Eslavística CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Ciencia de lo eslavo. Lato sensu este término designa el estudio, en todos sus aspectos (prehistoria, arqueología, toponimia, historia, mitología, folklore, iconografía, lengua y literatura), de los pueblos eslavos (v.), en su conjunto o por separado. Los eslavos manifestaron pronto gran interés por su pasado como puede verse en el intento de explicación toponmca, en la antigua leyenda que atribuye la fundación de Kiev a tres hermanos, Kíy, Shchek y Jórev, y una hermana, Lybed’, de donde procederían los nombres de Kíev, de las localidades de Shchékovitsa y Jórevitsa y del río Lybed’; en la toponimia legendaria de Pereyaslavl’, fundada por S. Vladimiro... en recuerdo de la victoria de un joven ruso sobre un gigante pecheñég (tribus de raza turcotártara), porque al joven le pereya slávu ’arrebató la gloria’; en las antiguas crónicas rusas (s. XI), que empiezan por hacer remontar el origen de los eslavos y su lengua a la Torre de Babel, como descendientes de Jafet, localizándoles después en las orillas del Danubio.Desde el s. XVIII, el amor por las antigüedades y el folklore nacionales, que caracterizó siempre a los boyares rusos, adquiere gradualmente un aspecto científico: con el gran-escritor, científico y poeta ruso Lomonósov (171165) empieza la fase histórica, o sea, informativa: compone una Historia antigua de Rusia, todavía más patriótica que rigurosa, se preocupa De la utilidad de los libros eclesiásticos en eslavón para la lengua rusa, escribe una Carta sobre las reglas de la poesía rusa, inspirándose en la antigua popular, etc. El príncipe Shcherbátov elabora una Historia de Rusia (1770-91), seguido por el escritor y publicista Nóvikov (1744-1818), que edita un Intento de diccionario histórico de los escritores rusos (1773) y una amplia recopilación de materiales históricos Antigua Biblioteca Rusa (1773-75). En medio de la boga, que la música en general y particularmente la folklórica adquiere entre los cortesanos de Catalina II (1762-96), con el príncipe Alexis Orlov-Chésmenskiy en cabeza, los eruditos rusos dirigen su atención a las canciones populares rusas, siguiendo en esto el ejemplo del inglés Richard lames, que había coleccionado ya canciones gran-rusas en los años 1619-20, bajo el primer Románov; entre las recopilaciones más célebres, que van escalonándose desde finales del s. XVIII hasta principios del XX, unas con la letra sólo, otras con la música (melodía o incluso armonía), encontramos las de Shíshkin, Kllucharóv, Kireyévskiy, Sobolévskiy, Pállchikov, Bezsónov, Balakírev, RímskiyKórsakov, Rybnikov, Prokúnin y Chaikóvskiy juntos, etc. Las primeras son contemporáneas de la colección que Prach dio en Praga y cuya segunda edición fue realzada por una "introducción" del ruso F’ódor Llvov (director de la capilla imperial), sagaz estudio comparativo de la música popular eslava con la griega antigua. Bajo el reinado del último zar, Nicolás II, una comisión recorría, a costas del soberano, las distintas regiones del imperio, recogiendo canciones y datos folklóricos.Paralelamente se recopila la épica y lírica oral, viva todavía en el pueblo: rituales (por Shein, Kireyévskiy, Yakúshin, Bársov); encantamientos (L. N. Máykov); adivinanzas (Judakóv, Sadóvnikov); cuentos (ball con más de 4.000, Afanásyev, Sadóvnikov); leyendas épicas: Kírsha Danílov (primera ed. en 1804), Sájarov, Hilferding, Onchukóv, Afanásyev, Tijonrávov y Miller, Markov, etc.); versos espirituales (Bezsónov, Varentsov, Llatskiy) y refranes (Sñeguiróv y, sobre todo, Dall, en su magistral recopilación de más de 30.000 Refranes del pueblo ruso). Se van también publicando, en ediciones esmeradas, los escritos de la Edad Media: literatura traducida, como el Evangelio Ostromírovo (1056-57), publicado por A. Vostókov en 1843, las dos Colecciones de Svyatosláv (1073 y 1076), príncipe de Chernigov, con un retrato de toda su familia (el primero de Rusia), la Biblia de Gennadio (1499), los textos litúrgicos; los sermones, las Peregrinaciones, como la de Daniel (1106-1107), las Instrucciones de Vladímir Monomáj (m. en 1125), las hagiografías; la "Tabla de Pascuas" (calendario, s. XIV), encontrada por Sujomlínov, las crónicas (rusas, de Néstor, bohemias, de Cosme de Praga, etc.), los códigos, la Colección de actos oficiales y tratados internacionales editada (181328) por el conde Rumyántsev; viejos textos eslovenos (s. xi), publicados por Vostókov (1827), checos y serbios, recogidos por el checo Safarík (1795-1861); el Domostróy (Tratado sobre el comportamiento doméstico, s. XVI) publicado por Zabélin, los Diarios de la gente rusa publicados por Sájarov (1841), las cartas privadas; las primeras obras literarias, como el Dicho de la campaña de Igor (descubierto en 1795 y publicado en 1800 por el conde A. I. Músin-Púshkin), que iba a inspirar la ópera de Borodin; la Súplica de Daniel el recluso; el Dicho sobre la pérdida de la tierra rusa [bajo la dominación tártara] o el Relato del desastre de Mamay [primera victoria sobre los tártaros; batalla de Kulikóvo, 13801 ; etc. Por otra parte, se recogen los apócrifos eslavos (Pypin, Tijonrávov, M. Speránskiy’, 1. Franco, Perádze, Sádnik) y se investiga sobre los topónimos (Rozwadowski, Vasmer, Ekblom) e hidrónimos (Mashtákov).Todos estos materiales ofrecen un amplio terreno a la investigación, y no tardan en aparecer estudios de alto interés sobre los problemas más variados; citemos al azar y por orden cronológico, en cada grupo, las obras de historiadores: Tatíshchev, Karamzín, Pogódin, S. S. Solovióv, Kostomárov, Bestúzev-Riúmin, Jireéek, Ilováyskiy, Klluchévskiy, Platónov, Shajmátov, Czekanowski, y los contemporáneos (emigrados políticos todos ellos), divididos, en cuanto al origen de los eslavos, en dos teorías: la euroasiática, con G. V. Vernádskiy como jefe de fila y la migratoria, representada por Shajmátov, Odiñéts, P. Kovalévskiy y otros; las investigaciones de los historiadores de la literatura, como Dobrovsky, Grech, Galájov, Pypin, Spásovich, Porfíryev, Sipóvskiy, Tijonrávov, Buslálev, Murko, Zhdánov, Vladímirov, A. Pogódin, Taranóvskiy, Bem, Llátskiy, Bitsili y tantos otros. No hay que olvidar tampoco la serie impresionante de estudios monográficos, tan interesante como éstos: Historia de la vida rusa desde los tiempos más remotos (por Zabélin); La vida del pueblo ruso en sus refranes y adagios (Illústrov); La venganza cruenta entre los eslavos (Miklósich); De los ritos fúnebres de los .eslavos paganos (Kotllarévskiy); Compendio de las supersticiones y costumbres populares de los serbocroatas (Scheneeweis); Bosquejos históricos de la literatura y el arte populares rusos (Busláyev); Sobre el problema de los antiguos comediantes ambulantes rusos (Kirpíchnikov); Las epopeyas de animales en Occidente y entre los eslavos (Kolmachévski); Los medios de expresión de la épica eslava (Miklósich); Investigaciones en el terreno de los versos espirituales (Veselóvskiy); Las leyendas apócrifas sobre personajes y acontecimientos del Nuevo Testamento según los manuscritos de la Biblioteca del monasterio de Solovkí (Porfíryev); Estudio de la formación de locuciones expresivas (Machek); La terminología cristiana de las lenguas eslavas (Miklósich); Intento de un mapa dialectológico de la lengua rusa (N. Durnovó y otros); recordemos aún los estudios sobre los préstamos (Miklósich, Matzenauer, Menges, Vasmer); sobre las palabras tabú (Zelénin); sobre huellas eslavas en Hannover (Rost), en Mecklenburgo y Holstein (Trautmann), en España (R. de Kotzebue), etc. Con esta gama de temas tan diversos se puede apreciar la amplitud del objeto de la e. en el sentido general del término.Ciencia de la lingüística eslava. Ahora bien, stricto sensu, se entiende por e. la lingüística eslava, que abarca, a su vez, tanto el estudio sincrónico (estático) y diacrónico (evolutivo) de cada una de las lenguas eslavas, consideradas separadamente, como el comparativo (en el tiempo y el espacio) de todas ellas conjuntamente. Esta ciencia nació en Rusia; tuvo por precursor al "gospodar" de Moldavia, Dimítriy Kantemir, padre del poeta, que se pasó a Pedro el Grande durante la campaña del Prut (1711), hombre muy culto y que conocía a fondo las principales lenguas eslavas. Fue el eslavón el primer objeto de la e., por haber tenido mucho tiempo, en Rusia, como en los demás países eslavos de religión ortodoxa, el papel de lengua culta. En el s. XVII los rusos usaban ya gramáticas del eslavón; el gran Lomonósov estudió con la de Melétiy Smotrítskiy e iba a escribir, a su vez, la primera gramática de la lengua rusa (1755), seguido por el sacerdote checo Dobrovsky (1753-1829), que hizo, en alemán, una gramática checa (1809), y en latín, una del eslavón (1822). En 1704 se había publicado en Moscú el Léxico trilingüe de F. Polikárpov. La Academia Imperial de Ciencias, creada en 1726, puso el fundamento de la lexicología eslava con la publicación del Diccionario de la Academia Rusa (1789-94). En Polonia, S. Bogustaw Linde pudo aprovecharlo para su amplio diccionario polaco (1807-14) con referencias a las demás lenguas eslavas. El erudito ruso A. Vostókov fue el primero en usar los métodos científicos apropiados a la E. en su Discusión sobre la lengua eslava (1820), su Intento de un diccionario regional del (dialecto] gran-ruso (1852-57), su diccionario del eslavón en dos vol. (1858-61) y su gramática rusa, en la que aportó amplio material sobre la acentuación tónica. Busláyev, por su parte, hizo un estudio De la influencia del cristianismo sobre la lengua rusa (1848) y tuvo el mérito de escribir la primera Gramática histórica de la lengua rusa (1858). V. Dal’ (1801-72), a pesar de ser médico, publicó un magistral Diccionario razonado de la lengua gran-rusa (1861-68; nueva ed. revisada por J. Baudoin de Courtenay, 1904-12), que permanece todavía una autoridad con su información precisa sobre las particularidades regionales (el interés suscitado por esta obra iba a empujar a la Academia Imperial de Rusia a rehacerla a mayor escala, empresa ésta que fue continuada por la Academia de Ciencias de la URSS). Pronto aparecieron también las Investigaciones filológicas de I. Grot (1873). A. Sobolévskiy, famoso por sus Lecciones de historia de la lengua rusa, abarcará los campos histórico y dialectológico. En el mismo sentido destacan los trabajos de B. Llapunóv; I. Sreznévskiy, que publicó tres tomos de Materiales para un diccionario de la lengua rusa antigua (1893-1912), N. Goryáyev, con su diccionario etimológico comparado de la lengua rusa (1896-1905); A. Preobrazhénskiy, cuyo diccionario etimológico (191018) se quedó interrumpido por los acontecimientos políticos; 1. Budde, que publicó un compendio de la historia de la lengua rusa, y A. Shajmátov, con su Esbozo del periodo más remoto de la lengua rusa (1915). Por otra parte, desde el gran F. Fortunátov (1848-1914), que gozó de autoridad mundial y estudió especialmente la fonética eslava y la acentuación común del balto-eslavo, una serie de investigadores dirigieron una especial atención al eslavo antiguo, extendiendo sus observaciones comparativas al conjunto de las lenguas eslavas y, más allá, al campo general del indoeuropeo, en particular A. Pogódin, que estudió las Huellas de las raíces-bases en las lenguas eslavas (1903).Fuera de Rusia, el gran folklorista Vuk Karadzié (17871864) publicó la primera gramática del servio coloquial (1814) y un léxico serbio-germano-latino; D. Daniéié compuso también un diccionario del serbo-croata (1880 ss.) y estudió a fondo su gramática. El ilustre esloveno F. Miklosich (1813-91) hizo una labor inmensa, publicando, solo, un diccionario del eslavo antiguo con definiciones en griego y latín (1865), y una gramática comparada de las lenguas eslavas (1852-75) y, junto con Matzenauer, Brückner y otros, un diccionario de seis lenguas eslavas (ruso, eslavo antiguo, búlgaro, serbio, checo y polaco), francés y alemán (1885). El estudio del búlgaro fue desarrollado por J. Shishmanov, N. Zlatarski, L. Miletich, S. Mladenov y otros. El checo y el eslovaco fueron estudiados en su desarrollo histórico por una serie de eruditos, como J. Jungmann, Antón Matzenauer, J. Gebauer, J. Zubaty (1855-1931), V. Jagic (1838-1923), y, más recientemente, O. Hujer, B. Hrozny, V. Machek, J. Holub y F. Kopeény, la mayoría de los cuales dirigieron sus investigaciones a la e. comparada, en la que destacó W. Vondrák. La misma tendencia se nota en los eslavistas polacos, que, partiendo a finales del s. XIX del estudio histórico del polaco, llegaron al de la e. comparada; así, cronológicamente: G. Korbut, S. Ramult (dialecto kashub), J. Kartowicz, J. Rozwadowski, V. Porzezinski, Al. Brückner (diccionario etimológico del polaco), S. Slon’ski, J. Otrebski, etc. Fuera del área de habla eslava, el interés por la’ e. se despertó en el último cuarto del s. XIX, en razón tanto del valor de los trabajos llevados a cabo en el este y el sur de Europa, como también de los progresos realizados por los métodos histórico-comparativos en la lingüística indoeuropea en general, que hicieron patente el hueco a rellenar por la rama eslava. A. Leskien publicó en Leipzig, en 1876, un decisivo estudio comparativo de la declinación en eslavo-lituano y germánico; era uno de los inspiradores de los neogramáticos al lado de K. Brugmann y H. Osthoff, los cuales incluyeron también las lenguas eslavas en sus trabajos comparativos de lingüística indoeuropea. En París, A. Meillet y A. Vaillant dieron un gran relieve a los estudios eslavísticos. Varias universidades suecas consagraron su atención a esta rama: en particular, las de Lund, con S. Agrell, H. Petersson, K. Knutsson, de Goeteborg, con E. Liden, A. StenderPetersen, y de Upsala, con Torbiórnsson, en contacto con la ciencia rusa vía Helsinki, donde profesaba J. J. Mikkola. Por ende, la emigración de los científicos rusos, desde 1917, hacia Europa occidental y América dio un impulso decisivo a la e. en Occidente. Concentrados, en un principio, en Checoslovaquia (alrededor del "Seminario Kondakoviano"), en Yugoslavia y Bulgaria, se diseminaron por todo el mundo occidental. Citemos, entre los más ilustres, a S. Kul’bákin (Belgrado), M. Vasmer (Berlín), príncipe N. Trubetskóy (Viena), R. Yákobson (USA), B. Unbegaun (Oxford), L. Strajóvskiy (Canadá y USA). Trubetskóy y Yákobson fueron, en Praga, los fundadores de la escuela fonológica (v. LINGUÍSTICA I), rama del estructuralismo.Hoy en día, la e. es objeto de enseñanza e investigación en todas las principales universidades de los países civilizados. En España el gobierno ha creado, por decreto del 19 febr. 1971, un departamento de Filología eslava en la Univ. Complutense de Madrid. Por todas partes hay revista de e. Entre las más conocidas en lenguas no eslavas son o han sido: "Archiv für slavische Philologie", fundada por V. Jagié (Berlín 1876); "Le Monde Oriental", fundada por Johansson y otros (Upsala 1906); "Rev. des Études slaves" (París 1921); "Zeitschriff für slavische Philologie", fundada por M. Vasmer (Leipzig 1924); "Le Monde slave" (París); "Slavonic and East European Review" (Londres); "Oxford Slavonic Review", fundada por S. Konoválov; "Annuaire de PInstitut de Philologie et d’Histoire Orientales et Slaves" (Bruselas); "Ricerche slavistiche", fundada por G. Maver (Florencia 1952); Études slaves et roumaines" (Budapest 1948).La metodología de la e. está condicionada por el hecho de que la documentación del eslavo antiguo remonta solamente a finales del s. x d. C., sea porque no existió escritura anterior, sea porque la hubieran practicado sobre materia perecedera en clima inclemente (árboles, corteza o madera, como permiten suponerlo vocablos eslavos tales como pechát, ’sello, imprenta’ < p’ech `asar’ y drévl’e `antiguamente’ < drévo ’árbol, madera’). Los documentos más antiguos de las demás lenguas eslavas se escalonan entre los s. XII y XIV respectivamente. Se imponen métodos comparativos en el espacio y el tiempo: entre las lenguas eslavas (v. ESLAVOS III) y su desarrollo; entre las mismas y las bálticas (v. BALTO-ESLAVO) y, por fin, las indoeuropeas (v. INDOEUROPEOS V) en general, antiguas y modernas. Para valorar los resultados, hay que escindirlos netamente en dos partes, según se refieran a la época del eslavo documentado o a la del indocumentado.En la primera, se han logrado leyes precisas y seguras, que establecen las semejanzas y diferencias entre las distintas lenguas eslavas y su evolución. Así, en fonética, les es común a todas la distinción neta entre pronunciación dura y suave ("mojada") de casi todos los fonemas consonánticos (como la 1 catalana y 11, n y ñ castellanas) según el carácter duro o suave (con yod) de la vocal que sigue: n+o> no, n+yo> ño; p+a> pa, p+ya> p’a; (como se ve, el término "palatalización", que emplearemos con otra acepción, no conviene en e., para designar la suavización, pudiendo esta última afectar hasta consonantes bilabiales). Es también común el traslado, por vía de suavización, del punto de articulación de las consonantes velares al paladar ("palatalización" propiamente dicha): g/z, k/ch, j/s, y luego a los dientes "dentalización", impropiamente llamada en e. segunda palatalización): g/z, k/ts, j/s. En cambio, el e. a. (eslavo antiguo) y el búlgaro se distinguen por el empleo de los grupos st y zd (que la doctrina hace derivar de ti y di, mientras opinamos que resulta de una reduplicación de t o d con disimi laciónsubsiguiente),p. ej.,e. a.svésta(< svétta)`vela, cirio’, búlg. svést, ruso sv’ééá, serbiocroata, svééa, pol. swieca; e. a. pr’azda (< pr’adda), ’hilado’, búlg. prézda, r. pr’áia, ser. précta, pol. przedza. Los grupos iniciales absolutos ra-, la- del e. a. y dé las lenguas eslavas meridionales, corresponden a ro-, lo- en las orientales y las occidentales, p. ej.:e. a. rav’n ’igual’, búlg. ráven, scr. rávan, r. róv’en, ch. rvny, pol. równy;e. a. takt’ ’codo’, búlg. lakt, scr. lákat, r. tókot’, ch. loket, pol. lokieé. Los grupos -ra-, -la-, -re-, -lé- entre consonantes, del e. a. de las lenguas meridionales y del checo, corresponden a -oro-, -ola, -ere-, en ruso, a -ro-, -lo-, -re-, -le-, en polaco, p. ej.: e. a. straná ’país, región limítrofe’, búlg. straná, scr. strána, ch. strana, r. storoná, pol. strona; e. a. zláto, ’oro’, búlg. zlató, scr. zláto, ch. zláto, r. zótoto, pol. ztoto; e. a. breg ’orilla’, búlg. brégt, scr. Mieg, ch, breh, r. b’éreg, pol. brzeg; e. a. mléko ’leche’, búlg. mléko, scr. mliiéko, ch. mléko, r. motokó, pol. mleko. En el terreno de la gramática, todas las lenguas eslavas conservan la declinación de los sustantivos (excepto el búlgaro moderno, con sólo dos casos: el directo y el oblicuo); frente a los ocho casos del indoeuropeo, falta únicamente el ablativo, siendo desempeñada su función por el genitivo; en el ruso moderno, desapareció el vocativo, asimilado al nominativo; el duelo, en cambio, se perdió casi totalmente, salvo unas huellas en el eslovenoy el lusaciano. Otra característica en la mayor parte de las lenguas eslavas es la distinción entre vocablos designando cosas inanimadas, con acusativo parecido al nominativo, y seres animados, con acusativo idéntico al genitivo. También está muy generalizada la formación, por medio de prefijos y sufijos, de parejas de verbos de aspecto respectivamente definido (con tres variantes: perfecto, instantáneo e incoativo) e indefinido (durativo, iterativo y de costumbre), erróneamente designados a menudo como "perfectivo" e "imperfectivo" (¡lo que puede dar a un verbo la calificación contradictoria de "perfectivo incoativo"!); estos aspectos corresponden generalmente en castellano a dos tiempos del mismo verbo: ’el cantó’ y ’él cantaba’. Por fin, es general, e incluso extendida a los idiomas bálticos, la formación de adjetivos con terminación larga por fusión del adjetivo breve (más antiguo, de forma sustantiva) con el pronombre demostrativo:b’édn+i ’pobre él’ > b’édnyi (piénsese en "pobrecito él", "dichoso él" en español). En materia de sintaxis, las lenguas eslavas se parecen también en muchos puntos:p. ej., la cópula se sobrentiende en el presente, el predicado se pone a menudo en instrumental; el complemento directo y hasta el sujeto de un verbo con negación se pone generalmente en genitivo en vez de acusativo (corresponde bastante exactamente a la diferencia en francés entre trouver un crayon y ne pas trouver `de’ crayon, etc. Pero, sobre todo, el vocabulario fundamental de todas las lenguas eslavas se desarrolló durante muchos siglos a base de raíces, prefijos, sufijos y deeinencias comunes a todas ellas, de modo que los vocablos referentes al ser humano, sus actividades y el mundo, que le rodea, en particular los sustantivos designando al hombre, su cuerpo, la mujer, el marido, la esposa, el niño, los parientes, los animales domésticos y salvajes, las plantas, las estaciones, la topografía, los verbos "ir", "andar", "comer", "beber", "dormir", "llevar", "trabajar", etc., y demás partes de la oración quedan todavía muy parecidos.Compárese, p. ej., en transcripción, los vocablos del cuadro de la columna siguiente.Solamente más tarde, al contacto con pueblos extraños, las lenguas eslavas fueron cogiendo préstamos de distintas procedencias: de Roma y Bizancio por la introducción del cristianismo, las orientales, voces turco-tártaras (por la invasión de los tártaros), las meridionales, voces turcas (por la conquista otomana), las occidentales, voces germánicas (por la dominación austriaca y alemana) y francesas, que aumentaron las diferencias en sus vocabularios respectivos. Todos estos elementos y muchos otros han sido objeto de un estudio minucioso y preciso, no solamente en todas las lenguas eslavas, sino también en los dialectos: gran-rusos, pequeño-rusos (ucranianos) y blanco-rusos; macedonios (del búlgaro); shtokavio, chakavio y kaykavio (del serbo-croata, nombrados según la pronunciación shto, cha o kay de la palabra significando ,que’); moravio y alto sorbio (del checo); bajo sorbio, polabo (extinguido desde mediados del s. XVIII), granpolaco (Poznán), pequeño-polaco (Cracovia), mazuriano (Varsovia), cashubo y slovincio (del polaco).Ahora bien, al lado de esa inmensa labor llevada a cabo sobre lo documentado, la e. se esfuerza también en restituir el eslavo común, lengua ancestral indocumentada de la rama eslava, sin lograr, naturalmente, la misma solidez en esta su segunda tarea. l.:a doctrina enseña que el eslavo común no debió de distar mucho del eslavo antiguo (V. ESLAVOS IV) o sea del antiguo búlgaro (v. BULGARIA VI) meridional, el primero en ser documentado; pero se puede pensar que se pareció verosímilmente al antiguo ruso (documentado posteriormente), porque esta lengua, con mayor intervocalización, preservó mejor sus consonantes del desgaste y permaneció más tiempo alejada de las influencias ajenas. De modo general, con todo el respeto debido a los grandes eslavistas, sus investigaciones, a nuestro parecer, tienen un punto de partida inseguro: todos, más o menos, dominados por una perspectiva occidental y el prestigio de la documentación, admiten implícitamente, sin demostrarlo. que el eslavo común debe haber existido más recientemente que el sánscrito y las demás lenguas antiguas, de las que derivaría. De ahí, una serie de deducciones, que nos parecen arriesgadas; p. ej.: la hipótesis, admitida como un dogma, según la cual el eslavo común hubiera tenido fonemas vocálicos nasales, ó y e desaparecidos más tarde; aparte del análisis (un tanto arbitrario) de ciertos signos glagolíticos, esta opinión, combatida sólo por el famoso lingüista príncipe Trubetskóy, se basa principalmente en el hecho de que, en vocablos derivados de una misma raíz indoeuropea, a las vocales eslavas (u, ya) puestas en tela de juicio corresponden a menudo, en otras ramas indoeuropeas, infijos o diptongos nasales; sin embargo, estos últimos podrían ser posteriores y debidos a una relajación de la articulación; por otra parte, de las pretendidas vocales nasales d, e no hay rastro en las lenguas eslavas a excepción del` polaco y de los dialectos macedonios, hablados precisamente en tierras limítrofes del área eslava, no exentas de contagio, de modo que no pueden dar indicaciones válidas para todas las demás; por fin, la presencia generalizada de tales nasales nos parece inverosímil en una raza dotada de alta musicalidad y de vigor excepcional en la articulación fonética. Así, también la idea de que ciertas lenguas eslavas (en particular las meridionales) han ido perdiendo o "reduciendo" vocales, que hubiera poseído el eslavo común; mientras que se puede admitir, al contrario, que son las demás lenguas indoeuropeas y las del grupo eslavo oriental las que intercalaron poco a poco vocales allí donde el habla primitiva no las tenía. Por último, la llamada "ley de las sílabas abiertas", que pretende que el eslavo común no tenía más que sílabas de este tipo y que todas las palabras autónomas, excepto las preposiciones, terminaban en vocal; como corolario, admiten que esta configuración originó la prótesis (generalizada poco a poco) de consonantes, como la v, en vocablos de inicial vocálica, a fin de evitar los hiatos; pero también se podría conjeturar una próptosis de consonante en las demás lenguas indoeuropeas, en vez de prótesis en las eslavas... Estos ejemplos bastan para hacer ver que, partiendo de otro postulado: el de la mayor antigüedad del eslavo con relación a las demás ramas lingüísticas indoeuropeas, se llegaría con igual rigor lógico a una restitución del eslavo común muy distinta de la que ofrece la doctrina. El campo, pues, queda abierto a la investigación y reserva, quizá, grandes sorpresas.V. t.: ESLAVOS III y IV. Para el estudio de cada lengua eslava en particular, v. BULGARIA VI; CROACIA III; CHECA, LENGUA Y LITERATURA; ESLOVAQUIA III; ESLOVENIA III; POLONIA VII; SERVIA IV; UNIÓN SOVIÉTICA VIII.RURIK DE KOTZEBUE.
BIBL.: A. VAILLANT, Grammaire comparée des langues slaves, París-Lyon 1950-67; 1. J. . MIKKOLA, Urslavische Grammatik, Heidelberg 1913-50; A. MEILLET y A. VAILLANT, Le Slave commun, París 1934; N. VAN WIJK, Geschichte den altkirchenslavischen Sprache, Berlín-Leipzig 1931; ÍD, Les Langues slaves: De l’unité à la pluralité, Dijon 1937; W. VONDRÁK, Vergleichende slarische Grammatik, Gotinga 1924-28; V. JAGIC, Entstehungsgeschichte der altkirchenslavischen Sprache, Berlín 1913; K. BRUGMANN, Kurze vergleichende Grammatik der indogermanischen Sprachen, Estrasburgo 1902-1904; -F. MIKLOSICH, Etymologisches Wörterbuch der slavischen Sprachen, Viena 1886; ÍD, Vergleichende Grammatik der slavischen Sprachen, 4 vol., Viena 1874-1879; A. LESKIEN, Die Deklination ini Slavisch-Litauischen und Germanischen, Leipzig 1876; E. STANKIESVICZ y D. S. WORTH, A Selected Bibliography ol Slavic Linguistic, I, La Haya 1966 (v. II, en preparación); E. DAMIANI, Piccola guida bibliogralica agli studi delle lingue e letterature slave in Italia, Roma 1932. (Se prescinde de la abundante bibl. en lengua eslava); v. t. la de los artículos sobre distintos países eslavos.
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