Eslavos. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Pueblo de origen indoeuropeo que durante la Antigüedad estuvo constituido por tribus completamente desconocidas. Hasta el s. I de nuestra Era no aparecen las primeras alusiones sobre ellos, y hay que esperar al s. IV d. C. para que los encontremos citados con su nombre actual.A pesar de que se trata de una de las razas más numerosas de Europa, los e. no jugaron en la historia medieval del continente el papel que se podría esperar de ellos. Esta especie de alejamiento hay que explicarlo por dos circunstancias que determinaron su civilización y su destino. En primer lugar, aparecieron mucho más tarde que los demás pueblos europeos; cuando los e. se encontraban todavía en plena prehistoria, los romanos habían ya construido un imperio en torno al Mediterráneo, y los germanos y los celtas recibían la influencia de la cultura clásica y del cristianismo. En segundo lugar, colocados al este de Europa, estuvieron expuestos a las invasiones asiáticas cuando aún no habían tenido tiempo de constituir Estados. Así, a la vez que preservaban a Europa de nuevas invasiones bárbaras, su organización política y social se estancaba y quedaban desfasados con respecto al desarrollo occidental.1. Cultura de los eslavos primitivos. El primer emplazamiento de los e. parece que estuvo en tierras situadas al NO de los Cárpatos, en las cuencas de los ríos Vístula, Pripet, y alto Dniester, limitando al N con los pueblos fineses. Al comenzar los movimientos de los pueblos germánicos, estuvieron sometidos a los godos y, posteriormente, a los hunos. Cuando el Imperio de éstos se deshizo, a la muerte de Atila, comenzó la etapa de expansión de los pueblos e. Antes de dispersarse y entrar en contacto con países más civilizados, las diferentes tribus e. eran todavía muy semejantes entre sí. Físicamente tenían cierto parecido con los germanos, y lo mismo hay que decir en cuanto a su carácter valiente y hospitalario, pero propenso a los arrebatos de ira. Aunque poseían una incipiente industria, su género de vida era enteramente agrícola. Amantes de la Naturaleza, hacia la qué se sentían idílicamente atraídos, duros para las penalidades y el trabajo e instalados en uno de los terrenos más fértiles de Europa, necesariamente se convirtieron en magníficos colonos, capaces de poblar las inmensas llanuras de Rusia.Sus instituciones, al parecer, tenían mucho de democráticas. Según Procopio, uno de los escritores más antiguos que hablan de ellos, los e. no estaban sometidos a un solo hombre; y, según Mauricio, eran pueblos libres que no toleraban la esclavitud ni la autoridad real. Toda su organización social estaba fundada en las comunidades familiares. Construían cabañas de madera, separadas unas de otras y ocultas entre los bosques, o bien sobre pilares en mitad de los lagos o pantanos. No poseían propiedad privada o explotación independiente. Todos se consideraban como parte de una asociación en la que habían; entrado al nacer y de la cual no podían salir sin renunciar a todo derecho de posesión sobre el dominio común.Aunque el primitivo sistema de gobierno debió ser el patriarcal, más adelante, el jefe de la comunidad, el estarosta o "antiguo", era nombrado por elección y gobernaba con la aceptación de sus compañeros. Su poder era delegado, aunque muy extenso, y en las circunstancias graves tenía que consultar con todas las familias. El conjunto de comunidades familiares era la tribu dirigida por el estarosta, que debía gobernar de acuerdo con el consejo de los distintos cabezas de familia. Estas asambleas se reunían en un lugar fortificado llamado krad o grod; tales fortalezas solían levantarse en medio de las lagunas, en una punta de tierra o en la confluencia de dos ríos o valles, y su única misión era servir de lugares defensivos o para las reuniones sin población permanente, aunque, con el tiempo, dieron origen a ciudades. La tierra que cultivaba la tribu no pertenecía al estarosta, ni siquiera exclusivamente a la. comunidad viviente, sino también a la comunidad futura. De semejante concepción de la propiedad surgía una casi igualdad absoluta entre todos los miembros de la tribu. Así, p. ej., la palabra `pobre’ no existe en los antiguos dialectos e. La comunidad alimentaba a los ancianos y enfermos. Las mujeres eran iguales a los hombres y colaboraban con ellos en los trabajos agrícolas. Si, por el aumento demográfico, la propiedad no bastaba para alimentar a todos, se separaba un grupo e iba a formar una nueva familia, que se organizaba con arreglo a los mismos principios y, aunque se consideraba como una nueva célula autónoma, mantenía estrechos lazos de colaboración y amistad con la familia primitiva.Los e. solían combatir a pie, no conocían la armadura, utilizando como armas defensivas unos escudos pequeños pero pesados y sólidos y, como armas ofensivas, martillos, hachas, mazos y flechas a veces envenenadas. Evitaban las batallas campales y eran muy diestros para preparar emboscadas, ocultándose en las selvas y, en ocasiones, en el fondo de los ríos, desde donde respiraban con el auxilio de largas cañas.Desde un punto de vista religioso (v. II), los únicos e. que con el tiempo llegaron a tener sacerdotes fueron los polabos; quizá esta razón explique la resistencia de esta tribu a la predicación cristiana. La religión de los e. se basaba en la creencia de seres superiores que controlaban las fuerzas de la Naturaleza. Tenían un dios supremo, encarnación de la luz, el cielo y el aire, llamado Svarog; sus hijos eran el Sol (Sluntsé) y el fuego (Ohen). Hay una serie de divinidades, como, p. ej., Stribog, dios de los vientos y de las tormentas, que adquirieron una gran importancia entre los rusos, pero que fueron desconocidos para los e. del sur; incluso se ha sostenido que tales dioses no fueron de origen e. También existía una divinidad femenina de gran importancia, llamada Did-Lada por los rusos y Dodola por los servios. Aparte de las grandes divinidades, para los e. existían una gran variedad de genios, ninfas y hadas, cuyo recuerdo ha quedado en las leyendas y canciones populares; tales seres se creía que vivían en los bosques, montañas y manantiales; al genio de las aguas se le llamaba Vadiany y al de los bosques Liechii. También había una especie de dios o rey del mar. Cada familia tenía sus dioses protectores, que algunos han considerado como el antecedente de la devoción a las santas imágenes del lugar (v. ICONOS).El sistema cosmogónico de los e. era muy sencillo. El dios supremo creó la Tierra levantando la arena del mar y amontonándola sobre la superficie de las aguas; por eso los continentes son como grandes balsas flotando en medio del océano. El hombre, desde que nace hasta que muere, tiene su destino fijado por los dioses. Creían en la inmortalidad del alma, algo distinto del cuerpo y que reside en el pecho de cada hombre.Es interesante observar que los vocablos `cielo’ y `paraíso’ son idénticos en todas las lenguas e., mientras que la palabra `infierno’, varía, lo que hace pensar que la noción de la felicidad eterna fue muy anterior a la de condenación, que sólo apareció tardíamente. Para facilitar la separación del alma y del cuerpo, los e. solían quemar los cadáveres, y algunas veces, si se trataba de un jefe importante, se quemaba a una de las mujeres del muerto con el cuerpo del marido. Todas estas costumbres iban a cambiar al contacto con pueblos civilizados.2. Expansión y asentamiento. Desde el principio del s. VI, los pueblos e. comenzaron a extenderse por el norte arrebatando tierras a los germanos, al mismo tiempo que empezaban sus primeros ataques contra el Imperio bizantino en tiempo de los emperadores Justino I y Justiniano (v.). Algunos años después, varias tribus e., establecidas entre el Danubio y los Balcanes, cayeron bajo el poder de los búlgaros, pueblo de raza mongola (v. BULGARIA III, IV); pero, al ser los e., por su contacto con Bizancio, más civilizados que los invasores, éstos adoptaron su idioma y sus costumbres. Así se formó un Estado nuevo compuesto por una masa indoeuropea dirigida por una clase mongola. Estos búlgaros avanzaron hacia el sur y atacaron varias veces a Constantinopla. Los e., sometidos de esta forma a desplazamientos contrarios hacia el norte y hacia el sur, se fraccionaron en grupos, división que se acentuó a consecuencia de la formación del reino ávaro y más tarde la entrada de los húngaros (v. HUNGRÍA III). Los e. meridionales o yugoslavos (v. YUGOSLAVIA III,IV) se dividían en servios, croatas, búlgaros y eslovenos, aunque sólo la masa de población de estos últivos era e. Su historia fue una continua lucha contra Bizancio. A mediados del s. VII tuvieron su momento de máxima expansión. Muy buenos agricultores, fundaron multitud de colonias en la península Balcánica, amenazaron en varias ocasiones la capital bizantina y, tripulando ligeras embarcaciones, llevaron a cabo multitud de acciones piráticas por el Egeo y el Jónico (v. ESLOVENIA II).Los servios formaban diversos principados independientes, aunque por influjo de Constantinopla tenían una especie de emperador común con un poder mucho más teórico que real. A mediados del s. IX fueron convertidos al cristianismo por misioneros bizantinos, pero, sin embargo, pronto cayeron en la órbita religiosa de Roma. El papa Gregorio VII otorgó a un jefe servio la corona imperial de su pueblo, dando así comienzo a la historia de Servia (v. SERVIA II, III) propiamente dicha. En cuanto a los eroatas (v. CROACIA II), que fueron los primeros e. en convertirse al cristianismo, también al principio formaron parte de la Iglesia griega para incorporarse después a la romana. Constituían dos reinos constantemente en lucha y que nunca llegaron a cuajar en verdaderas naciones. A principios del s. XII, los croatas del norte se unieron con los húngaros mediante un pacto político, aunque conservando su autonomía.3. Los eslavos orientales. Los más importantes de todos los e., con el tiempo, fueron los orientales o rusos. En el s.VI, estaban extendidos desde las orillas del Báltico hasta el mar de Aral. Desde finales del s. VIII, atraídos por los mercados kázaros, comenzaron a navegar a lo largo del Don y el Volga como piratas o trajinantes; bajaron por el Volehof, el Duna y el Niemen hacia los grandes ríos rusos, en cuyo curso floreció rápidamente una intensa actividad económica que dio origen a poblaciones nuevas. También aparecieron ciudades en el litoral báltico, tales como Stagrad, Oldemburgo, Lübeck, Wolin, Julian y Stettin, en relación constante con Bolgary, donde los e. se encontraban con los mercaderes chinos, y con Itil, donde traficaban con los árabes de Bagdad llegados a través del mar Caspio. Además, mantuvieron contacto con mercaderes griegos de Crimea y Bizancio. Al mismo tiempo, la ruta caravanera que unía el Volga con el Báltico hizo aparecer un importante mercado de tránsito, Novgorod. Estas ciudades rusas, a pesar de sus frecuentes conflictos con Bizancio por cuestiones mercantiles, experimentaron profundamente su influencia y su civilización. Constituían una federación. En cada núcleo urbano se elegía un alcalde, por los cabezas de familia que poseían bienes raíces, y un jefe de milicia, que hacía también las funciones de juez popular.Llegados a este punto, parece oportuno aclarar que no todo el territorio que hoy conocemos con el nombre de Rusia fue siempre poblado por e. Así, Ucrania (v. UCRANIA II) ha sido ajena al mundo e. hasta una época bastante reciente. Durante los s. IX, VIII y VII a. C., estuvo ocupada por los cimerios hasta que éstos fueron destruidos por pueblos pastores de origen iranio, los escitas. Estos, a su vez, sucumbieron bajo los golpes de otros iranios, los sármatas, entre el s..III y II a. C. Hacia finales del s. II d. C., los sármatas tuvieron que ceder su territorio a un pueblo germánico, los godos, oriundo de Escandinavia. Por fin, el Imperio gótico sucumbió también ante el ataque de los hunos procedentes de la frontera china (375), a los que siguieron en distintas épocas nuevas hordas tártaras: ávaros, kázaros, pechenegos, mongoles en el s. XIII y, por último, turcos otomanos en el XV. Igualmente el centro y el norte del país que conocemos con el nombre de Gran Rusia, tampoco formó parte del mundo e. hasta el s. X d. C., sino que, por el contrario, sus habitantes eran de origen finés.A principios del s. IX aparecieron en las costas bálticas, en la zona de los golfos de Finlandia y Riga, los vikingos (v.). La necesidad de defenderse de los ataques de los magiares, que ocupaban las orillas del mar Negro, obligó a los rusos a aceptar el dominio de los vikingos, que formaron una especie de casta dominante sobre la población indígena y dieron origen a los primeros Estados rusos. La forma en que se llevó a cabo la conquista del territorio e. está velada por la leyenda. Una tradición, sin duda de origen literario, explica la entrada de los vikingos en Rusia como respuesta a una invitación de los propios e. La llamada Crónica de Néstor, redactada en Kiev hacia el 1100, contiene un conocido pasaje donde se describe a los habitantes de Novgorod enviando una diputación al otro lado del mar, a Escandinavia, con el siguiente mensaje: "Nuestro país es grande y en él hay de todo en abundancia, pero el orden y la justicia están ausentes en él. Venid, tomad posesión y gobernadnos". Tres hermanos respondieron a esta invitación. El primogénito Rúrik se instaló en Ladoga y sus hermanos Ginens y Truvor en ielo-Ozero y en Isborsk, a orillas del lago Pskov. Poco a poco se formó una dinastía, cuyo jefe reinante en Kiev se convirtió en un jefe supremo de las fuerzas militares del territorio de Kiev y Novgorod.Desde el 865, se concertaron pactos internacionales, políticos y comerciales entre las urbes rusas y Bizancio. Evangelizadas por los bizantinos, las poblaciones abrazaron el cristianismo a finales del s. X. Se suprimió la poligamia, quedaron abolidas las venganzas personales y se vio aumentado el poder de los príncipes. Pero esta influencia bizantina hizo disminuir la importancia del elemento vikingo que, lentamente, fue absorbido por la población e. Por tanto, a partir del s. XI, a consecuencia de este desarrollo político, social y comercial, puede situarse el verdadero comienzo de la historia de Rusia (UNIóN SOVIÉTICA IV, V).4. Los eslavos occidentales. También tuvieron importancia los e. occidentales. En el s. IV, aprovechando la marcha de las tribus germanas, se instalaron a ambas márgenes del río Oder y, un siglo después, llegaron hasta el Elba. La emigración e. hacia el oeste cesó cuando los germanos les cerraron el paso en el s. VIIi. A partir de ese momento, comenzaron a perder terreno y a fragmentarse en diversos grupos. Los principales checos (V. BOHEMIA II), moravos (v. MORAVIA II) y eslovacos (v. ESLOVAQUIA II) se establecieron en el curso superior del Elba, márgenes del Morava y región sudoeste de "los Cárpatos; los polabos, en el Elba medio; los pomeranios (v. POMERANIA), al O del Oder, en las orillas bálticas y los polacos (v. POLONIA III, Iv), en la región del Vístula. Todos estos e. occidentales cayeron bajo la influencia germana que, primero, los contuvo a base de marcas o condados fronterizos y luego, a partir del Imperio carolingio, inició una política de colonización en aquellos territorios, a base de misioneros y guerreros actuando conjuntamente. La germanización de esos pueblos fue de esta manera avanzando con rapidez.Alrededor del 862, el papa Miguel III envió a los moravos dos misioneros, Cirilo y Metodio (v.), procedentes de las abadías del Monte Athos. Ellos extendieron el cristianismo hasta los confines de Bohemia. Los dos misioneros organizaron las nuevas comunidades cristianas, a base de lengua e. y rito griego; precisamente fue esto la causa de una violenta lucha con los evangelizadores francos, que pretendían integrar a los e. en la Iglesia carolingia de rito latino. Éste fue también el origen de la lucha que no había de cesar entre germanos y e. El Papa se vio obligado a admitir la organización autónoma de la Iglesia e., pero cristianizó directamente a los e. de Dalmacia (V. DALMACIA II) y Croacia. De esta manera, los e., divididos entre fas Iglesias bizantinas y romana, perdieron definitivamente su unidad a partir del s. IX. La importancia de los misioneros cristianos para estos pueblos fue enorme; no sólo todos los e. occidentales se convirtieron, sino que también aceptaron una serie de importantes elementos culturales. En este sentido, se puede decir que Cirilo fue el verdadero creador de la literatura e., al traducir a este idioma la Biblia, empleando para ello un alfabeto particular (v. tv).El primer pueblo e. occidental que llegó a constituirse en nación fue el de los moravos. Éstos fueron sometidos al Imperio franco por Carlomagno, pero, aprovechando la decadencia de los carolingios desde el 870, lograron su independencia dirigidos por el jefe Svatopluk, que formó un verdadero Estado. Sin embargo, su vida fue efímera, porque sucumbió ante la invasión húngara y el territorio fue ocupado por los checos y bohemios. El segundo Estado e. occidental es el de Bohemia. Dicho país, muy unido al ducado de Baviera, fue considerado siempre como parte del Estado germánico. Sin embargo, a partir del s. XI, la dinastía ducal de los Premislidas (v.) intentó separar a Bohemia de la protección alemana y constituir un Estado independiente. Esto se logró por fin cuando el emperador Enrique IV lo convirtió en reino, durante el gobierno de su duque Bratislao II.El más importante Estado e. de Occidente fue Polonia. El origen de la organización de este país es muy confuso. Para algunos historiadores, fue una familia de Croacia la que, emparentada con un jefe primitivo polaco, dio origen a la primera dinastía de príncipes al conquistar los territorios e. del Vístula y del Oder. Según otros investigadores, fueron, igual que en Rusia, los vikingos quienes por primera vez lograron agrupar a las tribus dispersas y constituir un verdadero Estado. Desde la época de los Otones, los germanos penetraron en las tierras comprendidas entre el Elba y el Oder, donde vivían tribus e., germanizando el territorio. Sin darse cuenta del peligro que corrían, algunos caudillos polacos se unieron a los alemanes contra aquellos e. El primer jefe polaco cuyo nombre conocemos, Miecislao I (960-992), se convirtió al cristianismo para evitar el ataque de Alemania, cuya expansión hacia el este se hacía con el pretexto de la conversión de los paganos. A pesar de todo, tuvo que declararse vasallo del Emperador. Le sucedió Boleslao (992-1025), quien, sin romper su vasallaje hacia Alemania, intentó convertir a su pueblo en una verdadera nación, para lo cual conquistó parte de Pomerania y Bohemia y además la Alta Silesia, Moravia y Cracovia. Aprovechando las disputas feudales del Imperio y la muerte de Enrique II, se hizo coronar rey. Sin embargo, esta monarquía no fue duradera y, de nuevo, Polonia, fragmentada en varios principados, cayó bajo la órbita alemana.5. Papel histórico de los eslavos. El papel secundario que los e. jugaron en la Edad Media europea tiene una explicación. Estos pueblos debieron sus primeros éxitos a la constitución especial de su familia. Donde el colono aislado o la agricultura individualista habrían fracasado, el sistema comunal de los e., sólo interesado en la riqueza de la comunidad y no del individuo, les otorgaba el éxito. Ahora bien, a estas pequeñas comunidades seminómadas les era enormemente difícil cuajar en nación, ya que el régimen familiar era tan opuesto a toda organización política como a todo individualismo. Por supuesto, ante un peligro grave, las tribus se reunían al mando de un solo jefe; pero esta federación era sólo momentánea, por el tiempo que durase la emergencia. Del mismo modo, las costumbres e., que eran sumamente útiles a la hora de ocupar y cultivar tierras deshabitadas, resultaban inoperantes cuando se trataba de resistir ataques enemigos continuados. Por todo esto, la organización de los Estados e., al principio, corre casi siempre a cargo de elementos extranjeros; p. ej., en Rusia, los vikingos o, en el Danubio, los búlgaros. Igualmente, la gran expansión e. durante el s. vil fue tan sólo momentánea. Bien pronto, como hemos visto, fueron perdiendo territorios y, en muchos casos, la independencia.Mas estos hechos no sólo fueron determinados por las costumbres y carácter e., sino que también las condiciones geográficas del medio en que se encontraban situados les resultaron sumamente desfavorables. Como ya hemos señalado, por su posición les correspondió defender a Europa contra nuevas invasiones asiáticas, al mismo tiempo que eran atacados por sus vecinos del oeste, con lo que se veían obligados a una doble y costosa defensa, antes de haber tenido tiempo de aprovecharse de la tradición romana y de la civilización occidental. Por ello, sería un error considerar sus tanteos y sus fracasos como una prueba de inferioridad nativa de la raza. La historia contemporánea muestra todo lo contrario.V. t.: BALCANES II, III; BOHEMIA II;BULGARIA III; CROACIA II; ESLOVAQUIA II; ESLOVENIA II; MORAVIA II; POLONIA III, IV; POMERANIA; SERVIA II, III; UNIÓN SOVIÉTICA IV, V; YUGOSLAVIA III, IV.A. LAZO DIAZ.
BIBL.: O. HALECKI, Borderland ol Western civilization, Nueva York 1950; F. DVORNIK, The Making ol Central and Eastern Europe, Londres 1949; P. MILIOUKO, CH. SEIGNOSOS y L. EISENMAM, Histoire de Russie, París 1935; K. STAHLIN, Geschichie Russland, Berlín 1935; M. I. ROSTOWTSEV, Les origines de la Russie Kievienne, "Rev. des laudes Slavesn, II, 1922; L. LEGER, La Mythologie slave, París 1901.
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