Espartaco
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Biografía GER
Príncipe tracio, cabeza de la gran sublevación de esclavos en Italia entre los a. 73-71 a. C. Se calcula su nacimiento hacia el 113 descendiente de la noble familia de los Espartácidas. Militó en las tropas auxiliares romanas de Tracia, de las cuales desertó, y hecho prisionero fue destinado al circo y conducido a una de las escuelas de gladiadores de Capua. Es la década del 80, cuando impera en Roma la constitución de Sila, en la que el proletariado había perdido todos los poderes alcanzados, primero con los Graco (v.) y después con la reforma de Mario (v.), mostrando su disconformidad en continuas revueltas.En el verano del 73 huyen de una de las escuelas de Capua hacia el Vesubio unos 70 gladiadores, encabezados por E. y por los celtas Erixo y Enomao. Pronto aumentó su número, a la vez que sus rapiñas por las fincas de Campania. Contra ellos, el Senado romano envió una división de 3.000 hombres, al mando del propretor C. Clodio Glaber, que intentó aislarlos y rendirlos por hambre ocupando las salidas del Vesubio. Mediante una hábil estratagema, los hombres de E. cayeron sobre los romanos que huyeron precipitadamente. Esto les proporcionó armas y prestigio. En otoño marcha contra ellos el pretor Publio Varinio con dos legiones. De nuevo triunfa la habilidad de E. Los rebeldes se encaminan hacia el S, ocupan la Lucania y se adueñan prácticamente de todo el sur y sudeste de Italia. Conquistan y saquean Picenia, Cosentia, Turio Metaponte, Nola, etc.E. organiza su ejército, que ya pasa de 40.000 hombres, con una sólida caballería y nuevas armas, pero Roma envía a los dos cónsules del 72, Cneo Cornelio Léntulo y Lucio Gelio Publícola. Entre los esclavos surgen discrepancias y 20.000 de ellos encabezados por Erixo deciden por su cuenta lanzarse a la lucha y son derrotados en Apulia por el pretor Quinto Arrio, lugarteniente de Gelio. E., por su parte, derrota sucesivamente en los Apeninos a Léntulo, Gelio y Arrio, y se encamina hacia el norte. Frente a Módena derrota al ex cónsul C. Casio Longino Varo, procónsul de la Galia cisalpina, y poco más tarde al pretor Cneo Manlio.Pese a sus triunfos, E. nunca osó apoderarse del Imperio romano, sino que su finalidad era atravesar los Alpes orientales y dispersarse. Pero es posible que sus tropas, carentes de toda unidad (asiáticos, celtas, galos, helenos) no aprobaran sus proyectos. Lo cierto es que se encaminaron en dirección a Roma y, desistiendo de atacarla, continuaron sus correrías. Los grandes generales romanos, Pompeyo, Metelo y los dos Lúculos, se hallaban ausentes, y el Senado confió seis legiones a M. Licinio Craso contra los esclavos. Una de las legiones huye cobardemente en el primer encuentro y Craso ordena diezmarla. E., tras un enfrentamiento desfavorable, se encamina al sur con el fin de pasar sus tropas desde Regio a Sicilia, región típica de esclavos descontentos, y allí provocar un levantamiento general. Pero los piratas contratados por los esclavos en rebeldía para el traslado del estrecho se negaron a pasarles, después de cobrar el pasaje. Craso, dispuesto a destruir a su enemigo, construyó una gran fortificación de mar a mar, aislando toda la península del Brutio. Pero E. forzó el cerco y huyó con los suyos a Lucania. Craso pide la ayuda de Pompeyo y M. Lúculo.Del ejército de E. se desmembran los galos y germanos encabezados por Casto y Gaúnico, y son aniquilados por los romanos. E., acosado por Craso, se retira a las montañas de Calabria. En la primavera del 71, tiene lugar en Apulia, junto al Sílaro, el decisivo y encarnizado encuentro en el que, batiéndose duramente mueren 60.000 esclavos, entre ellos E. Pompeyo, que volvía de España, victorioso de su lucha contra los sertorianos, derrotó a los últimos restos que pretendían atravesar los Alpes. 6.000 prisioneros fueron crucificados a lo largo de la vía que va de Capua a Roma.Las fuentes (Salustio, Plutarco, Apiano, etc.) destacan en E. su valentía, talento organizador y justicia en el reparto del botín. No obstante, faltó total unidad entre sus indisciplinados seguidores, lo que originó su división y el inevitable fracaso. E. ha pasado a la posteridad como símbolo de la lucha por ta justicia y la libertad.DE LA TORRE FERNÁNDEZ.
BIBL.: M. OLLIVIER, Spartacus: der grosse Sklavenaujstand, Berlín 1949; K. SCHNEIDER, Gladiatores, en RE, Supl. 111,760 ss.; H. WALLON, Histoire de 1’esclavage dans l’Antiquité, 3 vol., París 1879.
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