiento de la oferta escasa entre los demandantes y desiguales oportunidades en orden a su violación o a la adaptación a nuevas circunstancias (mercados negros, regímenes especiales, revisión de precios mínimos, cte.).Relacionada en cierto modo con el control de precios y salarios, la política de rentas es un conjunto de medidas adoptadas para conseguir un movimiento armónico de los precios y de las distintas rentas (salarios, intereses, beneficios, cte.), con fines de e. y de equidad en la distribución de la renta. La mayoría de las medidas se centra en los salarios, por ser difícil el control de las demás rentas, y suelen consistir en directrices, permisos y prohibiciones en relación con los aumentos de ]Os precios y de la productividad.La política de estabilización en España: experiencia reciente. Desde la década de los 50, la economía española ha pasado por diversos periodos inflacionistas, seguidos de estabilizaciones más o menos drásticas y, en ocasiones, de recesiones debidas a la misma e. El primer plan de e. data de julio de 1959 (con algunas medidas fiscales previas adoptadas en 1957) y fue acompañado de una devaluación de la peseta y de un intento de mejorar la eficiencia de todo el sistema económico, liberalizando la economía de sus trabas internas y abriéndola al exterior contuvo el gasto público (tanto en cifras globales como por la eliminación de ciertas primas y subvenciones), y se adoptaron medidas monetarias, como núcleo del plan (elevación del tipo de redescuento, supresión de las emisiones de fondos públicos con derecho automático a la pignoración, establecimiento de un depósito previo a las importaciones y, sobre todo, de un techo a la concesión de créditos por la banca), a la par que se liberalizaban ciertas importaciones (para contribuir también al abaratamiento de la vida en España)..Tales medidas dieron el resultado apetecido: el país superó fácilmente la recesión posterior a la e. y consiguió cierta estabilidad de precios, hasta que se hizo necesaria la adopción de nuevas medidas en noviembre de 1964. Éstas tuvieron, en buena parte, carácter estacional, para prever las tensiones de precios que suelen originarse en Navidades, y giraron fundamentalmente alrededor de la política de abastos: rebaja de aranceles, liberalización comercial exterior, importaciones de choque de productos alimenticios, programa de sustitución de intermediarios, cte., con algunas medidas secundarias de contención del crédito a la vivienda, amén de declaraciones al público para aprovechar su impacto psicológico estabilizador.Las medidas adoptadas en octubre de 1966 fueron mucho más limitadas en su alcance: contención del gasto público, mejora de la recaudación de impuestos mediante la represión del fraude fiscal y fomento del ahorro (ahorro vivienda, ahorro bursátil, cte.).A raíz de la devaluación de la peseta de noviembre de 1967 se adoptaron unas medidas complementarias tendentes a compensar el impacto inflacionista de la misma. Consistieron en la contención del gasto público, elevación de impuestos, modificación de los tipos de interés, control de precios y salarios (que ha pasado por varias etapas desde su casi supresión en 1959), etc.En 1969 y 1970 se redujeron los límites de las líneas de redescuento, se impuso un tope a la cifra de crédito a conceder por los bancos, se elevaron (en dos ocasiones) los tipos de interés activos y pasivos, se endurecieron las condiciones de pignoración, se cerraron las líneas coyunturales de redescuento y se estableció el depósito previo a las importaciones.Todas estas medidas han dado resultados muy desiguales, y han tenido efectos muy diferentes. En general, no se puede esperar que una misma medida sea la más adecuada para dos momentos distintos. Por otro lado, la necesidad de estabilizar con frecuencia una economía en expansión plantea seriamente el problema de la compatibilidad de objetivos. ¿Es posible el crecimiento sin inflación y el pleno empleo con precios estables? ¿Facilita o perjudica la estabilidad de precios al desarrollo? La respuesta más comúnmente aceptada es que la estabilidad es necesaria para el crecimiento, pero una economía que tenga que estabilizarse frecuentemente para corregir tendencias inflacionistas no reúne, por lo general, las condiciones óptimas para un adecuado desarrollo: la política de "stop and go" (freno y acelerador) no es adecuada para un desarrollo sostenido (V. DEFLACIÓN).V. t.: COYUNTURA; CRÉDITO I; DEFLACIÓN; DESCUENTO Y REDESCUENTO BANCARIO; DEUDA PÚBLICA; EMPLEO Y DESEMPLEO I; FISCAL, POLÍTICA; HACIENDA PÚBLICA I; IMPUESTO I; INFLACIÓN; INTERÉS; LIQUIDEZ; MERCADO I, 2; PRESUPUESTO.ANTONIO ARGANDOÑA.
BIBL.: Para un tratamiento sencillo del problema, P. A. SAMUELSON, Curso de Economía moderna, 16 ed. Madrid 1968, cap. 16-18 y 37.-Para una visión de conjunto: D. S. WATSON, Política económica, Madrid 1965, cap. 20-23; M. F. MILLIKAN (ed.), Income Stabilization for a Developing Democracy, New Haven 1953.-Sobre política de contención de la inflación: P. WERNETTE, Auge y prosperidad sin inflación, México 1963; R. F. HARROD, Política antiinflacionista, Madrid 1961.-Distintos problemas específicos son tratados en un conjunto de Readings de la AMERICAN ECONOMIc ASSOCIATION, Readings in Monetary Theory, Homewood 1951; Readings in Fiscal Policy, Homewood 1955; Readings in Business Cycles, Londres 1966.-También en otros Readings: L. S. RITTER (ed.), Money and Economic Activity, 2 ed. Boston 1961, partes II-V; H. A. WOLF y R. C. DOENGES, Readings in Money and Banking, Nueva York 1968, partes V-VI; R. S. THORN, Monetary Theory and Policy, Nueva York 1966, parte VI; A. D. ENTINE (ed.), Monetary Economics: Readings, Belmont 1968, partes V y VII; M. G. MUELLER (ed.), Readings in Macroeconomics, Nueva York 1966, parte final.-V. t. la bibl. señalada en los artículos arriba citados, principalmente los que hacen referencia a política monetaria y fiscal. Son útiles los informes y trabajos de ciertos comités oficiales, como el Informe Radcliffe en Gran Bretaña, el de la Comission on Money and Credit en los Estados Unidos, etc.
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