Encuesta SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Constituye la forma más difundida de observación directa extensiva, mediante sondeos. Consiste fundamentalmente en el estudio de una parte, previamente seleccionada, de manera que resulte lo más significativa posible, de una comunidad humana muy amplia. Sus fases fundamentales son: selección de las muestras (determinación de los miembros o partes de la colectividad a los que se va a interrogar); e. propiamente dicha (el interrogatorio de esa colectividad) y elaboración de los resultados (su interpretación y sus consecuencias prácticas).1. El muestreo. Problema capital es el de la representatividad de la muestra. En la imposibilidad de interrogar a todos los componentes de la comunidad hay que seleccionar aquellos que prometan ser más representativos del conjunto. De aquí:a) Determinación de la muestra. Caben dos métodos: el de la elección simple por sorteo o sondeo meramente probabilista, más riguroso pero más caro y más difícil de aplicar que el segundo, llamado método de las cuotas. Las instituciones suelen emplear uno u otro, o ambos, según los medios de que dispongan y las conveniencias específicas de su estudio. El método de cuotas consiste en elaborar previamente una suerte de modelo reducido de la colectividad objeto de estudio de manera que el número de personas interrogadas en cada categoría sea lo más proporcional posible. Las principales categorías utilizadas son la persona (sexo, edad), la familia (soltero, casado, viudo, número de hijos), las categorías profesionales, categorías por domicilios (población rural, pequeñas poblaciones, etc.), y categorías regionales. En estos casos suelen tomarse como punto de partida los datos estadísticos oficiales. Todas éstas pueden combinarse entre sí de modo que el "modelo reducido" que constituye la muestra generalmente las contiene todas. Establecido el plan de la e. se distribuye a cada investigador un determinado número de personas a interrogar (cuotas), indicándole sus características (especie de plan personal, calculado en función del plan general y de las posibilidades locales y se designan cifras, no la personalidad de quienes deben ser interrogados). El defecto principal consiste en que exige una previa educación de los indagadores.
Los métodos probabilistas subsanan muchos de esos inconvenientes. La muestra se determina aquí por azar; la representatividad se basa en la ley de los grandes números y en el cálculo de probabilidades. Para determinar la muestra se pueden efectuar sorteos por registros, que se basan en un anuario, lista, fichero, etc., o sondeos de superficie, si la comunidad no está registrada, empleando mapas o fotografías para determinar áreas-unidad lo más homogéneas posible. Se sortean luego las áreas muestra y se interroga a su población. Para las ciudades el mapa no se cuadricula: se determinan islotes delimitados por calles.El sondeo. Los sondeos por "racimos" pueden ser de diversas clases. El principio, común a todos, es que se sortean grupos (racimos) de elementos. Por ej., en la e. sobre la vivienda no se sortea cada vivienda, sino grupos de tres, cuatro o cinco viviendas vecinas. Los sondeos de superficie son también de esta especie, pues las áreas y los islotes constituyen los racimos. Su utilidad resulta evidente cuando no hay registros. Otra modalidad son los sondeos de varios grados: después de sortear racimos se determinan, dentro de cada uno de éstos, las unidades que deben ser interrogadas (sorteo de dos grados). Si, sorteados los racimos, se establecen subracimos, el sondeo será de tantos grados como racimos. No hay que confundirlos con los sondeos de varias fases en los cuales se combinan diversos sondeos efectuados sobre fracciones variables de la colectividad. En la primera fase se obtiene una muestra muy amplia sobre la que se efectúa una e. rápida. Se obtiene así una muestra más reducida sobre la que se lleva a cabo otra más profunda.Por ej., para una e. que afecte a individuos de más de 70 años: si hay un registro de viviendas se sortean 20 ó 40.000 viviendas para hacer una e. previa a fin de comprobar las habitadas por gentes de aquella edad. Luego se sortea entre ellas una muestra de 500, 1.000, 2.000, etc., personas sobre las que se lleva a cabo la e.Los sondeos estratificados constituyen un tipo distinto de todos los anteriores. Se divide la comunidad en estratos o categorías a priori lo mismo que en el caso de los modelos de sondeos no probabilistas (la estratificación introduce un elemento de este tipo). Idea base es que cada categoría o estrato sea lo más homogéneo posible; puesto que los estratos ya son heterogéneos entre sí, se emplearán criterios estadísticos previo un estudio profundo, criterios geográficos (p. ej., se distribuye Madrid en 2.000 islotes), etc. Determinados los estratos se pasa al momento de elegir los que convengan a cada tipo de e. (p. ej., una e. sobre opiniones religiosas no tiene interés en estratos obtenidos para determinar la distribución de la población trabajadora). El ideal sería poder efectuar un examen detenido sobre los posibles estratos utilizables (la dificultad es su coste y el tiempo que es preciso). Como regla general vale la de mezclar el mayor número posible de criterios independientes en vez de multiplicar el número de categorías relativas a un solo criterio. Las dimensiones de la e. delimitan a su vez el número total de estratos. Frecuentemente se combina la estratificación con la técnica del sondeo en varios grados. Finalmente, una tercera técnica es la de las muestras tipo (master sample, échantillon-maitre o muestras a priori). No se trata de un nuevo procedimiento, sino de una aplicación particular de los demás. En vez de elaborar las muestras en el momento de realizar la e. y en función de ésta, se establecen previamente una serie de muestras polivalentes, dispuestas para su uso, seleccionando en cada caso las adecuadas. Para ello se determina una muestra muy amplia y más numerosa que aquellas sobre las cuales se realizan en la práctica las e. Para sortear la muestra se emplean los procedimientos citados. La muestra tipo se mantiene al día mediante el empleo de técnicas que permitan seguir con la exactitud posible la evolución de la colectividad, evitándose así la dificultad típica de muchos sondeos: anacronismo respecto de la colectividad sondeada en el momento actual de los registros y ficheros.b) La representatividad de la muestra. La determinación de la representatividad sólo es posible en los sondeos probabilistas. No cabe concretar cuántas personas de una colectividad dada hay que interrogar para que la muestra la represente exactamente, pero se puede calcular, para cada dimensión de la muestra, la probabilidad de que no rebase cierto margen de error. La probabilidad de un acontecimiento se define matemáticamente, como la relación entre el número de casos favorables para que se realice y el número de casos posibles, cuando todos ellos pueden considerarse igualmente posibles: es como en una lotería, en la cual a más participantes, menos probabilidades para cada uno, pero siempre habrá algún ganador. Los cálculos son largos y complicados; pero es posible efectuarlos de antemano y elaborar unas tablas o curvas (ábacos) que permitan apreciarla de manera sencilla. Tal es la medida directa de la representatividad como en el caso del ábaco de S. S. Wilks, uno de los más empleados, que da, para una determinada probabilidad, los valores límites de la proporción verdadera en función de la proporción hallada y del número de pruebas o dimensiones de la muestra. Tiene grandes ventajas sobre los métodos de cálculo directo que sólo dejan prever la dimensión que debe tener la muestra (o el número de pruebas que deben reunirse) para no rebasar cierto margen de error.En la práctica deberá prepararse un plan que abarque diversas combinaciones de sorteos interdependientes susceptibles de mejorar la representatividad del conjunto eligiéndose al azar entre éstas. Efectuado el sorteo, todavía es posible rectificar sus resultados aplicando coeficientes de equilibrio a determinadas unidades sondeadas, antes de su totalización, puesto que la rectificación se lleva a cabo sólo sobre determinados elementos del módulo sondeado. La rectificación mediante corrección de la muestra consiste en tomar en cuenta posibles errores debidos a abstenciones, ausencias, etc., achacables casi siempre a condiciones personales del individuo. Por ej., las mujeres y los ancianos suelen abstenerse más de dar. su opinión. Si proporcionalmente, fuesen las mismas para las diversas categorías, nada cambiaría. Pero hay que evitar tomar en cuenta desviaciones o abstenciones que corresponden a características peculiares de los individuos. Se aplican coeficientes correctivos (p. ej., el coeficiente 0,90 como coeficiente de ponderación para hombres ancianos de más de 70 años y el 1,2 para mujeres de la misma edad). La rectificación mediante extrapolación implica utilizar documentos extraños al sondeo. Es decir, al contrastar los resultados de la muestra aplicándolos a otros casos distintos, es posible al percibir semejanzas o diferencias realmente excesivas notar el error de la muestra. Una forma corriente es rectificar el cociente. Otra mediante la estratificación a posteriori. También resulta posible combinar ambos procedimientos.2. Los métodos de interrogación. La consulta por cuestionario es el procedimiento típico de la e. por sondeos, aunque, en sí, constituye una variedad de la técnica general de la entrevista (v. SOCIOLOGÍA II). A veces se le asocian otras técnicas como tests o métodos proyectivos pertenecientes al grupo de la observación intensiva, pero su papel aquí es auxiliar y secundario. La preparación del cuestionario y su aplicación a las personas interrogadas constituyen los dos aspectos globales fundamentales. Su preparación es compleja y delicada: tanto la naturaleza de las preguntas como su redacción y el orden en que se formulan revisten la mayor trascendencia. En la clasificación de preguntas, la distinción base depende del grado de libertad de las respuestas. La división más abarcadora es entre preguntas abiertas y cerradas, si bien existen categorías intermedias. También hay que distinguirlas según la naturaleza de la respuesta que se pretende. De la libertad de ésta, es decir, que el individuo no esté obligado a responder, depende. su precisión. Se llama pregunta "cerrada" aquella a la cual no es posible responder más que sí o no (o sin opinión) o se plantea una alternativa de naturaleza semejante. Se llama "abierta" o libre cuando es posible responder como se quiera. Las ventajas y los inconvenientes respectivos son, por tanto, inversos. La cerrada ofrece la de su fácil "codificación", mientras que en las otras se abre más campo a lo subjetivo. En la práctica un buen cuestionario debe incluir preguntas de ambas clases.Éstas pueden formularse asimismo "en abanico", pidiendo al individuo que escoja entre un número determinado de respuestas posibles. Por eso se llaman también "preguntas-cafetería" (como cuando el camarero menciona lo que puede ofrecer para sugerir lo que se le pida). A su vez este abanico puede ser abierto (si el preguntado puede añadir alguna otra respuesta, como pedir al camarero alguna bebida que no ha citado) o cerrado. Tiene grandes ventajas, pues permite un examen profundo, casi tan bueno como el de las abiertas y mucho más serio. Garantizan una codificación y una interpretación casi tan fáciles como los de las preguntas cerradas, reduciendo al mínimo los riesgos de interpretación personal. Además facilitan la respuesta del individuo interrogado. Su grave inconveniente deriva de su tendencia a sugerir respuestas determinadas. Una tercera forma son las preguntas de "estimación", variedad particular de las en abanico cerrado, sólo que, en vez de un abanico cualitativo, se presenta uno cuantitativo, clasificándose las respuestas según el grado de intensidad. Introduce un elemento de medida, de cuantificación en la actitud y en las opiniones del individuo interrogado. Hay varios subtipos dentro de esta clase. En1 conjunto, supone un número fijo de respuestas, pero cada una de distinta intensidad expresiva. Por ej., si se pregunta la opinión respecto a la actuación de un partido político. Respuestas: 1) aprobación total; 2) aprobación con reservas; 3) indiferencia o neutralidad; 4) desaprobación con reservas o matizada; 5) desaprobación total. La respuesta expresa una cierta intensidad de la actitud del individuo.Según la naturaleza de las respuestas cabe formular preguntas de hecho o de acción. Aquéllas son frecuentes en las e. de censo por sondeos en que se pide a los interrogados la superficie de su explotación agrícola, etc. En las e. de opinión resultan imprescindibles, para poder clasificar las respuestas, cierto número de preguntas de este tipo. Las preguntas de acción inquieren si el individuo ha realizado determinado acto y en qué sentido; p. ej., si ha participado en una votación y a favor de quién. Las preguntas también pueden ser de intención o de opinión. En las primeras se le pregunta cómo obraría si tuviese oportunidad de hacerlo; en este caso la respuesta, puesto que no versa sobre hechos reales, ha de interpretarse como una opinión, no como manifestación segura. Las preguntas de intención tienden, pues, a asimilarse a las de opinión. Finalmente, las preguntas test, en las cuales interesa más la significación profunda de la respuesta que ésta en sí. Se considera como indicio de un hecho o una opinión que el sujeto interrogado no está dispuesto a revelar directamente. Debe tenerse siempre en cuenta la naturaleza de las preguntas, las cuales pueden afectar a la intimidad del interrogado. Por eso deben ser formuladas con el tacto y la delicadeza necesarias para no despertar susceptibilidades, llegándose incluso si fuere preciso, a rehuir aspectos desagradables. De ello puede depender el buen éxito de la e. Naturalmente, la moral delimita también la índole de las preguntas.3. La ordenación del cuestionario. Consiste en escalonar las cuestiones según un orden no arbitrario sino cuidadosamente estudiado, lo mismo que su número, pues hay que evitar que las preguntas se contagien unas a otras, que desconcierten al interrogado y lo pongan a la defensiva, etc. Para impedir el contagio se puede disponer el cuestionario en forma de "embudo": partiendo de las preguntas más generales se llega progresivamente a las más especiales. Es preciso tener mucho cuidado para que preguntas delicadas no hagan desconfiar al interrogado y provoquen su reserva. Por eso, habitualmente, se ponen al principio del cuestionario unas preguntas intrascendentes a los fines de la e.; generalmente, las preguntas delicadas se dejan para el final. En cuanto al número hay que distinguir entre número total de las contenidas en el cuestionario y el de cuestiones sobre el mismo tema (batería de preguntas). El total no debe ser tan elevado que pueda fatigar al individuo. Generalmente, por eso, las e. de opinión se llevan a cabo sobre unas 30 preguntas, algunas de las cuales pueden subdividirse según la naturaleza del cuestionario. Pese a esa limitación convencional es posible formular varias sobre el mismo tema, situadas normalmente una detrás de otra, aun cuando a veces se las dispersa para medir el contagio y el grado de solidez de las opiniones. No hay inconveniente en que incluso todo el cuestionario contenga una batería de preguntas.La redacción de las preguntas ha de hacerse en lenguaje familiar fácilmente comprensible, de una sencillez al nivel del individuo menos inteligente. La personalización de las mismas influye en la fluidez de las respuestas; pero su validez disminuye ligeramente. Al redactarlas hay que tener en cuenta que lo normal es la respuesta conservadora, motivada tanto por el atractivo de responder afirmativamente como por el temor a los cambios. Existe además cierta subordinación a los tópicos, así como un cierto "miedo a las palabras". Si el cuestionario menciona a determinada personalidad, puede influir en la respuesta positiva o negativamente, según el sesgo de su prestigio. Lo mismo ocurre con las antipatías o las simpatías que pueden estar conectadas con preguntas determinadas.Finalmente hay que proceder a nuevas pruebas correctivas para eliminar desviaciones debidas a la defectuosa redacción de aquéllas. Un tipo son las de "fidelidad": si al ser aplicado el cuestionario por los mismos investigadores a los mismos individuos en diversos intervalos de tiempo (suponiendo, naturalmente, que la opinión no haya variado) se obtienen las mismas respuestas. La verificación de la fidelidad ha de hacerse en un doble sentido: respecto a los interrogados y respecto a los indagadores. Otro tipo de pruebas son las de "validez", es decir, si las respuestas corresponden a la realidad social. Se emplean tests preliminares con una pequeña muestra de individuos o bien se llevan a cabo fraccionadas, preparando varios cuestionarios redactados cada uno de forma diferente.4. La aplicación del cuestionario. Es la e. propiamente dicha. Puede llevarse a cabo de modo directo (el mismo interrogado contesta directamente al cuestionario) o un indagador plantea las cuestiones y anota las respuestas. En el primer caso el cuestionario puede ponerse en contacto con el- individuo bien por correo, lo cual ofrece inconvenientes, bien reuniendo a los interrogados en un local (cuestionarios de redacción colectiva). En este caso cabe optar por distribuirlo para su inmediata contestación y recoger luego las respuestas o, después de explicar la utilidad de la e., repartir boletines donde las preguntas, que lee el indagador, se sustituyan por números. Este sistema es más ventajoso que el que se sirve del correo. Los cuestionarios de respuesta indirecta suponen que un investigador especializado, sin entregar el cuestionario, formula las preguntas y anota las respuestas. Como su labor debe ser activa, los obstáculos son evidentes: falta de secreto de las respuestas, el aspecto personal del indagador, sus opiniones y sus tendencias.5. Los resultados de las encuestas. Obtenidas las respuestas se presentan una serie de tareas fundamentales de tipo técnico (la elaboración de los resultados para obtener porcentajes, su interpretación y su validez) y éticopsicológicos (las consecuencias de su publicación). Técnicamente se puede optar por la codificación, asignando un número a cada categoría de respuestas para determinar el lugar de perforación en la ficha base para los escrutinios mecanográficos. Se establece un pre-código basado en hipótesis y se contrasta con una muestra para rectificar las categorías y establecer el código el cual, a su vez, se verifica. La elaboración del código no se lleva a cabo después de la e., sino al mismo tiempo que se prepara el cuestionario. El problema es introducir cada respuesta en su categoría. Después, mediante operaciones mecánicas y aritméticas, se procede a la perforación con auxilio de máquinas; transcritas las respuestas a las fichas perforadas, se contabilizan (escrutinio) y se calculan los porcentajes. Surge entonces la necesidad de averiguar el grado de precisión de los resultados por posibles deformaciones debidas a factores casuales, o a fenómenos psicosociales antes de interpretarlas. La publicación de los resultados debe tener en cuenta el efecto que puede producir sobre el público ("mecanismo del efecto mayoritario") y sobre el gobierno.V. t.: SOCIOLOGÍA II.D. NEGRO PAVÓN.
BIBL.: M. DUVERGER, Métodos de las ciencias sociales, Barcelona 1962; J. GALTTUNG, Métodos y técnicas de investigación social, Buenos Aires 1966; L. J. LEBRET, Manual de encuesta social, Madrid 1961-62; M. B. PARTEN, Encuestas sociales y de mercados, Barcelona 1958; P. V. YOUNG, Métodos científicos de investigación social, México 1960; E. GREENWOOD, Sociología experimental, México 1951; H. HYMAN, Diseño y análisis de las encuestas sociales, Buenos Aires 1969; E. FESTINGER y D. KATZ, Métodos de investigación en ciencias sociales, Buenos Aires 1961; R. GIROD, El poder de las masas. Actividades colectivas y relaciones humanas, sociales y económicas. Técnicas de investigación y encuesta, Barcelona 1956; G. LUNDBERG, Técnica de la investigación social, México 1949; C. A. MOSER, Survey Methods in Social Investigation, Melbourne-Toronto 1958.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.