Escultura. Materiales Escultóricos. ARTE
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Arte
El sentido platónico de la belleza en su última escala de lo ideal llega a prescindir de la materia. En el campo de las artes plásticas, la búsqueda de este estado de perfección siempre parte del apoyo de la intención creadora, en un medio material, sobre el que actúa dicha voluntad creadora a través de una determinada técnica. En el campo de la e., la forma definitiva siempre es producto de un esfuerzo físico, con el cual el arte y la técnica del escultor han conseguido transformar su estado primario en el definitivo, que ya es portador de la intención artística. Es, por tanto, el medio de que se vale el artista para expresarse. De ahí que en el estudio de una obra escultórica sea de especial importancia, no sólo ya el conocimiento de la naturaleza del material, sino el estudio de las características de la técnica que el escultor ha empleado para trabajarlo, puesto que de ello dependerá en parte la mayor o menor perfección de la misma. En principio, la obra escultórica se puede conseguir sobre cualquier materia sólida, capaz de admitir cambios en sus volúmenes y formas. Nos ocupamos en este estudio de los que podemos considerar materiales idóneos para la e., debido tanto a su riqueza de calidades, como a la mayor o menor docilidad al mandato de la intención creadora.El barro. Sin lugar a dudas sería el primer material sobre el cual el hombre plasmaría sus huellas y con el que comenzaría a imitar las formas más simples. A causa de su blandura y docilidad para el modelado, es la materia más idónea para el apunte escultórico o boceto. El pintor y tratadista Francisco Pacheco (s. XVII), hablando de los materiales escultóricos, decía: "porque la materia (aunque sea preciosa) no da alabanza al arte, que su valor lo recibe de la naturaleza. Y el mayor trabajó del cuerpo antes la hace más servil..., porque es tanto más noble la forma que la materia cuanto lo es el alma respecto del cuerpo". Para modelar el barro, el escultor no necesita de instrumentos intermediarios. Las manos del artista plasman y sorprenden las formas que ellas mismas crean. Sobre el barro, infunde su primer impulso creador. Sobre él estudia y ensaya. En él le es fácil corregir, tanto poniendo como quitando. En las figuras de pequeño tamaño se vale de unos palillos de modelar, hechos principalmente de materias duras: hueso, marfil, boj, cada uno con distintos perfiles, y que frecuentemente él mismo se fabrica. También suele utilizar simples alambres doblados, con los que fácilmente corta el barro.El barro empleado para modelar es el mismo que utilizan los alfareros. Tiene que estar limpio de chinos y partículas calizas. Para ello se deja sedimentar en depósitos de agua; en la parte superior queda el de mejor calidad y más apto para después cocer al fuego lo realizado con él. Previamente amasado, el barro está en condiciones de blandura para poderlo trabajar. Las figuras de pequeño tamaño se suelen modelar macizas. Para asegurarlas es frecuente introducir en su interior un eje metálico. Para las de tamaño mayor se hace primero un estudiado esqueleto de tipo metálico, valiéndose de hierros y telas metálicas, sobre las que se coloca el barro. Este tipo de figuras siempre se suelen vaciar en escayola y después en bronce u otro metal. Cuando se piensa dejarlas en barro, el esqueleto, una vez acabada la figura, se puede sacar sin destruirla. Las figuras en barro para cocer se dejan secar totalmente antes de meterlas en el horno. La dureza del barro cocido, terra-cotta, es grande, y resiste a la intemperie. E. en barro cocido adornan portadas de monumentos viejos de siglos. Son ejemplo las portadas principales de la catedral de Sevilla, con e. realizadas por Lorenzo Mercadante (s. XV). Las facilidades del barro se proyectan en unas determinadas características de modelado. La espontaneidad y el toque fácil son las principales. Frecuentemente, las e. en barro cocido se policroman, dando sobre ellas colores a la cera. También, sobre una previa preparación de colas y yesos, se dan colores a la cola y aun al óleo. Al igual que en la cerámica, se suelen enriquecer las figuras de barro con pasta vítrea. Son famosos en este arte los italianos Della Robbia (v.). Material de empleo similar, aunque sea menos blanda para el modelado, es la cera. Se emplea fundamentalmente en estado líquido para vaciados de moldes de gran detalle. Con ella se combinan fácilmente materias cromáticas que policroman las superficies de las e. Junto al barro hay que colocar la escayola, principalmente empleada en la fabricación de moldes y vaciados. El escultor aprovecha su rápida transformación de estado líquido en sólido. Partiendo de un previo esqueleto, también se utiliza para modelar directamente sobre ella, aunque en estos casos sea más propiamente tallar que modelar.El bronce. La e. en bronce siempre implica un original en barro, cera o madera. Sobre este original se saca un molde, del que a su vez se obtiene un positivo, frecuentemente en escayola, sobre el que el escultor realiza las oportunas correcciones y retoques. Para pasarlo al bronce, el trabajo del fundidor sigue el siguiente proceso: el más frecuente es el vaciado a la cera, para el que, en primer lugar, se saca del original un molde o negativo. El interior del mismo se reviste de una capa de cera, cuyo grosor depende del que ha de darse a la pieza de bronce. Tras la cera se rellena todo el interior de una materia infusible a la que llamamos alma de la pieza, que será después el hueco de la figura. Se separa el molde y queda la e. de cera, sobre la que se pueden retocar desperfectos y rebabas. Encima de esta figura se echa un nuevo molde, sobre el que se clavan unas varillas de bronce, que atraviesan su grosor, la capa de cera, y se fijan en el alma maciza del interior. Estas varillas fijan el molde y el núcleo macizo. Se abren unos orificios en la parte superior para la entrada del bronce líquido, y otros en la parte baja para la salida de la cera derretida. Ya en el fuego, el bronce va ocupando el lugar que deja la cera derretida. Se rompe el molde, se, repasa el bronce y si se quiere se le da pátina.Por la resistencia, dureza y tensión del metal, la e. en bronce puede representar muy libremente toda clase de movimientos, valiéndose en muchos casos de alternancias entre partes de e. hueca y partes macizas. Por otra parte, en el bronce se reflejan las más finas calidades del modelo en barro. Perfectos conocedores del arte de la fundición fueron los escultores griegos y romanos, los del Renacimiento y los del s. XIX. El capítulo más importante de la e. en bronce es el monumental. Las figuras de pequeño tamaño frecuentemente se realizan en vaciados macizos (V. t. BRONCES).La piedra y el mármol. Son los materiales más empleados en e. Sus cualidades y la mayor frecuencia y riqueza de sus yacimientos ha contribuido a ello. Su trabajo supone un previo conocimiento técnico, difícil y laborioso. El cortar y hacer saltar los trozos de piedra o mármol es oficio difícil y duro. La piedra y el mármol presentan vetas que el técnico aprovecha, principalmente a la hora de desbastar una figura, y que ha de tener en cuenta en los trabajos de acabado y pulimento. Sobre estos elementos el error o fallo es irreparable, ya que las pegas de nuevos trozos siempre quedan de manifiesto. En la mayoría de los casos también se parte de un modelo o boceto realizado en barro, a igual tamaño o menor. Siempre el modelado de la figura para piedra o mármol es menos suelto que para el bronce. El trabajo del escultor sobre el bloque, se suele hacer, bien directamente sobre él, tomando la idea del boceto, y en este caso es labor que debe realizar el autor, o bien por procedimiento de escala y medidas que llamamos sacado de puntos, en el que interviene la colaboración de ayudantes técnicos en el corte de la piedra. Se toman medidas de profundidad en el modelo, con referencia a unos planos fijos que llamamos palometas, y por procedimientos mecánicos o simplemente a mano se pasan estas medidas al bloque, perforando con barrenas hasta la profundidad exacta. El trabajo de acabado corresponde al escultor, que es el que le da el sentido y la blandura a la forma, y que fue quien creó la silueta, en el modelo. Hoy día, la máquina eléctrica abrevia en mucho el trabajo de desbaste, tanto por medio de calas y cortes, como con los compresores. Las herramientas más frecuentes en el trabajo de esculpir la piedra o el mármol son: los punteros, las gradinas, los cinceles, la martillina, los asperones y las lijas y arenas finas. La e. en mármol y piedra, aunque mucho menos que la de madera, también se policroma, principalmente a base de colores grasos. De la dureza de la piedra o el mármol depende en gran parte el sentido de la forma y la calidad del acabado. Comparemos los volúmenes de las e. egipcias con los de las figuras griegas o barrocas. El artista busca el material más idóneo para plasmar su dicción artística. Famosos son los yacimientos italianos de Carrara, por la bondad y blancura del mármol, así como los famosos griegos del Pentélico, en el Ática y los de Paros. Material idóneo para la e. monumental es el granito. La posibilidad de conseguir grandes bloques y lo compacto de su naturaleza facilitan la labor del escultor en trabajos de grandes dimensiones.La madera y su policromía. La madera es otro de los materiales más tradicionales en el campo de la e. La abundancia de su producción, su precio más reducido, las facilidades que ofrece para su talla han contribuido a ello. Menos en algunos casos de maderas duras, como el nogal y en cierto modo la caoba, la e. en madera esconde su naturaleza con la policromía, que siempre tiende a enriquecerla, simplemente con colores o con oro y plata. En España es el material más frecuente. La madera empleada ha de estar totalmente seca, para evitar movimientos posteriores. De un previo apunte o boceto, realizado frecuentemente en barro, se pasa al bloque de madera. Este bloque inicial o embón se consigue pegando con cola y fijándolos con pernos de madera distintos tablones, previamente alisados para que la junta sea buena. Se suele dejar un hueco central. En otros casos, se ahuecan las figuras después de talladas. La talla de la figura se hace, bien directamente sobre el bloque, o a través del sacado de puntos, bien a mano o con la máquina de reproducir o de ampliar, que se basa fundamentalmente en el pantógrafo, pero trabajando con barrenas. La verdadera e. de estudio se sigue tallando a mano. Una vez acabada la talla con la gubia y las escofinas y limatones, comienzan los preparativos para la policromía. Primeramente se refuerzan las juntas con tiras de tela encolada y grapas. Después, tras varias capas de yeso y cola, se repasa con lijas. Sobre la superficie lisa, se pintan las carnaciones, principalmente al óleo, y las telas, con colores a la resina o simplemente a la cola o al aceite. El estofado, o sea, la imitación del bordado de la estofa, se hace dorando previamente la parte deseada con pan de oro, sobre el que se pinta con colores hechos con huevo, técnica que permite después dibujar sobre él el adorno. El color se introduce por donde pasamos el punzón, quedando el adorno en el oro de fondo. Igual se puede hacer con la plata. Frecuentemente, en las imágenes se tallan y se policroman aparte las cabezas y las manos. La compenetración entre la talla y la policromía ha dado a la e. española uno de los capítulos más originales de su arte; p. ej., la obra del escultor-pintor Alonso Cano (v.). Es muy rico y variado el conjunto de postizos que la e. barroca nos presenta.Junto a estos materiales, tendríamos que enumerar la gran riqueza que la libertad del arte contemporáneo ha introducido. Desde la importancia del hierro, el aluminio, el plomo, hasta el mundo más complicado de las combinaciones y las materias artificiales.BIBL..: F. PACHECO, Arte de la pintura, ed. F. J. SÁNCHEZ CANTÓN, Madrid 1956; M. E. GÓMEZ MORENO, La policromía en la escultura española, Madrid 1943; ÍD, Breve Historia de la Escultura Española, Madrid 1951; D. SÁNCHEZ-MESA MARTÍN, La policromía en la escultura de Cano, en Centenario de Alonso Cano en Granada, "Estudios" (1969).D. SÁNCHEZ-MESA MARTÍN.ESDRASI. Libro. II. Persona.
En hebreo: `ezra’=Dios es ayuda; en los Setenta: ’Esdras; en la vulgata: Esdras. Título de dos libros canónicos del A. T. que describen la reorganización de la comunidad judía posexílica en Palestina bajo la dirección de Zorobabel, Esdras y Nehemías y nombre de un personaje bíblico de esta época.I. LIBRO. 1. Título y relación con Paralipómenos. Actualmente el primer libro de Esdras (Esd) está separado del segundo, que lleva el nombre de libro de Nehemías (Neh; v.). Ambos constituyen en nuestras biblias dos libros históricos del A. T., que, según la creencia generalizada, han recibido tales nombres de sendos hombres ilustres, Esdras (E.), sacerdote y escriba, y Nehemías, gobernador de Judea, cuyas actividades se narran en estos dos volúmenes. Esta nomenclatura sería válida sólo para el segundo libro, en que el protagonista es Nehemías desde el principio hasta el final del libro. En cambio, en Esd únicamente se trata del sacerdote y escriba en los últimos capítulos (7-10), mientras que en la primera parte, que es la más extensa, ocupa el lugar preponderante Zorobabel. Según esto, su verdadero título debería ser "Libro de Zorobabel", conforme a la costumbre antigua de designar los libros con el nombre del protagonista de los primeros capítulos del escrito. El título de Esd se debe más bien a la persuasión de que E. era el autor. Ambos libros formaban originariamente una unidad bajo la denominación común de Esd, como atestiguan F. Josefo (Contra Apionem 1,8) y Orígenes (In Ps 1: PG 12,1084). En la Biblia hebrea constituían un solo volumen como testimonia la nota final masorética. El texto griego distinguió dos libros de Esd. El primero, Esdras A, equivale al 3 Esd apócrifo; el segundo, Esdras B, comprende nuestro EsdNeh, que retiene una única numeración. Los Padres más antiguos, al citar a Esd, lo hacen generalmente siguiendo la división del texto griego, p. ej., S. Crisóstomo (Synopsis Sacrae Scripturae: PG 56,358; v. BIBLIA V1, 1 y 2).A partir del s.V, cuando se deja claro que el 3 Esd no es inspirado, nuestro volumen se dividió en dos: 1 IN 2 l:;(1 o Esd y Nch que adoptó la Vulgata y otras versiones debido a la frase: "Palabras de Nehemías, hijo de Hclcías" (Esd 11,1; Nch 1,1). Hacia el s. XV se introdujo esta división en la biblia hebrea. El Conc. de Trento, en el Decr. sobre el canon de los libros inspirados, combina ambos títulos adoptados por los Padres: "Esdrae primus el secundus, qui dicitur Nehemias" (Denz.Sch 1502). Acerca de los libros 3-6, Esd, v. APÓCRIFOS, BÍBLICOS I.Bastantes críticos, fundándose en las afinidades de plan, método y recursos redaccionales entre Esd-Neh y Paralipómenos (Par), afirman descubrir en ellos las diversas partes de una única obra completa, que Reuss designó bajo la apelación de "Crónica eclesiástica de Jerusalén" (v. CRÓNICAS, LIBROS DE LAS). Es cierto que los tres libros se continúan, tienen entre ellos una unidad de fondo, e incluso en el estado actual del texto quedan vestigios de cierta unidad primitiva. Así el final de 2 Par (36,22 ss.) se repite al comienzo de Esd (1,1-4), con lo cual parece quiso insinuar el autor la continuidad de una misma obra. De aquí se concluyo que quizá par y, Esd formasen primitivamente un solo volumen.2. Autor y dataeión. La costumbre judía y cristiana han atribuido, al menos implícitamente, la composición del libro a Esdras (cfr. J. Furst, Der Kanon nach den Ueberlieferungen des Thalmud, Leipzig 1862, 112 ss.). Esta sentencia tradicional ha tenido en tiempos recientes sus seguidores. Según esta sentencia Esd se escribiría entre los a. 450-425 a. C. Pero la opinión más general en nuestros días defiende que E. no es el autor de la obra del cronista, y por tanto, hay que colocar la redacción del libro en época helenística.A nosotros nos parece cierta la sentencia generalizada hoy día de que Par y Esd constituían originariamente una obra única. Son muy pocos los que lo niegan (R. Cornely, Introductio in Utriusque Testamenti libros, II, París 1894, 329 s.; Hópfl-Miller-Metzinger, Introductio specialis in V. T., Roma 1946, 178) o lo ponen en duda (A. Fernández, Comentario a los libros de Esdras y Nehemías, Madrid 1950, 19 s.). El estudio concienzudo de la lengua, estilo e ideas de la obra del cronista propiamente tal (1 y 2 Par y Esd 1-6) y de aquellas, partes en que E. habla en primera persona (Esd 7,27-915) parece demostrar que el autor de la obra del cronista y el de aquellas secciones denominadas "memorias de Esdras". es el mismo. De aquí se concluye: o las memorias de E. están pseudoatribuidas o la obra del cronista fue compuesta por Esdras. Esto último, que concuerda con la sentencia tradicional y sustancialmente con Albright (o. c. en bibl.), parece que debe admitirse.En efecto, E., al llegar a Jerusalén, tenía como misión intimar la observancia de la ley. Debía establecer jueces y magistrados para administrar justicia, constituir doctores para enseñar a los ignorantes en materia religiosa. A todos éstos debía formar. Es lógico que E. erigiese escuelas, instruyendo a sus discípulos no sólo en la Ley de Moisés, sino, que al propio tiempo les diera una panorámica de la historia religiosa de Israel. A tal efecto, parece verosímil que compusiera una especie de manual, que es la obra del cronista (Par-Esd 1-6). Además dejó en su legajo otros escritos que referían su actividad. Su sucesor en la dirección de la escuela seleccionó de estos escritos ciertos relatos que añadió como apéndice a la obra del cronista. El resto lo compuso él mismo. De este modo la redacción de Esd quedaría finalizada ca. el 400 a. C. Muchos comentaristas modernos de indiscutible autoridad, como Rothstein-Hauel, están conformes con la época que hemos asignado, si bien niegan la paternidad a E.3. Argumento y división. El libro de Esd relata el retorno de numerosos judíos cautivos en Babilonia y su reorganización política y religiosa en Judea. La descripción no es completa; expone los sucesos más importantes y pertinentes al fin que pretende el autor. Se inicia el libro con el decreto de Ciro (a. 538 a. C.; v.) que permite a los judíos deportados por Nabucodonosor (v.) volver a su patria (v. DIÁSPORA; JUDÁ, REINO DE). Sigue la exposición de las vicisitudes para reconstruir el Templo. Se intercala una carta, dirigida al rey persa, pidiendo se prohíbala reedificación de los muros de Jerusalén. Finalmente, describe la misión de E., sacerdote y escriba, y su labor de purificación moral mediante la disolución de los matrimonios mixtos.El libro se divide en dos partes: a) la vuelta de los repatriados al mando de Zorobabel (cap. 1-2) y los esfuerzos para reconstruir el Templo (3; 4; 5,24-6,22), donde hay insertada una sección, que recoge unas cartas dirigidas a la corte persa contra los judíos reconstructores de Jerusalén, que cronológicamente hay que colocarla. después (4,6-23); y b) la misión y viaje de E. (7-8) y la disolución de los matrimonios con mujeres extranjeras (9-10).4. Análisis del libro. Primera parte. 1° Edicto de Ciro permitiendo a los judíos volver a su patria y reconstruir el templo (1,1-4). 2° Expedición de la primera caravana, que transportó los vasos sagrados del Templo, devueltos por Ciro (1,5-11). 3° Elenco de los judíos que regresaron a Jerusalén con Zorobabel (2,1-70). 4° Erección del altar de los holocaustos y celebración de la fiesta de los Tabernáculos (3,1-5). 5° Se echan los cimientos del Templo (3,6-13). 6° Oposición de los samaritanos a la reconstrucción del mismo (4,1-5). 7° Sus maniobras ante la corte persa para impedir la restauración de Jerusalén (4,616). 8° Respuesta de Artajerjes (v.) prohibiendo los trabajos emprendidos (4,17-25). 9° Reanudación de las obras sin permiso del rey, alentados por Ageo y Zacarías (5,1-2; v.). 10° El gobernador Tatanay refiere el caso a Darío (5,3-17). 11° Respuesta de Darío permitiendo la continuación de las obras (6,1-12). 12° Conclusión de las obras, dedicación del Templo y celebración de la fiesta de la Pascua (6,13-22). Segunda parte. 1° Genealogía de E. (7,1-5). 2° Relato sumario del viaje (7,6-10). 3° Carta de Artajerjes confiriendo a E. la suprema autoridad en los asuntos religiosos (7,11-26). 4° E. da gracias a Dios por la benevolencia del rey (7,27-28). 5° Elenco de los repatriados con E. (8,1-14). 6° Preparativos de la caravana antes de emprender el viaje (8,15-30). 7° Viaje y llegada a Jerusalén (8,31-36). 8° Los magnates revelan a E. el caso de los matrimonios mixtos y la plegaria de E. al conocer el hecho (9,1-15). 9° Orden de repudiar a las mujeres extranjeras (10,1-17). 10° Lista de los transgresores (10,18-44).5. Fuentes y autoridad. En la primera parte de Esd u obra del cronista (1,1-6,22) hay que distinguir dos secciones, una escrita en hebreo (1,1-4,5) y otra en arameo (4,6-6,18). En la hebrea se halla el edicto de Ciro (1,1-4) y el catálogo de los repatriados (2,1-70). En la sección aramea encontramos una serie de documentos tomados del archivo real o del templo. Tales son la carta de los samaritanos a Artajerjes (4,7-16) y la respuesta del rey (4,17-22); la carta de Tatanay y Estarbuzanay a Darío (5,6-17) y la respuesta de este monarca (6,6-12). Quizá haya que suponer como base de los primeros capítulos de Esd una fuente hebrea, como parece exigirlo, a juicio de varios comentaristas, Esd 1,2-4.8-11.La segunda parte del libro está compuesta por las memorias de E. (7,1-10,44). en las que se recoge el decreto que Artajerjes dio a E. (7,12-26). Esd 7,27-9,15, redactado en primera persona, es un escrito genuino de E.; la sección de Esd 10,1-44, redactada en tercera persona, que está tomada, sin duda, de las memorias de E. ya que es continuación lógica y orgánica del cap. 9, debió haber sido redactada por un secretario de E. y tal vez por mandato suyo.El valor histórico de Esd es reconocido actualmente por todos, incluso no creyentes, ya que está compuesto por documentos auténticos de aquella época. Esta postura ha sido confirmada por la serie de documentos de la isla Elefantina (v.), cuyos datos concuerdan con los de Esd. A esto hay que añadir las referencias a ciertos puntos de Esd de los profetas Ageo, Zacarías y Malaquías. La autoridad divina del libro fue admitida desde antiguo, y aparece, p. ej., en el Eccli 49,13, donde se alaba a Zorobabel, que edificó el templo de Jerusalén.6. Solución a varios problemas. Acabamos de ver la abundancia de fuentes y documentos fidedignos de que se ha servido el autor para componer su obra. Y no obstante, se hallan diversos y varios problemas al pretender estructurar los hechos cronológicamente, y soslayar las dificultades que surgen al comparar unos datos con otros. En la sección aramea (4,6-6,18) los sucesos del tiempo de Darío se narran después de los acaecidos en tiempos de Jerjes (v.) y Artajerjes. O el redactor los halló con ese orden en el legajo, que utilizó tal como se encontraba, o más bien los insertó él mismo para subrayar la continua enemistad de los samaritanos (v. SAMARIA) contra los judíos (v. JUDAÍSMO I, 1A). Aunque Sesbasar (1,8; 5,14) y Zorobabel (2,2; 3,2; 5,2) ostenten los mismos títulos y ejerzan una misión idéntica, optamos por la distinción entre ambos. Esd 5,14-16 parece exigirlo. Sesbasar, nombrado por Ciro gobernador fue el jefe jurídico de los repatriados, y debió preceder a Zorobabel en Judea para preparar la llegada de la primera caravana; Zorobabel la condujo como jefe efectivo de la misma, y bajo Darío fue nombrado gobernador de Judea. Sesbasar echó los cimientos del Templo con el poder que para ello le concedió Ciro (Esd 3; 5,16), si bien materialmente los puso Zorobabel (Esd 5,1 ss.; cfr. Zach 8,9). Parte de la actividad de E. fue desmembrada de su contexto histórico e insertada en el libro de Neh. La actividad de E. habría que restituirla de la forma siguiente: Esd 7,1-8,36; Neh 7,726-8,18; Esd 9,1-10,44; Neh 9,1-37.El problema más agudo atañe a la cronología de E. y Nehemías, que por el momento parece insoluble. ¿Quién precedió a quién? La lectura del libro supone la precedencia de E. Este llegaría a Jerusalén el séptimo año de Artajerjes I (464-424 a. C.), esto es, el a. 458 (Esd 7,8); y Nehemías el 445, el a. 20 del mismo monarca (Neh 2,1). Nehemías permaneció en Jerusalén 12 años, luego hasta el 433. Volvió a Persia, retornando otra vez a Judea antes de la muerte de Artajerjes, ocurrida el 424. Esta ha sido la sentencia tradicional, defendida en nuestros días por Eissfeldt, De Vaux, Fernández. Entre otros argumentos que aducen parece ser el más fuerte la exigencia preliminar de la labor espiritual de E. respecto a la actividad de Nehemías, más bien de tipo político-social.La segunda teoría sostiene la precedencia de Nehemías. La misión de E. habría que colocarla naturalmente el a. 7 de Artajerjes II (405-359 a. C.), luego el 398. Fue propuesta por Van Hoonacker, y la siguen la mayoría de los comentaristas modernos como Mowinckel, Rowley, Galling, Cazelles. Entre otros argumentos se basan en estos dos: las memorias de Nehemías no mencionan a E., mientras que E. en su oración (Esd 9,9) hace alusión a la obra de Nehemías; y la contemporaneidad de E. y Yohanán, sumo sacerdote en los a. 411-408 y nieto de Elyasib coetáneo de Nehemías.Finalmente, otros optan por una hipótesis intermedia, evitando de este modo el dilema: E.-Nehemías o Nehemías-E. En este caso se colocaría la misión de E. entre las dos de Nehemías. Para ello leen los autores en Esd 7,8 el a. 27 (Wellhausen) o el 37 (Albright) de Artajerjes 1, esto es, el 438 o el 428 respectivamente. La elección del a. 27 tendría la ventaja, como afirma Lusseau (o. c. en bibl. 649 s.), dé justificar la presencia de E. junto a Nehemías en el momento de la promulgación solemne de la Ley (Neh 7,726-8,1-18; cfr. ib. 8,9) y de explicar por qué se desplazó la relación de E., juntándose la actividad del escriba a la del gobernador. Así se respondería a la exigencia de que E. y Nehemías se suponen mutuamente (V. CRONOLOGíA II).7. Lengua y texto. El libro está redactado en dos lenguas. La parte más extensa está escrita en hebreo (1,1-4,7; 6,19-7,11; 7,27-10,44). Hay además dos secciones redactadas en arameo (4,8-6,18; 7,12-26). El texto masorético es bueno en general, aunque hay deficiencias en la transcripción de nombres y números.II. PERSONA. E. fue un sacerdote y escriba (v.) del tiempo posexílico, que condujo del destierro a Judea una caravana de repatriados, con la misión de organizar la comunidad judía palestinense conforme a las exigencias de la Ley. Era descendiente de Aarón (v.) a través de Saraías, antepasado suyo. El a. 7 de Artajerjes I, esto es, el 458, obtuvo de este monarca el permiso para conducir a Jerusalén una caravana de judíos, con plenos poderes para instituir magistrados y jueces, y enseñar la Ley de Dios a los que la ignorasen. El agradeció fervorosamente a Dios la benevolencia del rey respecto al pueblo de Israel (cap. 7). Junto al río Ahavá congregó a todos los que habían de regresar con él; y, después de observar un día de ayuno, emprendieron el viaje sin escolta alguna, confiados en el auxilio de Dios. A los tres meses y medio llegaron felizmente a Jerusalén. Después de tres días de descanso, entregó los tesoros al Templo y se ofrecieron sacrificios (cap. 8). En el séptimo mes, principio del otoño, se reunieron todos los israelitas en Jerusalén, y pidieron a E. que les leyera y explicara la ley. Hizo entonces E. una lectura solemne de la misma, que el pueblo escuchó atentamente (Neh 8,1-12). Al día siguiente los jefes del pueblo le consultaron sobre la fiesta de- los Tabernáculos, prescrita por la ley. E. aprovechó la ocasión para restaurar esta festividad, que se celebró con toda solemnidad. Cada día de los siete que duró la fiesta, se leyó un pasaje del libro de la Ley (Neh 8,13-18). En el curso de esta lectura se descubrió la prohibición de los matrimonios mixtos, y en seguida los jefes comunicaron a E. que muchos judíos habían quebrantado esta prescripción. Este quedó consternado por ello toda la mañana, y por la tarde dirigió a Dios una fervorosa y emotiva oración (cap. 9). Conmovido el pueblo por su dolor, se reunió a su alrededor y prorrumpió en sollozos. Tomando la palabra Sequenías se ofreció para llevar a cabo la reforma de tales matrimonios. Entonces E. hizo prestar juramento de que así lo harían (10,1-6) y, convocados en Jerusalén todos los judíos, les dirigió una breve exhortación pidiendo se separasen de los paganos y mujeres extranjeras. El pueblo accedió y se elaboró el elenco de los transgresores, hallándose 114 casos, uno dentro de la familia del sumo sacerdote; y despidieron a las mujeres extranjeras (10,7-44). Como preparación para renovar la Alianza, se celebró un día de ayuno y se leyó la Ley. En una emotiva plegaria confesaron los pecados de la nación, y renovaron la Alianza (Neh 9). Según una tradición judía, E. murió en Zamzumu (Persia), cerca del Tigris, a su regreso de Jerusalén a Susa a edad avanzada. Es el autor de Paralipómenos y del libro que lleva su nombre (v. I). La tradición le atribuye la formación del canon del A. T. (V. BIBLIA II).E. junto con Nehemías constituven las columnas básicas del judaísmo posexílico. Su labor fue más bien de tipo espiritual. Enseñó la Ley instituyendo para ello escuelas, restauró las fiestas judías, dio esplendor al culto y disolvió los matrimonios mixtos. Finalmente, por su iniciativa, todo el pueblo renovó la Alianza. Por todo ello puede considerarse como el reformador, en el mejor sentido de la palabra, de la comunidad religiosa judía repatriada del destierro.V. t.: NEHEMíAS; CRÓNICAS, LIBROS DE LAS; TALMUD Y TALMUDISMO 2.R. MASSÓ ORTEGA.
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