Estacio, Publio Papinio
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Biografía GER
Poeta latino n. en Nápoles hacia mediados del s. i d. C., entre los años 40 y 50. En esta ciudad tenía su padre una escuela en la que se leían y comentaban las páginas de los más grandes poetas, y con preferencia Homero, Hesíodo, Píndaro, Safo, entre los principales de lengua griega. Todo ello explica una temprana vocación lírica en E. y el sello más helénico que latino que se advierte en sus composiciones.Sus contemporáneos atribuyeron a Publius Papinius Statius (nombre latino) una gran facilidad para improvisar y un perfecto dominio de los recursos poéticos, lo cual le llevó a abrirse cómodamente camino en la sociedad literaria de su tiempo y a cosechar grandes éxitos. Cuenta Juvenal que el público acudía en gran número a escuchar las lecturas en las que E., dotado de una sugestiva y melódica voz, recitaba los versos de su obra mayor, Thebais (Tebaida). E. supo sacar partido de sus dones naturales y, a diferencia de sus contemporáneos Silio Itálico y Valerio Flacco, para quienes escribir poesía era una necesidad o un alto lujo del espíritu, cultivó las letras como un medio de ganarse la vida y llegó a ser un profesional de la versificación. La vida social romana daba grandes oportunidades para ello, ya que la poesía se hacía frecuente en conmemoraciones, elogios, consolaciones, etc.E. participó asimismo en justas y competiciones poéticas, en las que alcanzó grandes victorias, como la merecida en los juegos Albanos, en que recibió la corona de manos de Domiciano, por un poema sobre la guerra dacio-germánica que había sostenido el mismo Emperador. De esta composición nació el poema Bellum germanicum, que con el Eucharisticon, son sendas muestras de su deseo de distinguirse en la adhesión y alabanza al Emperador. Pero el poeta tuvo ocasión posterior de cantar, como muchos de sus colegas, los amargos avatares de la fortuna. E. no obtuvo el codiciado galardón en el certamen capitolino y se retiró a su Nápoles natal, donde encontró: "pax segura lovis et nunquam turbata quies", un lugar de paz segura y un descanso imperturbable (Silvae 3,5, 85-94). E. escribió además Achilleis, la Aquileida, también dedicada a Domiciano. Esta obra, que, destinada en principio a ser leída en un teatro romano ante pública asamblea, quedó inacabada, pretendía narrar la vida del héroe homérico.La ambición le impulsó a cultivar la epopeya; de este empeño nacieron los ya mencionados títulos: Bellum germanicum y la Tebaida. Esta última obra está constituida, como la Eneida, por 12 libros y fue confeccionada durante 12 largos años. Es una composición enojosa y voluminosa, que roza con frecuencia los tonos más terriblemente melodramáticos. En ella se reconocen demasiado claramente las fuentes en las que el autor nunca dejó de beber: Esquilo (v.), Sófocles (v.), Eurípides (v.), Ovidio (v.), Séneca (v.), así como Virgilio (v.), del que aparece exactamente calcado el episodio de Eurialo y Niso. La primera traducción al español, elogiada por Lope de Vega, se debe a Juan de Arjona (m. ca. 1603).Como toda la poesía de la época Flavia, la de E. se resiente de confusión de estilos, poniendo él de su inspiración propia un abigarrado patetismo que resulta demasiado convencional y que no va muy de acuerdo con el temperamento de buen artesano de la retórica, al que no resulta muy convincente el empleo del tono sublime. No obstante, es constante en todas sus páginas una cuidada elegancia de lenguaje; él aludía a su continuo trabajo de pulimento de la expresión con la siguiente frase: "Nostra Thebais multa cruciata lima".En otro tipo de trabajos ofrece un aspecto que su producción mayor no presentó: el intimista. Son las Silvae (Selvas), composiciones hechas sin proyecto previo, al correr de los días, y que no recopiló hasta los últimos años de su vida. Constan de 32 composiciones escritas en hexámetros y distribuidas en cinco libros, cada uno de los cuales (a excepción del último) está precedido de unas páginas en prosa que sirven de dedicatoria. Los temas que se tratan en ellas son múltiples y variados: celebraciones, epitalamios, epístolas consolatorias, descripciones de monumentos, referencias mitológicas, etc. Ni éstas ni las anteriores obras citadas sacan a E. del lugar en el que le ha situado la historia entre los poetas menores de la literatura latina.V. t.: ÉPICA 3, C.B. HERRERO AMARO.
BIBL.: Ediciones: Silvae, por F. VOLLMER, Leipzig 1898;- Thebaidae y Achilleidae, por H. W. GARROD, Oxford 1906. Obra completa traducida al francés en ed. bilingüe, por H. FRÉRE y H. 1. IZAAC, París 1944.-Estudios: 1. DANGLARD, De Estace et surtout des sylves, Clermont-Ferrand 1864; J. H. MOZLEY, Statius as imitator of Vergil and Ovid, "Classical weeklyn 1933; A. RosTAGNI, La cultura letteraria di Napoli antica nelle sue fasi culminanti, Roma 1952; W. SCHETTER, Untersuchungen zur epischen Kunst des Statius, Wiesbaden 1960.
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