Eslavo. Eclesiástico Antiguo.
Categoria:
Cultura
En el habla corriente, lo llaman también eslavón o antiguo búlgaro, indistintamente; sin embargo, estas diversas designaciones no son propiamente sinónimas: cuando se habla de antiguo eslavo, se hace referencia a la lengua literaria eslava, creada por dos hermanos, los santos Cirilo (m. 869) y Metodio (m. 885), apóstoles de los eslavos, que fue la primera en tener escritura: es especialmente la de los documentos más antiguos (S. X y XI); está considerada como el prototipo de las lenguas eslavas (v. ESLAVOS III y ESLAVíSTICA), aunque sería erróneo confundirla con el eslavo común; en una carta del a. 880, el papa Juan VIII la designó como litteras sclaviniscas; el historiador y fraile búlgaro Jrabr (s. X) la llama eslovenio. Con la denominación antiguo búlgaro se alude a que esta primera lengua documentada fue la de los búlgaros (v. BULGARIA VI), singularmente sus dialectos meridionales. Designándola como eslavo eclesiástico o eslavón (para mayor brevedad, emplearemos a continuación el término de "eslavón" [E.], cuando no haya motivo especial para hablar de eslavo antiguo [e. a.] ), se tiene en cuenta que fue y sigue siendo la lengua de la Iglesia ortodoxa en los países eslavos y que la casi totalidad de sus documentos más antiguos son textos de carácter religioso (los pocos documentos que tienen un contenido profano emanan de e. occidentales, de religión católica). Por fin, como el E. de los s. XII y siguientes adquirió ciertas diferencias según donde se empleaba, puntualizando, lo designan respectivamente como E. ruso y E. serbio. Se discutió mucho en qué dialecto escribieron S. Cirilo y S. Metodio, o sea, de qué región procedía su habla. Kopitar y Miklosich afirmaron que fue el dialecto de los eslavos de Panonia, del grupo esloveno, súbditos del príncipe húngaro Kocel; pero hoy día la teoría panoniana está abandonada y ha triunfado la de Dobrovsky, según la cual la lengua empleada por los santos hermanos, oriundos de Salónica, fue un dialecto macedonio meridional, hablado precisamente en las afueras de dicha ciudad: sabemos por la Vida de Constantino (Cirilo) que él empezó la traducción del Evangelio antes de marcharse a las tierras eslavas (Bulgaria y, después, Moravia y Panonia). Para su apostolado, Cirilo y Metodio compusieron un alfabeto eslavo, llamado glagólitsa (< glagól `palabra’)e inspirado en la escritura cursiva griega, con aportación, para los sonidos inexistentes en aquella lengua, de signos tomados del hebreo (samaritano) y otras lenguas orientales (escritura copla, persa ¿sasánida?). Otra escritura eslava, más sencilla y casi contemporánea de la primera, parece haber nacido en Bulgaria en la época floreciente del santo rey Simeón (893-927): tiene rasgos comunes a la vez con la glagolítica y con la uncial griega; el rey la nombró kirílitsa en honor del predicador (en eslavo, Kirít); es el alfabeto, que prevaleció en el E. tardío; simplificado en cuanto a la forma, es hoy día el de los pueblos eslavos de religión ortodoxa. La huella más antigua de la glagólitsa es una firma sobre un documento griego del a. 982; de la kirílitsa, una inscripción del 993 (V. CIRÍLICA, ESCRITURA, GLAGOLÍTICA, ESCRITURA).Los textos originales de los apóstoles de los eslavos no han llegado hasta nosotros. Las fuentes del e. a. son pocas, constituidas por copias, seguramente de segunda mano, la mayoría del s. X[. Se dispone de los siguientes manuscritos. En escritura glagolítica: 1) Misal de Kiev, fragmento de Misa de rito romano (s. X); 2) Tetraevangelio Zographensis (hallado en el monasterio Zografo del Monte Atos y trasladado a San Petersburgo); 3) Tetraevangelio Marianus (del monasterio de la Santísima Virgen del Monte Atos, conservado en Moscú); 4) Códice de Asseman (por el nombre del famoso bibliotecario), recopilación de lecturas semanales del Evangelio (conservado en la Bibl. del Vaticano); 5) Recopilación de Cloz (por la Bibl. del conde Cloz), fragmento de homilías (12 hojas conservadas en el Museo de Trento, dos en el de Insbruck); 6) Salterio del Sinaí (monasterio de Santa Catalina en el Sinaí); 7) Eucologio del Sinaí (íb.); 8) Hoja glagolítica macedonia, fragmento de homilías de S. Efrén de Siria (Bibl. de la Acad. de Ciencias de la URSS); 9) Hojas de Ocrida, fragmento del Evangelio (Rusia); 10) Hojas de Praga, fragmento de vísperas de rito romano, final del s. X[. En escritura cirílica: 1) Evangelio de Sava (por el nombre del copista), lecturas semanales, mediados del s. XI (Archivo de Moscú); 2) Recopilación Suprasliensis, vidas de santos, descubierto en el monasterio de San Basilio, en Suprasl, cerca de Bielostok, Rusia (conservado por partes en Alemania, Polonia y Rusia); 3) Hojas de Jilandar, fragmento de homilías de S. Cirilo de Jerusalén (Odesa); 4) Hojas de Undolskiy, fragmento del Evangelio (Moscú); 5) Hojas de Zographo, fragmento de homilía (conservado en el convento mismo); 6) Hoja macedonia cirílica, fragmento de una obra original relacionada con el prefacio de Juan de Exarca a la Teología de S. Juan Damasceno, en muy mal estado (Acad. de Ciencias de la URSS); 7) Evangelio de Ostromír, escrito en Nóvgorod en 1056-57. Señalemos todavía dos inscripciones: una, en parte glagolítica, pero principalmente cirílica, sobre las ruinas de la iglesia de S. Simeón en Preslav; otra, cirílica, ya citada, sobre la tumba del rey búlgaro Samuel.Dado que los eslavos son una rama de la raza indoeuropea, numerosos vocablos del E., dé antigua estirpe eslava, tienen raíces que pertenecen a la vez a otras ramas indoeuropeas, lo que no significa en absoluto que sean préstamos; ya el parentesco salta a la vista, ya se notan diferencias, fonéticas o semánticas, más o menos acentuadas, como resalta en los ejemplos siguientes. Sustantivos: E. óko `ojo’, duelo óchi, lat. oculus, gr. Iíaoe, sánsc. aksi; E. chádo `hijo’, aaal. kind, lat. re/cens, gr. xalvós, sánsc. kanínas ’joven’; E. khaz’ `príncipe, jefe’, aaal. kuning, al. KSnig, ingl. king; E. zeml’á `tierra’, 4at. humus, gr. yuPuí,yalxñ~e, y.I1NI1kór,frig.elxéiol ’madre tierra’ > gr.e[tékil (madre de Dióvuoos), sánsc. ksam. Verbos: E. dáti ’dar’, lat. dáre, gr. bíbw1C, sánsc. dádámi; E. vÍD’,ati ’ver’ y v’éd’éti ’saber’, lat. vidére, gr. eibov, Eibolut, o%ba, avést. vista- ’conocido’, gót. weitan ’ver’, witan ’vigilar’; E. plákati s’a ’llorar (golpeándose el pecho)’, lat. plangére, plága, gr. nkíIitcu, nñ,ty~, dór. n%dyU; E. drémáti ’dormitar’, lat. dormire, gr. bíteoóvw, sánsc. dráyate ’él duerme’, al. traumen ’soñar’, ingl. dream ’sueño’. Adjetivos: E. mtad, -a, -o ’joven’, lat. mollis, gr. ci[ai`bvvw ’aflojar’, I áÁeawv ’hombre blando, afeminado’, [akourós, -~, -óv ’blando’, sánsc. mrdús ’tierno’, al. ingl. mild ’suave’; E. dobr, -a, -o ’bueno, fuerte’, lat. faber, arm. darbin ’herrero’, gót. gadaban ’ser apropiado’, aaal. tapfar ’fuerte’; E. dtg, -a, -o ’largo, grande’, lat. (d)longus, in-dulgére, gr. bo?,LXós, iv bE~Ey,~s ’continuo’, sánsc. dirghás, gót. laggs, tulgos; E. zt -a, -o, ’malo’, lat. zélus > esp. celo, gr. ~~kog ’ebullición; rivalidad; odio, envidia’, avést. zñrah- ’injusticia’. Números: E. yed/ín, -a, -o, ’uno’, alat. oenos, lat. únus; E. dva, dv’é ’dos’, lat. duo, -ae, gr. bvo, Mies, sánsc. duván, dva, avést. dva, gót. twai; E. p’at’ ’cinco’, gr. névie, sánsc. pánkan, lat. quinque, etc. Preposiciones: E. iz ’de, fuera de’, lat. ex, gr. %;; E. s(o) ’con’, lat. cum. gr. oúv; E. v(n) ’en’, lat. in, gr. rv: E. na ’sobre, contra’, gr. úvó, avést. ana ’por encima de, a lo largo de’, gót. ana ’sobre, a, contra’. A menudo, la raíz indoeuropea es más difícil de descubrir, sea por un cambio fonético, por encontrarse en composición con otra o estar envuelta en prefijos, sufijos y desinencias; p. ej.: E. ñe/vín/im ’invisible’; E. po/zrr/áti ’llegar a conocer, reconocer’, lat. (g)noscere, gr. ytyvó)ozw, sánsc. jánámi ’conocer, saber’, aaal. irknáan ’reconocer’; E. na/SíT/i/ti ’saciar’ derivado de syt ’saciado’, misma raíz que lat. sátis, sátúr, gr. (a)üb,w ’bastante’, iíutos ’insaciable’, gót. soth ’saciedad’, saths ’saciado’;E. MIL/O/SR D ’misericordioso’, comp. mit’clemente’ (gr. IteíÁCov ’encanto, regalo’, ItetA(oow ’ablandar, apaciguar’)+SRO’tse ’corazón’ (lat. cor, cordis, gr. zuebí(í). Si se hace abstracción, como es natural, de una cronología basada en la documentación, un hecho es evidente: el gran número de raíces comunes al E., griego y latín, que no existen en las lenguas germánicas, y otras tantas raíces, comunes al germánico y el E., que no se encuentran en el latín ni el griego; esto parece justificar la hipótesis de que el a. e. es la lengua común indoeuropea más antigua, antes de la división en distintas ramas.Al lado del vocabulario corriente con raíces indoeuropeas generales, el E., al ser una lengua esencialmente eclesiástica, expresa muchos conceptos de tipo cristiano por préstamos recibidos, junto con los mismos, del latín y sobre todo del griego, como también del hebreo a través del griego. Tales son: ánghet arjánghet, jeruvím, serafím, Yevángheliye, apóstot ottár’, yepískop, liturguía, etc. Muchos conceptos abstractos han encontrado su expresión en los calcos; p. ej., E. s/gtas/n ’consonante’, lat. con/son/ans, gr. ró af~íC/Cpwv/ov; E. s/vés/t’ ’conciencia’, lat. con/scient/ia, gr. auv/Eíb/r~aCs;; E. is/kup/íti ’redimir-’, lat. red/im/ére (de emére); E. Pr’e/obrai/én/iye ’Transfiguración’, del gr. MEiat/[óQCP/wats; E. ót/rok ’chico’, lat. in/fans. De modo general, el E. tiene un léxico muy rico, matizado, de carácter tanto abstracto como concreto; abundan los vocablos derivados, con prefijos y sufijos, que lo asemejan sobre todo al griego antiguo.La morfología del E. es también compleja. Se declinan los sustantivos, adjetivos, pronombres, participios y números. La flexión nominal conoce tres géneros, siete casos: nominativo (N.), genitivo (G.), dativo (D.), acusativo (A.), vocativo (V.), instrumental (l.) y locativo (L.), tres números: singular, duelo y plural, y cuatro declinaciones. Helas aquí, en lo esencial:1" declinación: nombres masculinos, con base consonántica, dura o suave, y base vocálica terminada en -y; neutros en -o y -ye; dos variantes:Los temas consonánticos suaves y los vocálicos se declinan sobre el paradigma a, pero con terminaciones suaves: ya por a, h por n, etc.; los N. y A. n.pl. terminan en -a, -ya. Pocas palabras siguen la variante /3.2ª declinación: temas en -a, -ya. Femeninos y algunos masculinos.3ª declinación: femeninos y algunos masculinos, con tema consonántico suave.La declinación de los masculinos, como put’ ’camino’, difiere solamente en I. sing.: put’m’, N. y V. pl.: putiie, y D. pl. put’em.4ª declinación: recoge los sustantivos, que tienen dos temas, uno en el N. y V. sing., otro en las demás formas, por haber perdido en el primero, por vocalización o apóptosis, la última consonante, como: tsr’ky ’iglesia’, gen. s. tsr’kv’e; máti ’madre’, gen. s. mát’er’e; znám’a ’lo que se reconoce: bandera’, gen. s. znám’ehe (=part. gr. -ltevos); Lr’eb’a ’potro’, gen. s. ~r’eb’át’e; hébo ’cielo’, gen. s. heb’es’é.Los pronombres se parecen mucho a los latinos y griegos; p. ej., az ’yo’, m’en’e ’a mi’, ty, ’tu’, vas ’a vosotros’, B’eb’e ’a sí mismo’, el arcaico *i, *ya, *ye, gen. s. yego, yeya, yego ’lat. ís, ea, id’, etc.Los adjetivos son de dos formas: la indeterminada, más antigua, sigue (excepto V. sing.=N.) la la y 2a declinaciones nominales, p. ej.: nov, nova, nono ’nuevo’, sin’, sitt’a; sin’e ’azul marino’. La forma determinada resultó de la amalgama adjetivo indeterminado+ pronombre demostrativo i, ya, ye enclítico: sviatyi, -aya, -oye ’santo él’.El verbo tiene una estructura muy completa: Voces: activa (tr. e intr.), pasiva (participio pasivo+verbo auxiliar byti ’ser’), media, reflexiva y recíproca; las tres últimas, con pronombre reflexivo enclítico -si (D.) o -s’a (A.), según el sentido.Aspectos: indefinido (durativo, iterativo, de costumbre) y definido (perfecto, incoativo, instantáneo, marcados generalmente por cambio de vocal, prefijo o sufijo).Los verbos se dividen tradicionalmente en cinco clases: cuatro temáticos (con vocal detrás de la raíz, considerada más tarde como parte de la flexión) y uno atemático. I. Sufijo -u-, -e-: pres. ind. az v’edú ’yo conduzco’, on v’ed’ét ’él conduce’, az b’erú ’yo tomo’, on b’e’ét ’él toma’; a) infinitivo radical: v’estí ’conducir’; b) inf. temático en -a-: bráti ’tomar’. II. Sufijo -nu-, -n’e- (situación, que se establece progresivamente, o acción instantánea): sjnu ’me estoy secando’, ttknú ’empujaré’. III. Sufijo suave -yu-, -ye-: znáyu ’yo sé’, kazú (< kadyu) ’yo enseño’; a) inf. radical: znáti; b) inf. sufijal en -a:kazáti. IV. Sufijo -i-: mólit ’él reza’, vÍDit ’él ve’; a) inf. en -i-: molíti; ’b) inf. en -ye-: vid’éti. V. Verbos atemáticos: son los arcaicos byti ’ser’, yásti ’comer’, dáti ’dar’, v’éd’éti ’saber’ (la pers. pres. ind. en -m, como los verbos gr. en -w¿).Por escueto que sea, el esquema en su conjunto deja entrever la gran riqueza, matización y profundidad del E.V. t.: III; ANTHOLOGION; BIBLIA VI, 7; CIRILO Y METODIO, SANTOS; ESLAVÍSTICA.RURIK DE KOTZEBUE.
BIBL.: A. TOVAR, Antiguo eslavo, Madrid 1949; A. VAILLANT, Manuel du Vieux Slave, I y II, París 1948; ST. KUL’BAKIN, Le Vieux Slave, París 1929; A. MEILLET, Études sur 1’étymologie et le vocabulaire du vieux slave, París 1902-05; N. TRUBETSKOY, Altkirchenslavische Grammatik, Viden 1954; H. BIELFELD, Altslawische Grammatik, La Haya 1961; P DIELS, Altkirchenslawische Grammatik, I, Heidelberg 1932; A. LESKIEN, Handbuch der altbulgari.schen (altkirchenslavischen) Sprache, 6 ed. Heidelberg 1922; ID, Grammatik der altbulgarischen (altkirchenslavischen) Sp rache, 3 ed. Heidelberg 1919; W. VONDRAK, Altkirchenslavische Grammatik, 2 ed. Berlun 1912.
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