Espectáculo ARTE
Categoria:
Arte
1. Concepto. En un sentido general es lo que se ve, pero aquí nos referimos al e. organizado con una finalidad, que puede ser artística, intelectual y de distracción.Entre los e. de distracción se encuentran los deportivos, que indirectamente distraen, pero que han sido concebidos para interesar directamente al espectador en el logro de una meta: ganar un partido o un campeonato, lograr unas marcas, etc. Este tipo de e. es menos perfecto que el artístico, si se tiene en cuenta lo que ofrece y las facultades a desarrollar entre los que intervienen en él y los que lo presencian, considerando además en un plano superior el desarrollo de las facultades intelectuales.Del e. artístico puede decirse que es todo tipo de organización estética que presenta a nuestras facultades de imaginación, atención, sensibilidad y crítica inteligente una forma de arte. Partiendo de esta idea se da por supuesto que hay e. carentes de calidad artística y cuya valoración positiva se hace difícil. Se considera auténtico e. aquel en el que existe comunicación entre actor, autor y público. La entrega actor-público es recíproca a través de la materia que se ofrece. El autor es intermediario entre ambos y también el actor lo es entre autor y público. E. como los deportivos y taurinos no necesitan de autor para que existan. En ellos desempeña un papel importante la actuación, de la que depende el éxito del e., la captación del público.En todo e., excepto en los de mera distracción, cabe un triple programa: distracción, enseñanza y robustecímiento de criterios. El e. no es un freno a la vitalidad humana, sino un estimulante, por los elementos que aporta. Entre el que actúa y el que presencia hay una comunicación de valores, de cuya calidad dependerá la dignidad del e. En este sentido no cabe duda del interés del e. en la formación de las personas.A pesar de la variedad de e., se dan unos elementos permanentes y comunes que sobreviven al paso del tiempo, transformándose circunstancialmente, pero no en lo esencial. Ciertamente, en determinadas épocas suele aparecer algún e. nuevo o adaptación de otros antiguos a los gustos de cada tiempo. Basta rastrear un poco en los e. hoy día en boga para encontrar antecedentes en otros que tuvieron su actualidad en las primeras sociedades organizadas conocidas.2. Valor social. El e. no sólo interesa al individuo, sino también y principalmente al grupo social (v.), por su carácter de acontecimiento, máxime si está organizado como acto conmemorativo, de celebración o en honor de alguien. Su valor social es tanto más grande cuanto mayor es la participación del grupo. En núcleos de población poco numerosa la participación rebasa los límites del espectador. Éste, con su intervención en el montaje del e., se convierte también en uno de sus protagonistas, desarrollando las virtudes de solidaridad y las inherentes a toda convivencia social (v.), sobre todo si su participación es gratuita y a título exclusivo de aportación social, que bien puede ser con carácter benéfico, como es el caso de e. en los que su fin primordial es recoger fondos para atender necesidades materiales y culturales o distraer a sectores de la población menos dotados.La periodicidad del e. le quita carácter de acontecimiento en el sentido de suceso extraordinario. Así, una función de teatro puede ser un acontecimiento el día del estreno, pero deja de serlo en sucesivas representaciones. No obstante, para los que acuden a una función cualquiera puede seguir constituyendo un acontecimiento, pues el espectador no deja de participar con sus eventuales compañeros de sesión en lo que podríamos denominar un acto social. Y a la inversa, actos sociales con valor de e. se dan con frecuencia. Así, p. ej., la botadura de un buque, un desfile militar o de modelos, una puesta de largo o una batalla de flores, son actos sociales con más o menos ingredientes de e.El e. tiene el valor social y psicológico del cambio que significa en las modernas sociedades industrializadas y superorganizadas. En este aspecto de cambio reside su interés terapéutico. Al servir de distracción puede atenuar preocupaciones, contribuir a un recomendable relajamiento intelectual y físico, que ponga luego al espectador en condiciones de enfrentarse con más serenidad a los problemas que se le plantean en la vida cotidiana. Pero el abandono del espectador para conseguir el relajamiento deseado no debe ser total, ya que desde un punto de vista ético debe estar siempre en condiciones de rechazar todo lo que atente a sus principios, rebaje su dignidad o perjudique su salud moral y física. Esto es más difícil en los e. cinematográficos y teatrales en locales cerrados, en los que la penumbra aumenta el poder de sugestión y agudiza la tendencia del espectador pasivo a penetrar en el anonimato, a convertirse en masa con puertas únicamente abiertas a los sentidos, dejándose llevar por la inacción, lo cual equivale a anular la personalidad. A ello contribuyen algunos e. actuales. El cinematógrafo, p. ej., capta los sentidos en una especie de hipnosis colectiva.Las consecuencias sociales del e. continúan una vez terminado éste. Las imágenes, palabras y conceptos se apoderan del espectador tanto más cuanto mayor es su actitud pasiva y la inhibición de la reflexión. Esto explica la aparición de ídolos de las masas que intervienen en toda clase de e.: el cine, los toros, la canción y el fútbol, especialmente, y también explica la imposición de modas (en el atuendo, en el lenguaje, cte.) y modos de comportarse (eclecticismo, gamberrismo, violencia, cte.).La influencia masificadora de los e. está fomentada por la capacidad receptiva del grupo social. Prueba de ello son las histerias colectivas de los seguidores de ciertos ídolos de la canción moderna y los insultos a coro y actos de salvajismo dé los asistentes a espectáculos deportivos.3. Valor cultural. Aparte del aspecto lucrativo, el e. se concibe también como elemento de culturización. De ahí la intervención del Estado y de las corporaciones, la creación de sociedades y la agrupación de individuos con gustos similares en la organización de e., a través de los cuales se atiende además a la llamada cultura popular. En España podrían citarse los festivales de música, teatro y danza.Se va generalizando la idea de formar al público, de sacarle de la somnolencia a la que se había entregado. Se busca dar un contenido para aumentar la cultura, se presentan temas que desarrollan la reflexión. Esto es evidente en algunos sectores de la cinematografía, de la música como e. y de la actividad teatral. Presentando obras de auténtico valor artístico, moral e intelectual se intenta seleccionar individualidades, crear minorías, desmasificar la sociedad y promocionar culturalmente para, a fin de cuentas, elevar el nivel de los pueblos. Tales metas van lográndose mediante la incorporación al mundo del e. de los intelectuales y de personas de gran preparación artística, que han superado la idea de que el e. es simplemente un elemento de distracción, una diversión carente de ética como la que ofrecían los emperadores romanos en los circos a las muchedumbres exaltadas y ansiosas de sangre. En nuestros días, la lucha libre es una imagen algo paliada de aquellos lamentables e., que tenían además la finalidad política de distraer al público de otros asuntos y contentarle banalmente. En la sociedad actual, los Estados totalitarios fomentan la organización de e. de masas, sobre todo deportivos, en los que el pueblo pueda dar rienda suelta a su vocación democrática, a su tendencia a pronunciarse libremente por algo.La consecución de la finalidad cultural del e. se facilita por su misma naturaleza intrínseca, pues constituye una donación mutua entre espectador y actor. La disposición normal de aquél favorece su culturalización. El público acude corrientemente a un e. con ánimo de aceptar lo que se le ofrece. En ciertos casos, la actitud del espectador es de rechazo, pero los ingredientes del e. -incluidos los culturales- siempre son asimilables en mayor o menor grado. Nadie puede negar que una obra teatral disguste, pero las ideas contenidas en ella han podido penetrar en el espectador:4. Análisis. Alabanzas y vituperios han recibido los e. de todas las épocas y en todas sus manifestaciones. Censura Platón al autor que presenta la conducta reprochable de un hombre y que es aplaudida por el público. Este aplauso procede de la fuerza de captación de la Musa, de tal modo que "los espectáculos colaboran, y mucho, a formar en la virtud o en el vicio a una juventud nacida de ciudadanos virtuosos" (Platón, Las leyes, libro 11).Ya desde la Antigüedad se consideraba el e. altamente formativo o deformativo, aún mucho más que en la actualidad, porque los medios de formación eran más escasos. En un principio, la Iglesia consideraba indignos de la comunión a los fieles que tenían como profesión divertir a los demás en los e. En el Concilio de Arlés -a. 314- se prohibe a los cristianos la asistencia a toda clase de e. Los gladiadores, los profesionales del teatro y del circo son considerados corruptores de las costumbres y se les niega la comunión. S. Juan Crisóstomo escribe: "Os pido evitar las estancias funestas en los espectáculos... Desearía que encontrases a un hombre que sale de un espectáculo y a otro que sale de la prisión; verías cómo el alma del primero estaría turbada y llena de indignidad; la del segundo, sosegada y libre" (Homilía XV al pueblo de Antioquía).Los autores cristianos de los primeros siglos coinciden en el mismo juicio. Tertuliano se expresa así: "Un cristiano debe estar alejado de los espectáculos, que son una forma de idolatría y de las pompas del demonio... ¿Cómo estar de acuerdo con los espectáculos, que no son más que agitación del espíritu y del corazón...? Estas asambleas están llenas de peligros" (De Spectaculis, Florencia 1959).La actitud de repulsa hacia los e. se modifica al tiempo que evolucionan éstos. Consciente de su valor formativo, la Iglesia resucita, cristianizándolos, e. a punto de desaparecer y hace de ellos un medio de catequesis. Esto ocurre en el s. iv y se extiende poco a poco a toda la cristiandad. En el s. xtii Alfonso el Sabio reglamenta el drama de la liturgia, que había adoptado muchas de las formas paganas y servía de elemento de agrupación de los fieles en torno a las iglesias. La posición del mundo ante los e. se hace cada vez más abierta, pero debe reconocerse en los mismos una evolución más acorde con el espíritu cristiano. Cuando se desvirtúan, la Iglesia interviene prohibiendo, p. ej., las representaciones en el interior de los templos, a causa del carácter profano que habían adquirido. En el s. xvi el escritor francés Montaigne califica de impertinentes a los que condenan los e. Dice que existen infinidad de e. que divierten al pueblo y lo entretienen honestamente (Ensayos, libro 1, cap. XXVI). En este criterio abundan los moralistas, admitiendo los e. honestos y formativos. De la admisión de este tipo de e. se ha pasado al fomento de los mismos, considerándolos siempre como un medio y no como un fin.5. La ópera como espectáculo. El nacimiento de la ópera (v.) sólo podía ocurrir en un escenario, en un ambiente suficientemente apto para grandes montajes, numeroso público, decorados fastuosos, etc. En Italia, en 1600, se abre el primer teatro de la ópera y unos 40 años más tarde comienza sus representaciones en Venecia el primer teatro público de ópera.En la documentación iconográfica del s. xvci puede verse la riqueza en vestuario, decorados y accesorios de este tipo de e., ambientado al gusto barroco de la época. La participación del público era mayor entonces que hoy en día, pues cada espectador podía leer la música en un papel que previamente se le había entregado. La cristalización definitiva de la ópera en Italia, adonde llegan cantores, coreógrafos y compositores de otros países, ocurre en Nápoles. En el s. xviii se extiende por casi toda Europa y gana en espectacularidad en el s. xix con R. Wagner, que intenta crear una ópera auténticamente alemana. Los cantantes por él formados dieron realce al teatro de Bayreuth. Con G. Mahler se da un nuevo paso, al implantar su teoría de que el espectador complete la escena con su imaginación. Se depuran los elementos escenográficos y entran cada vez más en juego los coreográficos. A imitación de los tablados japoneses se monta en Alemania -fines del s. xix- un escenario giratorio. Más recientemente, los festivales internacionales de ópera han dado un gran impulso a este e., en el que tan importante papel desempeñan los coros. A pesar de su difusión sigue siendo, excepto en Italia, un e. de minorías.,6. La opereta y la zarzuela. En el s. xviit aparece en Francia la ópera cómica, en la que se admite el monólogo y que muy pronto se extenderá por el resto de Europa. En Austria nace la opereta (v.) y en España , la zarzuela (v.), e. que participa de los elementos del drama y de la ópera y que llega a todos los públicos con un carácter más popular y muy español, a pesar de la influencia de la ópera cómica francesa, que se infiltra en España con sus temas picarescos y su música frívola.7. La danza. Una de las-expresiones artísticas más primitivas es la danza (v.), procedimiento utilizado por el hombre para exteriorizar sus temores, sus alegrías y sus deseos, en su afán de comunicarse con los demás. Después de la danza como expresión individual aparece la colectiva. Hay danzas que constituyen un rito religioso y que tienen un carácter social. En los pueblos más antiguos se ejecutaban danzas conmemorativas de una victoria, de petición, etc. En las sociedades más civilizadas de Occidente evolucionan en su finalidad, convirtiéndose en un modo artístico de diversión, pero en Oriente, sobre todo en los pueblos musulmanes, se mantiene como e. Con el tiempo se entremezcla con otras manifestaciones artísticas como el teatro (v.) y la ópera. En el Renacimiento adquiere una fastuosidad desconocida hasta entonces en Occidente. Pero este e. reservado a las clases privilegiadas tiene también una variante popular conocida por el nombre de baile (v.) regional. Este e., arraigado en todos los pueblos, recoge tradiciones y costumbres populares.En España son especialmente conocidos los bailes populares andaluces denominados con el nombre genérico de flamenco, de los que hay gran variedad; fandango, seguidilla, farruca, cachucha, sevillana, soleares, etc. De origen valenciano es la jota, aunque es la aragonesa la que se ha hecho más famosa. Desde el s. xvi se baila en Cataluña la sardana, a la que Pen Ventura dio un gran impulso en 1850. Se acompaña esta danza de la cobla, típica orquesta popular catalana. Las danzas vascas, las manchegas de Extremadura, las isas y folías canarias, el bolero, la muñeira, la chacona... hacen de España un mosaico de lo más variado en cuanto a baile popular se refiere. En Argentina son típicos el tango y la milonga; en Colombia, la cumbia; en Brasil, la samba; en Cuba, la habanera y la rumba; en México, el jarape, la zandunga y las danzas de los sonajeros, de los quetzales, de los voladores y de las cintas; en Perú, la marinera, el tondero, el huayno y el festejo. Cada país tiene su danza nacional y sus bailes típicos. Así en Polonia, la mazurca; en Hungría, las czardas; en Italia, la tarantela y la siciliana; en Gran Bretaña, los jigs y veels; en la Unión Soviética, las danzas de los cosacos y el kastachok; en Estados Unidos, las square dances.El ballet (v.) como e. ha evolucionado desde el s. xvttt en que predominaba el ballet de acción, pero entonces los intérpretes eran todavía máscaras, diferenciándose entre sí por el distinto color del vestuario y por la expresión de los gestos. En el s. xcx, con el ballet romántico, aparece el baile de punta alternando con el de media punta. En el nuevo procedimiento, denominado elevación, se busca más la estética que la técnica, la cual se traduce para el espectador en un mayor simbolismo. El bailarín trabaja con todo su cuerpo: pies, pantorrillas, brazos y manos. En el s. xix Carlo Blasis introdujo la actitud, consistente en sostener el cuerpo sobre un pie, mientras el otro se levanta con la rodilla doblada. En Oriente el ballet es más estático y exige a los artistas una gran concentración para sincronizar perfectamente los movimientos y los gestos. En Japón la danza va unida al teatro. En Occidente no se presta tanta atención a los movimientos del tórax, cuello, cabeza, frente y hombros. Sin embargo, el actual ballet expresionista ha descubierto la elocuencia de una pequeña torsión o giro del abdomen, de la palma de la mano, etc., manifestando diferentes estados de ánimo mediante la posición de los hombros, la situación de la barbilla, etc. Al conocimiento y divulgación del ballet, considerado como un e. de minorías, contribuyen en Europa los festivales de danza en locales cerrados o al aire libre.8. Toros. La fiesta de los toros (Y.), llamada también fiesta brava y en España fiesta nacional, está extendida por el S de Francia, Portugal e Iberoamérica (México, Perú, Venezuela y Colombia). Aunque en Grecia y Asia Menor haya antecedentes de tauromaquia, el e. era distinto a lo que se conoce como corrida de toros. Moros y cristianos del s. xiil corrían toros sobre corceles, haciendo alarde de destreza. De la lidia de toros se habla ya en las Cantigas. En el s. xvi los nobles auxiliados por servidores a pie practicaban las suertes de alanceamiento y rejoneo, ejercicios de fuerza y guardia, que en el s. XVIII dejan de ser privativos de los nobles, apareciendo la figura del torero, existente como profesión a partir del segundo tercio del s. XVIII. En el s. xlx se consolida la lidia como uno de los e. favoritos del público. A ello contribuyen la organización de la fiesta, su belleza plástica y el prestigio de los matadores o espadas.Cuando los toros que se lidian no pasan de tres años, el e. se llama novillada y el espada novillero; si los toros exceden de esa edad, la fiesta recibe el nombre de corrida y el espada se denomina matador. Se pasa de novillero a matador en un acto sencillo y público (alternativa) verificado en la plaza. A la corrida antecede en algunos lugares el encierro, consistente en llevar los toros al toril. Le precede gente a pie que rivaliza con los toros en la carrera hasta la plaza, produciéndose choques y encuentros a veces peligrosos.El arraigo de este e. en el pueblo español es tal, que toda villa y ciudad organiza sus festejos taurinos una vez al año, generalmente con motivo de las fiestas patronales. El conjunto de corridas celebradas se llama feria de toros. La temporada taurina en España se inicia en primavera y se termina en invierno, pero también hay corridas invernales donde el clima lo permite. Hoy en día este é. ha perdido pureza y academicismo, a causa del turismo poco exigente con los cánones, de su excesiva comercialización y de la pérdida de bravura de las reses. Pero su impacto en la vida local y nacional sigue siendo grande, haciéndose notar en las artes y en las letras. El colorido de la fiesta es indiscutible. Es un e. de masas que sirve de distracción y es esencialmente valorado por los entendidos. Acerca de su moralidad se ha pronunciado la Iglesia de acuerdo con la mentalidad de la época.9. Deportes. El testimonio más antiguo conocido de la existencia del deporte (v.) como e. data del a. 3000 a. C. y está constituido por un grupo de luchadores realizado en bronce y conservado en Asia Anterior. También en una pintura mural de un templo egipcio y en una tumba del a. 2600 a. C. aproximadamente se representan varios grupos de luchadores en diferentes posturas. Los testimonios literarios son más recientes: Homero (s. vii a. C.) habla de una prueba deportiva organizada por Aquiles. Puede decirse, por lo que se conoce, que fue Grecia la cuna del deporte en Occidente. Cada cuatro años se organizaban unos juegos en los que a las pruebas deportivas acompañaban competiciones de canto y música. Estos juegos en los que participaban todos los griegos libres se componían de los olímpicos de Olimpia, de los píticos de cerca de Delfos (desde el a. 586 a. C.), de los nemeos de Nemea y Argos (desde el a. 573 a. C.) y de los ístmicos de Corinto (desde el a. 381 a. C.).Aunque los juegos olímpicos se citan por primera vez en el a. 776 a. C. se cree que eran más antiguos. En un principio consistían solamente en una carrera. Posteriormente se ampliaron con saltos de longitud y lanzamiento de jabalina y disco. En el a. 708 a. C. se introdujeron la lucha (v.) y el pentatlón; en el a. 688 a. C., el boxeo (v.); en el a. 650 a. C., las carreras de cuadrigas; en el a. 648, una mezcla de lucha y boxeo; en el a. 632, las carreras de caballos. Al conquistar Grecia los romanos, los juegos se celebraron en Roma y, por última vez, en el a. 393 d. C. Las olimpiadas (v.) resurgieron en Atenas, en 1896, celebrándose cada cuatro años en sus dos variantes de juegos de verano y juegos de invierno. Participan deportistas de casi todos los países y constituye el mayor e. a escala internacional, hoy día al alcance de todo el mundo a través de la televisión.Modernamente se ha impuesto en Europa y América del Sur, como espectáculo de masas, el fútbol (v.); en Estados Unidos, el béisbol (v.). Ambos deportes constituyen además un fenómeno social de la actual sociedad de masas con repercusiones económicas y amplia influencia en muchos sectores de la vida. El fútbol y el béisbol como e. ocupan un lugar destacado en las horas de esparcimiento del hombre de hoy día, planteando incluso problemas ajenos a cualquier otro deporte como e. En segundo lugar figuran el boxeo y la lucha, de mayor atractivo esta última en los individuos menos intelectualizados. Van ganando terreno como e. el tenis (v.) y el baloncesto (v.), gracias a la difusión de la TV, pero aún se consideran e. de minorías.BISL.: TERTULIANO, De Spectaculis, Florencia 1959; M. MAURou, Les Lampions des fétes, París 1967; A. BOLL, Théátre, spectacles et fétes populaires dans 1’Histoire, Marsella 1942; J. M. CAGIGAL, Hombres y deporte, Madrid 1957; J. PEREDA, Los toros ante la Iglesia y la moral, Bilbao 1945; Enciclopedia dello Spettacolo, 9 vol., Sansoni 1954.**AUGLORIA TORANZO.
**CIEESPECTROMETRIA DE MASAS
Fundamento teórico. Un instrumento dispersivo de radiaciones es un dispositivo en el que las desviaciones de aquéllas son función de su frecuencia. En óptica clásica se utiliza el hecho de que la velocidad de propagación de las mismas no es igual en los distintos medios, o bien se recurre a fenómenos de difracción (redes).
Un haz complejo de diversos iones (v. IONIZACIÓN), acelerados por una diferencia de potencial, al atravesar un campo eléctrico o magnético, sufre una desviación; éste es el fundamento de la e. de m. Siendo la longitud de onda asociada a una partícula,(=(h/mv)función de su masa m y de su velocidad v resulta que con cualquier instrumento dispersivo eléctrico o magnético se obtendrá la misma deflexión para corpúsculos que, con una relación de velocidades x, posean una relación de masas igual a l /x. Por tanto, el análisis espectrométrico debe efectuarse simultáneamente respecto a la masa y a la velocidad. Esta exigencia se soslayaría fácilmente si pudiera obtenerse un pincel de partículas monocinéticas, lo cual es muy difícil de conseguir en la mayoría de los casos; sin embargo, el problema se resuelve mediante una acción eléctrica seguida de otra magnética sobre las partículas. Se demuestra que sus respectivas desviaciones angulares obedecen a las fórmulas:tg al=El (e/mv2)ytg a2=Bl,(e/ mv)(fig. 1) siendo e, m y v la carga, masa y velocidad de dichas partículas, a, y a2 las desviaciones que sufre el haz de las mismas al pasar por un campo eléctrico E en una región de longitud 1 o por un campo magnético de inducción B en una región de la misma longitud, siendo la dirección de ambos campos perpendicular a la de llegada de las partículas. El impacto de las partículas puede recogerse en una placa fotográfica, según OX u OY, si actúan uno u otro campo por separado, obteniéndose una serie de manchas características de cada masa; en realidad lo que se mide es la relación de la masa a la carga. Si ambos campos actúan simultáneamente, el lugar geométrico de dichas manchas sobre el plano S (XOY) son parábolas (de Thomson).Procedimiento operativo. Acabamos de ver que para realizar la separación y selección de las moléculas o átomos de los cuerpos que en estado gaseoso constituyen la mezcla que debe analizarse, hay que recurrir a la acción de campos magnéticos y eléctricos sobre partículas cargadas; así, pues, es preciso primeramente obtenerlas a partir de los átomos de aquellas mezclas, inicialmente neutras en estado normal. He aquí la serie de operaciones que ello implica (fig. 2): 1) se empieza por la ionización de la sustancia, creando iones positivos de la misma en la primera parte del aparato; 2) se aceleran estos iones procurando que sus velocidades sean lo más iguales posible; estas dos operaciones constituyen el manantial iónico y, si lo exige la alta precisión de las medidas, se puede afinar el monocinetismo de las partículas, sometiéndolas a un analizador electrostático de velocidades (un campo eléctrico) de las mismas; 3) a continuación se separan los iones, mediante la acción de un campo magnético que incurva su trayectoria; este es el analizador de masas; 4) finalmente, se detectan o colectan los iones con el colector. Como se observa, en este dispositivo el campo eléctrico y magnético no actúan simultánea sino sucesivamente sobre las partículas.Las cuatro operaciones anteriores pueden condensarse en la sencilla fórmula siguiente, fundamental en la e. de m.:M=k(R2B2/V)en la que R es el radio de la trayectoria desviada de las partículas, M su masa atómica, B la inducción del campo magnético, V la tensión aceleradora y k una constante.Después de su formación en el manantial de iones, éstos pasan a través de una rendija que define su plano de entrada en el espacio analizador; es la rendija de entrada. Análogamente, al salir del aparato, el haz iónico atraviesa otra rendija de salida. Todos los iones de la misma masa, después de entrar por la primera rendija y sufrir la desviación magnética, deben reunirse en la rendija de salida; para ello es necesario que posean la misma velocidad (pues se demuestra que su trayectoria depende del producto Mv siendo v la velocidad). Empleando una terminología óptica, puede decirse que la rendija de salida es la imagen de la de entrada, vista a través del aparato. Se efectúa una localización de las trayectorias en un haz convergente, que al principio de su recorrido era divergente; se dice que se ha producido una localización en ángulo.Prosiguiendo las analogías, se dice asimismo que se ilumina la rendija de entrada con el haz iónico, así como se habla de la ¡luminosidad de un espectrómetro de masas expresada en unidades relacionadas con las magnitudes de las cargas ionizadas en vez de en unidades fotométricas. Para los iones de masas distintas, la desviación magnética ocasionará diferentes curvaturas y en el plano del colector se obtendrán imágenes desplazadas, clasificadas según el orden de las masas, del mismo modo que en un espectro óptico las imágenes de la rendija de entrada están clasificadas según el orden de los colores. En estas condiciones, es natural sustituir el colector único, receptor del conjunto de las imágenes yuxtapuestas, por un pequeño colector móvil que seleccione una determinada imagen particular o que efectúe el barrido de las imágenes de todas las masas; incluso el sistema mecánico que lo efectúa puede ser graduado directamente en masas atómicas o, también disponer de una serie de pequeños colectores fijos, coincidentes con cada una de aquellas imágenes, constituyendo un colector múltiple. Con él se puede disponer permanentemente de una indicación, en forma de magnitud eléctrica, de la cantidad de un determinado componente de una mezcla y de su variación en el tiempo; con ello es posible utilizar esta indicación como señal de control de un dispositivo de regulación industrial.Un caso particular importante se presenta cuando el número de colectores se reduce a dos, en los que, mediante dispositivos adecuados, puedan recibirse separadamente los iones de dos masas muy próximas. Este método de la doble captación se presta a ser utilizado ya sea solo o combinado con otros métodos, que permitan obtener directamente en forma eléctrica el valor de la relación de las cantidades de dos cuerpos de masas muy próximas.El principio del análisis por colectores múltiples constituye un método simultáneo, pues el examen global de las corrientes captadas por los colectores elementales permite disponer, instantáneamente, del cuadro comparativo de las cantidades relativas de los cuerpos constituyentes de la mezcla analizada, aunque también puede ser necesario explorar un conjunto de masas, sin interesarse por ninguna en especial.Hasta ahora hemos supuesto rigurosamente invariable el valor del campo magnético que ocasiona la desviación de los iones. Si hacemos variar el valor de aquel campo con el tiempo, las imágenes relativas de las distintas masas desfilarán por la rendija de salida y por el colector fijo, de modo que ya no existirá análisis simultáneo, sino en orden sucesivo de las masas de los cuerpos y de sus proporciones. Este es el fundamento del método conocido por barrido del campo magnético. Si la ley del barrido del campo magnético con el tiempo, rige o mantiene la dependencia de la ley de las velocidades de corrimiento de una cinta registradora, sobre la cual un estilete inscribe sus desviaciones proporcionales a las cantidades de cuerpos analizados, se obtiene un registro-panorama de las cantidades y de las masas existentes en el problema estudiado, con sus rayas simples o múltiples, que en realidad constituyen picos de la curva continua del registro (fig. 3).Hemos admitido que los iones poseen todos la misma velocidad al entrar en el separador, pues ya dijimos que el manantial iónico debía suministrar un haz lo más monocinético posible; como esta condición debe cumplirse con todo rigor en los análisis de gran precisión, se dispone a la salida del manantial iónico de un filtro electrostático de velocidades, que efectúa una selección de iones, localizando todos los que poseen la misma energía cinética en la rendija de entrada; se dice que se localiza en velocidad, o también que se realiza la doble localización, puesto que se trata de una doble desviación, primeramente electrostática, para la selección de velocidades, y después magnética, para la selección de masas.Finalmente, la fórmula fundamental antes indicada de la e. de m. demuestra que la tensión eléctrica de aceleración de iones, aplicada entre el manantial y el tubo analizador, también puede constituir (como el campo magnético) un desviador de iones. Su efecto será menor que el de este último (que figura al cuadrado), pero la proporcionalidad de sus variaciones con la de las masas analizadas es rigurosa. Desde luego, es frecuente la combinación de las dos variaciones: del campo magnético y de la tensión aceleradora.V. t.: CAMPOS, TEORÍA DE LOS; IONIZACIÓN; PARTÍCULAS ELEMENTALES.J. BALTÁ ELÍAS.
BIBL.: J. CATALÁ DE ALEMANY Física General, Valencia 1961, 656-7; G. P. BARNARD, Mass Spectrometer Researches, 1956; H. D. BECKEY, Advances in mass spectrometry, 1, Oxford 1963; J. H. BEYNON, La espectrometría de masa en la Química orgánica, "Endeavourn, 25, mayo 1966.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.